
Imagen del foro de paz patrocinado por la junta y las elecciones planificadas en medio de ataques aéreos y aumento de la resistencia en Myanmar. Fuente: The Irrawaddy, socio de contenido de Global Voices.
Este artículo es de Myo Pyae y se publicó originalmente el 7 de julio de 2025 en The Irrawaddy, sitio web de noticias independiente de Myanmar que opera en el exilio desde Tailandia tras el golpe militar de 2021. Global Voices reproduve una versión editada como parte de un acuerdo de intercambio de contenido.
Mientras el régimen militar de Myanmar se ocupa de organizar conversaciones de paz y preparar las elecciones previstas para finales de 2025, muchos en el país siguen profundamente desconfiados, creen que ni la paz genuina ni unas elecciones libres y justas son posibles bajo el mandato de la junta.
El último «Foro de la paz» de la junta concluyó en Naypyitaw el 27 de junio. El foro duró tres días y asistieron los partidos políticos que se han registrado para las elecciones de la junta; representantes étnicos seleccionados; diplomáticos invitados y asistentes internacionales de países como China, India, Tailandia y Rusia; funcionarios del Ejército y representantes de ONG locales e internacionales.
Fue notoria la ausencia de representantes de las fuerzas de resistencia y organizaciones armadas étnicas que han estado luchando contra el régimen. A puerta cerrada, los funcionarios de la junta y los asistentes discutieron sobre la paz, el federalismo y las dificultades en torno a las elecciones planificadas del régimen.
“La junta dice que va a traer la paz. Pero ¿está bien dejar fuera a los grupos étnicos [que luchan armados contra la junta]? Yo creo que no», dijo una cuarentona desplazado internamente del estado de Karen.
La mujer cree que una paz genuina está muy lejos, pues continúa el conflicto armado y las tensiones en ambos lados. Tuvo que huir de su hogar por los combates que estallaron tras el golpe de Estado de 2021, y ahora vive en un campamento de personas desplazadas en la ciudad fronteriza de Myawaddy, estado de Karen.
Myanmar's Peace Forum 2025 pic.twitter.com/tzvzlmMJ8w
— The Irrawaddy (Eng) (@IrrawaddyNews) July 3, 2025
Foro de la paz de Myanmar 2025.
Durante los días que duró el foro de la paz, el régimen continuó las ofensivas militares y ataques aéreos en todo el país, particularmente dirigidos a localidades controladas por el Ejército de Liberación Nacional Ta'ang, incluido el centro de rubíes de Mogoke, y Kyaukme y Nawnghkio en el norte del estado Shan. También atacaron zonas controladas por otros grupos de resistencia.
También durante el foro de paz, la junta aceleró los preparativos para las elecciones anunciadas para diciembre de 2025 o enero de 2026. Estos preparativos incluyeron la enmienda de la ley de la comisión electoral de la Unión para permitir que funcionarios gubernamentales presidan todos los organismos electorales.
“La gente no acepta sus elecciones», dijo un exprofesor de la región de Sagaing que dejó su trabajo para unirse al movimiento de desobediencia civil después del golpe militar de 2021.
Cree que las elecciones organizadas por la junta serán fraudulentas y probablemente se limiten a ciudades seleccionadas bajo el control del régimen.
Según un informe del Gobierno de Unidad Nacional, la administración militar controla actualmente solo 107 de los 330 municipios de Myanmar, apenas un 32%.
Sin embargo, el organismo electoral de la junta afirmó que la votación se realizará en 267 municipios, suponiendo que se pueda garantizar la seguridad.
El maestro que integra el movimiento de desobediencia civil espera que el partido títere de la junta gane las elecciones, lo que le permitiría formar un supuesto gobierno “legítimo” y prolongar su régimen.
De los 77 partidos registrados ante el organismo electoral de la junta, 54 han sido aprobados para participar en las elecciones. El partido títere militar, el Partido de Solidaridad y Desarrollo de la Unión, junto con otros ocho, se enfrentarán a nivel nacional, mientras que los 45 restantes participarán en elecciones locales.
El partido más popular del país, la Liga Nacional para la Democracia, fue disuelto por la junta, y sus líderes, incluida a Daw Aung San Suu Kyi, están en prisión. Las elecciones han sido calificadas de una farsa por el relator especial de Naciones Unidas, Tom Andrews, Gobiernos occidentales, el Gobierno de Unidad Nacional y partidos prodemocráticos. La Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN) ha dicho a la junta que una elección no debería ser su prioridad en medio de la guerra civil en curso.
«Podría ser la última opción de la junta… Pero sea como sea, el resultado no será confiable», dijo un joven que huyó a Tailandia para evitar el servicio militar obligatorio impuesto por la junta.
Comentó que sospecha que, si boicotea el voto, la junta contará su voto de manera fraudulenta. Por lo tanto, dijo que si tiene la oportunidad de votar desde Tailandia, marcaría su papeleta con una X como forma de protesta.
La trabajadora de una fábrica de Yangon dijo que no votará, ya que las elecciones no serán ni libres ni justas.
Agregó que la junta, que dio el golpe de Estado en 2021 y ha emprendido una brutal represión contra su propio pueblo, no es digna de confianza para llevar a cabo un proceso de paz.
“Si queremos paz, debemos luchar por conseguirla. La paz no vendrá de la junta”, añadió.
Según un informe del 27 de junio de la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de Naciones Unidas en Myanmar, se estima que 3.5 millones de personas siguen como desplazadas internamente en todo el país por los conflictos armados.
Al 4 de julio, desde el golpe de 2021, han matado al menos a 6863 personas que se opusieron a la junta y 29 367 hay detenidos, según la Asociación de Asistencia para Prisioneros Políticos.
El régimen militar también está elaborando una ley especial para proteger las elecciones planificadas de posibles interrupciones.
El objetivo de esta ley es reprimir a quienes tienen opiniones diferentes, a quienes no quieren votar y a quienes se oponen a las elecciones de la junta, afirmó un civil exobservador electoral.
La junta se prepara para elecciones inciertas, mientras que desde diversas regiones del país, como Sagaing, Magwe y Tanintharyi, muchos rechazan la votación, a la que califican de farsa.
«No puedo regresar a casa hasta que haya paz», dijo la mujer desplazada en el estado Karen.






