
Vista del hospital neuropsiquiátrico Saint Vincent de Paul en Goma, provincia de Kivu del Norte, al este de República Democrática del Congo; Foto de Anicet Kimonyo, usada con autorización.
Este artículo de Anicet Kimonyo se publicó originalmente en Peace News Network. Global Voices publica una versión aditada en virtud de un acuerdo para compartir contenido.
La violencia sufrida por la población de la región este de República Democrática del Congo durante el conflicto entre el Ejército congoleño y el M23 no es solo física. Las secuelas psicológicas son tan importantes como las físicas.
En el este de República Democrática del Congo, la violencia armada no solo deja ruinas visibles, también arrasa los espíritus. En la ciudad de Goma, aldea en la provincia de Kivu del Norte, al este del país, la guerra ha sumido a la población en angustia psicológica, que no suele atenderse adecuadamente.
Desde enero de 2025, la ciudad de Goma es bajo control de los rebeldes del M23. Esta toma de control se dio después de violentos enfrentamientos con las Fuerzas Armadas de la República Democrática del Congo (FARDC) en el corazón de la zona urbana. Según Naciones Unidas, los combates han causado la muerte de más de 3000 personas y miles de heridos en Goma. Cuando el M23 avanzaba en el este de República Democrática del Congo, cientos de miles de personas han sido desplazadas, y han matado a cerca de 7000 personas en la región desde 2025.
Trauma psicológico
Más allá de las pérdidas humanas y la destrucción material, esta guerra deja profundas secuelas psicológicas. Noëlla Manegabe es una madre de familia que declaró a Peace News Network (PNN).
Ma fille allait bien avant la guerre. Après les combats, elle ne comprenait plus les instructions simples. Lorsqu'on lui demandait un jerrycan, elle rapportait une casserole. Je pensais que c'était juste un mal de tête jusqu'à ce que les médecins m'orientent vers un centre de santé mentale.
A mi hija la iba bien antes de la guerra. Después de los combates, ya no comprendía instrucciones simples. Cuando le pedían un bidón, ella llevaba una cacerola. Yo pensaba que tenía un problema en la cabeza, hasta que los médicos me dijeron que fuera a un centro de salud mental.

Eugène Bashombe, maestro de psicopatología y psicólogo en el hospital neuropsiquiátrico Saint Vincent de Paul, provincia de Kivu del Norte, República Democrática del Congo. Foto de Anicet Kimonyo, usada con autorización.
Desde marzo, en el centro psiquiátrico Saint Vincent de Paul en Goma se han triplicado las consultas. Eugène Bashombe, psicólogo del establecimiento, indicó que más de 700 pacientes nuevos fueron admitidos en apenas semanas, y declaró:
Ils souffrent de stress post-traumatique, de dépression et de troubles anxieux. La guerre a aggravé une situation déjà préoccupante.
Sufren de estrés postraumático, depresión o problemas de ansiedad. La guerra agravó una situación ya preocupante.
En República Democrática del Congo hubo conflictos armados desde hace más de tres decenios, sobre todo en las provincias de Kivu del Norte y Kivu del Sur. Esos conflictos empezaron con el asesinato del presidente ruandés Juvénal Habyarimana (1973-1994) y el genocidio ruandés ocurrido en 1994. La crisis se propagó en República Democrática del Congo, entonces llamada Zaire, y arrastró robo de tierra y recursos naturales, conflictos de identidad y problemas vinculados a mala gobernanza. El doctor Denis Mukwege, ganador del premio Nobel de la Paz 2018, alude a un balance humano de más de seis millones de muertos. A esa cifra se agrega un trauma colectivo difícil de cuantificar.
Según Bashombe y otros dos expertos interrogados por Peace News Network, la reciente ola de violencia marcado por la toma de control de Goma y Bukavu entre enero y febrero de 2025, sumió a miles en estrés psicológico.
Las autoridades suelen ignorar esta situación en un país donde la infraestructura de salud mental son casi inexistentes, y en donde el acceso a la atención de salud es inaccesible para la mayoría de la población. Nathalie Chibanguka, psicóloga clínica de Goma, declaró:
La souffrance psychologique reste un sujet tabou et les structures spécialisées font cruellement défaut. Cela entrave la reconstruction individuelle et compromet le développement à long terme des communautés.
El sufrimiento psicológico sigue siendo tema tabú y faltan estructuras especializadas. Eso complica la reconstrucción individual y compromete el desarrollo a largo plazo de las comunidades.
Problemas mentales, un peligro para la sociedad
Según Nathalie Chibanguka, es se explica por el hecho que las personas no tratadas constituyen un cargo económico adicional para sus familias y el Estado congolés, pues no pueden pagar impuestos por falta de trabajo. Eso implica un aumento de las tasas de delincuencia en la ciudad de Goma. Chibanguka agrega:
Il y avait une insuffisance significative non seulement dans les ressources allouées aux structures de santé mentale, mais aussi dans le personnel qualifié. Ce manque de ressources entraîne une pénurie d'hôpitaux bien équipés et spécialisés en santé mentale en milieu urbain, alors que ces hôpitaux sont malheureusement inexistants en milieu rural, pourtant largement touché par les conflits. Les personnes non soignées gardent les elles des blessures invisibles qui constituent une bombe à retardement pour la société.
Ya eran muy limitados los recursos asignados para las estructuras de salud mental, y también para el personal calificado. Esa falta de recursos supone escasez de hospitales bien equipados y especializados en salud mental en medios urbanos, mientras que esos hospitales lamentablemente no existen en medios rurales, muy afectados por los conflictos. Las personas sin atención médica guardan heridas invisibles que constituyen una bomba de tiempo para la sociedad.
En ese contexto, algunas estructuras como el centro Saint Vincent de Paul intentan subsanar esa falta con recursos limitados. La falta de políticas públicas claras en materia de salud mental, combinada con la pobreza y la inseguridad persistentes, deja a numerosas víctimas sin ayuda. Jean-Pierre Akilimali Muzinge, profesor e investigador de psicología en la Universidad de Goma, destaca la amplitud del problema:
Les conflits armés dans l'est de la RDC ont créé un climat de peur chronique. La santé mentale est le grand oublié de cette crise, pourtant essentielle à toute reconstruction durable.
Los conflictos armados en el este de República Democrática del Congo han generado un clima de miedo crónico. La salud mental es la gran olvidada de esta crisis, aunque es esencial para cualquier reconstrucción duradera.
Los profesionales de la salud mental son unánimes en lo que concierne a la reconstrucción de la región: eso no puede limitar solo a la justicia penal. Buscan favorecer una verdadera política de reparación psicológica. Chibanguka agrega:
Une paix durable ne peut exister sans guérison des traumatismes. Il est nécessaire d'organiser régulièrement des séances de soutien psychosocial, notamment pour les victimes de guerre. C'est une condition essentielle à un développement véritablement durable».
Un paz duradera no puede existir sin sanación de traumas. Hay que organizar regularmente sesiones de apoyo psicosocial, sobre todo para las víctimas de guerra. Es una condición esencial para un desarrollo realmente duradero.






