
Georg Massanés, «Amapolas rojas 6″, 2025. Medios mixtos en papel, 100 x 100 cm (39,4 x 39,4 in). Foto cortesía del artista.
“Al arte nunca le falta carga. Siempre tiene significado”. Son las palabras del artista catalán Georg Massanés, para quien la abstracción no es un retiro de la realidad, sino un lenguaje acentuado que invita a los espectadores a recorrer un mundo más allá de la representación literal. Massanés también hace la siguiente reflexión: “El arte transmite ideas, pero también imágenes o ideas a través de imágenes”.
Su perspectiva se basa en la práctica conceptual, partiendo de distintos medios y tradiciones para producir obras que resisten la narrativa convencional a la vez que canalizan simbolismo, memoria e introspección. Mediante formas no lineales, gestos poéticos y fragmentos simbólicos, el artista construye experiencias visuales que combinan lirismo y pensamiento crítico.
Massanés nació en Alemania. Es hijo de un catalán y una alemana, y se mudó a Barcelona, donde estudió pintura y técnicas murales en la Escola Massana, y obtuvo un grado en Historia del arte por la Universidad de Barcelona. Su formación, junto con los años de trabajo en el taller de grabados de Tristan Barbarà, conformaron su sensibilidad por el material, la forma y los fundamentos filosóficos del arte. Massanés ha expuesto mucho en España, Alemania, Francia y Marruecos. Además, ha participado recientemente en “Ecos de Barcelona” en la exposición inaugural de ART VEVEY en Suiza, donde ha presentado sus obras, entre las que se incluyen “Primavera” y “Autorretrato parcial».
Desde la perspectiva de un crítico de arte, los cuadros de Massanés ofrecen una claridad apaciguadora y minimalista. Abarcan lo que los curadores de ART VEVEY llaman “realismo abstracto”: obras que pese a su aparente sencillez despliegan capas de simbolismo. Su tenue paleta, así como sus deliberadas elecciones compositivas, dejan espacio para que el espectador respire, reflexione e interprete.
En una entrevista con Global Voices, Georg Massanés habla sobre la tensión simbólica entre la luz y la oscuridad, la influencia del conceptualismo, el vacío poético de sus obras más recientes y la forma en la que su propio dolor dio forma a su inquietante “Autorretrato parcial”.

Georg Massanes. Foto cortesía del artista.
Omid Memarian (OM): Su obra a menudo va más allá de la representación tradicional y entra en la abstracción. ¿Cómo ve este cambio como reacción a la estética realista? ¿Y sirve de crítica conceptual de las convenciones culturales? Usted ha descrito el arte como un “idioma usado para transmitir ideas” más que imágenes.
Georg Massanés (GM): It’s been a long time since painting served only a realistic purpose. Today, art combines images from different sources to build a vision of the world — not just the world as it appears, but the world as the artist personally experiences it. We now perceive reality through so many screens and forms of media that what we see is no longer simply what’s in front of us. So, I don’t know if it’s a shift toward abstraction or just the combination of elements that move the work beyond conventional representation.
Art conveys ideas, sometimes directly, sometimes through images. That’s why I’ve always been drawn to conceptual art. Not necessarily for its philosophical or political content, but because it expands what art can be. It allows for the use of materials not traditionally tied to painting or sculpture, and for methods of display that are themselves meaningful. Art is never neutral. There is always a thought behind it, whether political, lyrical, or poetic. That too, for me, is a kind of conceptual position.
Georg Massanés (GM): Hace mucho tiempo que la pintura no tiene solamente un propósito realista. Actualmente, el arte combina imágenes de distintas fuentes para crear una visión del mundo, no solo como este se presenta, sino el mundo como el artista lo experimenta personalmente. Ahora percibimos la realidad a través de tantas pantallas y tantos tipos de medios, que lo que vemos ya no es simplemente lo que tenemos delante. Por tanto, no sé si es un cambio hacia la abstracción o la mera combinación de elementos lo que lleva a la obra más allá de la representación convencional.
El arte transmite ideas, algunas veces de forma directa y en otras ocasiones, mediante imágenes. Por eso siempre me ha atraído el arte conceptual. No ha sido necesariamente por su contenido filosófico o político, sino porque amplía lo que puede ser arte. Permite el uso de materiales que no se vinculan tradicionalmente a la pintura o la escultura y métodos de exposición significativos en sí mismos. El arte nunca es neutral. Siempre hay una idea detrás, ya sea política, lírica o poética. Para mí, eso también es un tipo de posición conceptual.
OM: En piezas como “Autorretrato parcial” (2021), usted fragmenta el yo. ¿Puede hablar sobre cómo la abstracción ayuda al simbolizar las dualidades interiores, como la tensión entre la luz y la oscuridad o la lucha entre dioses y demonios dentro de nosotros?
GM: I wouldn’t say abstraction, as I understand it in painting, is directly about inner dualities or fragmentation. From Cubism onward, there was a kind of spatial and figurative fragmentation, meant, I think, to show multiple aspects at once. But since the historical vanguards, artists have been searching for a language that lets them present symbolic elements without relying on realism. So yes, there are fragments, but they don’t necessarily tell a clear story — unless you know how to read them or have the hints. The meaning is there, but it’s not always immediately accessible or narrative in the traditional sense.
GM: Yo no diría que la abstracción, como la entiendo en la pintura, va directamente de dualidades interiores o fragmentación. Desde el cubismo ha habido una especie de fragmentación espacial y figurativa, con la que creo que se busca mostrar diferentes aspectos a la vez. Sin embargo, desde las vanguardias históricas, los artistas han buscado un idioma que les permita presentar elementos simbólicos sin depender del realismo. Por tanto, sí que hay fragmentos, pero no necesariamente cuentan una historia clara, a no ser que sepas leerlos o tengas pistas. Ahí está el significado, pero no siempre es inmediatamente accesible o narrativo en un sentido tradicional.

Georg Massanés, «Primavera 3″, 2025. Medios mixtos sobre lienzo. 200 x 180 cm (78,7 x 70,9 in). Foto cortesía del artista.
OM: Su obra se apoya en los conceptos “vanitas” (la fugacidad de la vida) y “memento mori” (recordatorio de la muerte). ¿De qué modo dan forma estos temas a piezas como «Primavera» (2025)?
GM: “Spring Gaudy II” was an ironic title; the painting is now simply called “Spring. Flowers are beautiful but short-lived, which ties directly to the idea of “memento mori” — they won’t last. The painting includes elements found in traditional representations of mortality. I’ve created a series of works that seem contradictory — some dark, some light — to symbolically reflect the beauty and tragedy of life. I don’t see my work as exactly abstract. The most abstract it gets is in the absence of a clear narrative. My paintings are informal — representative, but not in a conventional or narrative way.
GM: “Primavera Gaudy II” era un título irónico. Ahora el cuadro se llama simplemente «Primavera». Las flores son hermosas, pero viven poco, lo cual las conecta a la idea de «memento mori»: no durarán. El cuadro incluye elementos que se encuentran en las representaciones tradicionales de la mortalidad. He creado una serie de obras que parecen contradictorias (algunas oscuras y otras luminosas) para reflexionar simbólicamente sobre la belleza y la tragedia de la vida. No considero que mi obra sea exactamente abstracta. Donde es más abstracta es en la ausencia de una narrativa clara. Mis cuadros son informales. Son representativos, pero no de una forma convencional o narrativa.
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OM: ¿Cómo ha dado forma su experiencia académica al interés que muestra en el contenido conceptual por encima de la representación formal? ¿Sigue influyendo en sus marcas a día de hoy?
MG: I studied painting at Escola Massana in Barcelona in the early 1980s, where abstraction had a strong presence. While I specialized in painting and mural techniques, the focus was mostly on painting itself. At that time, art schools in Catalonia encouraged non-narrative and abstract approaches. That definitely influenced my early work: I learned to avoid clear storytelling and focus more on the act of painting. But over time, I moved away from that purely abstract direction. My work became more figurative, with human forms and recognizable elements from everyday life.
MG: Estudié pintura en la Escola Massana de Barcelona a principios de la década de 1980, donde la abstracción estaba muy presente. Aunque me especialicé en pintura y técnicas murales, el centro era principalmente la pintura en sí misma. En esa época, las escuelas de arte en Cataluña fomentaban las perspectivas no narrativas y abstractas, lo que sin duda influyó en mis obras tempranas: aprendí a evitar la narración clara y a centrarme más en el acto de pintar. Sin embargo, con el tiempo, me distancié de esa dirección puramente abstracta. Mi obra se volvió más figurativa, con formas humanas y elementos cotidianos reconocibles.

Georg Massanés, «Noches de antracita I», 2007. Medios mixtos sobre lienzo, 200 x 200 cm (78,7 x 78,7 in). Foto cortesía del artista y ART VEVEY.
My art history studies at the University of Barcelona were especially formative. They gave me a deeper understanding of different periods in art, and that knowledge becomes a kind of map. You can navigate art history more easily when you’ve studied it seriously. As painters, we always return to the great figures of the past, learning from how they resolved essential artistic problems and applying those lessons in our own work.
Another key influence was my time in an etching workshop run by a painter and editor who worked with artists like Tàpies and Hartung. I had direct contact with their materials and ideas, which left a strong impression. As a young artist, you're still forming your ideas, so those encounters shape you. Sometimes you take their words too seriously, but it’s part of learning — absorbing different conceptions of art before developing your own voice. That experience taught me a lot, not just technically, but about how artists think.
Mis estudios de Historia del Arte en la Universidad de Barcelona fueron sobre todo formativos. Me permitieron comprender muy bien diferentes periodos del arte, un conocimiento que se convierte en una especie de mapa. Es más fácil recorrer la historia del arte cuando la has estudiado a fondo. Como pintores, siempre regresamos a las grandes figuras del pasado para aprender cómo resolvían problemas artísticos esenciales y aplicar esas lecciones en nuestra propia obra.
Otra influencia clave fue el tiempo que pasé en el taller de grabados de un pintor y editor que trabajó con artistas como Antoni Tàpies y Hans Hartung. Estaba en contacto directo con sus materiales e ideas, lo que me marcó mucho. Cuando eres un artista joven, aún se están formando tus ideas, y encuentros así te moldean. A veces te tomas sus palabras demasiado en serio, pero eso forma parte del aprendizaje: absorber distintas concepciones del arte antes de desarrollar tu propia voz. De esa experiencia aprendí mucho sobre técnica, pero también sobre cómo piensan los artistas.

Georg Massanés, «Primavera 2b», 2025. Óleo sobre papel, 120 x 120 cm (47,2 x 47,2 in). Foto cortesía del artista.
OM: Vives y trabajas en Montoliu de Segarra y Barcelona, ¿se pueden encontrar trazos de las recientes crisis locales o globales (sociales, políticas o ambientales) en su paleta, su escala o la forma en la que acoge la abstracción? ¿Cómo determina el lugar la elección simbólica?
GM: The environment in Montoliu doesn’t have a direct impact on my work, though I’ve painted some landscapes and sometimes use photographs I’ve taken as references. When it comes to the ecological crisis, I feel that the idea of “memento mori” already expresses a kind of position, though not in a clear or straightforward way. In installations, I’ve used objects like pharmaceutical oxygen bottles and references to dementia and human fragility, but not in my paintings. My paintings are more introspective; they reflect inner experiences rather than making overt political or environmental statements.
GM: El entorno de Montoliu no tiene un impacto directo en mi obra, aunque he pintado algunos paisajes y a veces uso fotografías que he tomado como referencias. En cuanto a la crisis ecológica, considero que la idea de «memento mori» ya expresa más o menos una posición, aunque no de manera clara o simple. En algunas instalaciones he usado objetos como bombonas de oxígeno medicinal y referencias a la demencia y a la fragilidad humana, pero no así en mis cuadros. Estos son más introspectivos, puesto que reflejan experiencias interiores más que declaraciones políticas o ambientales.

Georg Massanés, «Autorretrato parcial». Óleo sobre papel, 200 x 180 cm (78,7 x 70,9 in). Foto cortesía del artista.
OM: Como alguien que se ha empapado de arte conceptual e influencias filosóficas (de Georg Hegel a Agustín García Calvo), ¿cómo ve la abstracción como espacio para plasmar ideas sobre la vida y la muerte? ¿Qué carga tiene para los espectadores de obras como “Autorretrato parcial” o sus piezas más recientes?
GM: “Autoretrato Parcial” is a representation of suffering. I painted it during a time when many people close to me died suddenly, all in the same year. The painting reflects a sense of disconnection. The bag over the head symbolizes a desire not to see or be seen, as the context was tragic and deeply sad. The elements in the work clearly express that moment when everything feels heavy and dull. It’s not abstract. The clown, for me, is the most tragic figure I could imagine — an expression of sad humor from someone who has gained wisdom through life’s pain.
GM: “Autorretrato parcial” es una representación del sufrimiento. Lo pinté durante una etapa en la que muchas personas cercanas a mí murieron de repente, todas el mismo año. El cuadro presenta una sensación de desconexión. La bolsa en la cabeza simboliza un deseo de no ver ni ser visto, dado lo trágico y profundamente triste del contexto. Los elementos de la obra expresan claramente ese momento en el que todo es pesado y anodino. No es abstracto. El payaso, para mí, es la figura más trágica que podía imaginar: una expresión de humor triste de alguien que ha adquirido sabiduría a tráves del dolor vital.







