
Mapa de Nigeria con silueta de la cara de una mujer con bandera del Reino Unido, ilustración de Pamela Ephraim, usada con autorización.
Conozco el pueblo exacto de Nigeria donde nació mi padre, pero nada ahí me hacía sentir en casa. No hablo el idioma local, no me gusta el sabor de la comida tradicional, y cada vez que lo visito, me siento más como un extraño que como un descendiente de esa tierra. Aunque vivo en la ciudad capital, a solo tres horas de distancia, no he visitado el pueblo en años y hago todo lo posible para evitar ir.
La raíz de la desconexión
Mi padre, que nació en 1960, el año en que Nigeria se independizó de Gran Bretaña, es un producto del colonialismo, religiosa y culturalmente. Cambió su nombre nigeriano a un nombre hebreo cuando lo bautizaron, se educó en instituciones coloniales, fue moldeado por sus valores y estuvo profundamente comprometido con sus ideales de éxito. Fue uno de los pocos afortunados que abandonaron su remota aldea para estudiar, lo que transformó su vida, le dio una carrera, seguridad financiera y una creencia inquebrantable en la superioridad de los sistemas de conocimiento occidentales. Me transmitió esta creencia, la mayor de sus hijos, cuando me inscribió en las mejores escuelas internacionales que podía pagar.
Recuerdo vívidamente haber asistido a una de las escuelas primarias más prestigiosas de mi ciudad natal, una institución católica fundada por la monja italiana, la hermana Semira Carrozo. Incluso aprendí un poco de italiano, aunque unos 20 años después, apenas recuerdo una palabra. Sin embargo, probablemente pueda recitar el himno nacional de Jamaica mejor que muchos jamaicanos, como resultado de haber asistido a una secundaria fundada por una jamaicana, donde tuve que memorizar cada una de sus líneas. Sin viajar a Estados Unidos, pasé cuatro años estudiando relaciones internacionales en una universidad africana de estilo estadounidense, tomando cursos sobre globalización y política mundial.
En casa, en lugar de inculcar su lengua materna, mi padre priorizó una suscripción constante a televisión satelital, con la idea de que la exposición a la programación extranjera ofrecería educación y entretenimiento, lo que profundizó mi inmersión en cosmovisiones externas a expensas de la mía.
Si bien estoy agradecida con la educación que recibí, no puedo ignorar cuánto me ha alejado de mis raíces culturales.
Esta perspectiva en la educación extranjera ha generado preocupación entre los investigadores nigerianos. El profesor de Educación Benneth Uzoechi advierte que adoptar currículos extranjeros no fomenta un sentido de identidad cultural entre los estudiantes nigerianos.
Aún así, la educación extranjera es muy buscada por los nigerianos. Muchas familias nigerianas adineradas inscriben a sus hijos en escuelas británicas, estadounidenses o de bachillerato internacional. Algunos internados británicos de élite ahora tienen escuelas en Nigeria para satisfacer la demanda. El número de estudiantes nigerianos que obtienen visas de estudio para el Reino Unido se disparó de 6798 en 2019 a 59 053 en 2022, un aumento del 769%.
Hay investigaciones que indican que un número que cada vez más jóvenes nigerianos ya no hablan sus idiomas nativos, particularmente los grupos urbanos y educados. Las encuestas muestran que solo alrededor del 27 a 30% de jóvenes nigerianos de entre 5 y 18 años entienden o hablan su lengua materna fluidamente, a comparación con casi el 90% de las generaciones mayores.
Una revelación
A pesar de haber nacido y crecido en Nigeria, cuando me presento, mis compatriotas nigerianos a menudo me preguntan de dónde soy «de verdad». Entiendo por qué: no tengo un nombre tradicional nigeriano ni un acento que pueda rastrearse hasta una tribu específica. Mi vida ha sido moldeada por sistemas alejados de mi herencia cultural.
Recibí un golpe de realidad recién cuando fui a la cumbre de Global Voices en Nepal, en una sesión en la que se pidió a los participantes que tradujeran un poema a sus lenguas maternas. Encontré esa tarea increíblemente difícil cuando me di cuenta de que hablo y escribo inglés mejor que cualquier otro idioma. En una sala llena de brillantes pensadores de todo el mundo, en la que muchos acogieron con orgullo sus raíces lingüísticas, me enfrenté a lo colonizada que se había vuelto mi mente.
A pesar de eso, no estoy sola. algunos africanos como yo, criados en el continente, están algo desconectados de su linaje mientras surgen nuevas generaciones de hablantes nativos del inglés en África.
Descolonización
Aunque los colonizadores han dejado nuestras costas formalmente, su influencia aún persiste.
A diferencia de la creencia popular de que Gran Bretaña gobernaba Nigeria únicamente a través de mandato indirecto, la realidad era mucho más compleja. Aunque el mandato indirecto mediante jefes locales y estructuras tradicionales para hacer cumplir las políticas coloniales fue más notorio en el norte y partes del suroeste, muchas zonas, especialmente en el sureste y otras regiones pequeñas, tuvieron una administración colonial directa. En estas comunidades donde no había una autoridad centralizada o era débil, los británicos impusieron jefes de orden y oficiales coloniales, pasando por alto completamente el gobierno tradicional. Este gobierno directo a menudo condujo a disturbios culturales más profundos, lo que revela que la experiencia colonial en Nigeria estaba lejos de ser uniforme.
Hasta la fecha, las lenguas europeas siguen siendo dominantes en el Gobierno, la educación y los negocios en las antiguas colonias de África: inglés en Nigeria, francés en Senegal y portugués en Angola, y las lenguas indígenas quedan al margen de entornos formales. Después de la independencia, muchos africanos continúan identificándose más con las normas occidentales en educación, nombres, comida y lógica, a menudo a expensas del orgullo cultural y la continuidad.
Desde la música que escucho, los libros que leo y la comida que consumo, ahora estoy dejando de lado conscientemente los efectos residuales de las ideologías, valores y sistemas coloniales que dan forma a mi identidad. Si bien es posible que nunca sea completamente libre, estoy más despierta. Con conciencia, estoy desaprendiendo activamente la creencia internalizada de que extranjero es igual a superior.







