El Caribe observa de cerca al huracán Erin, primera gran tormenta de la temporada de huracanes del Atlántico 2025

Costa tropical con vista a nubes de tormenta. Una señal grande naranja en la playa reza: «temporada de huracanes».

Imagen ilustrativa creada con elementos de Canva Pro.

Cada año, el Caribe espera el inicio oficial de la temporada de huracanes en el Atlántico con una profunda sensación de malestar. Aunque los huracanes han afectado a la región durante siglos —con muchas tormentas en las últimas décadas que causaron pérdidas significativas en los territorios afectados—, las investigaciones sugieren que, aunque la crisis climática no necesariamente ha incrementado el número de tormentas en una temporada normal, las está haciendo más intensas.

Estas noticias son preocupantes para los pequeños estados insulares en desarrollo (PEID) del archipiélago caribeño, cuyos ciudadanos vienen desde hace tiempo piden que se trate la crisis climática de manera que reconozca y respete la resiliencia de las personas de la región.

Mientras la región sigue defendiéndose por su cuenta, las tormentas siguen formándose. El primer huracán de la temporada 2025 es el huracán Erin, que el Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos clasificó como un sistema de categoría 5. Este nivel alto está generalmente asociado con daños que podrían incluir daños importantes a la infraestructura y el aislamiento de comunidades residenciales por árboles e infraestructura eléctrica caídos; las zonas en riesgo, por lo tanto, deben evacuarse para evitar víctimas fatales.

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Para el 16 de agosto, Erin estaba ubicado a poco más de 170 kilómetros al norte de Anguila, y llevaba vientos máximos sostenidos de casi 255 km/h con el potencial de afectar partes del norte de las islas de Sotavento, islas Vírgenes británicas y estadounidenses, Puerto Rico, República Dominicana, Haití e islas Turcas y Caicos. Se preveían lluvias fuertes para ese fin de semana; para el lunes 18 de agosto, se preveía que la tormenta girara al norte, posiblemente con una intensidad reducida ya que podría absorber más aire seco debido al corte de viento.

Como con el huracán Beryl en 2024, los meteorólogos hablaron sobre la rápida aceleración de Erin de tormenta tropical a huracán, que los estudios vinculan al cambio climático.

La perspectiva de la Administración Nacional de Asuntos Oceanográficos y Atmosféricos para la temporada, que comenzó el 1 de junio, sugiere que pueden suceder entre 13 y 18 tormentas con nombre, de las cuales entre cinco y nueve pueden convertirse en huracanes, y dos podrían llegar a categoría 2 o más.

Se aconseja a los países en la ruta del huracán Erin que las marejadas y las lluvias fuertes podrían provocar inundaciones repentinas y desprendimientos de tierra, aunque los lugareños esperan que la tormenta no toque tierra.

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