
Personal en huelga del hospital Kelle Primary, localidad de la Región de las Naciones, Nacionalidades y Pueblos del Sur. Fotografía de las EHPM, utilizada con permiso.
Por Zecharias Zelalem
“Es fundamental que la detención arbitraria y continuada del doctor Daniel se entienda en el contexto del aumento rápido de las prácticas autoritarias en Etiopía”, explicó a Global Voices, Haimanot Ashenafi, investigadora de Amnistía Internacional en el cuerno de África.
We repeat our call on the authorities to release Dr. Daniel and to end the growing use of the law and the country’s institutions to oppress peaceful dissent.
Reiteramos nuestro llamado a las autoridades para que liberen al doctor Daniel y pongan fin al creciente uso de la ley y las instituciones del país para oprimir al disidente pacífico.
Ashenafi se refiere a la detención del doctor Daniel Fentaneh, residente de ginecología de la Universidad de Bahir Dar, ocurrida el 25 de junio. Se le acusa de ayudar a organizar una huelga laboral que paralizó al sector salud etíope en junio, y que condujo a represión a los médicos en todo el país.
Durante el mes que duró la huelga, cientos, y hasta miles de profesionales médicos abandonaron sus puestos de trabajo. Se cerraron decenas de hospitales en todo el país.
Un colectivo clandestino de médicos, conocido como Movimiento Etíope de Profesionales de la Salud, inició la huelga tras la negativa del Gobierno de resolver una lista de doce reclamos antes del 19 de mayo. Los reclamos estaban relacionados con bajos salarios, condiciones laborales de explotación y problemas de seguridad.
Los médicos fueron arrastrados a los tribunales con acusaciones falsas, como colaborar con fuerzas extranjeras para «sembrar el caos» en Etiopía.
Con el doctor Daniel, ya son 149 profesionales médicos detenidos en Etiopía desde mayo, según una base de datos en línea creada por el Movimiento Etíope de Profesionales de la Salud. Entre los acusados está la patóloga, doctora Mahlet Guesh. Fue detenida el 19 de mayo, días después de conceder una entrevista a la BBC, en la que explicaba que el salario mensual de los patólogos de la región separatista de Somalilandia equivalía a la suma de los salarios de veinte médicos etíopes. Pasó algo más de tres semanas tras las rejas.
Human Rights Watch denunció a la actuación policial, pero el Gobierno ha redoblado sus esfuerzos e insiste en que se limita a hacer cumplir la ley.
Dereje Duguma, ministro del Estado para el programa ala del Ministerio de Salud, declaró en un medio estatal:
Doctors cannot go on strike, it’s a criminal offense [in Ethiopia]. [Doctors] are being instructed by political activists to use social media to threaten colleagues who go to work. The government will carry out punitive measures against them.
Los médicos no pueden ir a la huelga, es un delito [en Etiopía]. Los [médicos] están recibiendo instrucciones de activistas políticos para que utilicen las redes sociales para amenazar a los colegas que van a trabajar. El Gobierno tomará medidas punitivas en su contra.
No es así, dice Haimanot de Amnistía Internacional, que dice que son los médicos que protestan quienes están con la ley.
The accusations against Dr. Daniel are a testament that he was detained for exercising his individual right to freedom of expression. It also reveals that the authorities are now publicly labeling people's right to assembly as a crime, a narrative that contradicts the country’s constitution.
Las acusaciones contra el doctor Daniel demuestran que fue detenido por ejercer su derecho individual a la libertad de expresión. También revela que las autoridades califican ahora públicamente como delito el derecho de reunión de las personas, algo que contradice a la Constitución del país.
¿Por qué los médicos hicieron huelga?
La huelga de junio no fue la primera vez en que los médicos etíopes emprendieron acciones de desobediencia civil. En 2019, boicotearon el trabajo antes de llegar a un acuerdo con las autoridades, que prometieron aplicar soluciones.
Eso fue antes de que Etiopía se viera envuelta en una brutal guerra de Tigray, en la que murieron cientos de miles de personas entre 2020 y 2022, llevó la economía del país al borde de la ruina y disparó el costo de vida. Hay conflictos en curso en las dos regiones más pobladas del país, Oromía y Amhara.
Tras un alto al fuego, las delicadas negociaciones con el Fondo Monetario Internacional para conseguir miles de millones en préstamos para reconstruir el país llevaron al Gobierno a supervisar la devaluación de la moneda local, el birr, en más de un 100% en 2024. Aunque el país se ha asegurado la financiación, no ha significado un alivio para los trabajadores, muchos de los cuales perciben los mismos salarios que antes de la devaluación.
En Tigray, el doctor Girmay (seudónimo por razones de seguridad), uno de los médicos en huelga, explicó su difícil situación a Global Voices:
I come from a poor family. I currently earn a monthly base salary of 7,633 birr (about 56 USD). I feel broken inside, as let alone providing for my parents, I can’t afford rent or even a change of clothes. Today, I wear the same clothes I wore throughout medical school.
Provengo de una familia pobre. Actualmente gano un salario base mensual de 7633 birr (unos 56 dólares). Me siento roto por dentro ya que, por no hablar de mantener a mis padres, no puedo permitirme pagar el alquiler, siquiera una muda de ropa. Ahora llevo la misma ropa que usé durante toda la carrera de medicina.
En comparación, en 2024, los médicos en huelga de la vecina Kenia rechazaron una oferta gubernamental de un salario mensual que ascendía a 550 dólares y exigen el triple, casi veinte veces más de lo que gana la mayoría de los doctores en el país.
Luego está la cuestión de la carga laboral. El doctor Girmay explicó:
At major hospitals, we are sometimes expected to cover overnight shifts with a team of as little as four or five staff members. The exploitation is worse here than it is elsewhere in Ethiopia.
En los grandes hospitales, a veces se nos pide que cubramos turnos nocturnos con un equipo de apenas cuatro o cinco personas. La explotación es peor aquí que en el resto del país.
Los problemas de seguridad se agravan en las regiones de Etiopía asoladas por la guerra. En 2024, un informe de Human Rights Watch describía un patrón sistémico de abusos y asesinatos de profesionales de la salud en la región de Amhara, al noroeste del país, en manos de soldados que eran acusados de solidarizarse con los rebeldes locales.
Dificultades económicas
La postura del Gobierno etíope es que las dificultades económicas entorpecen la satisfacción inmediata de las demandas financieras de los huelguistas.
El congelamiento de USAID ordenada por el presidente estadounidense Donald Trump a principios de 2025 paralizó considerablemente las iniciativas nacionales de prevención de enfermedades.
Según un nuevo informe de Ayuda en Acción, los recortes presupuestarios del sector público, que llegaron con los acuerdos con el FMI han devastado los sectores de salud de seis países africanos, que incluyen a Etiopía. De los trabajadores de salud etíopes encuestados, el 95% informó de una escasez cada vez mayor de equipos y vacunas.
Sin embargo, una serie de proyectos de vanidad política, como un palacio para el primer ministro Abiy Ahmed que costará alrededor entre 10 y 15 millones de dólares, y un controvertido proyecto de embellecimiento urbano, se citan con frecuencia como despilfarro que podría destinarse al sector de salud.
Jawar Mohammed, vicepresidente del partido opositor Congreso Federalista Oromo, declaró a Global Voices:
These doctors are asking for the bare minimum living wage. The government can easily raise their salaries multiple times by re-channeling the multibillion dollars being wasted on fancy projects.
Estos médicos piden el salario mínimo vital. El Gobierno puede aumentarles el sueldo varias veces fácilmente si recanaliza los miles de millones de dólares que se despilfarran en proyectos de lujo.
Movimiento Etíope de Profesionales de la Salud: Hay más por venir
A lo largo de la huelga, las páginas de las redes sociales del Movimiento Etíope de Profesionales de la Salud publicaron actualizaciones y documentaron la intimidación policial para miles de seguidores.
El doctor Emebet (seudónimo por razones de seguridad), coordinador del movimiento, declaró a Global Voices que la huelga laboral fue un levantamiento espontáneo.
How did [protesting MDs] come together so quickly? We have to eat. You won't be afraid that you'll be out of a job when the job you have doesn't pay you enough to eat three times a day, let alone feed your family.
¿Cómo se unieron [los médicos manifestantes] tan rápido? Tenemos que comer. No tendrás miedo de quedarte sin trabajo cuando el que tienes no te paga lo suficiente para comer tres veces al día y mucho menos para alimentar a tu familia.
El Movimiento niega la acusación del Gobierno de que la manifestación puso en peligro a los pacientes. Durante la huelga, el Movimiento difundió instrucciones para mantener las salas de urgencias de los hospitales funcionando.
El Ministerio de Salud etíope insistió en que la huelga tuvo un impacto mínimo en sus instituciones. Sin embargo, una nota interna filtrada a la que Global Voices tuvo acceso muestra que el 26 de mayo, el ministerio reconoció la falta de mano de obra provocada por la huelga. En la carta, la funcionaria y parlamentaria Seharla Abdulahi ordena a 22 facultades de Medicina de todo el país que presenten los nombres de los médicos residentes en huelga.
Otros documentos enviados a Global Voices mostraron que los hospitales del país emitieron ultimátums amenazadores a los empleados en huelga y que, para llenar el vacío laboral, intentaron contratar masivamente sustitutos.
- Ejemplos de mensajes amenazadores de administradores del hospital a estudiantes de Medicina en huelga y médicos residentes en la Universidad Wolaita Sodo de Ciencias de la Salud y Medicina (izquierda) y el Hospital Docente de la Universidad Dilla (fotos de practicantes en huelga, usadas con autorización).
La famosa Facultad de Medicina del Milenio del Hospital San Pablo en Adís Abeba, por ejemplo, anunció durante la huelga que estaba intentando activamente cubrir 400 puestos vacantes, con salarios míseros que oscilaban entre los 62 y 78 dólares mensuales.
A pesar de todo, el Gobierno afirma que el diálogo entre los funcionarios y los médicos están dando buenos resultados. El ministro de Salud, doctor Mekdes Daba, explicó en una entrevista a los medios:
We are keen on addressing doctor grievances and are meeting with them and the greater community. A majority of the issues have been resolved and we are working on solving the rest.
Tenemos mucho interés en atender las quejas de los médicos, nos estamos reuniendo con ellos y con la comunidad en general. La mayoría de los problemas se han resuelto y estamos trabajando para solucionar el resto.
El doctor Mekdes no especificó qué cuestiones se habían resuelto y no quiso responder a las solicitudes de aclaraciones enviadas por correo electrónico.
El 20 de junio, el primer ministro Abiy Ahmed celebró una reunión televisada con profesionales médicos seleccionados. A pesar de las promesas poco entusiastas para atender las promesas, el ministro dedicó gran parte de la reunión a reprender a los médicos huelguistas, los llamó «políticos con bata». Descontentos con los comentarios de Abiy, el Movimiento Etíope de Profesionales de la Salud describieron la reunión con el primer ministro como “una representación diseñada para socavar nuestro movimiento y ofrecer falsas esperanzas”.
Aunque la huelga se levantó aparentemente para dar a las partes la oportunidad de dialogar, el movimiento advirtió que podría producirse una segunda fase si no se toman medidas para aplicar la reforma en un plazo de dos meses.








