Rusia ha perdido su «voz»

Screenshot of a YouTube video featuring Golos Co-Chair Stanislav Andreichuk, from the Golos YouTube video channel, fair use.

Captura de pantalla de un video de YouTube en el que aparece Stanislav Andreichuk, copresidente de Golos, del canal de YouTube de Golos, uso legítimo.

El movimiento cívico ruso Golos (Voz), que defendía los derechos de los votantes en el país, anunció en julio que cesa sus actividades tras 25 años de trabajo.

La decisión se produce tras una sentencia del Tribunal Basmanny de Moscú que declaró culpable al copresidente de Golos, Grigory Melkonyants, de organizar las actividades de la Red Europea de Organizaciones de Observación Electoral (ENEMO), organización internacional considerada «indeseable» en Rusia desde 2021. Las autoridades rusas alegaron que la entidad difundía desinformación y desacreditaba las elecciones del país.

Golos declaró en repetidas ocasiones que no estaba afiliada a ENEMO.

El sitio web independiente de noticias 7×7 elaboró una breve lista de lo que la sociedad civil perderá tras el cierre de Golos, que Global Voices ha traducido y editado para mayor claridad.

Falta de supervisión independiente

Sin una supervisión independiente, según sugirió 7×7, las elecciones en Rusia se volverán aún más opacas y los ciudadanos perderán su derecho a participar en el Gobierno.

Golos era el único movimiento independiente a nivel nacional que supervisaba profesionalmente las elecciones. Publicaba los resultados de su supervisión junto con un análisis de las tendencias, desde el voto masivo por correo hasta el fraude en los protocolos de los colegios electorales. La organización también evaluaba la legitimidad de las elecciones y destacaba problemas sistémicos recurrentes: la exclusión de los candidatos de la oposición, la presión sobre los empleados del sector público y el voto electrónico sin control.

En el canal de Telegram Electoral Bulletin, los expertos describieron los acontecimientos sociopolíticos en Rusia, desde los escándalos en la reforma municipal hasta la manipulación de los distritos uninominales en las elecciones a la Duma Estatal (el parlamento ruso).

En 2025, Golos analizó los resultados electorales de Putin en dos regiones distantes: Adigueya y el distrito autónomo de Yamalo-Nenets. Los expertos examinaron métricas clave, la participación y el porcentaje de Putin, para deducir qué objetivos habían fijado las autoridades para los funcionarios electorales locales. Llegaron a la conclusión de que el fraude electoral se había convertido en un nuevo «pegamento nacional», que unía a administradores e instituciones públicas de todo el país. Según los analistas electorales, las comisiones manipularon un récord de 22 millones de votos a favor de Putin en 2024.

Con la desaparición de Golos, no quedará ninguna estructura federal que pueda rastrear, documentar e informar públicamente sobre la manipulación de los resultados electorales.

No habrá más observadores independientes

Según 7×7, no quedará nadie para capacitar y desplegar observadores electorales independientes, lo que significa que la sociedad no se enterará del fraude.

Una de las principales funciones de Golos era capacitar a los observadores electorales. Impartía cursos, elaboraba manuales y organizaba seminarios para enseñar a las personas cómo documentar legalmente las infracciones, interactuar con las comisiones y presentar denuncias. Muchos centros de base de supervisión en toda Rusia se crearon con en esta metodología. En una entrevista de 2020, Melkonyants declaró a 7×7 que los observadores eran el único elemento disuasorio real contra el fraude

En 2012, el copresidente de Golos, Stanislav Andreichuk, ejerció como observador en la región de Altái Krai durante las elecciones al consejo municipal de Barnaúl. En uno de los colegios electorales, los observadores se percataron de que algunos votantes llevaban en sus pasaportes unos papeles parecidos a calendarios. Estis papeles ayudaban a los funcionarios electorales a identificar a los «votantes carrusel», es decir, personas que votaban varias veces en diferentes colegios electorales. Cuando se descubrió a uno de estos votantes, el secretario de la comisión se comió la hoja de su pasaporte, pero la infracción quedó grabada en la cámara de vigilancia.

En el futuro, será difícil organizar hasta una red de observación mínima: el miedo a ser arrestado o procesado se verá agravado por la pérdida de experiencia y apoyo logístico. Mientras tanto, las oportunidades de observar se están reduciendo, ya que las entidades progubernamentales monopolizan esta función.

El seguimiento se va por la ventana

Otro efecto del cierre, según 7×7, es que dejará de existir el Mapa de Violaciones Electorales, plataforma cívica que recopilaba denuncias de los ciudadanos y canalizaba las quejas ante las comisiones electorales, los medios y las fuerzas del orden.

Desde 2011, los rusos enviaron decenas de miles de denuncias al Mapa de Violaciones Electorales. Se trataba de una poderosa herramienta de control cívico, a través de la cual los voluntarios y expertos de Golos supervisaban y clasificaban los incidentes, que a menudo utilizaban como base para presentar quejas formales. El mayor valor del mapa radicaba en mostrar la magnitud del fraude electoral en todo el país.

Solo durante las elecciones de septiembre de 2024, el sistema recibió 655 denuncias de 42 regiones. Por ejemplo, el director ejecutivo de Chelyabinskgorgaz, importante empresa municipal de distribución de gas, emitió una orden oficial en la que exigía a los empleados que votaran el 7 de septiembre, aunque solo fuera por vía electrónica, y que informaran posteriormente. El abuso de los recursos administrativos fue la infracción más común antes del día de las elecciones.

En Ufa se coaccionó a los trabajadores de salud para que participaran en las elecciones a gobernador de Bashkortostán con el pretexto de un sorteo. Después se les ordenó informar de su participación en las redes sociales. Se citaron órdenes del Ministerio de Salud y se amenazó al personal con sanciones disciplinarias si se negaban a publicar sus perfiles en las redes sociales.

En la región de óblast de Orenburg, los vecinos informaron que alguien había dañado las llantas del auto de una candidata a gobernadora del partido Nuevo Pueblo, Ekaterina Kalegina, y había pegado en el corte un folleto de su campaña con una foto tachada.

La sociedad civil sufre

De otro lado, 7×7 también está convencida de que la sociedad civil perderá una fuente clave de conocimientos especializados y memoria institucional sobre las elecciones.

Desde 1988, ninguna otra organización en Rusia ha documentado el proceso electoral de forma tan sistemática como Golos. Sus informes, análisis jurídicos, revisiones de la legislación electoral, investigaciones y programas de YouTube constituían una infraestructura especializada única.

La desaparición de Golos de la vida pública supone la pérdida de una narrativa independiente sobre las elecciones, desde el nacimiento de la democracia postsoviética hasta el colapso de las instituciones democráticas.

Menos espacio para la participación

Según 7×7, el espacio para la participación ciudadana en las regiones se reducirá aún más.

Golos fue muy eficaz para coordinar entre ciudades, y sus actividades educativos fueron centros de reunión para los ciudadanos comprometidos. A través de campañas de observación, capacitación y reuniones comunitarias, se atrajo a la gente a la vida cívica.

En 2017, se celebró en Yaroslavl el tercer Foro de Observadores Cívicos, organizado por Golos, que reunió a participantes de 35 regiones. También asistieron figuras alineadas con el Estado: un ombudsman regional, un miembro de la Comisión Electoral Central (CEC) de Rusia y un vicepresidente de la comisión electoral de la región de Yaroslavl. Entre ellos se encontraba Melkonyants, que en 2025 fue condenado a cinco años de prisión por el trabajo que estaba realizando.

Los activistas se acobardarán

A raíz de la decisión judicial en el caso Melkonyants, 7×7 cree que otras organizaciones no gubernamentales y activistas tendrán miedo de actuar abiertamente en zonas que no son del agrado del Gobierno ruso.

Desde que comenzó la guerra en Ucrania, el espacio para el activismo seguro en Rusia se ha reducido drásticamente. La supervisión de las elecciones siguió siendo una zona gris, en la que los observadores podían ser detenidos, agredidos o expulsados de los colegios electorales; sin embargo, la gente estuvo dispuesta a ir a votar.

La sentencia de Melkonyants envía un mensaje claro: promover elecciones libres es ahora un delito penal. Por lo tanto, los activistas tendrán que tomar medidas más estrictas para mantener el anonimato y podrían enfrentarse a mayores obstáculos al difundir proyectos, incluido el uso de herramientas en línea para rastrear las violaciones.

A finales de 2025, en dos docenas de regiones habrá elecciones a gobernador, con más campañas a distintos niveles, y en 2026 se espera que los rusos elijan una nueva Duma estatal. Sin la experiencia de Golos y el apoyo de los votantes, los ciudadanos no podrán defender sus votos y eso, como explicó Melkonyants en una entrevista en 2020, es la cuestión central: «Los candidatos pueden ser quienes quieran, pero si los votos no están protegidos, anunciarán el resultado que quieran».

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