Escritor angoleño y exprisionero político reedita libro sobre herramientas prácticas contra la dictadura

Imagem em preto e branco mostra manifestantes marchando em protesto

Protestas tras las elecciones en Maputo, Mozambique, 2025. Foto: Wilson Thole/Uso autorizado

Nota del editor: el autor de este artículo también es colaborador de la nueva edición del libro del entrevistado, Domingos da Cruz.

En junio de 2015, Domingos da Cruz, periodista y defensor de derechos humanos, y otros activistas fueron detenidos por sospechas de “planear un golpe de Estado”, después de haber participado en una conferencia para su libro sobre métodos pacíficos de protesta e resistencia civil. Él  mismo administraba la conferencia. El grupo de 17 activistas se hizo conocido como 15+2.

Diez años después, Da Cruz publicó la segunda edición de «Herramientas para destruir al dictador y evitar nuevas dictaduras – Filosofía política de liberación para Angola«, que tiene análisis de diversos académicos y trata instrumentos de resistencia civil para contextos o países autoritarios. Según el reportaje de Deutsche Welle de 2015, la obra “es una adaptación de las 168 técnicas presentadas por el filósofo estadounidense Gene Sharp en el libro De la dictadura a la democracia”.

El título sintetiza el propósito de la obra, que buscar proveer de instrumentos de resistencia civil para contextos autoritarios, como los de Angola y Mozambique, en los que “la ciencia debe promover la dignidad humana y eso significa enfrentar la dictadura con soluciones prácticas”, dijo Da Cruz en entrevista con Global Voices.

Da Cruz estuvo en prisión preventiva durante seis meses, y quedó en “libertad” domiciliaria durante cerca de tres meses, y después fue condenado con los demás activistasquedó en libertad en junio de 2016. Desde entonces, ha vivido entre Portugal, Suecia y Canadá donde fue investigador visitante en el Centro de Estudios Interdisciplinarios e Sociedad y Cultura de la Universidad Concordia, y ha coordinado con el Observatorio de Prensa, organización de la sociedad civil que supervisa y evalúa el desempeño de los medios angoleños.

Al momento de los hechos, el presidente de Angola era José Eduardo dos Santos, que estuvo en el poder casi 40 años (1979-2017), y murió en 2022. Lo sucedió el actual presidente João Lourenço, del mismo partido, Movimiento Popular de Liberación de Angola (MPLA).

En el informe de 2025 de Human Rights Watch, la organización cita problemas en Angola, como violencia policial y desnutrición crónica en niños:

O presidente João Lourenço assinou leis que não atendem aos padrões internacionais de direitos humanos e que restringem severamente as liberdades de imprensa, de expressão e de associação. As prisões angolanas continuaram a sofrer com a superlotação.

El presidente João Lourenço promulgó leyes que no atienden los padrones internacionales de derechos humanos y que restringen severamente las libertades de prensa, de expresión y asociación. Las prisiones angoleñas seguirán sufriendo de sobrepoblación.

La nueva versión de Da Cruz retoma ideas presentadas en la primera edición, publicada en 2015, ahora enriquecida con comentarios de otros pensadores de Brasil (Susan de Oliveira y Fernanda Cris Franco), Mozambique (Nelson Domingos António, Tirso Sitoe y Edgar Barroso) y Angola (Raul Tati), en un trabajo colectivo para afinar estrategias de acción en contextos de opresión política.

En mayo de 2025, la radio francesa RFI indicó que el libro fue censurado en Angola, lo que llevó al autor a ponerlo a disposición del público gratuitamente en línea.

Transición de poder

Da Cruz parte de la previsión de que “la realidad dictatorial angoleña, exige respuestas concretas, y confiar en elecciones organizadas por regímenes autoritarios, sería caer en una artimaña”. Según dice, es escenarios así no hay manera de que haya una transición de poder con la normalidad que se espera en las democracias.

No caso de Angola, colocaria todos os partidos de lado pois eles não representam uma solução revolucionária. Agora, dentro da sociedade civil, talvez seja necessário que haja unidade da sociedade civil para que possa elaborar dois ou três grandes planos estratégicos, que seriam um conjunto de táticas para desencadear uma revolução popular. Especificamente, educação informal da sociedade em que é preciso vigilância para preservação da liberdade, mas também educação para a confrontação de um regime autoritário.

En el caso de Angola, pondría todos los partidos a un lado pues no representan una solución revolucionaria. Ahora, dentro de la sociedad civil, tal vez se necesite que haya unidad en la sociedad civil para que pueda elaborar dos o tres grandes planes estratégicos, que serían un conjunto de tácticas para desencadenar una revolución popular. Específicamente, la educación informal de la sociedad en la que se necesita vigilancia para preservar la libertad, y también educación para confrontar a un régimen autoritario.

Da Cruz compara el ejemplo de la música de intervención social del rapero y activista Azagaia, que murió en 2023 y provocó actos de manifestación y represión policial en su país, con el contexto angoleño, en el que percibe que los artistas están más concentrados en los síntomas de la dictadura, las prisiones arbitrarias, el alto nivel de pobreza, corrupción, manipulación de la comunicación social, falta de servicios básicos de forma generalizada:

É preciso que se produzam músicas que digam claramente ao povo que, para que nos possamos livrar, é necessário desencadear uma revolução popular. Logo, isso seria um projeto coletivo em que as pessoas juntam a sua força para o alcance da democracia e derrubar a ditadura. O que há em Angola não são eleições, são simulações para legitimar o poder. Muitos acreditam que estão numa democracia, mas vivem numa ilusão.

Se tiene que producir música que diga claramente al pueblo que, para que podamos liberarnos, es necesario desencadenar una revolución popular. Eso sería un proyecto colectivo que las personas juntan su fuerza para alcanzar la democracia y derribar la dictadura. Lo que hay en Angola no son elecciones, son simulaciones para legitimar el poder. Muchos creen que están en una democracia, pero viven en una ilusión.

En las elecciones de 2022 del país, el movimiento cívico Mudei hizo un proyecto de supervisión electoral –“Proyecto de Supervisión Electoral Ciudadana”– e incorporó a activistas y ciudadanos de varias partes de Angola que contribuyeron con el recuento paralelo de los resultados electorales. Esos resultados indicaron una disparidad ante los resultados oficiales, en los que el MPLA venció con más del 80% de los votos a la Unión Nacional para la Independencia Total de Angola (UNITA), y que la oposición impugnó.

Mudei también evaluó la cobertura de la prensa en su momento. En su informe, el movimiento indicó que hubo un desequilibrio y que la prensa habría dado más atención al partido en el poder, el MPLA. Da Cruz dijo:

Em Angola não é possível falar de eleições livres, justas e transparentes.

En Angola no se puede hablar de elecciones libres, justas y transparentes.

Destaca también que herramientas de resistencia civil, como protestas, boicots y vigilias, fueron prácticas usadas en transiciones de gobiernos, como en Túnez, durante la Primavera Árabe, que pueden adaptarse y aplicarse en otras realidades.

En Mozambique, por ejemplo, Da Cruz ve similitudes con Angola y ha publicado un libro con activistas y académicos locales, ante el contexto con características autoritarias, como el que ve en el partido gobernante, el Frente de Liberación de Mozambique (Frelimo). En 2019, año electoral dl país, periodistas y activistas mozambiqueños fueron blanco de amenazas.

Más diálogo y conciencia

Para Da Cruz, es urgente promover intercambios político-filosóficos más profundos entre los países lusoparlantes. Aún cuando sea un diálogo débil, cree que aumentó la relación entre las sociedades civiles, como se vio durante las manifestaciones en Mozambique tras las elecciones de 2024, que inspiraron protestas contra la crisis socioeconómica em Angola.

Para recordar que ninguna democracia está garantizada, cita ejemplos, como el de Turquía, donde el presidente Recep Tayyip Erdoğan, en el poder desde hace más de diez años, mostró rasgos autoritarios con el pasar del tempo:

A liberdade não é definitiva. As democracias também caem. É preciso educar as novas gerações sobre isso e manter uma sociedade civil vigilante e ativa.

La libertad no es definitiva. Las democracias también caen. Hay que educar a las nuevas generaciones sobre eso y mantener una sociedad civil vigilante y activa.

Para eso, el escritor destaca el papel de los medios accesibles, como contenido publicado en redes sociales, donde las artes populares o la difusión de artículos pueden usarse como caminos de conciencia.

Sobre su obra después de diez años, en el contexto actual de la región de África lusófona, dice que espera que los lectores no se limiten a leer, sino que usen las herramientas y las pongan en práctica.

Não basta conhecer a receita. É preciso pôr a mão na massa. Só assim a liberdade será conquistada e defendida.

No basta conocer la receta. Hay que poner las manos en la masa. Solo así se conquistará y defenderá la libertad.

Inicia la conversación

Autores, por favor Conectarse »

Guías

  • Por favor, trata a los demás con respeto. No se aprobarán los comentarios que contengan ofensas, groserías y ataque personales.