Cobre, capital y consecuencias: La apuesta minera de China en el Afganistán gobernado por el Talibán

Mes Aynak stupa historical site in Afghanistan.

Sitio histórico de la estupa de Mes Aynak en Afganistán. Imagen de Wikimedia Commons (licencia CC BY-SA 3.0).

Este artículo se presentó en el marco de la convocatoria Justicia Climática de Global Voices, que reúne a periodistas de países de habla china y de la mayoría global para investigar los efectos de los proyectos de desarrollo chinos en el extranjero. Más historias aquí.

Afganistán se apresta a empezar a extraer cobre en su mayor yacimiento, la mina Mes Aynak, las preguntas sobre el impacto económico, social y ambiental del proyecto se intensifican. Mes Aynak está en la provincia oriental de Logar, y se le considerada la segunda mayor reserva de cobre del mundo. Tiene el potencial de impulsar el desarrollo económico de Afganistán e impulsar el tan esperado proceso de extracción a gran escala de las vastas reservas minerales del país, valoradas en un billón de dólares.

En julio de 2024, diplomáticos chinos, líderes talibanes y funcionarios de la Corporación del Grupo Metalúrgico de China participaron en una ceremonia de inauguración y presenciaron el inicio de la construcción de la carretera que conduce a la mina con excavadoras. Fue un hito para todas las partes.

La Corporación del Grupo Metalúrgico había preparado el momento durante casi dos décadas. El grupo ganó la licitación para extraer cobre de Mes Aynak en 2007, pero las obras se retrasaron por problemas de seguridad, disputas contractuales con el anterior gobierno afgano y preocupaciones arqueológicas. Los talibanes esperan que los ingresos del cobre revitalicen la economía afgana, paralizada por las sanciones de Occidente.

La Corporación tardará al menos un año más en comenzar a extraer y procesar cobre, por lo que optimistamente se prevé que la fecha de apertura será 2026, pero ya hay preocupaciones sobre el impacto social y ambiental del proyecto, y van en aumento.

Las poblaciones locales que viven en las aldeas circundantes serán desplazadas, lo que pondrá en peligro su bienestar. El agotamiento del agua y la contaminación del aire, el suelo y el agua cercanos podrían deteriorar las condiciones de vida de millones de afganos. Además, la explotación de la mina provocará inevitablemente la destrucción del antiguo sitio budista Mes Aynak, ubicado sobre la mina.

The Chinese state-owned mining company MCC have built a camp at Mes Ainak.

La Corporación del Grupo Metalúrgico ha construido un campamento en Mes Ainak, Imagen de Flicker (licencia CC BY-SA 3.0).

Crece el compromiso de China con los talibanes

Desde que el Talibán tomó el control de Afganistán en agosto de 2021, tras la abrupta y desastrosa retirada de Estados Unidos, China se ha convertido en uno de sus principales socios e inversionistas extranjeros en la economía afgana. La relación bilateral comenzó antes. Los líderes políticos chinos iniciaron su compromiso oficial con los talibanes en julio de 2021, cuando el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, recibió a la delegación del Talibán en Tianjin, China, calificándolos de «fuerza política y militar crucial».

Ambassador Zhao Xing, China's Ambassador to Afghanistan, attended the signing ceremony of the cooperation agreement for the Aynak Copper Mine Baghudra Hydropower Project. Picture from the PRC’s Ministry of Foreign Affairs

Zhao Xing, embajador de China en Afganistán, asistió a la ceremonia de firma del acuerdo de cooperación para el proyecto hidroeléctrico Baghudra de la mina de cobre Aynak. Imagen del Ministerio de Asuntos Exteriores de la República Popular China. Uso legítimo.

Las relaciones entre Kabul y Pekín solo han mejorado desde entonces. En marzo de 2022, Wang Yi visitó Kabul, y se convirtió en el funcionario extranjero de más alto perfil en visitar el Afganistán gobernado por el Talibán en aquel momento. En septiembre de 2023, China se convirtió en el primer país en nombrar un nuevo embajador en Afganistán, que presentó credenciales oficiales a los talibanes y reconoció de facto al nuevo régimen.

De manera crucial, en 2023, el proyecto insignia de la Iniciativa de la Franja y la Ruta, su megaproyecto de desarrollo internacional, el Corredor Económico China-Pakistán (CPEC), se expandió hasta Afganistán. Además, empresas chinas han firmado varios contratos de inversión con los talibanes y han expresado su interés en explotar las reservas de petróleo, gas y minerales de Afganistán.

El acuerdo para reactivar la extracción de cobre en Mes Aynak es un excelente ejemplo de los megaproyectos implementados por el Talibán y funcionarios chinos. Originalmente, la Corporación del Grupo Metalúrgico firmó un acuerdo con el anterior gobierno afgano en 2008, y se comprometió a invertir 3400 millones de dólares en proyectos de desarrollo y pagar regalías a cambio del derecho a extraer cobre durante los próximos 30 años.

Los ataques mortales de los talibanes contra el personal de seguridad de la mina y las disputas contractuales, que motivaron que la Corporación del Grupo Metalúrgico incumpliera sus promesas de construir un ferrocarril y una central eléctrica, y solicitó una reducción de las regalías del 19,5% al 9,5%, hicieron que el proyecto se suspendiera indefinidamente. La empresa también enfrentaba la presión internacional por su decisión de utilizar un método de minería a cielo abierto, que destruiría el yacimiento budista de Mes Aynak, ubicado sobre el yacimiento de cobre, lo que complicaría aún más las negociaciones.

Ganancias rápidas y pérdidas a largo plazo

Cuando llegó el turno de los talibanes de gobernar Afganistán, rápidamente pasaron de atacar la mina a instar a la Corporación a reanudar las obras en Mes Aynak. Mediante negociaciones, los funcionarios talibanes convencieron a la Corporación de regresar, y su prisa se hizo patente en la ceremonia de inauguración en julio de 2024. En la ceremonia, el viceprimer ministro de Asuntos Económicos, Abdul Ghani Baradar, declaró: “El tiempo perdido en implementar el proyecto debe recuperarse con un ritmo de trabajo acelerado”.

Esta prisa es comprensible dada la grave situación de la economía afgana, causada por las sanciones y décadas de inestabilidad política. Aprovechar las riquezas del subsuelo sin duda podría ayudar al país en su camino hacia la estabilidad. Las reservas de cobre de Mes Aynak se estiman 11,5 millones de toneladas de mineral. La mina podría generar entre 250 y 300 millones de dólares en ingresos anuales y 800 millones de dólares adicionales en comisiones durante la vigencia total del contrato. Esto sin mencionar los 3000 a 4000 empleos directos y 35 000 empleos indirectos que Mes Aynak generará.

Los beneficios económicos van de la mano con el impacto social y ambiental, que podría ser devastador para millones de afganos. La consecuencia más evidente e inmediata es el desplazamiento de la población local. Según el acuerdo original de 2008, las autoridades planeaban reubicar involuntariamente a los habitantes de siete aldeas cercanas y darles tierras y una compensación económica.

Cientos de familias ya han sido reubicadas, pero no hay información sobre si han recibido la indemnización correspondiente. En 2022, las autoridades locales negaron la entrada a investigadores extranjeros que llegaron a entrevistar a los lugareños. Un estudio que examinó los problemas alimentarios y de salud causados por el desplazamiento en Mes Aynak descubrió que las condiciones de vida actuales de los desplazados presentan mayores riesgos para la salud por la prevalencia de enfermedades como malaria, diarrea y enfermedades de la piel.

La contaminación del agua, la tierra y el aire también es inevitable. Según Najibullah, experto afgano en recursos hídricos y medio ambiente: «Procesar tan solo una tonelada de cobre genera 200 toneladas de residuos, que pueden contaminar gravemente la tierra, el agua y el aire». En una entrevista con Nikkei Asia, explicó que los lugareños «dependen de las aguas subterráneas, y si estos residuos no se tratan adecuadamente, podrían contaminar el suministro de agua, llegar finalmente al río Logar y afectar a la mitad de la población multimillonaria de Kabul».

Esto se debe a que Mes Aynak se asienta sobre los dos principales acuíferos de Afganistán, que abastecen de agua a la provincia de Logar y a la capital. La extracción y el procesamiento del cobre son procesos que consumen mucha agua, lo que crea el riesgo de que ríos y pozos terminen secándose en el futuro.

El patrimonio cultural de Afganistán, concretamente el mayor yacimiento budista del país, en Mes Aynak también habría el riesgo de sufrir destrucción, al menos parcial pero sustancial, una vez que la mina entre en funcionamiento. El yacimiento alberga una antigua ciudad budista, construida en torno a la extracción, el procesamiento y el comercio del cobre.

Ya se han descubierto decenas de monasterios, estupas, fortalezas, edificios administrativos, viviendas y cientos de estatuas, frescos, cerámicas, monedas y manuscritos, pero la total exploración del sitio requiere 30 años. Algunos artefactos datan de hace 5000 años. Lo que agrava el problema es que muchos artefactos son demasiado frágiles para trasladarlos a otro lugar, lo que significa que solo pueden preservarse si se conservan en el sitio.

Mes Aynak temple.

Templo de Mes Aynak. Imagen de Wikimedia Commons (licencia CC BY-SA 3.0).

Para abordar este problema, los talibanes han informado que han acordado con la Corporación abandonar el método de minería a cielo abierto en favor de la minería subterránea, menos destructiva. Sin embargo, esto implica que los artefactos que se encuentran bajo tierra serán destruidos. Además, no hay garantías de que los objetos que están sobre el suelo puedan soportar las vibraciones causadas por las explosiones. Por lo tanto, Afganistán corre el riesgo de perder la oportunidad de explorar a fondo el sitio, que podría revelar mucho sobre su pasado y servir como una importante atracción turística.

¿Un modelo en el que todos ganan?

Los funcionarios chinos utilizan la narrativa de “todos ganan” para justificar las inversiones de Pekín en Afganistán. Durante su visita a Mes Aynak en 2024, el embajador de China en Afganistán, Zhao Xing, elogió el proyecto y su potencial para revitalizar la región:

而艾娜克铜矿不仅将为矿业合作贡献力量,更将为阿富汗的经济发展注入新的活力。通过推动矿业合作发展,开发瓦罕走廊等通道,阿富汗有望成为区域互联互通的重要节点,这将为推动整个地区的繁荣与发展做出积极贡献。

La mina de cobre de Aynak no solo contribuirá a la cooperación minera, también revitalizará el desarrollo económico de Afganistán. Al promover la cooperación minera y desarrollar corredores, como el corredor de Wakhan, se prevé que Afganistán se convierta en un importante nodo de interconectividad regional, lo que contribuirá positivamente a la prosperidad y el desarrollo de toda la región.

Si bien es cierto que ambas partes se beneficiarán de la mina conjunta de cobre, existe una enorme diferencia entre el precio que cada parte tendrá que pagar para obtener beneficios económicos.

Para la Corporación y China en general, Mes Aynak ayudará a obtener y fortalecer la ventaja en las industrias de energía renovable, vehículos eléctricos, y procesamiento y almacenamiento de datos pues asegurará el suministro de cobre.

Desde el punto de vista geopolítico, la ubicación geográfica de Afganistán podría ayudar a China a avanzar en la Iniciativa de la Franja y la Ruta, que conecta Asia central y del Sur, y a desempeñar un papel crucial en proyectos de comercio, energía y tránsito interregionales.

En términos de seguridad, invertir en Mes Aynak se traduce en estabilidad y paz en Afganistán, donde hay numerosos grupos separatistas y militantes, como Tehreek-i Taliban Pakistan, el Estado Islámico en la provincia del Gran Jorasán, y el Partido Islámico de Turkestán, que tienen antecedentes de haber llevado a cabo ataques contra ciudadanos chinos en China y en el extranjero.

Así, el compromiso de China con los talibanes está impulsado en parte por su intento de contener la amenaza terrorista en Afganistán, con el que comparte frontera, y de evitar cualquier propagación a China.

Para Afganistán, las victorias son sustanciales. Pero también lo son sus posibles pérdidas, especialmente a largo plazo. Si bien las pérdidas de China son estrictamente financieras, Afganistán sufrirá pérdidas socioculturales y ambientales irreversibles que podrían tener efectos devastadores.

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