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Este artículo de Kelvyn Araujo se publicó originalmente en el sitio web de la Red de Periodistas Negros — Periodistas por la Diversidad de las Comunicaciones, el 13 de mayo de 2025. Global Voices reproduce una versión editada en virtud de un acuerdo editorial.
En Brasil, más de la mitad de los adolescentes negros entre 13 y 17 años sueña con ser influenciador digital o jugador de futbol. El dato, revelado por el informe “Muchachos negros: Finanzas, futuro y trabajo” del Instituto Papo de Homem (PDH), más que tendencias profesionales, indica que el deseo de visibilidad y reconocimiento está vinculado con la falta de representatividad, el racismo estructural y la búsqueda de sobrevivencia simbólica y económica, en uno de los países más desiguales del mundo.
La investigación es de 2024, y escuchó a 1435 adolescentes negros, en todos los estados de Brasil. A la pregunta de si les gustaría ser famosos o influenciadores, el 51,77% respondió que sí. A la pregunta de si les gustaría ser deportistas en su deporte favorito, el 51,6% también dijo que sí. Casi la mitad de los encuestados (45,6%) también respondió que viven en la periferia.
‘‘El deporte sigue siendo la puerta de esperanza para conquistar fama y ascensión social de la juventud negra brasileña’’, dice el texto presentado en el sitio web de Pacto Global Rede Brasil, red local dedicada a orientar empresas sobre los diez principios universales de la Organización de Naciones Unidas.
Las entrevistas activas fueron el punto de partida del informe, que busca humanizar a esos jóvenes, a quienes muchas veces se les ve solo con los lentes de criminalización. Se hicieron en asociación con Pacto Global Rede Brasil y el organismo no gubernamental Centro de Estudios de las Relaciones de Trabajo y Desigualdades – CEERT.
La Rede JP conversó con los educadores Humberto Baltar, profesor, escritor y especialista en relaciones étnico-raciales, y Zé Ricardo Oliveira, comunicador y activista, que dirigieron el informe y trabajan hace años con jóvenes negro y educación popular.
“Cuando un joven dice que quiere ser influenciador, lo que está diciendo es que quiere que lo vean, que lo escuchen, que lo reconozcan. Es donde encuentra espejos posibles”, dice Oliveira. El problema, según dice, no está en el sueño en sí, sino en la falta de alternativas. “No rechazan el conocimiento, sino el reflejo de la falta de espejos en profesiones como ciencia, ingeniería p periodismo».
Según dice, los datos muestran un paralelo preocupante: el ambiente digital surge como uno de los pocos espacios donde los jóvenes negros perciben alguna posibilidad de ascensión social. Sin políticas de acceso, alfabetización digital y formación crítica, ese mismo espacio puede convertirse en una trampa. La cultura del éxito inmediato, unida a la lógica algorítmica excluyente, refuerza las desigualdades y reconoce a pocos.
Cuándo se ve la representación de la sociedad brasileña, esta desigualdad se muestra aún mayor.
De acuerdo con datos del Censo Demográfico de 2022 del Instituto Brasileiro de Geografía y Estadística (IBGE), el más reciente del país, negros y morenos totalizan el 55,5% de la población brasileña. Según las definiciones aprobadas por el organismo brasileño, eso significa que más de la mitad de la población de 212 millones se identifica como negra. Sin embargo, el mismo informó reveló que esa población también tiene los mayores índices de informalidad en el mercado laboral y son la mayoría en actividades ganancias con promedio menor.
Falta de periodistas negros y desinformación
El ecosistema informativo, incluido el mercado laboral en comunicación, es un ejemplo emblemático de esa desigualdad y exclusión. Según el informe de Rede JP en asociación con GEEMA (Grupo de Estudios Multidisciplinarios de Acción Afirmativa), hecho en 2022, apenas el 20% de los periodistas destacados en la prensa brasileña se identifican como negros (negras o morenas).
Según los especialistas entrevistados, la consecuencia directa de esta baja representatividad lleva a que las narrativas negras no sean viables y tengan poca diversidad de fuentes y perspectivas en las salas de redacción. La falta de periodistas negros también contribuye a reforzar estereotipos y ampliar la distancia entre la juventud periférica y los medios tradicionales, lo que impacta más cómo esos jóvenes entienden el mundo, se expresan y construyen su identidad.
Sin educación de medios y crítica, los muchachos negros pueden quedar más expuestos a contenido racista, discurso de odio y desinformación, lo que influencia sus otras elecciones profesionales, y además su autoestima y percepción de pertenencia.
Para los educadores responsables del estudio, también hay que atender el asunto de una estructura escolar aún marcada por el racismo institucional. Oliveira complementa sobre cómo la falta de políticas antirracistas estudiantiles corroboran el problema:
Falta investimento em uma educação transformadora formal de qualidade e um aprofundamento nas grades curriculares para mostrar a importância do povo negro na História. Fora da sala de aula, há falta de apoio de cunho psicológico, para garantir que esses jovens atravessem as violências que se abatem sobre eles. Acredito – pensando também nos resultados da pesquisa – que o espaço escolar é essencialmente claustrofóbico. Não há a criação de um conforto e entendimento perante os alunos negros, que se vêem abandonados em demandas e sem representação nas grades curriculares, principalmente em disciplinas de estudos humanos.
Falta inversión en una educación transformadora formal de calidad y que los planes de estudio muestren la importancia del pueblo negro en la historia. Fuera del aula, falta apoyo psicológico, para garantizar que esos jóvenes atraviesen la violencia que se abate sobre ellos. Creo, pensando también en los resultados de la investigación, que el espacio escolar es esencialmente claustrofóbico. No se crea comodidad ni entendimiento ante los alumnos negros, que ven que sus pedidos no se atienden y que no tienen representación en los planes escolares, principalmente en disciplinas de estudios humanos.
El estudio se ampliará con un documental homónimo, cuyo estreno está previsto para el segundo semestre de 2025. El documental es una invitación a escuchar, según los educadores. Baltar destaca:
É um fruto natural da pesquisa. A linguagem audiovisual permite que as experiências e dores desses meninos cheguem a quem nunca os escutou de verdade. Eu, pessoalmente, fiquei muito tocado.
Es consecuencia natural de la investigación. El lenguaje audiovisual permite que las experiencias y dolores de esos muchachos lleguen a quien nunca escuchó la verdad. Personalmente, quedé muy afectado.
El cambio pasa por la presencia negra en la información
Los autores del estudio también hacen un llamado a la transformación dentro del escenario de la participación del joven negro en la educación y la sociedad, lo que incluye la comunicación.
O sea, para que el sueño de ser influenciador no sea un reflejo de la exclusión, es urgente ampliar las posibilidades de caminos y opciones, garantizar acceso a las políticas públicas, presencia negra en los diversos medios y valorizar la subjetividad.
“Esos niños sueñan, sienten y piensan en el mundo. Debemos dejar de verlos como amenaza y comenzar a verlos como potencia”, dice el comunicador y activista Zé Ricardo Oliveira.
Por su parte, Baltar recuerda el símbolo africano sankofa, cuyo origen está ligado a Ghana, Togo y Burkina Faso. Es un pájaro con la cabeza hacia atrás visto que se considera un símbolo de la historia afroamericana y afrobrasileña, que recuerda los errores del pasado, para evitar repetirlo en el futuro, según el artículo de Wikipedia. El nombre, en akan, representa volver a buscar o traer.
“O pájaro que mira para atrás, que protege el huevo que carga, representa esa juventud que necesita rescatar el pasado para construir un futuro más justo. Debemos garantizarles a esos niños y jóvenes negros el derecho a soñar y existir plenamente”, señala el educador.







