
Delbar Shahbaz en el ArtCenter College of Design en Pasadena, California, 2019. Foto cortesia de la artista.
A principios de enero de 2025, el devastador incendio forestal de Eaton Canyon arrasó Altadena, California, Estados Unidos, y destruyó la casa, el estudio y el archivo de Delbar Shahbaz, rompimiento que ella describe como pérdida de una parte de ella misma. El incendio transformó profundamente su práctica artística, impregnó su obra con nuevos temas de resiliencia, transformación y sanación. Cuando regresaba todos los días a la montaña calcinada, recogía recuerdos y fragmentos naturales (agua, luz, movimiento) que se integraron en un nuevo cuerpo de trabajo que explora la fragilidad y la renovación.
Shanbaz nació en Irán y ahora vive en Los Ángeles, y tiene una maestría en bellas artes de la Universidad de Arte de Teherán y de la Escuela de Diseño del ArtCenter en Pasadena, California, donde también enseña. Está comprometida profesionalmente con el arte desde su adolescencia, y ha expuesto ampliamente, incluida la muestra individual La tierra es sentimiento, el color es remedio en Advocartsy (2023). En febrero de 2025, sus obras se presentaron en «Renacidos de las cenizas: Artistas afectados por los incendios forestales de Los Ángeles» en Bergamot Station. Su profundo compromiso con el trabajo en torno a la identidad cultural y de género sigue evolucionando con cada exposición.

Delbar Shahbaz en las ruinas de su casa y estudio en Altadena, Los Angeles, luego del incendio de enero de 2025.
La obra de Shahbaz se despliega como un poema sensorial: superficies vidriadas que imitan la cualidad reflectante del agua, fragmentos escultóricos que evocan la textura de la tierra quemada, y una luz etérea que guía la mirada por un terreno emocional. Sus esculturas híbridas y figuras oníricas entrelazan la memoria personal con resonancias mitopoéticas, un lenguaje visual moldeado por el desplazamiento, el entorno y la búsqueda espiritual. Su práctica de adapta constantemente a paisajes culturales y a paisajes literalmente en llamas, y se mantiene arraigada en la metamorfosis material y la transformación poética.
En entrevista con Global Voices, Shahbaz habló sobre el papel de los elementos naturales, agua, luz y movimiento, como metáforas de sanación, la tensión entre la narrativa personal y la resonancia universal, y los límites porosos entre el cuerpo, la memoria y el hogar.
A continuación, fragmentos de la entrevista.
Omid Memarian (OM): Perdiste tu hogar y gran parte de tu archivo artístico en un reciente incendio en Los Ángeles. ¿Cómo ha influido esto en tu proceso creativo y en los temas de tu obra? ¿Has comenzado a encontrar restauración artística o una nueva normalidad?
Delbar Shahbaz (DS): Losing my home, studio, and archive in the Eaton fire on January 7, 2025, felt like losing a part of myself. Altadena had been my sanctuary, where I felt rooted. In the aftermath, I returned daily to the ruins, offering flowers and prayers. Eaton Mountain became a site of mourning. Seeking healing, I turned to nature and the presence of other artists. At Headlands Center for the Arts, I slowly reconnected with my practice. My recent work explores resilience, wind as both destroyer and healer, and water as a remedy. As an immigrant and fire survivor, I reflect more deeply on the fragility of home, shifting identity, and the need to care for the environments we depend on.
Delbar Shahbaz (DS): Perder mi hogar, mi estudio y mi archivo en el incendio de Eaton el 7 de enero de 2025 fue como perder una parte de mí misma. Altadena había sido mi santuario, donde me sentía arraigada. Tras el incendio, regresaba a diario a las ruinas, ofrecía flores y oraciones. La montaña Eaton se convirtió en un sitio de duelo. En busca de sanación, recurrí a la naturaleza y a la presencia de otros artistas. En el Centro Headlands para las Artes, comencé poco a poco a reconectarme con mi práctica. Mi trabajo reciente explora la resiliencia: el viento como destructor y sanador, y el agua como remedio. Como inmigrante y sobreviviente del fuego, reflexiono más profundamente sobre la fragilidad del hogar, la identidad cambiante y la necesidad de cuidar los entornos de los que dependemos.

Delbar Shahbaz, Después del incendio, 2025. Esmalte cerámico y resina, 10 × 12 × 21 cm (3.9 × 4.7 × 8.3 pulgadas). Creado luego del incendio forestal de enero de 2025, que destruyó su hogar y su estudio en Altadena, esta obra escultórica transforma la pérdida personal en una forma tangible de resiliencia. Foto cortesía de la artista.
OM: ¿Cómo ha cambiado para ti el significado de hogar a través de la migración y la pérdida? ¿Podrías contar cómo se relaciona esto con tu pintura Mi cuerpo, mi tierra?
DS: After immigrating from Iran, I lost my sense of home and felt unrooted, until I found quiet belonging in Altadena, a place near Eaton Mountain. We were artists from different parts of the world living in one artist complex. I lost my community.
But even that felt fragile, more like something my body remembered than truly believed. I’ve realized home isn’t fixed—it’s a feeling that arises when I’m centered in my body. I understood this more deeply after losing my physical home in the Eaton fire. “My Body, My Land” emerged during deep displacement, helping me reclaim space within. Water became a remedy; its reflective, cleansing presence entered my work. Now, I explore home as a shifting relationship between body, memory, and land, held together through texture, form, and material.
DS: Después de emigrar de Irán, perdí mi sentido de hogar y me sentí desarraigada, hasta que encontré una pertenencia tranquila en Altadena, cerca de la montaña Eaton. Éramos artistas de distintas partes del mundo que vivíamos en un mismo complejo artístico. Perdí esa comunidad.
Pero incluso eso se sentía frágil, más como algo que mi cuerpo recordaba que como una creencia real. Me di cuenta de que el hogar no es un lugar fijo; es una sensación que surge cuando estoy centrada en mi cuerpo. Lo comprendí más profundamente al perder mi hogar físico en el incendio. Mi cuerpo, mi tierra surgió en un momento de profundo desplazamiento y me ayudó a reclamar espacio interior. El agua se volvió un remedio; su presencia reflectante y purificadora entró en mi obra. Ahora exploro el hogar como una relación cambiante entre cuerpo, memoria y tierra, unida a través de textura, forma y materia.

Delbar Shahbaz, La Tierra es sentimiento, 2023. Pintura acrílica y óleo sobre lienzo, 182.9 × 91.4 cm (72 × 36 pulgadas). Foto cortesía de la artista.
OM:: La sanación y el sentido son centrales en obras como Unidad, La Tierra es sentimiento y Buscar la luz. ¿Cómo te ayuda el arte a transitar el duelo, la transformación y la renovación espiritual?
DS: Art is my vessel for transformation, an act of shedding layers shaped by social and cultural definitions to find my most authentic self. Change is painful, but renewal lies beyond it. Movement and creation help me navigate this shift. I stay connected to place through memory, sensation, and natural elements. Water binds memory; land holds emotion, and color offers balance and healing. In “Unity,” “The Land is Feeling,” and “Seeking the Light,” movement, light, and color guide me through grief, resilience, and spiritual regeneration. By surrendering to the process, I find restoration and a renewed sense of belonging.
DS: El arte es mi vehículo de transformación, un acto de despojarme de capas impuestas por definiciones sociales y culturales para encontrar mi yo más auténtico. El cambio duele, pero más allá está la renovación. El movimiento y la creación me ayudan a atravesar ese tránsito. Me conecto con el lugar a través de la memoria, la sensación y los elementos naturales. El agua une la memoria; la tierra contiene la emoción; el color ofrece equilibrio y sanación. En Unidad, La Tierra es sentimiento y Buscando la luz, el movimiento, la luz y el color me guían por el duelo, la resiliencia y la regeneración espiritual. Al entregarme al proceso, encuentro restauración y un renovado sentido de pertenencia.

Delbar Shahbaz, Lo que ella no podría decir (2011). Pintura acrílica y óleo sobre lienzo, 78 × 119 cm (31 × 47 pulgadas). Foto cortesía de la artista.
OM: Con títulos de posgrado en la Universidad de Arte de Teherán y el Escuela de Diseño del ArtCenter, donde ahora enseñas, ¿cómo han influido la formación académica y la enseñanza en tu expresión personal y evolución creativa?
DS: Art connects people, and teaching lets me share that. Guiding students to use their hands and imagination to make sense of the world is a privilege. The greatest reward is hearing from former students who still create; it reaffirms that art is essential to navigating modern life.
Academic training provided me with the tools to analyze, engage, and collaborate effectively. I love the intellectual exchange and time spent reflecting and expanding ideas. While I immerse myself in my imaginative world in my practice, teaching fuels my passion, deepens my connection to others, and reminds me of the compassion we need as human beings.
DS: El arte conecta a las personas, y enseñar me permite dar a conocer eso. Es un privilegio guiar a estudiantes para que usen sus manos y su imaginación para comprender el mundo. La mayor recompensa es oír de exalumnos que aún crean; reafirma que el arte es esencial para vivir hoy.
La formación académica me dio herramientas para analizar, dialogar y colaborar de forma efectiva. Amo el intercambio intelectual y el tiempo dedicado a reflexionar y expandir ideas. Aunque en mi práctica me sumerjo en mi mundo imaginativo, la docencia alimenta mi pasión, profundiza mi vínculo con los demás y me recuerda la compasión que necesitamos como seres humanos.

Delbar Shahbaz, Una flor contra el vendaval, 2025. Pintura acrílica, pintura al óleo y collage sobre lienzo, 33 × 38 cm (13 × 15 pulgadas). Foto cortesía de la artista.
OM: En obras como Viajeros difuminas lo autobiográfico y lo alegórico. ¿Cómo ves tu práctica como una memoria visual y cómo equilibras lo personal con lo universal?
DS: I navigate the tension between personal narrative and universal resonance by embracing fluidity: letting lived experience unfold beyond the self. Movement, nature, and transformation ground the work in something both intimate and expansive. I lean into ambiguity, letting light, gesture, and material speak where words fall short. Rather than illustrating autobiography, I surrender personal history to form, inviting others to find their own reflections. I collect objects — vintage accessories, leaves, and sticks — that offer fleeting feelings of belonging. These fragments become part of my sculptures, vessels of memory and adaptation, creating beings that hold personal and collective meaning.
DS: Transito la tensión entre lo personal y lo universal aceptando la fluidez: permito que la experiencia vivida se despliegue más allá de mí misma. El movimiento, la naturaleza y la transformación anclan mi trabajo en algo íntimo pero expansivo. Me inclino hacia la ambigüedad, dejo que la luz, el gesto y el material hablen donde las palabras no alcanzan. En lugar de ilustrar la autobiografía, entrego la historia personal a la forma, e invito a otros a encontrar sus propios reflejos. Colecciono objetos (accesorios antiguos, hojas, ramas) que ofrecen sensaciones fugaces de pertenencia. Estos fragmentos se integran a mis esculturas, vasos de memoria y adaptación, y crean seres con significado personal y colectivo.

Delbar Shahbaz, Viajeros #1, 2021. Acrílico sobre lienzo, 50.8 × 38.1 cm (20 × 15 pulgadas). Foto cortesía de la artista.
OM: La luz, el agua y el movimiento son centrales en tu obra, evocan fluidez y conexión. ¿Por qué resuenan estos elementos como metáforas y cómo funcionan en tu proceso, material y simbólicamente?
DS: Light, water, and movement are central to my work because they reflect the emotional and physical states I navigate. Light often emerges from darkness, symbolizing clarity after uncertainty. Water became vital after I lost my home; it offered healing, reflection, and a sense of continuity. I began using glossy resin to echo its mirror-like surface. Movement, through travel or gesture, connects me to the land and my body, allowing for transformation. These elements are not just symbolic; they shape my materials and textures, helping me translate personal experience into something open, where others can see their own stories through nature’s language.
DS: La luz, el agua y el movimiento son esenciales porque reflejan los estados emocionales y físicos que transito. La luz suele surgir de la oscuridad, simboliza claridad tras la incertidumbre. El agua se volvió vital tras perder mi hogar; ofrecía sanación, reflexión y continuidad. Empecé a usar resina brillante para imitar su superficie espejada. El movimiento, ya sea por viaje o por gusto, me conecta con la tierra y con mi cuerpo, permite la transformación. Estos elementos no son solo simbólicos; moldean mis materiales y texturas, me ayudan a traducir la experiencia personal en algo abierto, donde otros puedan ver sus propias historias a través del lenguaje de la naturaleza.

Delbar Shahbaz, No hay ningún lugar detrás de nosotros, #4, 2021. Pintura acrílica sobfre papel, 41.9 × 52.1 cm (16 1/2 × 20 1/2 pulgadas). Foto cortesía de la artista
OM: Tu obra presenta criaturas híbridas, animales oníricos y mujeres míticas, formando una cosmología que se siente tanto íntima como arquetípica. ¿Qué te atrae de lo mitopoético y cómo expresan estas figuras la identidad y la resistencia?
DS: My turn toward the mythopoetic comes from a need to express identity beyond fixed definitions. As an immigrant woman, I find freedom in creating hybrid beings: dreamlike animals, mythic female figures, and fantastical creatures that resist categorization. These forms embody beauty and brutality, vulnerability and power. Drawing from ancient totems, outsider writings, and memory, I build a cosmology where the body is both sacred and strange. Their textured, glamorized surfaces invite touch and intimacy, while their ambiguity challenges narratives of gender, belonging, and transformation. I explore identity as fluid, layered, and resilient, mirroring cultural dissonance and quiet self-reinvention.
DS: Mi acercamiento a lo mitopoético nace de la necesidad de expresar la identidad más allá de las definiciones rígidas. Como inmigrante, encuentro libertad al crear seres híbridos: animales oníricos, figuras femeninas míticas, criaturas fantásticas que resisten la categorización. Estas formas encarnan belleza y brutalidad, vulnerabilidad y poder. Inspirándome en tótems antiguos, escritos marginales y la memoria, construyo una cosmología donde el cuerpo es a la vez sagrado y extraño. Sus superficies texturizadas y glamorosas invitan al tacto y a la intimidad, mientras su ambigüedad desafía los relatos sobre género, pertenencia y transformación. Exploro la identidad como algo fluido, complejo y resiliente, un espejo de la disonancia cultural y la reinvención silenciosa.

Delbar Shahbaz, Cantando la luz #1, 2022. Pintura acrílica y al óleo sobre lienzo, 152.4 × 91.4 cm (60 × 36 pulgadas). Foto cortesía de la artista.
OM: Como artista multidisciplinaria, ¿cómo eliges el medio para una idea? ¿Es una decisión intuitiva o el material guía la evolución del concepto?
DS: My relationship with materials has always been intuitive. Since childhood, I’ve been drawn to transforming what’s around me. I remember being seven, cutting hollow persicaria stems by the river to build small dams and channels. That instinct to shape and reimagine continues today. I don’t begin with a fixed medium; the concept and material often emerge together. Sometimes the texture or weight of a material guides the work; other times, an idea’s emotional tone calls for video, sculpture, or painting. I keep the process open, letting materials speak and the concept unfold through touch, memory, and experimentation.
DS: Mi relación con los materiales siempre ha sido intuitiva. Desde niña me sentí atraída por transformar lo que me rodeaba. Recuerdo que a los siete años cortaba tallos huecos de persicaria junto al río para construir pequeños diques y canales. Ese impulso de moldear y reimaginar continúa. No empiezo con un medio definido; el concepto y el material suelen emerger juntos. A veces la textura o el peso de un material guía la obra; otras veces, el tono emocional de una idea exige video, escultura o pintura. Mantengo el proceso abierto, dejo que los materiales hablen y el concepto se revele a través del tacto, la memoria y la experimentación.







