
Imagen de Arzu Geybullayeva, creada con Canva Pro.
El 10 de julio, el presidente azerbaiyano, Ilham Aliyev, y el primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, se reunieron en Abu Dabi para lo que fue el primer contacto bilateral no mediado entre ambos líderes, lo que indica una significativa diferencia de la tradición de muchas décadas de conversaciones de paz promovidas por actores externos, como la Unión Europea, Rusia o Estados Unidos.
Aunque las conversaciones específicas se han mantenido en reserva, y hay pocas indicaciones de las respectivas declaraciones de los ministros del Exterior, ambos lados afirmaron que las “negociaciones bilaterales representen el formato más eficiente para abordar todos los aspectos referidos al proceso de normalización”.
La agencia Azerbaijan Press, afín al Gobierno, informó que “ha habido debates serios y sustanciosos en aspectos importantes del plan de paz entre Armenia y Azerbaiyán, que incluyen delimitación de fronteras, apertura y desarrollo del corredor Zangezur, inicio del acuerdo de paz y otros asuntos”.
Acuerdo en principio
La reunión de Abu Dabi es la continuación de una significativa novedad de marzo de 2025, cuando Armenia y Azerbaiyán anunciaron que habían acordado los términos de un acuerdo de paz por primera vez. Esto llegó luego de innumerables reuniones y rondas de negociaciones con la mediación de partes internacionales desde la Segunda Guerra de Karabaj en 2020, con el objetivo de llegar a un acuerdo bilateral final y resolver cualquier desacuerdo restante.
La zona de Nagorno-Karabaj ha estado bajo control de la población de etnia armenia como Estado autoproclamado desde una guerra de comienzos de la década de 1990, que terminó con un cese al fuego y una victoria militar armenia en 1994. Después, se estableció una nueva República de Nagorno-Karabaj, de facto y sin reconocimiento internacional, y siete regiones adyacentes ocupadas por las fuerzas armenias. Según el Grupo de Crisis International, como resultado del conflicto, más de un millón de personas se vieron obligadas a dejar su casa: “Los azerbaiyanos huyeron de Armenia, Nagorno-Karabaj, y territorios adyacentes, mientras que los armenios dejaron su casa en Azerbaiyán”.
Las tensiones perduraron las siguientes décadas, lo que culminó en la Segunda Guerra de Karabaj en 2020 y una posterior operación militar en septiembre de 2023, que llevó a que Azerbaiyán recuperara el control total sobre Karabakh.
Según se informa, el borrador del acuerdo de paz incluía grandes concesiones de Armenia, como el retiro de supervisores de la Unión Europea de la frontera y el desistimiento de demandas en cortes internacionales. Azerbaiyán ha criticado constantemente a los supervisores de la Unión Europea desde que llegaron en octubre de 2022, y se les acusó de “crear una cubierta militar y de inteligencia para el lado armenio». La expansión de la misión de la Unión Europea en febrero de 2023, tras una ofensiva azerbaiyana en Armenia en septiembre de 2022, hizo que se tensaran más las relaciones con Bakú y Moscú, que cuestionaron su propósito y legitimidad.
Las demandas de Azerbaiyán también incluyeron que Armenia reformara su Constitución para eliminar cualquier presunto reclamo territorial a Azerbaiyán, específicamente referencias en el preámbulo a la Declaración de Independencia de 1990. La Constitución de Armenia no hace referencias directas a Karabaj; el preámbulo se refiere a la Declaración de Independencia que “se refiere a la decisión conjunta de 1989 del Consejo Supremo de la República Socialista Soviética armenia y el Consejo Nacional Artsaj sobre la Reunificación de la República Socialista Soviética armenia y la región montañosa de Karabaj”.
El primer ministro Pashinyan ha apoyado públicamente que se apruebe una nueva constitución por medio de un referéndum nacional, con planes de elecciones en 2027.
Participantes regionales y el corredor de Zangezur
Varias potencias regionales tienen intereses en garantizar un acuerdo de paz duradero. Turquía, aliado cercano de Azerbaiyán, ha participado activamente en el proceso. En junio de 2025, Armenia describió la visita del primer ministro Pashinyan a Estambul para reunirse con el presidente Recep Tayyip Erdoğan como paso “histórico” hacia la paz regional. Turquía ofreció su apoyo al proceso de paz de Armenia con Azerbaiyán.
Un punto central de interés para todas las partes es el propuesto corredor Zangezur, enlace de transporte vital a través de Armenia que conecta Azerbaiyán con su exclave de Najicheván, ubicado entre Armenia, Turquía e Irán. Este corredor tiene gran potencial para facilitar el comercio y el tránsito entre Europa y Asia, y ofrece nuevas oportunidades económicas para todos los involucrados.
Han surgido puntos disputa en las negociaciones por el corredor. Primero, su nombre: Armenia rechaza el término “corredor Zangezur”, lo ven como una amenaza a la soberanía en Syunik, territorio al sur de Armenia que limita con Najicheván. A su vez, Azerbaiyán se opone a un total control armenio, por preocupaciones sobre un acceso confiable, mientras Armenia se niega a ceder el control de la ruta de 32 kilómetros a terceros.
Estados Unidos ha propuesto una solución posible. El 11 de julio, en una conferencia de prensa, Tom Barrack, embajador estadounidense en Turquía, dijo, “Lo que pasa es que Estados Unidos entra y dice: ‘Bueno, nos haremos cargo. Dennos los 32 kilómetros de camino en un contrato de arrendamiento de un año, y todos pueden usarlo'». Según un análisis de Middle East Eye sobre estas novedades, “los comentarios de Barrack son la primera confirmación oficial de que la administración de Trump ofreció gestionar el corredor a través de un operador comercial estadounidense, que serviría como garante neutral”.
En su informe de mayo de 2025, el Grupo de Crisis Internacional enfatizó que resolver las modalidades de esos enlaces de transporte, que incluyen preguntas de soberanía e inspección, sigue siendo fundamental para el proceso de paz.
¿Rusia al margen?
Las conversaciones en Abu Dabi destacan un importante cambio en el equilibrio del poder regional, pues Rusia —alguna vez considerado mediador principal— aparece cada vez más al margen. Mientras el portavoz del Kremlin, Dmitry Peskov, recibió diplomáticamente el diálogo directo, la influencia de Moscú continúa disminuye entre relaciones diplomáticas que se deterioraron con Armenia y Azerbaiyán.
Según el analista político Zaur Shiriyev, «Azerbaiyán ya no necesita la mediación rusa, que puede crear oportunidades de progreso real». Las relaciones Armenia-Rusia se han visto drásticamente afectadas desde el final de la Segunda Guerra de Nagorno-Karabaj, y Ereván acusó a Moscú y su alianza militar, la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, de no defenderlos contra los ataques azerbaiyanos en 2021 y 2022.
Las relaciones de Azerbaiyán con Rusia también se han visto afectadas tras un polémico accidente de aviación el 25 de diciembre de 2024. Bakú ha acusado a Rusia de atacar por error un vuelo de Azerbaijan Airlines con misiles de defensa, afirmación que Moscú niega firmemente. Este incidente, junto con las recientes muertes de dos hermanos azerbaiyanos durante una incursión de la Policía rusa en Ekaterimburgo, avivó una discusión pública sin precedentes y profundizó el resentimiento, lo que redujo la capacidad de Rusia de actuar como árbitro regional indiscutible.
Siguen los problemas
Pese a la señal positiva que han enviado las conversaciones directas, todavía hay importantes obstáculos. Internamente, Pashinyan enfrenta considerable presión de la oposición, la Iglesia y los círculos oligárquicos, que algunos analistas creen que tienen el respaldo del Kremlin.
De otro lado, la detención del multimillonario ruso Samvel Karapetyan, que controla la red eléctrica nacional de Armenia y ha expresado ambiciones políticas con su respaldo de la Iglesia —que ha estado enfrentada con la oficina del primer ministro desde hace un tiempo— destaca este conflicto interno.
Según Richard Giragosian, director del Centro de Estudios Regionales de Ereván, de los frecuentes “intentos de golpe” contra el Gobierno democráticamente electo —cinco desde 2018— “ninguno ha sido demasiado grave”. Dijo a Euronews que estas acciones están más “diseñadas para pedir apoyo ruso” más de lo que están “impulsadas por actividad rusa”, aunque la propia Rusia está “agobiada por todo lo que se relacione con Ucrania”.
Giragosian también indicó dos campañas de desinformación rusa. La primera incluye informes inventados de aumento del Ejército ruso en su base en Gyumri, con la intención de alarmar a los supervisores de la Unión Europea y presionar a Ereván, que se alinea con Europa cada vez más. La segunda, que Giragosian desestimó como “igualmente absurda”, incluye las acusaciones rusas de una “instalación de armas biológicas en Armenia orquestas por los estadounidenses”, argumento que Moscú ya había usado contra Ucrania y Georgia. Estas campañas, dijo Giragosian, paradójicamente “señalan la debilidad de Rusia», pese a la inminente “tormenta en el horizonte”, pues Rusia busca recuperar influencia perdida.
El camino para un acuerdo de paz integral y duradero es intrincado. Aunque la naturaleza sin mediador de la reunión de Abu Dabi es un avance crucial, que el resultado de concrete dependerá de la capacidad de que ambos líderes recorran complejas políticas internas, mantengan impulso diplomático y asegure el apoyo coordinado de actores internacionales interesados además de Moscú. Mientras el sur del Cáucaso sigue redefiniendo su entorno geopolítico, el mundo espera para ver si este nuevo diálogo directo puede finalmente transformar décadas de conflicto en una paz sostenible.






