Ganadores y perdedores de la planta china de tratamiento de residuos en Kirguistán

La planta china de tratamiento de residuos en construcción en la capital de Kirguistán, Bishkek. Foto del servicio de prensa de la alcaldía de Bishkek. Libre de derechos de autor.

Planta china de tratamiento de residuos en construcción en la capital de Kirguistán, Biskek. Foto del servicio de prensa de la alcaldía de Bishkek. Libre de derechos de autor.

Este artículo fue presentado como parte de la beca de Justicia Climática de Global Voices, que vincula a periodistas de países sinófonos y de la mayoría global para investigar los efectos de los proyectos de desarrollo chinos en el extranjero. Encuentra más historias aquí.

El 29 de marzo de 2024, el Gobierno kirguiso y la empresa china privada Hunan Junxin Environment Protection Limited (湖南军信环保股份有限公司) pusieron una cápsula para la construcción de una planta de procesamiento de residuos en la capital de Kirguistán, Biskek. Se prevé que la construcción terminará a fines de 2025. Será la primera planta de procesamiento de residuos en Asia central para generar electricidad por medio de incinerar mil toneladas de desperdicios diarios, lo que cubre las necesidades de eliminación de residuos de los 1.3 millones de habitantes de Biskek.

Desde hace mucho Kirguistán ha buscado construir una planta así para resolver su problema de contaminación de aire. El Gobierno ha calificado este proyecto como una gran victoria para el país, sobre todo porque el lado chino asumirá todos los costos (95 millones de dólares). Sin embargo, un vistazo más cercano al acuerdo revela una imagen más compleja, Kirguistán también ha hecho significativas concesiones para resolver uno de sus más apremiantes problemas ambientales.

El expresidente del Consejo de Ministros de Kirguistán, Akylbek Japarov, pone la cápsula de la planta de residuos. Foto del servicio de prensa de la alcaldía de Bishkek. Libre de derechos de autor.

Cuarto y último intento

La Municipalidad de Biskek intentó y falló al construir una planta de procesamiento de residuos en tres ocasiones.

El primer intento fue en 2013, cuando Kirguistán recibió 24 millones de dólares del Banco Europeo para Reconstrucción y Desarrollo. La mayoría de esos fondos fueron robados, y se iniciaron cuatro procesos penales, que siguen pendientes.

El segundo intento fue en 2021 cuando la municipalidad firmó un memorándum con la empresa turca Biotrend Energy. No hubo noticias después de eso.

El tercer intento fue en 2023, cuando se firmó un acuerdo con la empresa checa ReGreen s.r.o. La empresa era nueva y no pudo cumplir con sus obligaciones a tiempo, por lo que la municipalidad anuló el acuerdo.

Mientras llegaban estas novedades, la cantidad de desperdicios de Biskek aumentaba y contribuía con la degradación ambiental. Desde los inicios del vertedero en 1974, los residuos pasaron de 12 hectáreas a 74 hectáreas. Se suponía que iba a cerrar en 1994, según Aimeerim Tursalieva, cofundador de la organización de gestión de recursos Tazar, que conversó con Global Voices.

Este video de YouTube habla sobre el vertedero en Biskek.

El problema de la contaminación de aire llegó al punto en que Biskek se convirtió en una constante en la lista de ciudades con los mayores niveles de contaminación del aire. Entre múltiples factores están la niebla tóxica de los incendios en el vertedero y la planta de energía  térmica que quema carbón. Mientras los incendios pueden ser muy comunes en los vertederos, el incendio en el basural ardió durante 10 años, y recién pudieron apagarlo en 2023.

Entonces, al promover la planta, la municipalidad destacó cómo se reduciría la contaminación del aire. En entrevista con una estación de radio local, el teniente alcalde, Zhyrgalbek Shamyraliev, destacó que la planta reducirá el efecto contaminante del vertedero al desinfectar la basura e impedirle que aumente. Agregó que la planta generará 20 MWh de electricidad, que aliviará parcialmente a la planta de energía térmica.

Exportar tecnología de eliminación de residuos

China y Kirguistán comparten una frontera geográfica y tienen cercanos vínculos económicos y políticos, que alcanzaron condición de asociación estratégica integral en 2023. La ubicación de Kirguistán, al este de China, lo hace un importante actor en la iniciativa de la Franja y la Ruta, megainiciativa de desarrollo de China dedicada a proyectos de infraestructura en países de la mayoría global. Es difícil sobrestimar la dependencia de la economía kirguisa en China, su mayor socio comercial, inversionistaacreedor.

Se suele elogiar a Junxin, el mayor socio de Kirguistán en esta tarea de eliminar los residuos, entre las empresas de la provincia sureña china de Hunan que han participado en la iniciativa de la Franja y la Ruta. Comunicados oficiales de medios estatales chinos invariablemente enmarcan la empresa como altamente tecnológica y ambientalmente segura. Por ejemplo, un artículo de CCTV de marzo, financiado por el Estado, muestra el proyecto de Biskek como “inyección de ‘energía china’ en la protección ambiental kirguisa”, y califica a Junxin de “empresa nacional de alta tecnología”.

La empresa se fundó en 2011, y expandió a una posición dominante en tratamiento municipal de aguas residuales en la capital regional, Changsha. Se especializa en eliminación de residuos sólidos, y en proyectos de conversión de residuos en energía, y ofrece generación de energía a través de incineración limpia. Completó su planta de eliminación de residuos en Changsha en 2022. Durante su visita a esta planta en enero de 2024, Shamyraliev la describió con estas palabras:

Junxin превратила территорию мусорного полигона в парк высоких технологий, где плодотворно развивается научная исследовательская работа, направленная на охрану окружающей среды.

Junxin ha transformado el vertedero en un parque de alta tecnología donde la investigación científica dirigida a la protección ambiental prospera fructíferamente.

En esta publicación de Instagram hay fotos de la visita de Shamyraliev a las instalaciones de procesamiento de residuos de Junxin en Changsha.

Iniciativa de la Franja y la Ruta

En Changsha, China, hay una planta de reciclaje de residuos de alta tecnología dirigida por Junxin Environment Protection, que tuvimos la suerte de ver.

Junxin ha transformado el vertedero en un parque de alta tecnología donde se llevan a cabo fructíferamente trabajos de investigación científica destinados a la protección del ambiente.

Se presta mucha atención a formar al personal, a mejorar las calificaciones del personal y, lo más importante, a formar a las generaciones más jóvenes. Los representantes de la compañía indicaron que a menudo realizan excursiones y capacitaciones para escolares con fines educativos.

Nosotros, a nuestra vez, no nos quedamos tranquilos y tratamos de seguir el ritmo de los tiempos. Actualmente, ya se está trabajando activamente en el diseño de una planta similar en la ciudad de Biskek.

Junxin es una de las 300 plantas de eliminación de residuos chinas, que han ayudado a acumular mayor capacidad de conversión de residuos en energía del mundo. China muestra que ha construido instalaciones de conversión de residuos en energía en varios países.

Junxin se ha reunido con delegaciones de Gobiernos de varios países, pero Kirguistán parece ser la mayor instalación de eliminación de residuos del extranjero.

¿Quién gana más?

Aunque la municipalidad se ha presentado como el ganador, la nueva planta viene con un alto costo. Convenientemente, ha ocultado al público los términos del acuerdo de Junxin. El medio independiente Mediazona ha encontrado y estudiado los acuerdos marco firmados entre Junxin y la municipalidad de Biskek y el gabinete de ministros de Kirguistán.

Planta de procesamiento de residuos de Biskek en construcción, diciembre de 2024. Foto del servicio de prensa de la Municipalidad de Biskek. Libre de derechos de autor.

Primero, Kirguistán está obligado a darle a Junxin un lugar sin costo para el vertedero para eliminar las sustancias peligrosas de la planta. No está claro qué daños causarán estas sustancias al ambiente. Aunque Junxin tiene varios premios ambientales nacionalmente, una estudio de la Fundación Nacional de Ciencias de China descubrió que su eliminación de residuos en Changsha aún tenía microplásticos y metales pesados, incluso después de la incineración.

Además, en China ha habido protestas por los efectos contaminantes de los proyectos de proyectos de conversión de residuos en energía, con la liberación de partículas transportadas por el aire, que a veces impacta en las suministros de agua locales.

Esto es relevante para Biskek pues el lugar donde también estará el vertedero de Junxin está rodeado por asentamientos residenciales y el reservorio de Ala-Archa.

Además, la municipalidad debe pagar a Junxin 17 dólares por cada tonelada de desperdicios procesados, con un total de 17 000 dólares diarios. Anualmente, la suma llega a los 6.2 millones de dólares. Y Junxin será dueño de toda la electricidad generada y puede venderla a cualquier empresa.

Es más, Junxin será propietaria de la planta al término de 35 años, según el acuerdo. Si las partes no llegan a acordar una extensión, toda la propiedad se eliminará previa consulta. Así, Kirguistán no tendrá derechos de propiedad. En contraste, la planta de clasificación de residuos de Osh, la segunda mayor ciudad kirguisa, construida y administrada por una empresa privada rusa, se entregará al Gobierno después de diez años.

Este video de YouTube es sobre las instalaciones de la planta de clasificación de residuos de Osh.

A las dudas sobre la razonabilidad de esta planta se suma su apuesta por incinerar residuos. Aimeerim Tursalieva, cofundadora de la empresa de gestión de residuos kirguisa Tazar, cree que debe darse prioridad a una planta de clasificación y reciclaje de residuos porque el 70% de los residuos de Bishkek son reciclables. Dijo:

Сжигание мусора неплохо когда у города уже есть продвинутая система сортировка мусора, а Бишкек пошел не достиг этого уровня.

Quemar la basura tiene sentido en lugares con gestión de residuos y sistemas de clasificación avanzados, y Biskek aún no llega a esa etapa.

En realidad, Junxin no solo incinerará los residuos, también los reciclará y fabricará materiales de construcción a partir de ahí. Sin embargo, no está claro cuántos residuos reciclará Junxin, y dados los términos del acuerdo, se puede asumir su mayor interés está en incinerar los residuos por los incentivos financieros.

Kirguistán tampoco está de brazos cruzados. El 25 de marzo de 2025, el presidente Sadyr Japarov asignó cien millones de soms (1.15 millones de dólares) para elaborar un sistema de clasificación de residuos en la capital, lo que muestra que las autoridades reconocen la necesidad de clasificar y reciclar los residuos.

A cambio de las concesiones a Junxin, Biskek obtendrá una instalación de crítica importancia para resolver el antiguo problema de la contaminación inducida por los residuos. El vertedero actual hace tiempo que alcanzó su capacidad máxima. Una alternativa a la planta es destinar terrenos a un nuevo vertedero, lo que sería peor en términos de crear una fuente adicional de contaminación o perder tiempo buscando otro inversionista.

En estas circunstancias, la planta china de tratamiento de residuos es similar a un salvavidas lanzado a alguien en una situación crítica. Décadas de ignorar la cuestión de los residuos y no llegar a un acuerdo con otros inversionistas han llevado a Biskek a un estado desesperado en el que no puede entablar negociaciones efectivas ni promover sus intereses.

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