Sin prensa local, algunas ciudades brasileñas dependen del boca a boca para informarse

Pirapora do Bom Jesus es un destino religioso con 18 000 habitantes. Foto: Léu Britto/Agência Mural/Usada con autorización.

Este texto es de Sarah Fernandes, Jacqueline Maria da Silva y Arthur Ferreira, y se publicó originalmente el 4 de junio de 2024 en el sitio web de Agência Mural. Global Voices reproduce el artículo con ediciones en virtud de un acuerdo de asociación.

En Pirapora do Bom Jesus, en el estado de São Paulo, las principales fuentes de información son el boca a boca. Autos con altavoces, grupos de WhatsApp, sitio web de la municipalidad, algunos perfiles en redes sociales y avisos en iglesias llevan noticias y avisos a los 18 370 habitantes, según el Instituto Brasileño de Geografía y Estadística (IBGE).

Imagina que vives en una ciudad sin acceso a información confiable sobre la administración pública, como conocer el destino del dinero público o qué hacen alcaldes y concejales.

Esas son las dudas de 26,7 millones de brasileños en casi la mitad (48,7%) de los municipios que el Atlas de la Noticia considera «desiertos de noticias», en un estudio que evalúa la presencia de la prensa para informar sobre un territorio. Hay 2712 ciudades en esa condición, en total, en Brasil son 5565 municipios.

Se conoce como desierto de noticias a lugares que no tienen periodismo local independiente, que vigile y fiscalice la vida en la ciudad, funciones esenciales de la prensa en una democracia.

Pirapora do Bom Jesus, uno de los municipios más pobres de la región metropolitana de São Paulo, aparece en el estudio. Para el reportaje, Agência Mural pasó cinco días ahí para entender cómo circula la comunicación en un lugar así.

Foto: Léu Britto/Agência Mural/Usada con autorización

“Es difícil informarse porque la ciudad no tiene un diario propio. Si no vas a la iglesia o a la sesión de la Cámara de Concejales, no te informas. Solo tenemos acceso a la información por la iglesia y por la alcaldía”, dice Antônio Juarez de Oliveira, comerciante local.

Pirapora do Bom Jesus fue fundada alrededor de relatos de milagros, se volvió destino religioso y tiene patrimonio histórico y cultural. En 1725, dos esclavos encontraron una imagen de Bom Jesus en una carretera en la región. El santo se convirtió en el patrón local, aunque el municipio recién se emancipó en 1959.

Hoy, la ciudad aún enfrenta dificultades socioeconómicas, con bajo índice de empleo formal y necesidad de restaurar sus santuarios.

Además de fuentes informales de información, como WhatsApp y el contacto directo con conocidos o avisos en las iglesias, los canales de concejales sirven como medio para denuncias e investigaciones.

Entre los nueve concejales de la Cámara Municipal, solo hay una mujer. En la oposición al alcalde Dany Wilian Floresti (PSD), están Helton Bananinha (Republicanos), Elias Araújo (Republicanos) y Roge Baudichon (União), precandidato a teniente alcalde en las elecciones de 2024 y conocido como “fiscal del pueblo”.

Con su “gabinete móvil”, recorre la ciudad grabando videos en los que denuncia la falta de soluciones, problemas con el saneamiento y la atención médica, además de divulgar sus propias acciones sociales.

Sesión de la Cámara Municipal de Pirapora do Bom Jesus. Foto: Léu Britto/Agência Mural/Usada con autorización

“Oímos todo sobre la ciudad de boca de un concejal, No tenemos noticias que no sean de un político”, lamenta Jeanderson Gomes dos Santos, trabajador de construcción civil que vive en el barrio Parque Payol, el más poblado de Pirapora.

Ese tono de “asesoría de prensa”, como define el vecino y diseñador Mário Rodrigues, incomoda a buena parte de la población. “Siento que en las ciudades vecinas las personas tienen una voz más activa sobre la gestión pública, y creo que es porque tienen más acceso a la información”.

Dubes Sônego, investigador de Atlas da Notícia, señala que cuando se vive en un desierto de información, se pierde la búsqueda de la “verdad factual” y la opción acaba por ser confiar en lo que se ve en las redes sociales.

“No se tiene una fuente de información periodística si hay que distinguir qué es hecho y qué es opinión, y eso debilita a la ciudad y favorece la circulación de noticias falsas”, explica.

Desierto de noticias en las elecciones

Cuando se pregunta sobre periodismo en Pirapora, uno de los medio que cita es Rádio Pirapora FM. Es una radio comunitaria, una concesión pública destinada a atender a una determinada comunidad.

Por ley, como explica la Asociación Gaúcha de Emisoras de Radio y TV (Agert), ese tipo de servicio solo lo pueden explorar »asociaciones y fundaciones comunitarias sin fines de lucro, con sede en la localidad». Las radios »deben tener una programación pluralista, sin censura alguna, y deben estar abiertas a la expresión de todos los habitantes de la región atendida».

A pesar de eso, en Pirapora, la emisora local parece no ser excepción, y está a nombre de una asociación presidida por la madre de un exalcalde de la ciudad, gobernó la ciudad dos mandatos.

Se trata de Gregório Maglio (del Movimiento Democrático Brasileño), político que pretende postular nuevamente a la municipalidad este año. Maglio tiene un programa en la radio en el que entrevista a aliados que pretenden disputar un cargo público. A pesar de darle ese uso, sostiene que el programa es una charla sobre el día a día de la ciudad, en la que hay una competencia feroz.

En las elecciones municipales de 2012, hubo apenas 28 votos de diferencia entre el candidato que logró el primer puesto y quien logró el segundo puesto. Fue la ventaja que tuvo Gregório para vencer al exalcalde Raul Bueno (del Partido de la Social Democracia Brasileña), político que ya gobernó tres veces la ciudad. Los dos siguieron disputando el poder, con pequeños márgenes de diferencia en las votaciones de 2016 y 2020. En la última, Maglio apoyó a Dany Floresti, que debe abrir camino para el retorno del padrino político, en las elecciones de octubre de 2024.

Foto: Léu Britto/Agência Mural/Usada con autorización

Ciudad dividida

A pesar de que Pirapora es una ciudad pequeña, hay una división en el territorio. La población del parque Payol, en la periferia, enfrenta más dificultades para informarse que otros barrios, muchas veces deben ir hasta el Centro, a cuatro kilómetros de distancia, para confirmar la información sobre campañas de vacunación o actividades extracurriculares para niños.

El transporte público se limita a líneas de ómnibus intermunicipales, que conectan a Pirapora con otras ciudades, y solo una línea entra a Payol.

El barrió reúne un comercio dinámico, tiene mayor número de electores, y también los principales problemas socioeconómicos.

“Mi hija hizo el Projovem (Programa Nacional de Inclusión de Jóvenes), consiguió su primer empleo, estudió y ahora está en Portugal”, cuenta Maria de Fátima, de 41 años que vive en el Centro.

“Mi hijo no se matriculó en el programa porque las vacantes acabaron antes de que supiera que estaban abiertas”, lamenta Josiane Rocha dos Santos, de 47 años que vive en Payol.

Este desencuentro de informaciones es usual en un desierto de noticias. Y hay otras dificultades. El poder público tiene la obligación de garantizar transparencia en las informaciones, de conformidad con la ley de acceso a la información. En Pirapora, el portal de transparencia de la alcaldía y la Cámara Municipal tiene limitaciones.

Los últimos balances de rendición de cuentas e informes de gestión fiscal disponibles son de 2022, y el último balance general del Ejecutivo que está disponible para consulta pública en el sitio web es de 2018.

Un santo en el diario

A pesar de no tener diario local, la historia de Pirapora tuvo influencias del periodismo en el pasado, según la comunidad local. En 1884, un diario paulistano publicó sobre la imagen de Buen Jesús que se encontró ahí y que hacía milagros, eso transformó la ciudad en uno de los principales destinos religiosos del estado.

Esto atrajo a multitudes y transformó la ciudad en un punto de encuentro para comunidades de samba, jongo (danza africana) y batuques, que hace que se califique a la región como cuna de la samba paulista.

“Es la razón de existir de este lugar, que dejó de ser una hacienda que fue adquirida por Santana de Parnaíba, y se convirtió en la ciudad que tenemos hoy”, cuenta el padre Marcelo Magalhães, de 35 años, rector del Santuario del Señor del Buen Jesús de Pirapora.

A partir de 1980, el flujo de turistas disminuyó. Actualmente, apenas 15,52% de sus habitantes tienen empleo formal. La administración del suntuario tiene dificultades para recaudar fondos y restaurar el lugar y sus obras de arte. El diario O Anhanguera, de la vecina Santana do Parnaíba, a veces informa sobre Pirapora.

“Queda a nuestro criterio seguir a los concejales para conocer los problemas de la ciudad y lo que se está haciendo. La municipalidad no difunde todo lo que ocurre”, reclama Jeanderson Gomes dos Santos.

Eugênio Bucci, profesor titular de la Escuela de Comunicaciones y Artes de la Universidad de São Paulo, explica que el periodismo puede ser una etapa para resolver problemas, pero no significa su solución.

“El periodismo no gobierna, no legisla, no juzga, no ejerce el poder judicial. Es solo una institución social que contribuye a mediar en el debate público y para fiscalizar al poder”, dice. “Si el periodismo da información de calidad, ayuda mucho”.

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