
Foto de una de manifestante contra el proyecto de ley tributaria. Foto de Akofa Bruce en Flickr (CC BY-ND 4.0 Deed).
En este último año, los activistas kenianos han transformado la IA de novedad especulativa a instrumento cívico fundamental, que amplifica voces marginalizadas y construye redes funcionales bajo presión.
En junio de 2024, cuando las calles de Nairobi estaban llenas de gases lacrimógenos y lemas, surgió una protesta impulsada por IA que se extendió a través de WhatsApp, Telegram, Tiktok Spaces y transmisiones en vivo de X, que llevaron complejos textos legislativos en mensajes claros y prácticos que influyeron en el debate público. Este movimiento estuvo liderado por manifestantes de la generación Z y milenials, que primero se organizan en línea antes de salir a luchar a las calles. En un país, donde la información fiable a menudo depende de la cultura digital y del acceso a internet, estas estrategias con IA han demostrado ser poderosas y revolucionarias.
Lo que ocurrió fue más que una marcha: fue una rebelión digital impulsada por inteligencia artificial y liderada por una nueva generación que ha crecido en movilización de redes sociales. Y ahora, mientras que el país implementa el polémico proyecto de ley tributaria aprobado en junio de 2025, a un año exacto de esta protesta histórica, las plataformas impulsadas por inteligencia artificial (IA) continúan moldeando cómo la población entiende la política fiscal.
Presión digital coordinada
Cuando el proyecto de ley de finanzas entró en debate público en junio de 2024, voluntarios de base organizaron una “cadena de retuiteos” en X (antes Twitter) y en grupos de WhatsApp para hacer virales etiquetas de la protesta, como #RejectFinanceBill2024 [rechaza la ley financiera 2024] y #OccupyParliament [ocupar el Parlamento], en las listas de tendencias a nivel nacional. Un análisis de NENDO sobre 25 millones de publicaciones relacionadas a las protestas reveló que solo el 2,8% eran tuits originales. Por el contrario, casi el 90% eran retuiteos, lo que demuestra que quienes, apoyaron esta causa y actuaron de manera sincronizada, multiplicaron un grupo pequeño de mensajes a gran escala.
Los investigadores también detectaron el uso de redes coordinadas de cuentas sospechosas o financiadas para incrementar la rivalidad, etiquetas a favor del Gobierno, que a menudo publicaban textos duplicados e imágenes generadas por IA a los pocos minutos, con el fin de silenciar discursos contra la ley financiera.
A medida que el movimiento ganaba fuerza, los organizadores incluso difundieron en redes sociales los números de celular personales de los parlamentarios, lo que Nation Media de Kenia describió como una “semana de horror” en la que se “bombardearon los teléfonos de los legisladores con llamadas y mensajes de texto”, que provocó que en algunos casos las baterías se agotaran en menos de 15 minutos. Los propios parlamentarios reconocieron sentirse abrumados por haber recibido miles de mensajes iguales por SMS y WhatsApp, que los instaban a oponerse al proyecto de ley de finanzas, y transformaban esos mensajes directos en peticiones digitales. La naturaleza organizada de estas campañas permitió a los ciudadanos ordinarios, en especial a quienes pertenecen a comunidades rurales y marginadas, tener la oportunidad de participar en igualdad de condiciones frente a los medios tradicionales.
Asimismo, los activistas utilizaron ChatGPT y otros macromodelos lingüísticos para convertir la jerga legislativa en respuestas claras y comprensibles para que se distribuyeran rápidamente a través de WhatsApp y SMS masivos.
Chatbots y GPT personalizados como herramientas cívicas
Además de emplear bots básicos, los desarrolladores kenianos desplegaron chatbots avanzados con macromodelos lingüísticos abiertos para analizar el proyecto de ley de finanza en tiempo real. A mediados de junio de 2024 apareció Finance Bill GPT en Telegram y X, que respondía preguntas detalladas, por ejemplo: “¿Cómo impactará el aumento del IVA en el precio del combustible?”, e incluso ofrecía los datos de contacto de los parlamentarios para comunicarse directamente con ellos. Así lo explicó su creador principal, @Ndemokelvin, en X:
Reading 300 pages is a lot of work — I’ve updated the Finance Bill GPT with the report by the Departmental Committee on Finance and National Planning; it gives answers to your queries plus any recommendations by the said committee. #RejectFinanceBill2024.
Leer 300 páginas es demasiado trabajo, he actualizado Finance Bill GPT con el informe elaborado por el Comité de Finanzas y Planificación Nacional de Kenia. Ahora responde tus preguntas e incluye las recomendaciones hechas por el comité.
Rechaza la ley financiera 2024.
Este proceso detallado permitió transformar textos legales complejos en recomendaciones e interpretaciones claras de la noche a la mañana. Con la misma tecnología se desarrolló otro GPT ,”Corrupt Politicians GPT”, para responder la necesidad de que se asuman responsabilidades. Los usuarios solo debían de ingresar el nombre del funcionario y, al instante, accedían a un historial de denuncias de corrupción, que incluía desde registros judiciales hasta auditorías y artículos de prensa confiables. Así, los manifestantes contaban con información verificada y argumentos sólidos para sus protestas y debates en línea.
Difusión adaptativa
Además de bots y textos automatizados, los voluntarios kenianos analizaron el proyecto de ley de finanzas cláusula por cláusula a través de videos de TikTok, que se tradujeron a diferentes lenguas locales. Se centraron especialmente en temas que afectan el día a día, como los impuestos sobre el combustible y los ingresos. En Kenia hay 68 lenguas oficiales, aunque muchas de las menos habladas suelen quedar marginadas en las campañas de información.
Los intérpretes voluntarios produjeron videos en lengua de señas por separado, que luego circularon por WhatsApp, Telegram y otras redes, con resúmenes precisos y en tiempo real de los puntos más importantes del proyecto de ley a personas en zonas urbanas, rurales y también a aquellas con bajos niveles de alfabetización.
Pese a los cortes selectivos y la lenta conexión a internet en los alrededores del Parlamento, los manifestantes usaron otras aplicaciones funcionales. Cuando los datos móviles perdieron credibilidad, los organizadores configuraron canales de Zello privados. Estos son semejantes a receptores portátiles digitales y se utilizan para enviar mensajes de voz en tiempo real sobre uso de gases lacrimógenos o pasajes seguros. Gracias a su audio de bajo ancho de banda, Zello permitió mantener la transmisión de información clave a pesar de las restricciones en la conectividad.
Poder, resistencia y desinformación
El 25 de junio del 2024, solo un día después de que la Autoridad de Comunicaciones de Kenia prometió en X no bloquear el acceso a internet durante las protestas contra del proyecto de ley de finanzas, en ciudades como Nairobi, Mombasa y Kisumu, la velocidad de los datos móviles cayó cerca de un 40%, lo que paralizó transmisiones en vivo y canales cifrados y se percibió como una revocación de la promesa hecha.
Más allá de estas restricciones digitales, efectivos de seguridad recurrieron a métodos de represión directa contra los críticos en línea. Agentes del Estado detuvieron y, en algunos casos, torturaron a disidentes digitales. En mayo de 2025, el estudiante y activista Billy Mwangi fue secuestrado y torturado tras publicar una sátira generada con IA sobre el presidente de Kenia, William Ruto. El caso es uno de al menos 82 incidentes registrados por observadores de derechos humanos. Mientras tanto, simpatizantes del Gobierno utilizaron IA para propagar desinformación, difundieron imágenes falsas de manifestaciones con símbolos extranjeros y aplicaron técnicas de deepfake para desacreditar a figuras de la oposición.
Pese a la represión física y digital, la presión del público mantiene el control sobre sus líderes. Los disturbios de 2024 no solo se cobraron más de 50 vidas, también obligaron a Ruto a archivar una propuesta de aumento de impuestos de 346 000 millones de chelines (2670 millones de dólares), lo que refleja el poder que puede ejercer la protesta social frente a políticas impopulares. El comité de finanzas del Parlamento de 2025 frenó una propuesta para dar a la Autoridad Tributaria de Kenia acceso total a los datos fiscales de los contribuyentes, porque se debe respetarse la privacidad y el requisito de una orden judicial.
Hacia el futuro: herramientas para el segundo año
A pesar de que en 2025 no se registraron nuevas protestas contra el proyecto de ley de finanzas, la tensión volvió a encenderse en junio tras la muerte del bloguero Albert Ojwang cuando estaba bajo custodia policial. Este hecho provocó nuevas movilizaciones en Nairobi, al mismo tiempo que las personas se reunían para conmemorar el primer aniversario de las manifestaciones de 2024 en Kenia. Pocos días después, un programador keniano presentó una herramienta de botón de pánico en línea, diseñada para que los manifestantes compartan su ubicación en vivo con contactos de confianza con un solo clic. Los usuarios la describieron como una herramienta “revolucionaria” frente a los secuestros y abusos policiales, e instaron que se publicara como proyecto de código abierto en GitHub. Paralelamente, otro programador keniano presentó una herramienta para rastrear desplazamientos en tiempo real: “Si te arrestan, comparte tu ubicación y daremos seguimiento (‘Hata upelekwe wapi tutajua kwenye uko’)”, explicó en X, con lo que alentaba a los detenidos a fijar un punto en el mapa para que los voluntarios pudieran seguir su rastro.
Por su parte, la ingeniera de software Rose Njeri enfrentó cargos conforme a la ley de delitos cibernéticos por crear una herramienta que enviaba automáticamente correos de objeción al Comité de Finanzas del Parlamento, lo que reabrió el debate sobre los derechos digitales y la protección jurídica de los tecnólogos cívicos.
Mientras tanto, también hay iniciativas de localización lingüística para que la IA sea verdaderamente inclusiva. El proyecto Masakhane entrena modelos de procesamiento de lenguajes naturales de código abierto en suajili y otros dialectos regionales, lo que permite que la información clave llegue a las comunidades en su propia lengua. En materia de políticas públicas, el 12 de junio de 2025, KICTANet, MindHYVE.ai y DV8 Infosystems publicaron borradores de propuestas para una política nacional de IA. Esas propuestas proponen un “marco soberano de IA” que garantice la transparencia de los bots cívicos, el control humano del contenido automatizado y estrictas reglas de consentimiento de datos personales. Además, organizaciones como CIPESA están trabajando en pautas éticas destinadas a proteger los derechos digitales frente a la recolección masiva de metadatos, exigir consentimiento informado para la integración de bots en chats grupales y establecer obligaciones claras para quienes desarrollan o utilizan generadores de deepfakes.
En conjunto, todas estas iniciativas podrían inclinar la balanza digital hacia la transparencia y el empoderamiento cívico, si se codifican antes de que se someta a votación el próximo proyecto de ley aplicable a los kenianos.







