Letales inundaciones azotan Pakistán mientras se cuestiona la preparación del Gobierno

Flash floods in Swat Valley, Pakistan. Screenshot from YouTube video by Discover Pakistan. Fair use.

Inundaciones en el valle de Swat, Pakistán. Captura de pantalla de un video de YouTube publicado por Discover Pakistan. Uso legítimo.

En 2025, Pakistán vuelve a sufrir las consecuencias del cambio climático. Tras una ola de calor extrema de comienzos de junio, los glaciares se han estado derritiendo a un ritmo acelerado, lo que ha provocado inundaciones repentinas y deslizamientos de tierra que han causado estragos en todo el país. Al menos 72 personas han perdido la vida; además, se registran daños materiales, muertes de ganado, y se prevé que el número de víctimas siga en aumento.

El 27 de junio, comenzó a circular un angustiante video en redes sociales, en el que se ve a una familia varada en un pequeño terreno que intenta desesperadamente escapar de una inundación en el río Swat, cerca del desvío de Mingora, en Jaiber Pastunjuá. Un grupo de 22 turistas, que habían viajado desde Sialkot (Punyab) y Mardan (Jaiber Pastunjuá), se había reunido en la orilla del río. Mientras desayunaban, una crecida repentina los sorprendió, arrastró a 18 personas y causó al menos 22 muertes en la zona.

En un incidente similar, en Zhob (Baluchistán), una familia de seis integrantes que viajaba desde Multan fue sorprendida por la inundación. Cuatro mujeres fueron arrastradas por la corriente, mientras que los otros dos miembros de la familia resultaron gravemente heridos.

Según informes, entre el 26 de junio y el 6 de julio, el mayor número de muertes se registró en Jaiber Pastunjuá, con 28 fallecidos; seguido por Punyab, con 22; Sindh, con 15; Baluchistán, con siete; y Azad Jammu y Cachemira, con cuatro.

Respuestas del Gobierno

El primer ministro de Jaiber Pastunjuá, Ali Amin Khan Gandapur, del partido Pakistan Tehreek-e-Insaf (PTI), expresó su pesar por la tragedia, anunció indemnizaciones para las familias de los fallecidos y ordenó al equipo de inspección del primer ministro investigar las muertes causadas por las inundaciones en Swat. Tres funcionarios de la administración del distrito de Swat y uno del Departamento de Socorro, Rehabilitación y Asentamiento fueron suspendidos. Además, el primer ministro ordenó una operación contra la ocupación ilegal en la ribera del río Swat y exigió un informe sobre el incidente.

Mientras tanto, la ministra de Información de Punyab, Azma Bokhari, del Partido Musulmán de Pakistán-Nawaz (PML-N), rival político del PTI, criticó duramente la falta de preparación del gobierno de Jaiber Pastunjuá. Señaló que ni los equipos de rescate ni el equipo necesario, que incluía un helicóptero, se movilizaron a tiempo para prestar ayuda.

Se presentaron dos peticiones relacionadas con el incidente y la presunta negligencia de las autoridades ante el Tribunal Superior de Peshawar y el tribunal de Mingora (Darul Qaza). El tribunal de Peshawar emitió una orden escrita de 22 páginas en la que solicitó que la investigación se realizara de manera justa, transparente e imparcial, y ordenó al comité investigador presentar sus conclusiones en un plazo de 14 días.

Según un informe presentado por el comisionado de Malakand al equipo provincial de inspección, además de las fuertes lluvias y el aumento del nivel del agua, las obras de construcción en las orillas del río desviaron el cauce natural. Esto generó un nivel de agua engañosamente bajo en el lugar donde la familia estaba asentada,  y la dejó ajena al peligro potencial.

A los turistas, que se alojaban en un hotel cercano, les habían advertido que no se acercaran al río debido al riesgo de inundaciones, pero habrían ignorado la recomendación. Quince minutos después de llegar al lugar, el nivel del agua subió rápidamente, lo que activó una alerta a los equipos de rescate. Según los informes, los socorristas llegaron al sitio en 20 minutos e iniciaron las labores de rescate.

Condiciones del río Swat

La mayoría de las riberas del norte de Pakistán se han convertido en destinos turísticos populares, con puestos de comida y zonas de descanso instalados por los lugareños. El río Swat no es la excepción. Sin embargo, al estar enclavado entre montañas, también resulta ideal para la actividad minera, gracias a su paisaje natural y su caudal constante, que arrastra grandes cantidades de arena y grava, materiales clave para la industria de la construcción.

Durante el proceso de extracción, se excavan zanjas en el lecho del río, que luego se llenan con agua cargada de arena y grava. Para recolectar estos materiales, se suele desviar el cauce del río. La actividad minera se realiza principalmente en invierno, cuando el caudal es más bajo, mientras que la extracción a gran escala tiene lugar durante el verano.

Según un portavoz del primer ministro, Ali Amin Khan Gandapur, se han paralizado por completo todas las actividades mineras ilegales y no reguladas en las cercanías del río Swat, y se emprenderán acciones legales contra quienes infrinjan las normativas vigentes. Las autoridades también ordenaron construir barreras de protección en la ribera del río.

Las inundaciones no fueron inesperadas. La Autoridad Nacional de Gestión de Desastres había emitido alertas desde el 19 de junio por lluvias premonzónicas en las zonas altas y centrales del país. A partir del 25 de junio se pronosticaron intensas precipitaciones. Según el informe climático de junio del Departamento Meteorológico de Pakistán, el promedio nacional de precipitaciones ponderado por superficie fue de 24,3 mm, un 31% por encima del promedio. El 6 de julio, el Departamento Meteorológico emitió una nueva alerta en la que advertía sobre lluvias muy intensas en distintas regiones, con riesgo de inundaciones, anegamientos urbanos y deslizamientos de tierra, especialmente en zonas montañosas y septentrionales.

En medio de la intensa actividad monzónica, la región también enfrentó temperaturas extremas. En Gilgit-Baltistán, Chilas registró 48,5 °C (119,3 °F) y Bunji alcanzó los 46,1 °C (114,98 °F), las cifras más altas desde que comenzaron los registros en 1970 y 1971, respectivamente.

Debido a la intensa ola de calor, las corrientes monzónicas activas y una onda predominante del oeste, el Centro Nacional de Operaciones de Emergencias de la Autoridad Nacional de Gestión de Desastres expresó su preocupación por una posible inundación por desborde de un lago glaciar, fenómeno meteorológico en el que el agua derretida de los glaciares se escapa de la presa natural de hielo que la contiene, que provoca una inundación intensa. La Autoridad Nacional emitió una alerta de desborde para las zonas del norte, incluida Gilgit-Baltistán, pocos días antes del incidente. La alerta advertía del aumento del deshielo de los glaciares en toda la región, lo que provocaría un aumento del nivel del agua y el riesgo de inundaciones repentinas en las zonas situadas río abajo.

El 5 de julio, el Departamento Meteorológico de Pakistán también emitió una alerta de alerta de desborde, y señaló que, a pesar de la temporada de monzones en curso, varias partes del país estaban teniendo calor extremo, lo que aceleraba el deshielo de los glaciares a un ritmo alarmante.

Crítica en las redes sociales

En redes sociales, los usuarios condenaron enérgicamente al Gobierno provincial y exigieron justicia por las vidas perdidas en Swat. Muchos criticaron a las autoridades por no haber enviado helicópteros a las operaciones de rescate, señalaron que los helicópteros ya se habían utilizado antes para secar los campos de críquet durante los partidos de la Superliga de Críquet de Pakistán. En cambio, elogiaron a los ciudadanos comunes que se movilizaron para apoyarse mutuamente.

Muhammad Hilal, un valiente hombre de Swat, se convirtió en un auténtico héroe cuando hubo una inundación y no llegó ayuda alguna de las autoridades. Sin equipos de rescate a su alrededor, arriesgó su vida y salvó a tres personas de las poderosas aguas. Su valentía y bondad mostraron el verdadero significado de humanidad…

Asad Ullah Khan, abogado y miembro del Consejo Nacional de la Juventud del Primer Ministro, lo calificó de negligencia criminal:

Escenas desgarradoras desde Swat. Personas atrapadas por las inundaciones, que esperan impotentes un rescate que nunca llegó. A pesar de que se les veía, no hubo esfuerzos oportunos para salvarlas. Esto no es solo una tragedia, es negligencia criminal.

Pakistán ha estado presentando su caso en plataformas internacionales respecto al impacto del cambio climático y el calentamiento global del país. Sin embargo, las recientes tensiones con India, en particular tras la rescisión del Tratado de las Aguas del Indo, junto con las últimas inundaciones, han suscitado dudas sobre qué medidas tomará Pakistán a continuación para evitar tal negligencia en el futuro.

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