¿Puede China superar desafíos de sostenibilidad si cambia la dieta de las personas?

Screenshot from the YouTube channel of a mainland Chinese eating broadcaster, "Xiao He with a round face." The influencer is eating a large meal of noodle soup with numerous fried side dishes.

Captura de pantalla del canal de YouTube de un youtubero de comida de China continental, «Xiao He con la cara redonda».

El dicho popular chino «para la gente, la comida es el cielo» (民以食为天) refleja la importancia de la comida y de comer en el día a día de los chinos. Por lo tanto, en un típico banquete chino, el anfitrión suele pedir una gran cantidad de platos como demostración de su situación social, generosidad y hospitalidad. Inevitablemente, el resultado de esto es una gran cantidad de sobras.

Al mismo tiempo, la clase media china continuó expandiéndose en las últimas décadas y pasó de una dieta compuesta principalmente por granos a una carnívora en su mayoría, y el consumo de comida del país está generando una dificultad para la sostenibilidad.

En 2015, los investigadores estimaron que en los restaurantes de China, se desechaban ente 17 y 18 millones de toneladas de comida al año, aproximadamente a 93 gramos por persona por comida, y que más de un tercio de los platos de un banquete quedaban sin probarse. Mientras tanto, el consumo de carne per cápita en China creció exponencialmente desde la década de 1970, aumentó de menos de 10 kilos al año a alrededor de 70 kilos por persona para 2022. Esto empeora las consecuencias del desperdicio de alimentos ya que la carne tiene mayor impacto ambiental que las comidas de origen vegetal.

Y este problema no es solo de los restaurantes. Del total del desperdicio de alimentos de los hogares, establecimientos comerciales y la industria alimentaria, 931 millones de toneladas al año, el 61% se produce en los hogares.

Estas tendencias acentúan la necesidad urgente de abordar el problema del desperdicio de alimentos.

Campaña «Vacía el plato»

Los chinos plantearon el problema de la sostenibilidad por primera vez en 2012, antes de que el Gobierno endureciera las restricciones sobre la libertad de expresión, cuando los ciudadanos tenían entusiasmo de hablar y generar cambios. El 22 de abril de 2012, el día de la Tierra, el ambientalista Xu Zhijun, y otros miembros del grupo civil llamado N_33, comenzaron a publicar imágenes de sus platos vacíos en Weibo, con lo que animaron a otros a tomar acción contra el desperdicio de alimentos. Su campaña en línea se convirtió en la «campaña Vacía el Plato» (光盤行動) a nivel nacional, de la que informaron ampliamente muchos medios, incluso el Diario del Pueblo, financiado por el Estado.

Este movimiento se hizo viral en 2013 y ganó popularidad, sobre todo en las generaciones jóvenes que siempre sintieron incomodidad con los excesos de la cultura de alimentación china. Este movimiento comunitario gradualmente influenció a la industria gastronómica, provocó que muchos restaurantes sirvieran porciones más pequeñas y ofrecieran recipientes para llevar como una medida estándar. Esta campaña también ayudó a normalizar un estilo de cena más consciente: pedir moderadamente y agregar más solo si es necesario. Con el tiempo, un nuevo valor social se afianzó: dejar comida sin comer se convirtió en algo vergonzoso, mientras que terminar el plato se volvió un acto responsable e incluso admirable.

Herramientas legales contra el desperdicio

El Gobierno chino también abordó el problema de la sostenibilidad, y la enmarcó como un problema de seguridad alimentaria. En 2021, aprobó la ley contra el desperdicio de comida, lo que marcó un cambio de lo moral a lo legal sobre el manejo del Gobierno del desperdicio de comida.

Según la ley, los restaurantes y los creadores de contenido sobre comida pueden ser multados si fomentan los pedidos excesivos o promueven los atracones. Los comercios deben tener recordatorios contra el desperdicio de comida, mientras que las plataformas sociales pueden enfrentar penalidades por alojar videos que glorifiquen el hiperconsumo.

Luego de la promulgación de la ley contra el desperdicio de comida, la campaña civil Vacía el Plato fue absorbida por la Fundación Tecnológica China Guanghua, rama de la Liga Juvenil Comunista de China, para promover una cultura de consumo alimenticio sostenible. La campaña fue promovida en redes sociales y recibió amplia cobertura entre 2022 y 2023.

Sin embargo, la eficiencia de la iniciativa liderada por el Gobierno contra el desperdicio de comida ha recibido cuestionamientos. Como señalaron algunos investigadores, dado que la ley contra el desperdicio regula principalmente actividades relacionadas con la promover y atender servicios de comida, que están en al final de la cadena alimentaria, la ley supervisa sobre todo y sanciona a los sectores de servicios de comida y de medios con multas por engañar a los consumidores o fomentar el desperdicio de comida, en lugar de tratar el desperdicio en la fase de producción del proceso.

Las “transmisiones de gente comiendo”, moda en en la que las publican videos en los que se les comiendo (吃播 o mukbang en coreano), se han convertido en el principal objetivo de la ley.

Los anfitriones de las transmisiones en los que sale gente comiendo consumen en general grandes cantidades de comida mientras interactúan con los espectadores durante las transmisiones en directo. El género es ampliamente popular en Asia, incluida China, que atrae a millones de espectadores y cumplen un deseo indirecto y primitivo de comida.

Los meses previos a la promulgación de la ley contra el desperdicio de comida, las autoridades chinas hicieron una advertencia a las plataformas de redes sociales, las instaron a eliminar el contenido que fomente el desperdicio de comida. Luego de la aprobación de la ley, las emisoras, plataformas y los ejecutivos responsables enfrentan multas de entre 10 000 y 100 000 renminbi (aproximadamente ente 1500 y 15 000 dólares) si las infracciones son serias.

En respuesta, las plataformas comenzaron a eliminar las transmisiones de gente comiendo. Algunos creadores eliminaron su contenido o se dedicaron a otro contenido sobre comida, como reseñas de restaurantes o tutoriales de cocina. Otros migraron sus videos fuera del alcance regulatorio chino, como YouTube, para luego volver a publicar versiones editadas en su país para esquivar las reglas. Algunos continúan probando la línea roja del desperdicio de comida con emisiones en directo a medianoche, en las que terminan toda la comida y añaden un mensaje de advertencia.

Cuando se busca «transmisiones de gente comiendo» (吃播) en Douyin (versión china de TikTok), aparece un recordatorio: «valora la comida. Dile no al desperdicio. Ten una dieta razonable. Una vida saludable». Captura de pantalla. Uso legítimo.

El desperdicio de comida en la fase de producción de la cadena de suministro

Hoy, el desperdicio de comida de China no es solo un problema cultural, que ya se abordó hace más de diez años por la Campaña «Vacía el Plato» y la ley contra el desperdicio de comida. Según señalan socioeconomistas, el problema de sostenibilidad chino está más relacionado con la fase de producción que la fase de consumo.

En 2022, las pérdidas anuales después de la cosecha de China alcanzaron entre 289 y 368 millones de toneladas, con una tasa de pérdida de un 14%, mientras que el desperdicio de comida en la etapa de consumo fue de entre 27 y 35 millones de toneladas, con una tasa de pérdida del 5%. Esto es seguramente resultado de un problema de sobrecapacidad de fabricación en la industria alimenticia.

Para abordar el problema de la sobreproducción, en 2024 el Consejo Estatal Chino emitió un plan integral de acción, que busca reducir las tasas de pérdida de granos y de comida durante la producción, el almacenamiento, el transporte y el procesamiento a niveles por debajo del estándar internacional para 2027.

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