«Justicia social, fotográfica y periférica, ¿para quién?», se pregunta fotógrafo brasileño

Parte dos fotógrafos selecionados na visita ao beco, após a chuva. Foto: Marlon Marinho/Uso autorizado

Parte de los fotógrafos seleccionados en la visita al callejón, después de la lluvia. Foto: Marlon Marinho/Uso autorizado.

Este artículo de Léu Britto se publicó originalmente en el sitio web de Agência Mural el 25 de mayo de 2025. Global Voices reproduce una versión editada en virtud de un acuerdo editorial.

Entre debates acalorados sobre el avance de inteligencias artificiales y su posible impacto en el mercado del arte, surge una duda: ¿será que la experiencia y la creatividad aún tienen espacio en la fotografía periférica? Esta inquietud me acompañó en los día anteriores al 10 de mayo, cuando fui con otros tres entusiastas de la fotografía promovimos una edición de FotoBeco, exposición con imágenes producidas por fotógrafos de la periferia de la ciudad de São Paulo.

Cada dos meses, con Rogério Vieira, mi socio en la galería Sérgio Silva, hacemos una exposición para presentar series fotográficas en un callejón en la salida de la favela Monte Azul, en la zona sur de São Paulo. Es una exposición pública, libre y gratuita de los trabajos de los artistas seleccionados.

Cada uno obtiene una impresión gratuita del trabajo en una lona de 4×2 metros que contiene la presentación del resumen del ensayo para el público que pasa por la vía de acceso.

Presentamos también la revista BECO –volumen 1—, asociación con la editorial Selo Vertigem, que reunió 30 imágenes de personas que gente creen en la importancia de nuestra misión en la fotografía, que resisten entre las dificultades y facilidades del mercado, en su estructura jerárquica comercial.

Calles, pasajes y callejuelas

Mi historia en la fotografía tiene dos marcos. El primero en 2007, cuando terminé la secundaria y dudaba entre estudiar ingeniería o periodismo. Elegí el segundo después de fotografiar como aficionado una actividad conocida como Encuentro Estadual de la Población en Situación de Calle del estado de São Paulo.

El presidente del encuentro, Robson Mendonça, me mostró un estrato de la población en situación tan grave como la de quienes  viven en favelas, quienes no tienen techo, la población en situación de calle. Después de ese encuentro, decidí que lucharía para no dejar que se apague una existencia del pueblo marginado del que formo parte.

Pai e filho contemplam registros das periferias de São Paulo em Beco da Favela Monte Azul. Foto: Marlon Marinho/Uso autorizado.

Padre e hijo contemplan registros de las periferias de São Paulo en el pasaje de la favela Monte Azul. Foto: Marlon Marinho/Uso autorizado.

La segunda meta llegó algunos años después, en 2013, ya después de mis estudios universitarios, con la Unión Popular de Mujeres de Campo Limpo y zonas adyacentes, institución financiaba acciones de cultura y lucha por los derechos humanos junto a la Agencia Popular de Cultura Solano Trindade, con la que trabajo hasta ahora. Así compré mi primera cámara profesional, usada, que me acompañaría por siete anos.

Y mi recorrido en la fotografía se tornó en resistencia contra la eliminación de la imágenes de la memoria de lo que somos, como habitantes de periferias, cómo vivimos y qué pensamos de ese mundo desigual entre callejones y callejuelas. Sea contra el olvido del Estado, del arte que no gusta de evidenciar la realidad que sufrimos, o de no tener puertas abiertas dentro de las burbujas de los mercados institucionales del arte.

Al mercado comercial del arte, parece garantizado que no entraremos, salvo la cuota de 1% reservada a los negros, empobrecidos y de favelas.

Mercado hecho en Brasil

El Brasil, la fotografía puede no considerarse como para gente de la periferias, pero seguimos produciendo y difundiendo. La fuerza de esa afirmación resuena en la realidad del mercado fotográfico brasileño que, mucha veces, al analizar un portafolios parece considerar más el origen del fotógrafo y su trayectoria académica que el trabajo en sí.

Entre 2021 y 2023, me contactó una curadora que quiso incluirme en el grupo de mercado. Un día, un cliente suyo que estaba comprando fotografías, vio una foto que es parte de mi libro “La gambiología de la sevirología” (2021). Al principio, no le dio mayor importancia, pero su esposa le hizo notar: “Espera ahí, esto es diferente, nunca vi nada igual en tu colección, vale la pena comprarlo”, le dijo.

Preguntó a la curadora: “¿cuánto cuesta?”. Le contestaron: “Mil reales (180 dólares)”. Él repreguntó: “Pero ¿quién es el pintor, tiene currículum?”, y ella respondió: “Tiene una trayectoria de de 10 años, es un expositor con un futuro prometedor”. El cliente finalizó: “Como no lo conozco, pago 500 reales (90 dólares) por dos imágenes”. Ese mismo día, el cliente estaba negociando la compra de una serie de seis fotos de un fotógrafo estadounidense que fotografió pueblos del Perú, y pagó 50 000 dólares por las fotos.

¿Esa evaluación considera la representatividad, la quiebra de estereotipos y la potencia de la mirada periférica en la fotografía? Recuerdo las palabras de Maria Luiza Meneses, curadora de arte, que escribió el prefacio de nuestra revista. “Son fotografías que amplían los modos de percibir las periferias paulistas, igualmente importantes para la transformación del imaginario colectivo”.

Como profesional negra, refuerza cómo la fotografía periférica puede ser una herramienta de cambio en la percepción de las periferias para las propias periferias y los mercados de arte.

Quienes hacen de puente entre realidades son los nuevos fotógrafos que crean sus imágenes a partir de un punto en común: su expresión propia sobre la realidad vivida dentro de las periferias, en todo el territorio de Brasil.

No precisamos que vengan “colonizadores” a registrar nuestra vida cotidiana, hace un tiempo que podemos hacerlo nosotros mismos. Y nuestro patio reconoce nuestros esfuerzos para romper clichés sobre nosotros mismos.

Foto de Léu Britto, um dos idealizadores do FotoBeco, feita no distrito de Rio Pequeno. Foto: Léu Britto/Agência Mural.

Foto de Léu Britto, uno de los creadores de FotoBeco, tomada en el distrito de Rio Pequeno. Foto: Léu Britto/Agência Mural.

Contra estereotipos

En cada edición de FotoBeco, desde diciembre de 2023, la convicción se fortalece: exponemos lo que registramos, en la lucha contra los estereotipos negativos dos nuestros territorios —favelas, periferias y quebradas— algo a lo que el mercado es indiferente aún.

Los trabajos evidencian la violencia contra cuerpos negros, exaltación de la belleza en medio del caos, lo exótico, y aún son la estética sobre la pobreza y que traduce arte vendible.

Cuando estamos con ellos, cuando nos permiten estar ahí, en general, causamos espanto, susto y algo de incomodidad. Nuestro origen no potencia la creatividad y el arte, solo la destrucción y la tragedia, según los evaluadores. Es la visión cliché ‘‘nosotros, como ustedes, son talentosos en el medio de la nada», «fue su esfuerzo individual lo que potencializó su mirada».

En un día lluvioso de mayo de 2025, más de 50 personas apreciaron los trabajos que seleccionamos entre 200 inscripciones recibidas. “La cantidad, las perspectivas y la diversidad de las imágenes recibidas son indicios de la dimensión que las quebradas ocupan en el interés fotográfico contemporáneo”, concluye Meneses.

Esta certeza reverberaba en mí mientras caminaba hacia el callejón. Y no estaba solo.

“Soy de Taboão da Serra y recuerdo claramente cuando todo era solo ganas de fotografiar. Casi no conocía la profesión, no tenía referencias de la gente de la quebrada que había logrado llegar allá. Parecía algo sumamente distante”, dice Tuane Fernandes, integrante del jurado seleccionador.

Para el mercado, a mayoría de los fotógrafos con origen en la periferia, como nosotros. aún estamos empezando, desorganizados, no sabemos bien lo que queremos decir. Y ahí llegamos a la frase de Racionais, uno de los más importantes grupos de rap brasileño: “Nosotros aquí, ustedes allá, cada uno en su lugar. ¿Entiendes?”.

Mi sensación es que ese mercado recién está adaptándose a nuestra generación que llegó, se capacitó y entrega lo que creen que deberíamos presentar. Solo que nosotros vamos más allá, nos cansamos de esperar. Estamos enviando una búsqueda, como decimos quienes volamos cometa. Creando nuestros, abriendo galerías, haciendo nuestros festivales, reuniendo conocimientos y tasando el valor de nuestras propias obras de arte.

La realidad es que hay que esperar ver el sol nacer solamente cuando ellos dicen que es de día, pero nosotros ya madrugamos mucho antes, somos la generación de frutas frescas, porque nos despertamos más temprano.

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