
Imagen de una víctima de espaldas, mujer desplazada de guerra en Don Bosco, en territorio de Nyiragongo, al este de la provincia de Kivu del Norte; Foto de Katembo Mbuto Victoire, usada con autorización.
El artículo se publicó originalmente en el sitio web de IciCongo. Global Voices lo reproduce en virtud de un acuerdo de colaboración suscrito con IciCongo.
Desde la década de 1990, República Democrática del Congo se ha visto sacudida por conflictos armados generados por diferentes factores endógenos. Actualmente, se cuentan más de cien grupos armados activos en el país.
El actual conflicto que deja huella en el este del país empezó en 2012: los rebeldes del Movimiento 23 de marzo (M23) estiman que el poder central de República Democrática del Congo no ha respetado el contenido del acuerdo de paz firmado en 2009 con el Gobierno, y retomaron las armas en la provincia de Kivu del Norte.
Lire sur Global Voices : ¿Quiénes son los rebeldes del Movimiento 23 de Marzo del este de República Democrática del Congo?
En las zonas presa de conflictos armados, la violencia sexual contra mujeres son habituales, pero no solo a mano de soldados o rebeldes armados. Los civiles se aprovechan también para abusar y violar a mujeres que buscan trabajo doméstico en su casa.
Fue lo que le pasó a Charline. Con la mirada perdida, lágrimas que se deslizan de sus ojos, la tristeza se lee en la cara de esa joven veinteañera, y recuerda:
C’était un mercredi. Pendant que je faisais le tour des parcelles à la recherche de l’emploi, une maman m’avait demandé de lessiver les habits de ses enfants pour me payer 5000 franc congolais, puis elle est partie au boulot. Pendant que je lessivais, un de ses fils, un peu costaud, m’avait appelée dans la maison. Je croyais que c’était pour me donner d’autres habits à laver. Quand suis entrée, comme on était seulement deux dans la parcelle, il m’a plaqué sur le sol et m’a violé. J’avais peur de le dire à sa mère. Les images de cette scène me reviennent souvent.
Era miércoles. Mientras recorríamos parcelas para buscar empleo, una mamá me había pedido que lavara la ropa de sus hijos para pagarme 5000 francos congoleses (o.20 dólares), y ella partió al trabajo. Mientras lavaba, uno de los hijos, un poco forzudo, me llamó dentro de la casa. Creía que iba a darme más ropa para lavar. Cuando entré, como estábamos los dos solos en la parcela, me empujó contra el suelo y me violó. Tuve miedo de decirle a su madre. Las imágenes de ese día me regresan con frecuencia.
Por su parte, IciCongo publicó un artículo sobre cómo informar mejor sobre la violencia sexual para limitar esa plaga en República Democrática del Congo.
Como ella, muchas mujeres desplazadas de guerra sufren actos de violencia sexual cuando buscan pequeños empleos para sostener a su familias. Son presa fácil para los predadores que se aprovechan de su vulnerabilidad.
Una señora, madre de dos niños en el campo de Don Bosco en Ngangi, explicó:
Nous vivons la misère au camp. On n’arrive pas à survivre. Chaque jour, je me réveille pour aller en ville afin de chercher où travailler. Mais certains profitent de ce temps pour abuser de nous. Nous avons du mal à dénoncer vu que nous cherchons les moyens pour nourrir nos familles et répondre à nos besoins vitaux.
Vivimos la misera en el campo. No llegamos a subsistir. Cada día, me despierto para ir a la ciudad con el fin de buscar dónde trabajar. Pero algunos se aprovechan de ese momento para abusar de nosotros. No queremos denunciar dado que buscamos los medios para alimentar a nuestras familias y satisfacer nuestras necesidades vitales.
Para Semu Sikulimwenge, psicólogo clínico en el hospital Heal Africa de Goma, capital de la provincia de Kivu del Norte, la violencias sexual refuerza las relaciones de poder sobre las víctimas. Explica:
Il est essentiel de développer des moyens de subsistance, notamment par des activités génératrices de revenus, afin de favoriser l’autonomie économique des victimes et de renforcer la résilience des communautés affectées.
Es esencial desarrollar medios de subsistencia, sobre todo de actividades que generen ingresos, para favorecer la autonomía económica de las víctimas y reforzar la resiliencia de las comunidades afectadas.
Temor de represalias
Ante el aumento de los casos de violación entre personas desplazadas, el jurista maestro Patrick Musambali indica que esos actos constituyen graves violaciones, como prevé el Código Penal congolés en el artículo 170, que estipula:
Est puni d'une servitude pénale de cinq à vingt ans celui qui aura commis un viol, soit à l'aide de violences ou menaces graves, soit par ruse, soit en abusant d'une personne qui, par l'effet d'une maladie, par l'altération de ses facultés ou par toute autre cause accidentelle, aurait perdu l'usage de ses sens ou en aurait été privée par quelque artifice.
Se castiga con pena de prisión de cinco a veinte años a quien haya cometido una violación, ya sea con violencia o amenazas graves, sea por medio de engaños o de abuso de una persona que, por efecto de una enfermedad, alteración de facultades o por cualquier otra causa accidental, haya perdido el uso de los sentidos o que esté privada de usarlos por algún artificio.
En la provincia de Kivu del Norte, según informa IciCongo, el Colectivo de Mujeres Periodistas inició la campaña de lucha contra la violencia sexual contra las jóvenes.
Pero la mayor parte de las víctimas de violación no llegan a denunciar el abuso. Temen represalias de sus verdugos. Después de las campañas de sensibilización, algunos desplazados ven con frecuencia a sus verdugos en sus aislamientos. Eugénie Wimana, una de las líderes del campo de desplazados de Don Bosco, indica:
Nous sensibilisons des femmes et des jeunes filles d’avoir une conscience collective pour arriver à lutter contre les violences sexuelles. Grâce aux soutiens de quelques organisations humanitaires, certains déplacés entreprennent des petites activités génératrices de revenus.
Sensibilizamos a mujeres y muchachas para que tengan conciencia colectiva para que luchen contra la violencia sexual. Gracias al apoyo de algunas organizaciones humanitarias, algunos desplazados emprenden pequeñas actividades que generan ingresos.
Por su parte, Sikulimwenge destaca:
Le soutien psychosocial est crucial pour créer un espace sécurisé où les victimes peuvent exprimer leurs émotions.
El apoyo psicológico es crucial para crear un espacio seguro en el que las víctimas puedan expresar sus emociones.
Women Power, organización de defensa de derechos de la mujer, también es de ayuda. En el marco de su proyecto «Respuestas de urgencia ante la violencia de género y la salud sexual reproductiva», la ONG imparte campañas sobre respeto a la dignidad humana, y presenta alegatos para que los autores de violación sean sancionados por la ley.
Pequeños negocios para subsistir
Según Aurélie Maliro, asistenta de comunicación de Women Power, cerca de 70% de las mujeres del campo Kashaka Shabindu, en el norte de la ciudad de Goma están expuestas a diferentes formas de violencia que terminan en embarazos no deseados, abortos no seguros e infecciones de transmisión sexual.
Nous intervenons dans la prise en charge psycho médicale pour apporter de l’espoir aux victimes. Nous demandons à notre gouvernement de soutenir ces femmes victimes de violences sexuelles car leurs vies socioéconomiques chutent après ces abus.
Intervenimos en atención psicomédica para dar esperanza a las víctimas. Pedimos a nuestro Gobierno que ayude a esas mujeres víctimas de violencia sexual, pues sus vidas socioeconómicas caen después del abuso.
En el lugar, algunos desplazados tienen pequeños negocios para sobrevivir; Foto de Victoire Katembo Mbuto usada con autorización
Para evitar los abusos sexuales, algunas mujeres desplazadas, víctimas de violencia sexual, violaciones y otras formas de violencia, inician poco a poco pequeños negocios. Sin identificarse, una mujer desplazada del campo Don Bosco explica:
Je fais le commerce. Je prends de produits vivriers chez une vendeuse qui vit aux alentours du camp pour les revendre ici. De cette manière je gagne mon pain et je subviens à d’autres besoins.
Tengo un negocio. Tomo productos alimenticios de una vendedora que vive en los alrededores del campo para revenderlos aquí. Así gano mi pan y sustento otras necesidades.
Para que la vida cotidiana de las víctimas cambie, es esencial que hablen y denuncien a sus verdugos pues si quedan impunes, seguirán cometiendo esos delitos.






