Cómo el número 27 arrasó con el críquet de las Antillas

Image of a cricket ball hitting the stumps, behind which a headstone reads, “27.”

Imagen destacada creada con elementos de Canva Pro.

Por Vaneisa Baksh

El 14 de julio de 2025, el equipo masculino de críquet de las Antillas fue derrotado por 27 insignificantes carreras. Fue el segundo menor puntaje en la historia de los partidos de prueba. El equipo, que jugaba una serie de tres partidos contra Australia, perdió todos los encuentros, lo que provocó la conmoción dentro de la comunidad de las Antillas.

No parecía tener mucho sentido escribir sobre el ignominioso final de las series de pruebas entre las Antillas y Australia. Al igual que las moscas que revolotean tras fuertes lluvias, los espectadores indignados han hecho llover comentarios duros sobre las actuaciones de los tres partidos. Ha habido algunos análisis útiles, como siempre los hay, pero lo cierto es que estas conversaciones se dan hace tantas décadas que realmente no hay nada nuevo que agregar. ¡Qué diablos! Se remonta a cuando el primer revolucionario del críquet, sir Learie Constantine, exigía que la meritocracia fuese la base de la selección y que la piel blanca no fuese el criterio para el liderazgo.

Numerosas llamadas han pedido renuncias masivas, incluso de las leyendas de las Antillas. El excapitán Carl Hooper expresó su sentir durante la cobertura posterior al partido de la Australian Broadcasting Corporation. “Ha sido muy decepcionante. Estoy enojado y molesto porque creo que estábamos construyendo algo bueno hace unos años”, expresó y añadió: “Alguien tiene que responder. Creo que [el entrenador Daren Sammy] también es el único seleccionador. Entonces, imagínate a alguien que elige al equipo australiano y que también es el entrenador. Tiene todo el poder, así que tiene que rendir cuentas. Sé que eso no va a suceder; no lo van a destituir”.

Andy Roberts, gran lanzador rápido de bolos, no fue menos contundente. “El director de críquet debería irse, el presidente debería renunciar, el entrenador debería irse”. Jeffery Dujon, el icónico guardameta, también tenía mucho que decir. “No creo que Daren Sammy (en lo personal, no tengo nada en su contra), sea el hombre adecuado para el puesto. Ser el entrenador de los tres formatos y el único en seleccionar es mucho para alguien con poca experiencia. No creo que vayamos a ninguna parte con eso y muchas cosas tienen que cambiar”, afirmó.

Ha habido llamados para la restructuración (incluso de las tres leyendas anteriores); hasta para la disolución de la entidad conocida como el equipo de las Antillas y para que sus componentes se independicen como naciones individuales.

Los jugadores han recibido críticas y rechazos; el proceso de selección ha sido censurado y las credenciales se han destrozado. Y, por supuesto han surgido acusaciones sobre el aislamiento. El presidente de Cricket West Indies, Kishore Shallow, llegó a decir que al omnipotente entrenador y seleccionador, Daren Sammy, lo estaban culpando porque era de Santa Lucía. Este comentario necio también provocó la ira del público. “Debe disculparse”, dijo Andy Roberts. “Los barbadenses criticaron a Viv y Richie como capitanes, pero nadie dijo que fuese porque eran de Antigua. Las palabras de Shallow alimentan la división”.

Los problemas recurrentes vuelven a aparecer una y otra vez porque no se ha hecho nada sustancial para resolverlos. Es más, a pesar de la diversidad de los puntos de vistas sobre lo que aflige al críquet de las Antillas, dos cosas han sido constantes.

De manera significativa, existe unanimidad en que la raíz de la decadencia reside en los defectos sistémicos de la llamada estructura de la administración. Los seguidores o los espectadores, como quiera que se los llame, saben en lo profundo de su corazón que culpar a cualquier aspecto es solo una forma de desahogar la frustración. Lo que agrava la ira es saber que nada es nuevo, que se sienten ofendidos por lo que parecen ser soluciones cosméticas porque los que están en el poder no están dispuestos a hacer el trabajo duro a largo plazo. Basta con observar las respuestas al comentario de Shallow de que el equipo está en una fase de reconstrucción, para darse cuenta de que eso fue el importante desencadenante. La pregunta del público: ¿cuánto tiempo se supone que vamos a estar reconstruyendo?

A pesar de la ira rugiendo en el aire, la CWI se mantiene firme en su apoyo, lo que le asegura al público que está tomando las medidas correctas. Pues bien, el primer paso nos dice de manera clara que no tiene idea qué hacer. Shallow ha pedido a leyendas como Clive Lloyd, Viv RichardsBrian Lara para que se unan a su Comité de Estrategia y Arbitraje de Críquet (presidido por Enoch Lewis) junto a sus miembros actuales Shivnarine Chanderpaul, Desmond HaynesIan Bradshaw para encontrar una solución.

Dadas las circunstancias, equivale a que la junta se rinda y recurra, como niños a sus padres, para que los ayuden porque no saben qué hacer. Si esto no es una declaración de que se consideran incapaces, ¿entonces qué es?

Los invitados han estado bastante callados, aunque Brian Lara señaló hacia mediados de julio que la CWI no ha «hecho nada significativo para mantener a los jugadores leales al críquet de las Antillas, a diferencia de lo que han hecho las juntas de los países como Inglaterra, Australia o incluso India”. Esta fue la conversación en el podcast “Stick to Cricket” presentado por los exjugadores de Inglaterra: Phil Tuffnell, David Lloyd, Michael VaughanAlastair Cook. Se refería al repentino retiro del críquet internacional de Nicholas Pooran, una de las megaestrellas del críquet T20. “Hay jugadores agresivos como Pooran, que se retiró a los 29 años. Y honestamente, está bastante claro por qué lo hicieron. Hay cinco o seis ligas en todo el mundo y pueden ganar gran cantidad de dinero jugando ahí”.

Dentro de la inercia y la falta de apoyo se esconde una de las varias contradicciones que azotan a esta región en cada momento. Se han convocado docenas de comités, se han escrito millones de informes, se han consultado a numerosos asesores. ¿Qué medidas se han tomado?

Los miembros del comité propuesto ciertamente tienen un valor que agregar. Pero los están arrastrando a una situación que se ha repetido una y otra vez en el pasado. En algún momento u otro, los tres últimos invitados han prestado sus servicios y consejos a los administradores. ¿Cuál es el objetivo? ¿Hacer que inviertan su tiempo, su energía y experiencia en una causa que luego se ignorará?

Al igual que cualquier otro ciudadano de esta nación del críquet de las Antillas deben sentirse dolidos y humillados por la abismal extensión de ese inolvidable 27. Pero aquí están ustedes invitándolos a una admisión de que es incapaz; sin embargo, sacan pecho para decir que no ven ninguna razón para retirarse. Se reduce a reconocer que toda la estructura de Gobierno es un fracaso, pero que ha sobrevivido porque sus habitantes maestros del arte de la autoconservación.

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Mientras la ira pública es visceral y despiadada, siento lástima por los propios jugadores. ¿Qué estarán sintiendo? ¿Cuál será el impacto en sus carreras? Quienes jugaron en estas últimas pruebas quedarán marcados para siempre, pero la realidad es que la calidad de los bateadores no fue diferente en los partidos anteriores. Quizás fue el hito de las cien pruebas lo que animó a Mitchell Starc en esa última entrada. Necesitaba cuatro wickets para llegar a los 400 y se llevó seis por nueves carreras en solo 7,3 overs. Scott Boland, quien tenía mucho que demostrar en su carrera de los tests, tomó tres wickets por dos carreras (un hat trick). Tal vez, la avalancha tuvo mucho que ver con lo que estaba pasando en la cabeza de estos dos lanzadores. Sin dudas, fue una serie para ellos.

Durante los juegos, se me ocurrió que debería haber algún reconocimiento del tremendo papel que ha desempeñado el entrenador de bolos de las Antillas, Ravi Rampaul, de una manera poco discreta. Hay mucho por lo que sentirse bien con la aparición de un equipo de bolos que es eficaz y concentrado. Quizás sería útil examinar cómo se han estado preparando bajo la guía de Rampaul. No hay una solución simple, pero las posturas no nos traerán ningún alivio.

Es bastante revelador que, en medio de esta calamitosa coyuntura en el críquet de las Antillas, Shallow haya tomado las armas contra el primer ministro de San Vicente y las Granadinas, Ralph Gonzalves, donde ambos hombres se enfrentan en las próximas elecciones generales. Shallow, curiosamente, es el candidato del Nuevo Partido Demócrata para el norte de Leeward, mientras que el titular, Gonzalves, ha sido presidente del Comité de Críquet de Caricom.

¿Cuál es la disputa que lo ha preocupado? Shallow se ha referido al Festival de Críquet de la Emancipación de San Vicente (programado del 31 de julio al 4 de agosto) como un “gran circo”, lo que afirma que es una copia de la Liga Premier de Vincy (VPL). La discusión se centra en si tiene el permiso de la Liga Premier del Caribe, que según Gonzalves, sí tiene.

Como era de esperar, el 16 de julio, Gonzalves declaró: “Dada la terrible actuación de Cricket West Indies durante todo este período, tengo que unirme a otros líderes y otras personas informadas de toda la región para exigir la renuncia de toda la junta directiva del equipo”.

En medio de este sombrío panorama, la región enfrenta otra pérdida. El canal de televisión por cable SportsMax cerrará sus operaciones el 8 de agosto. El relativamente nuevo director general del CWI, Chris Dehring, había fundado la unidad de transmisión deportiva del Caribe hace 23 años, lo que aportaba una cobertura a los deportes regionales. La entidad deportiva fue adquirida por la compañía de telecomunicaciones Digicel en 2014. Se trata de una pérdida considerable, que Dehring describió estoicamente. “Todo tiene su tiempo”, expresó, y uno se pregunta: “¿Es ahora ese momento para el críquet de las Antillas?”

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