Cuando el dolor se vuelve asunto político: La tragedia como arma contra los jóvenes y la libre expresión en Macedonia del Norte y Serbia

Families of victims of Kočani fire at the protest named “March for the Angels” in Skopje on April 29, 2025. The banner reads “Selective responsibility equals irresponsibility.” Photo by Vančo Džambaski, CC BY-NC.

Familiares de las víctimas del incendio de Kočani en la protesta «Marcha por los ángeles», en Skopie el 29 de abril de 2025. «La responsabilidad selectiva es irresponsabilidad” dicen los carteles de los protestantes. Foto: Vančo Džambaski (CC BY-NC).

Este artículo de Despina Kovačevska se publicó originalmente en Reporting Diversity Network (RDN) el 12 de junio de 2025. Global Voices reproduce una edición editada en virtud de un acuerdo con Innovative Media.

Dos tragedias recientes ocurridas en Macedonia del Norte y en Serbia desataron una ola de protestas estudiantiles en Skopie, Belgrado y otras ciudades. Esto puso en la mira a las fallas existentes en las políticas arraigadas y en las instituciones de ambos países.

En marzo, un incendio fatal arrasó Pulse, discoteca improvisada en Kočani, Macedonia del Norte, que cobró la vida de 62 personas y dejó cientos de heridos. Unos meses antes, en noviembre de 2024, se desplomó una precaria estructura de toldo en la estación de tren Novi Sad, Serbia, con un saldo de 16 fallecidos y una nación entera indignada.

Los dos hechos quedaron establecidos como símbolos del constante mal funcionamiento del sistema público y la gobernabilidad estatal, que revela negligencia regulatoria, falta de responsabilidad y desinterés político.

Una generación que reclama dignidad

En Macedonia del Norte y en Serbia, las protestas que desencadenaron estas tragedias no solo representan el dolor del pueblo, sino también un acto de resistencia. Los reclamos fueron simples pero, a su vez, profundos: seguridad en los espacios públicos, dignidad en el Gobierno y justicia para las víctimas.

«No morimos por accidentes, morimos por corrupción», carteles de la protesta «Marcha por los ángeles», en Skopie, 29 de abril de 2025. Foto: Vančo Džambaski (CC BY-NC).

En una región donde a menudo los jóvenes son señalados como desinteresados o sin compromiso con la política, estas protestas presentaron una contrapartida sorprendente: una generación que se rehúsa a quedarse callada frente a los fallos del sistema.

Cuando los pedidos de justicia se convierten en una «amenaza para el Estado»

En una estrategia que busca desestimar la participación ciudadana y deslegitimar a la oposición y a cualquier iniciativa apolítica, las autoridades de ambos países intentaron desacreditar las protestas al declararlas como un «acto político».

En Macedonia del Norte, la página web de la televisora Alfa.mk publicó un artículo en el que critica las protestas. La nota citó al periodista Branko Geroski, que declaró que «la convocatoria fue en un contexto poco claro» y que las protestas fueron un «intento de generar caos y debilitar la estabilidad institucional». También argumentó que las acciones de los estudiantes fueron una maniobra política y añadió que «no fue un llamado sincero a asumir responsabilidad, sino una estrategia para desestabilizar al país».

En Serbia la reacción fue similar. El periódico sensacionalista Alo.rs tituló uno de sus artículos «Los estudiantes admiten que fue una protesta política2. Sin embargo, a excepción de un vago comentario de uno de los jóvenes, la mayoría de las declaraciones corresponden a profesores con un marcado favoritismo al Gobierno que reflejan tácticas utilizadas por los regímenes autoritarios de la región.

«Querían un cambio, pero la mayoría se sumó a una causa que otro pensó y diseñó», declaró a Alo.rs Dragana Mitrović, profesora de la universidad de Ciencias Políticas de Belgrado. Mientras que la mayoría de los profesores de las universidades de Serbia apoyaron a los estudiantes, Mitrović hizo varias críticas en diversas apariciones en medios oficialistas.

Mickoski, Vučić y una respuesta casi idéntica

Hristijan Mickoski, primer ministro de Macedonia del Norte, y Aleksandar Vučić, presidente de Serbia, tuvieron un discurso casi idéntico en respuesta a los reclamos de los estudiantes. Si bien Mickoski reconoció la frustración del pueblo, catalogó las protestas como un acto político:

Ги разбирам сите оние кои одлучиле својот легитимен гнев да го изразат преку протести, но не можам да ги оправдам политичките глодари и лешинари коишто не сакаат силна влада од ВМРО-ДПМНЕ бидејќи е браник и последниот столб да не дозволи уништување на Македонија.

Entiendo a quienes, a través de las protestas, decidieron expresar legítimamente su enojo, pero no puedo justificar a las ratas y buitres que no quieren que el VMRO-DPMNE gobierne con firmeza porque es un baluarte y es el último pilar que no permitirá la destrucción de Macedonia.

Adicionalmente, cuando las familias de las víctimas comenzaron con las protestas y campañas de donación, también las catalogaron como «actos políticos». El VMRO-Partido Democrático por la Unidad Nacional Macedonia, liderado por Mickoski, es el partido gobernante.

En Serbia, Vučić señaló que todos los reclamos de los estudiantes ya habían sido atendidos y desestimó las protestas actuales: «esto se tolerará hasta cierto punto, luego tomaremos las medidas necesarias de acuerdo con las normas que el Estado debe respetar».

Biljana Georgievska, directora del Consejo de Ética de los Medios en Macedonia, criticó la estrategia de comunicación posterior a la tragedia utilizada por el Gobierno. Argumentó que las respuestas estuvieron muy centradas en números, arrestos y actualizaciones de procedimientos e ignoraron las responsabilidades fundamentales que correspondían a las autoridades. En una entrevista para Innovative Media (IM) declaró:

This issue will probably disappear from the media and public discourse, pushed aside by PR tactics that distract attention and inflame passions with nationalism or sensationalism. However, no matter how skilled the party PR tools are at ‘sweeping things under the carpet’, the collective memory of the tragedy and the anger over the abuse of power by officials responsible for public safety will not disappear.

Es probable que este asunto desaparezca de los medios y del discurso público por las estrategias de Relaciones Públicas que buscan distraer y promueven la pasión nacionalista o sensacionalista. Sin embargo, no importa qué tan efectivas sean las herramientas que tiene el partido para esconder todo «debajo de la alfombra», la memoria colectiva de la tragedia y el enojo por el abuso de poder de los responsables de la seguridad pública no van a desaparecer.

Quitar poder a las voces juveniles

Mientras que los políticos acaparaban todas las miradas, las voces de los jóvenes fueron quedando a un lado. En Serbia, la página de Instagram Detektor Smeća (detector de basura), que busca exponer a los extremistas, publicó los nombres y las fotos de los protestantes y los señaló como una amenaza para la seguridad nacional.

Sead Džigal, profesor de Ética en la Comunicación en la Universidad de Skopie, declaró a IM que esa estrategia de intimidación genera un clima de miedo en la gente:

Some may refrain from expressing criticism or dissent altogether. This type of pressure aims to demotivate protests and activism, discouraging further participation in demonstrations or self-organization. As a result, some students may distance themselves from the movement to protect their personal reputation, which can ultimately weaken [its] cohesion.

Puede que muchos se abstengan de criticar o disentir. Este tipo de presión busca desmotivar a los protestantes y activistas, disuadir la participación en manifestariones o autoconvocatorias. Como resultado, muchos estudiantes pueden alejarse del movimiento para protejer su reputación personal que, al final, puede debilitar [su] cohesión.

En Macedonia del Norte, la página de Instagram estudiantil Studentarija, nombre coloquial para «cuerpo de estudiantes», fue centro de una sucia campaña por publicar el video de un mitin en el cual participaba el ministro de Educación.

A pesar de no estar afiliado a ningún partido político, uno de los alumnos también fue atacado por participar en las protestas. Esto ocurrió después de que los medios oficialistas publicaron que el joven es hijo del primer ministro anterior, cuando el partido opositor actual estaba en el poder. «Los estudiantes de familias partidarias a la oposición son señalados como enemigos políticos sin importar sus puntos de vistas u opiniones personales», explicó Džigal. «Esto fomenta una división más marcada en la que los estudiantes se encuentran sumergidos en una dinámica de ‘nosotros contra ellos’ basada en los lazos familiares en lugar de en las posiciones y atributos personales».

Esta provocación a las críticas causó una autocensura general y la abstinencia de muchos de seguir participando de las protestas que demandan responsables sobre la tragedia de Kočani.

Qué dicen los jóvenes

«¿Dónde está la cuerda para tirar y que vuelvan nuestros amigos?», carteles en la protesta «Marcha por los ángeles», en Skopie, 29 de abril de 2025. Foto: Vančo Džambaski (CC BY-NC).

El especialista en medios, Ilir Gashi, explicó a IM que antes de las protestas, la juventud serbia era prácticamente invisible para la prensa, lo que llevó a la conclusión equivocada de falta de compromiso por parte de ellos:

Many believed that young people were apolitical – that they knew nothing, didn’t care, didn’t follow the news, and just stared at their phones. However, it turned out that young people know, follow, and think. Their understanding of politics and political engagement is far ahead of what has been mainstream in Serbia so far. The real problem was a generational misunderstanding: young people simply did not behave the way older generations expected, which led to assumptions that they were passive, uninterested and lacking a sense of community and politics.

Muchos pensaban que los jóvenes no tenían interés en la política, que no sabían nada, que no les importaba, que no seguían las noticias, que simplemente estaban mirando sus celulares. Sin embargo, resultó ser que los jóvenes sí saben, siguen y piensan. Su comprensión sobre la política y su compromiso es mucho mayor de lo que hasta ahora se creía en Serbia. El verdadero problema es el malentendido generacional: los jóvenes no actúan como las generaciones anteriores esperan que lo hagan, lo que lleva a asumir que son pasivos, desinteresados y con falta de sentido político y colectivo.

Angela Petkova, periodista de Macedonia del Norte, advirtió una gran falta de empatía por parte de su país hacia las familias en duelo y los estudiantes en busca de justicia. Expresó a IM su decepción ante el hecho de que los jóvenes aún no mostraron el mismo nivel de unidad o visibilidad que sus pares en Serbia:

Corruption in Serbia has killed 16 people, including a Macedonian citizen from Sveti Nikole. Since then, students have been on the streets every day, blocking universities and bringing the country to a standstill because they understand that otherwise, it will continue to kill. Corruption in Macedonia has killed 62 young, unspoiled lives. Yet, the students have continued with their daily routines, ignoring the reality that we are all living in a shed waiting to be set on fire.

La corrupción en Serbia mató a 16 personas, incluido un ciudadano macedonio de Sveti Nikole. Desde entonces, los estudiantes salieron a las calles todos los días, bloquearon universidades y paralizaron al país porque entienden que, de otra manera, muertes así seguirán ocurriendo. La corrupción en Macedonia mató a 62 jóvenes, vidas inocentes. Aun así, los estudiantes continuaron con su rutina, ignoraron la realidad de que vivimos todos en cobertizo esperando a que lo prendan fuego.

Petkova mantiene la esperanza de que su generación nunca olvide la tragedia de Kočani. Confesó a IM que sueña con el día en que las calles se llenen [de protestantes] hasta que las personas de las instituciones de su país sean reemplazadas por completo por gente honesta y capaz.

Las tragedias de Kočani y Novi Sad dejaron en descubierto la tensión que hay entre los ciudadanos y las instituciones gubernamentales en los Balcanes occidentales. Aun cuando corren el riesgo de que sus voces se desestimen, politicen o silencien, los estudiantes continúan tomando las calles para expresar su duelo por sus seres queridos y exigir cambios. Su transparencia y coraje demuestran que no son fáciles de disuadir y que la memoria colectiva de injusticia permanecerá aun cuando estos hechos dejen de ser noticia.

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