
Afiche de la serie »El eternauta» con intervención por los desaparecidos de la familia Oesterheld. Foto: Kaloian/ tomada de El Destape/Utilizada con permiso
Eternauta es un término cuyo significado proviene de “éter” que refiere a lo eterno, lo que trasciende la muerte, y “nauta” a viajero o navegante, es decir “viajero eterno”. En la historieta argentina “El Eternauta”, creado por el escritor Héctor Germán Oesterheld en 1957, se llama Juan Salvo. Un personaje que, lejos de ser un superhéroe tradicional, vive una tragedia incomprensible.
Casi setenta años después de su publicación, la historia acaba de convertirse en una serie en Netflix, que tiene como protagonista a Ricardo Darín, uno de los nombres más conocidos del cine argentino. La adaptación incorporó nuevos temas, aunque respetando la estructura de la trama original, y las máscaras usadas para la supervivencia de los personajes aparecieron en protestas recientes contra el gobierno de Javier Milei.
Por fuera de la trama, la historia personal de Oesterheld y su familia también ganó atención. El autor, sus cuatro hijas, dos yernos y dos nietos por nacer desaparecieron en manos de la dictadura cívico-militar (1976–1983).
La serie fue un cimbronazo que reavivó las búsquedas vinculadas a la identidad, ya que cientos de bebés y niños fueron secuestrados de sus familias. Las víctimas tuvieron toda suerte de destinos, algunos fueron adoptados por militares o civiles y crecieron sin conocer su verdadero origen.
Abuelas de Plaza de Mayo, una asociación civil sin fines de lucro creada en 1977, busca a esos bebés y niños apropiados por la dictadura. La organización recibe consultas sobre identidad y denuncias de posibles apropiaciones, pero también se contacta gente que tiene dudas sobre su propia historia. Tras el estreno de la serie, hasta mayo de 2025, se habían multiplicado por seis las personas que buscaban conocer su identidad, y se triplicaron quienes aportaron datos sobre posibles nietos buscados.
Ante el éxito de la serie, las organizaciones de familiares hicieron intervenciones en afiches de publicidad de la producción con fotos de Oesterheld y sus cuatro hijas, todos aún desaparecidos. H.I.J.O.S., organización de hijo y hijas de víctimas, compartió el anuncio en las redes sociales:
¿Estás mirando El Eternauta?
Si es así y naciste en noviembre de 1976 o entre noviembre de 1977 y enero de 1978 y tenés dudas sobre tu identidad o la de alguien que nació en esas fechas, contactate con @abuelasdifusion
Foto Kaloian Santos pic.twitter.com/EkEvPFgS8P
— H.I.J.O.S. Capital (@hijos_capital) May 3, 2025
¿Donde está Oesterheld?
“¿Donde está Oesterheld?”. La pregunta se volvió viral y se transformó en una consigna desde el estreno de la serie. El paradero de Oesterheld, las hijas, yernos y nietos o nietas sigue desconocido casi 42 años después del fin de la dictadura en Argentina, el mismo destino de miles de personas en el país.
Se habla de 30.000 desaparecidos, según los organismos de derechos humanos. El Registro de Víctimas del Parque de la Memoria solo recoge 8.948 víctimas.
Como en otros países del Cono Sur que tuvieron dictaduras entre los años 1960 y 1980, la represión estatal durante la última dictadura militar en Argentina también se caracterizó por la desaparición forzada de personas como un plan sistemático de exterminio contra militantes políticos, sindicales, estudiantiles, una parte de ellos integrantes de organizaciones armadas. Entre los métodos utilizados por el terrorismo de estado en la desaparición estuvieron, por ejemplo, los vuelos de la muerte, que implicaban tirar personas en el Río de la Plata desde un avión.
Aunque el país tuvo el juicio de las juntas militares, el proceso judicial que condenó a algunos de los represores en 1985, la mayoría de las personas desaparecidas nunca pudieron ser recuperadas, como es el caso de los Oesterheld.
Los Oesterheld

La familia Oesterheld, Héctor, Elisa y sus hijas. Foto: Sitio web de Abuelas de la Plaza de Mayo/Utilizada con permiso.
Héctor Germán Oesterheld nació en 1919 en Buenos Aires y fue secuestrado en 1977, un año después del inicio de la última dictadura militar. Fue guionista, escritor, periodista, convirtiéndose en referente y precursor de la historieta moderna. Además, fue también militante político, y se unió a la organización armada Montoneros. Definido por su propia mujer, Elsa Sánchez, como “librepensador de izquierda con una inteligencia abrumadora”, su aguda mirada social y política sobre la realidad argentina y todas esas facetas de su vida se transmiten en el cómic original.
Oesterheld aumentó su compromiso con la lucha política en los 1970. En ese momento hace una nueva versión de El Eternauta, que termina de escribir en la clandestinidad. Esa militancia le costó la vida. Testimonios de sobrevivientes confirmaron que a pesar de la tragedia y el deterioro físico, siempre conservó su dignidad y lucidez reflejadas en su obra.
Cómo él, sus cuatro hijas, también militantes montoneras, fueron secuestradas. Dos de ellas, Diana y Marina, estaban embarazadas. El bebé de Diana debió nacer en noviembre de 1976, mientras lo de Marina entre diciembre de 1977 o enero de 1978.

Fernando Araldi Oesterheld tuvo su familia desaparecida por la dictadura. Foto: Utilizada con permiso
Fernando Araldi Oesterheld, el primer hijo de Diana, tenía un año cuando sus padres fueron llevados. Su padre, Raúl, fue identificado en el 2010 por el Equipo Argentino de Antropología Forense en el Cementerio Norte de Tucumán. Su madre y hermano o hermana siguen desaparecidos. Cuando secuestraron a su familia, Fernando fue dejado en una casa cuna, desde donde pudo ser recuperado por sus abuelos paternos.
Nadie se salva solo: Madres, Abuelas, H.I.J.O.S.
Elsa Sánchez de Oesterheld, la viuda del escritor, buscó a sus hijas y nietos hasta su muerte en 2015 y fue integrante de las Abuelas de la Plaza de Mayo. Ella se sumó al grupo después que otras abuelas se acercaron y se unieron a su búsqueda.
En el sitio web de Abuelas hay una citación suya: “Mi lucha es para que mis nietos sepan la verdad, por eso yo no hablo de restitución sino de derecho a la identidad”.
Las Abuelas no fueron la única organización que se fundó a partir de la tragedia argentina y de la lucha de familiares de las víctimas del terrorismo de estado. También en 1977, madres que buscaban a sus hijos y se encontraban en la misma Plaza de Mayo, ubicada frente a la Casa Rosada, la sede de la Presidencia Argentina, intercambiaban informaciones entre ellas y fundaron así la organización de Madres de Plaza de Mayo. Su símbolo era un pañuelo blanco en la cabeza, originalmente un pañal de bebé.
Años después, en 1995, surgió también una organización de la tercera generación de familiares —H.I.J.O.S, agrupación de hijos e hijas por la identidad y la justicia contra el olvido y el silencio.
Abuelas ya logró encontrar a 140 nietos y nietas desde el inicio de sus búsquedas. El último anuncio de nieto recuperado fue hecho en el 7 de julio de 2025, el primer caso desde que salió la serie.
El #Nieto140 es el primer anuncio de @abuelasdifusion desde que salió la serie El Eternauta
La búsqueda sigue por todos los hermanos y hermanas que falta encontrar
Si naciste entre 1975 y 1983 y dudás de tu identidad, acercate. Si tenés información, aportalaFoto @kalofotograma pic.twitter.com/7QaFmcRJgw
— H.I.J.O.S. Capital (@hijos_capital) July 8, 2025
La organización sigue su trabajo, buscando a personas que nacieron entre 1975 y 1983 que tengan dudas sobre su identidad y origen. Los dos niños Oesterheld están entre los casi 300 que todavía siguen sin ser restituidos.
El trabajo del Banco Nacional de Datos Genéticos de Argentina, fundamental para las pruebas que restablecen las identidades, está amenazado por los recortes en la financiación a la investigación científica bajo el gobierno actual. Abuelas y otras organizaciones reclaman la manutención de políticas públicas por la memoria contra el terrorismo de Estado.
Quince días después del estreno de la serie del Eternauta, Manuel Gonçalves Granada, integrante de la comisión directiva de Abuelas, nieto recuperado en 1995, el caso número 57, dijo a Infobae que “les da esperanza y alegría ver que a partir de la serie se reactivan los mecanismos creados por las Abuelas”.
“La multiplicación de consultas abre la enorme expectativa de encontrar al próximo nieto o nieta, que es por lo que trabajamos y las Abuelas luchan día a día”, declaró.






