La siguiente generación de Camerún está lista para enfrentar los desafíos tecnológicos del país

Children in the technology laboratory in Cameroon.

Niños en el laboratorio de tecnología. Imagen de Cynthia Ebot Takang. Usada con autorización.

En Camerún, especialmente durante las vacaciones de verano (desde fines de julio a principio de septiembre), cada vez más padres están inscribiendo a sus hijos en programas de formación para aprender codificación, robótica e inteligencia artificial. Lo que comenzó como un interés especializado se ha convertido en un cambio nacional, en el que la alfabetización digital ya no se ve como un lujo, sino como una necesidad.

A medida que la inteligencia artificial y la tecnología avanzada comienzan a transformar el mundo de forma masiva, África enfrenta el riesgo de quedarse atrás. Muchos niños africanos aún carecen de oportunidades para interactuar con la tecnología desde temprana edad, lo que profundiza las brechas educativas y económicas existentes. Pero se está produciendo un cambio. En Camerún, cada vez más padres están tomando cartas en el asunto y están inscribiendo a sus hijos en programas de inteligencia artificial y codificación para asegurarse de que no pierdan oportunidades en el futuro.

En 2024, cuando un niño de cuatro años se presentó ante una sala llena de padres, mentores y amigos en la ciudad de Yaundé, capital de Camerún, pocos esperaban algo más que sonrisas tímidas. Pero lo que siguió fue una exposición sobre un proyecto grupal: un juego interactivo que ayuda a los usuarios a elegir comidas saludables según su edad, salud y género, creado como parte de un campamento de inteligencia artificial para niños de cinco semanas de duración. La edición 2024 fue organizada por el campamento Kitadis, y continuó en 2025.

Esta herramienta fue inspirada en la madre embarazada del líder del equipo, quien tenía dificultades para planificar sus comidas. El proyecto ganó el «Demo Day», evento de presentación final del campamento, en el que los estudiantes presentan sus ideas a sus compañeros y maestros.

En un país donde el acceso a la tecnología sigue siendo desigual y la innovación se considera terreno de los adultos, este campamento demostró que incluso los cameruneses más jóvenes pueden identificar problemas del mundo real y construir herramientas para resolverlos.

La cúspide del cambio

En el barrio Ngoa-Ekelle, ubicado en el centro de Yaundé, el centro Kitadis es uno de los núcleos que impulsa este cambio. A las 09:00 horas, un aula se llena de niños de entre cuatro y trece años, sus dedos danzan sobre los teclados, guiados por dos jóvenes instructores. El objetivo no es solo enseñar mecanografía o PowerPoint, sino despertar la creatividad a través de la tecnología.

Mabu Celeb Njienyo, fundador de la empresa Star Light Inc, dirige el campamento y cree que la educación tecnológica es clave para formar una generación de solucionadores. Comento:

Everyone complains, but few use technology to fix the problems we face.

Todos se quejan, pero pocos usan la tecnología para solucionar los problemas que enfrentamos.

El programa cuesta 10 000 francos CFA (17 dólares) por la inscripción y 20 000 francos CFA (33 dólares) por la matrícula, en un país donde el salario mínimo mensual para la mayoría de los trabajadores del sector formal, fuera de la agricultura, es de 43 969 francos CFA (79 dólares).

El programa concluye con un «Demo Day», en el que los estudiantes presentan sus creaciones ante un jurado. Los niños trabajan en equipos y el plan de estudios está diseñado para que, incluso los principiantes, puedan construir algo útil al cabo de cinco semanas. “Después del campamento, hacemos un seguimiento con clubes tecnológicos en las escuelas”, agregó Njienyo.

Al otro lado de la ciudad, en otro centro de formación, el BLIS Global Center en el barrio Biyem-Assi Lac (también en el centro de Yaundé), el esquema es aún más avanzado. Los niños llegan a las 08:00 horas, se ponen batas blancas de laboratorio y se sumergen en actividades diversas: programar robots, diseñar con impresoras 3D y construir sistemas mecánicos básicos. Su espacio de trabajo parece un laboratorio en miniatura, con cables, simuladores, ruedas y computadoras repartidos por las estaciones de trabajo.

El director técnico de codificación y robótica del centro, Che Emmanuel Anye, cree que enseñar tecnología hoy ya no es opcional. Declaró a Global Voices:

The language of tomorrow won’t be English or French, it’s technology.

El idioma del mañana no será el inglés ni el francés, será la tecnología.

El programa de tres años de BLIS Global comienza a los seis años y va introduciendo gradualmente a los niños en la tecnología práctica: diseñar basureros automáticos, simular sistemas electrónicos e incluso crear prototipos iniciales para uso comercial. La tarifa anual es de 100 000 francos CFA (167 USD) e incluye codificación, robótica y desarrollo de talentos. Pero lo que hace que el programa sea aún más impactante es su compromiso con la inclusión de niños de diversos orígenes. La fundadora y directora del orfanato Sainte Rita, la hermana Balbine Lemana, envió a diez niños al centro este año a través de varios patrocinadores.

This training has helped them see the value of technical education they used to ignore it. Now they love building things.

Esta formación les ha ayudado a ver el valor de la educación técnica; antes la ignoraban. Ahora les encanta construir cosas.

Para ella, los programas como el que ofrece BLIS Global demuestran que el acceso a las oportunidades no debería estar determinado por la riqueza. En ambos centros, la transformación es visible. Los niños no solo aprenden a usar computadoras, comienzan a imaginar cómo pueden usar esas herramientas para transformar el mundo. Desde circuitos de cables hasta interfaces de juegos, pasan del juego al propósito.

Muchos de los niños inscritos en centros de este tipo en todo el país están optando por continuar con una educación más técnica. Dicen que ya conocen los aspectos buenos y malos de la tecnología y están listos para aprovechar lo positivo para ayudar a su comunidad.

Algunos de los proyectos en los que han trabajado incluyen: un prototipo de bicicleta eléctrica, un bastón electrónico para personas ciegas y un basurero que funciona de forma automática.

El inspector pedagógico nacional de Informática de Camerún, Godson Muluh, apoya este movimiento. Muluh ganó la competición Google Gemini AI 2024, y cree que la educación tecnológica debe comenzar lo antes posible.

Holidays are a chance to catch up on other skills such as how to use technology. Most schools can’t teach digital skills in-depth during the school year. Starting early shapes career paths and builds tech confidence which is needed nowadays in all aspects of life.

Las vacaciones son una oportunidad para ponerse al día con otras habilidades, como el uso de la tecnología. La mayoría de las escuelas no pueden enseñar habilidades digitales en profundidad durante el año escolar. Comenzar temprano moldea las trayectorias profesionales y construye la confianza tecnológica que hoy en día se necesita en todos los aspectos de la vida.

Recordó que aprender habilidades relacionadas con la informática desde joven le dio una ventaja en la secundaria, y lo hizo destacar entre sus compañeros.

You can do the bare minimum with AI and it’ll do the heavy lifting for you. The earlier children understand this, the better.

Puedes hacer lo mínimo con la inteligencia artificial, que hará el trabajo pesado por ti. Cuanto antes comprendan esto los niños, mejor.

En aulas que antes estaban llenas de polvo y tizas, los niños cameruneses ahora aprenden a escribir códigos, programar robots y diseñar herramientas que resuelven problemas reales. Para algunos, como el niño que creó el juego de nutrición para su madre, ya es algo personal. Para otros, es el primer paso hacia un mundo donde las soluciones están a solo un clic de distancia.

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