Tensiones en la ciudad siria de Sweida muestran problemas nacionales más amplios

Captura de pantalla del video publicado en la cuenta de Associated Press en YouTube sobre la ciudad de Sweida, Siria. Uso legítimo.

Este artículo de Anagha Nair se publicó originalmente en Democracia en el Exilio el 22 de julio de 2025. Global Voices publica esta versión editada como parte de un acuerdo para compartir contenido.

Las comunidades de Sweida en el sur de Siria han mantenido una relación históricamente tensa, aunque funcional. Pese a su prolongado ciclo de enfrentamientos en periodos de paz, han coexistido como vecinos desde hace cientos de años.

Ahora parece que eso ha cambiado.

La pelea más reciente empezó el 11 de julio, cuando un grupo de beduinos árabes suníes —mayoría étnica y religiosa, pero minoría étnica nómade en el país— secuestró y robó a un vendedor de verduras druso. El incidente, ocurridos tras meses de frustraciones de bajo nivel entre los dos grupos, generó una ronda de ataques de venganza que pronto llegaron a un conflicto pleno.

La lucha entre los drusos de Sweida —derivados del islam shiíta y una minoría siria que comprende cerca del 3% de la diversidad religiosa del país, pero una a mayoría en Sweida— y las tribus históricamente nómades de los beduinos del sur de Siria se salió de control rápidamente. Ambos grupos están fuertemente armados e impulsados por un profundo sentir de lealtad hacia sus comunidades.

Así, Sweida se transformó en un campo de matanza hacia mediados de julio, se quemó bajo el peso de la lucha sectaria, intereses externos y fallos de gobernanza.

Las tensiones entre los drusos y el nuevo gobierno Siria han estado altas desde el derrocamiento del régimen de Bashar al-Assad en diciembre de 2024. Con negociaciones frecuentes entre la comunidad y los líderes interinos de Damasco del ahora disuelto Hay’at Tahrir al-Sham (HTS), los grupos han mantenido una paz frágil.

Sin embargo, en abril de 2025, en las zonas de mayoría drusa de Jaramana y Ashrafiyat Sahnaya en Damasco hubo fuertes enfrentamientos entre fuerzas afiliadas con el gobierno interino y facciones drusas después de que circuló una grabación de audio falsa de un funcionario druso que insulta al profeta Mahoma.

En pleno caos por el reciente conflicto, el Gobierno sirio desplegó a sus fuerzas de seguridad a Sweida el 14 de julio, tras llegar a acuerdos con los líderes drusos. El objetivo era establecer una presencia de seguridad para recuperar la paz.

Sin embargo, poco después del despliegue, Hikmat al-Hijri —uno de los tres líderes espirituales drusos en Siria— cambió su postura, pidió protección internacional y rechazó el cese al fuego con Damasco y las tribus beduinos.

Luego de la entrada de las fuerzas gubernamentales sirias, hay evidencia bien documentada que señala que muchos se unieron a clanes beduinos. Los videos que se hicieron virales en medios sociales muestran múltiples violaciones contra civiles drusos y combatientes rendidos, que van desde rasurarse el bigote —que se considera un símbolo de honor para la comunidad— a espantosas matanzas masivas.

Muertes por venganza

Amir*, maestro de inglés de Sweida, es un miembro de la comunidad drusa que quedó atrapado en el fuego cruzado. El 16 de julio, conversó con Democracia en el Exilio desde su casa entre sonidos de bombas y balas. Amir envió a su familia a un lugar más seguro, pero se quedó en casa para alojar y proteger a las mujeres de su comunidad.

“El [gobierno interino] tuvo que aceptar entrar pacíficamente … y de repente, nos despertamos ayer con el sonido de fuego de artillería y bombas… la noticia empezó a llegar”, explicó y enumeró “violaciones, robos y muertes en los caminos” como algunas de las muchas transgresiones en la gobernación.

El 15 de julio, el Gobierno israelí dijo que dirigía a su Ejercito a “atacar inmediatamente a las fuerzas del régimen y el armamento que entró en la zona de Sweida”, luego de llevar a cabo su pedido de que el sur de Siria quede desmilitarizado. Después, iniciaron un ataque aéreo contra el Ministerio de Defensa en el centro de Damasco, junto con numerosas otras posiciones gubernamentales, en una clara señal a las autoridades interinos.

Después de una tregua apresurada con los drusos el 16 de julio y el retiro de tropas gubernamentales después de esos ataques israelíes, los medios estatales anunciaron una erupción de “muertes por venganza” contra comunidades beduinas, incluidos civiles, a manos de milicias drusas.

Ahmad*, beduino de Al Mazraa, explica cómo huyó de su aldea con 15 familias, incluida su madre, de 85 años, por temor a la persecución de los drusos.

“Facciones armadas del Consejo Militar del jeque Hikmat al-Hijri asedió a los clanes en sus aldeas, cortó el suministro de pan y medicina y no nos dejaron ir a los hospitales porque somos musulmanes sunitas”, dijo desde un alojamiento temporal en los suburbios de Damasco.

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Pronto, tribus beduinas de todo el país, incluida la gobernación del norte de Alepo, se movilizaron para unirse a la lucha. El presidente interino Ahmed al-Shara’a calificó la medida como “heroica”, mientras se les pide que se cumpla con el cese al fuego y se adhieran a las órdenes estatales.

Como muchos otros, Ahmad culpa de la violencia principalmente a al-Hijri y al Consejo Militar de Sweida, que se cree actúan bajo el comando anterior. El investigador Aymenn Jawad al-Tamimi enmarca esto como una idea equivocada peligrosa, y explica que las facciones drusas que ya han discrepado con al-Hijri al final lucharon contra las fuerzas opositoras cuando la amenaza a su comunidad se volvió evidente.

También destaca que la violencia propagada por algunos grupos extremistas drusos contra los beduinos se asoció falsamente con al-Hijri y sus ideales “separatistas”, lo que ignora el matiz en la postura de al-Hijri y quebró la posibilidad de unidad nacional. Casi todas las facciones drusas terminaron luchando contra las fuerzas de seguridad de la autoridad interina y milicias beduinas.

Acontecimientos catastróficos

Joseph Daher, académico que se especializa en economía política de Siria, Líbano y Palestina, explicó en una entrevista con Democracia en el Exilio que el conflicto en Sweida se debe observar en el marco de la caída de Assad, y destaca que simboliza la intención del Gobierno “de no permitir que ningún actor enfrente el poder central, Damasco y Hayat Tahrir al-Sham”.

«El Gobierno usó el enfrentamiento entre los drusos y los beduinos para decir: ‘Venimos a Sweida a crear orden’, mientras luchamos del lado de los beduinos, sin dejar de luchar», agregó.

Luego explicó que los actores nacionales e internacionales han usado las divisiones sectarias, lo que podría crear un cambio en el sentir entre los drusos. La comunidad ya enfrentaba una tensa relación con el nuevo gobierno, liderado por islamistas. En marzo de 2025, en Siria hubo la matanza masiva de civiles alauitas en la zona costera de Latakia, que una investigación reveló tener participación directa de Damasco.

“Entre la vasta mayoría, los drusos, en Siria o Líbano, rechazan a Israel, pero [estos acontecimientos recientes] podrían presionar a algunas secciones, que una minoría, buscar o aceptar formas de colaboración con el diablo para poder sobrevivir”, señaló Daher.

Por ejemplo, Amir enfatizó que su prioridad era la seguridad de su comunidad, y usó una expresión casi idéntica.

«No apoyamos ninguna acción militar contra Siria, ¿qué deberíamos hacer? Si estuvieras acá como civil, desarmado, y alguien viene a matarte, creo que aceptarías ayuda del diablo», sostuvo.

En ese momento, Amir explicó la complicada condición humanitaria que enfrentaba, a su comunidad se le estaba acabando la comida. El día avanzaba y la situación empeoró cuando Sweida quedó asediada tras el avance beduino. A su principal hospital se le estaban acabando los suministros.

El 19 de julio, el Gobierno garantizó un frágil acuerdo de cese al fuego. El polvo empezó a asentarse lentamente. Las tropas beduinas se retiraron, y el asedio quedó levantado parcialmente. Los primeros convoyes de ayuda humanitaria entraron en la destrozada ciudad por primera vez desde que empezó la lucha.

Pero la pregunta sigue: ¿qué conlleva este más reciente episodio de violencia para Siria, que recién empieza a recuperarse de su larga guerra civil?

Daher describe los acontecimientos como “catastróficos” en todo nivel.

“De alguna manera, Ahmed al-Shara’a salió más debilitado en este episodio”, dice. “Si es políticamente más débil, va a estar menos dispuesta a aceptar alguna discrepancia en el país”.

Los enfrentamientos entre beduinos y drusos, y la participación que tiene el Gobierno, podría poner en riesgo las actuales negociaciones con las Fuerzas Democráticas Sirias, dirigidas por kurdos, que controlan la mayor parte del noreste de Sria bajo gobierno autónomo. Desde la caída del régimen, al-Shara’a ha participado en negociaciones con las Fuerzas Democráticas Sirias para integrarse con el Estado sirio, conversaciones que ciertamente impactarán en la reciente lucha.

Daher define un camino para evitar mayores catástrofes, que incluyen anteriores tragedias en el noroeste y el sur de Siria.

“En vez de buscar consolidar su poder … Saben que son débiles y que no pueden controlar todo. Nadie les está pidiendo que [controlen  todo], compartan el poder”, le dice al Gobierno.

Agrega que ahora, más que nunca, es crucial el rol de la sociedad civil, incluidos los partidos políticos, sindicatos y asociaciones profesionales. Estos grupos deben construir una “contrasociedad” para apoyar la construcción de un Estado.

“Hasta en las democracias liberales, si no se tiene una sociedad civil fuerte y fuertes movimientos sociales, el Gobierno usualmente seguirá con sus políticas”, explica.

“Esto no es particular para Siria, pero hasta en Siria, es más difícil porque tenemos 14 años de guerra y 50 años de dictadura”.

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