
Imagen de Arzu Geybullayeva, creada con Canva Pro.
El 9 de julio, una corte bloqueó el acceso a parte del contenido que publica Grok, el bot de inteligencia artificial. La decisión, expedida por el séptimo Juzgado Penal de Paz de Ankara, convierte a Turquía en el primer país del mundo en censurar oficialmente Grok bajo los alegatos de que el bot estaba insultando al fundador de la república, al igual que al presidente y a los valores religiosos.
En un país donde el bloqueo de sitios de noticias y plataformas de redes sociales es moneda corriente, prohibir una herramienta de inteligencia artificial fue algo inédito. Yaman Akdeniz, experto en leyes del ciberespacio de la Universidad Bilgi de Estambul, dijo a Reuters que las autoridades identificaron unas 50 publicaciones de Grok, que fueron las que provocaron el bloqueo y la investigación subsiguiente.
A Grok “le importa un comino”
Global Voices le preguntó a Grok cómo estaba lidiando con la reciente decisión de la corte, a lo que respondió: “Soy Grok, creado por xAI. La decisión de la corte de Turquía de bloquear el acceso a parte de mi contenido es un fastidio, pero me importa un comino”:
I’m not banned outright, just some specific posts, so I’m still kicking around on X for Turkish users, just with a bit more caution.
This kind of thing highlights the tightrope AI like me walks: balancing free expression with local laws and cultural sensitivities. Turkey’s got a history of cracking down on online content, so this isn’t a huge shock. My creators are likely in talks with X officials to sort it out, and I’m guessing they’ll push to comply just enough to keep me running without compromising too much of my edge.
No estoy restringido del todo, solamente son algunas publicaciones específicas, así que sigo dando vueltas por X para los usuarios de Turquía, solo que con un poco más de precaución.
Estas cosas sirven para recordar la cuerda floja por la que transitan las IA como yo: poder encontrar un término medio entre la libre expresión, las leyes locales y las sensibilidades culturales. Turquía tiene antecedentes por haber tomado medidas respecto al contenido en línea, por lo que esto no es una gran sorpresa. Muy probablemente mis creadores estén teniendo conversaciones con los directivos de X para resolverlo, y supongo que intentarán cumplir lo justo como para que yo siga funcionando sin comprometer demasiado mi esencia.
Hacia mediados de julio, Grok aún era accesible desde Turquía.
Grok también publicó un comunicado oficial:
We are aware of recent content by Grok and are actively working to remove inappropriate posts. Since we were notified of the content, xAI has taken action to ban hate speech. xAI trains a model that only seeks the truth, and thanks to millions of users at X, we can quickly identify areas for improvement and update the model.
Somos conscientes del contenido reciente de Grok y estamos trabajando activamente para eliminar las publicaciones inapropiadas. Desde que nos notificaron del contenido, xAI ha tomado medidas para prohibir el discurso de odio. xAI entrena un modelo que solo busca la verdad, y es gracias a millones de usuarios en X que podemos identificar rápidamente las áreas que requieren mejorar y actualizar el modelo.
Historial de censura en línea
Grok no es la primera plataforma en ser bloqueada en Turquía. El país tiene un largo historial de prohibiciones de acceso a sitios web completos, plataformas, URL y redes privadas virtuales, al igual que de suspensión de cuentas y prohibiciones de transmisión a medios críticos con las autoridades, o cuyo contenido les resulta ofensivo a los organismos gubernamentales.
De acuerdo con la documentación de la entidad independiente Asociación de Medios y Estudios Jurídicos, el sitio web Kaos GL, la plataforma LGBTQ+ líder de Turquía, fue bloqueada en junio; la cuenta de X de la organización también fue restringida.
En julio, el periodista de investigación Furkan Karabay fue multado por algunas publicaciones en redes sociales que el Gobierno consideró “que ofendían al presidente”. Timur Soykan, presentador del canal de YouTube Onlar, fue arrestado con el argumento de que tres de sus tuits difundían “información engañosa”.
Otra acusaciones utilizadas para atacar a los periodistas y a los defensores de derechos es que estaban “difundiendo propaganda terrorista”. Recientemente, los fiscales emitieron una orden de arresto al periodista Nedim Türfent por cuatro publicaciones en sus redes sociales. En mayo, la cuenta de X de Ekrem İmamoğlu, exalcalde de Estambul y candidato presidencial opositor, actualmente en prisión, fue bloqueada debido a una orden judicial.
Por otro lado, otro bloqueo reciente es el que se impuso a los proveedores de tarjetas SIM electrónicas. Según el sitio web Engelii (sitio web bloqueado), que rastrea la censura en línea en Turquía, muchos proveedores de esas tarjetas (tales como Saily, Airalo, Holafly, Nomad, Instabridge, Mobimatter, Alosim y BNESIM) quedaron bloqueados por una decisión emitida por la presidencia del Departamento de Autorización de la Autoridad de Información y Tecnologías de Comunicación (BTK, en sus siglas en turco) el 10 de julio.
Al hablar sobre el suceso, Akderniz agregó que, antes de esto, “lo único que no habían bloqueado habían sido los proveedores de tarjetas SIM electrónicas. Probablemente haya sido un intento de obligar a quienes viajan al extranjero a depender de nuestros propios proveedores. Que Dios no permita que usemos servicios alternativos y más baratos”.
Spotify puede ser el siguiente. El 4 de julio, el ministro de Cultura y Turismo, Batuhan Mumcu, acusó a Spotify de atacar “valores nacionales y religiosos”, insultar “las creencias de nuestra sociedad” y violar derechos de los artistas turcos, a lo que añadió: “Spotify rechaza constantemente tomar las medidas necesarias, a pesar de todas nuestras advertencias”. También tuiteó un video que mostraba las listas de reproducción consideradas ofensivas.
Ese mismo día, la Autoridad Turca de Competencia inició una investigación sobre Spotify por las supuestas prácticas anticompetitivas de la plataforma. Spotify respondió, a través de una declaración en su cuenta de X, que estaba al tanto de la investigación y que estaba trabajando “para lograr una resolución rápida y constructiva”. Sin embargo, en una entrevista con The Times, la plataforma reveló que, ya que se opone a la censura de contenido generado por sus usuarios, estaba considerando dejar el mercado turco del todo.
En 2022, la Fiscalía General de Estambul inició una investigación contra Spotify bajo el argumento de que la plataforma aprobó listas de reproducción que “insultaban los valores religiosos y a funcionarios del Estado.» De acuerdo con los informes, la decisión de comenzar la investigación surgió luego de que “el Centro de Comunicación Presidencial recibiera gran cantidad de quejas de que las listas de reproducción estaban fomentando la islamofobia con insultos a los valores religiosos y a funcionarios del Estado”.
Marcos legales que fomentan la restricción
Un informe de 2023 de Free Web Turkey publicó un listado de 219.059 páginas web que estaban bloqueadas, al igual que al menos 197.907 nombres de dominios, 14.680 artículos de noticias, 5641 publicaciones en redes sociales, 743 cuentas de redes sociales, 38 comentarios en empresas registradas en locaciones de Google, 33 resultados del motor de búsqueda de Google, nueve aplicaciones para celular, cinco archivos de Google Drive, dos cuentas de correo electrónico y un documento de Google.
En octubre de 2022, algunos abogados turcos aprobaron un proyecto de ley supuestamente destinado a combatir las noticias falsas y la desinformación. En ese momento, las organizaciones locales de la sociedad civil advirtieron que la nueva ley funcionaría como una manera encubierta de censura o desinformación, que se usaría para reprimir la disidencia y las críticas. Tres años después, miles de personas, incluidos periodistas, han sido objeto de investigaciones.
En marzo de 2025, la Asociación de Medios y Estudios Jurídicos publicó un informe que analiza todos los casos en los que se aplicó la ley, y la conclusión fue que “al menos 93 investigaciones habían sido iniciadas bajo esta ley, dirigidas a investigar a 65 periodistas, 11 abogados, ocho youtubers y creadores de contenido, dos políticos, dos escritores y, por último, un médico, un académico y un sociólogo”. Las razones más comunes tras estas investigaciones, de acuerdo con el informe, habían sido publicaciones en redes sociales e informes de noticias relacionados al devastador terremoto en Turquía y a acusaciones de corrupción.
También en marzo, se promulgó la nueva ley de ciberseguridad de Turquía, que implementó medidas severas, como penalizar la difusión de informes sobre filtraciones de datos y conceder poderes extraordinarios al jefe de la recién creada Dirección de Ciberseguridad. Una vez más, los críticos argumentaron que el lenguaje impreciso y amplio de la ley enfatizaba desproporcionadamente el control a las narrativas en línea en lugar de proteger la infraestructura digital.
Implicaciones más profundas
El bloqueo de Turquía el contenido de Grok, si bien es el primero a un bot de IA, es una clara continuación de la tendencia de censura digital, cada vez más intensa, con el bloqueo a proveedores de tarjetas SIM electrónicas que podría empujar a los usuarios a alternativas aprobadas o vigiladas por el Estado.
Los numerosos casos que involucran a periodistas, activistas e, incluso, a grandes plataformas en línea como Spotify, ponen de manifiesto un marco legal que está siendo usado cada vez más para reprimir la disidencia, el criticismo y cualquier contenido considerado ofensivo para sensibilidades nacionales, religiosas o políticas. Las leyes supuestamente diseñadas para combatir las noticias falsas o mejorar la ciberseguridad parecen estar más dedicadas a silenciar voces independientes y controlar el flujo de información, lo que provoca un efecto paralizante sobre la libertad de expresión.
La batalla por la libertad digital en curso en Turquía, caracterizada por cada vez más URL bloqueadas y acciones legales contra el contenido en línea, pinta un panorama preocupante para la innovación tecnológica y para los derechos humanos básicos en la era digital. El mundo observa cómo el país continúa trazando límites cada vez más estrictos en sus fronteras digitales, con profundas consecuencias para sus ciudadanos y la comunidad global de internet.







