
Antílope saiga en la estepa. Captura de pantalla del video «Datos curiosos sobre el saiga» del canal de Узнавай! en YouTube. Uso legitimo.
El 3 de julio, las autoridades kazajas presentaron una campaña para regular la población de antílopes saiga, mejor conocido en localmente como saigak, cuya población alcanzó los 3.9 millones de individuos en 2025. El objetivo es sacrificar alrededor de un 20% de la población de saigas del país (aproximadamente unos 800 000) a finales de noviembre de 2025, y procesar su carne, cuernos y pelaje. El ministro de Ecología justifica esta decisión:
Fields are being destroyed [by saiga herds], livestock are losing pastures, and the dangerously growing saiga population could paralyze agricultural activity.
Las manadas están destruyendo los campos, el ganado está perdiendo pastizales y el peligroso crecimiento de la población de saigas amenaza con paralizar las actividades agrícolas.
En la primera semana de la campaña, las autoridades sacrificaron más de 550 saigaks.
Este video de YouTube muestra el comienzo de la campaña.
Lo que era impensable hace 20 años, cuando los saigaks casi se extinguen debido a la caza furtiva, se convierte en una realidad. Los esfuerzos de conservación de Kazajistán permitieron que los saigaks prosperaran en la estepa, se batió tres veces el récord histórico de 1,2 millones de especies registradas en 1974. Luego de salvar a los saigaks de casi extinguirse, el país tiene dificultades inesperadas en su esfuerzo de conservación más exitoso, conocido como el “milagro kazajo”.
“Un símbolo de la estepa kazaja“
Los saigaks son un verdadero símbolo de la estepa kazaja, habitan ese espacio hace miles de años, han vagado por el territorio de la actual Kazajistán, y en todo el continente europeo y asiático desde la Edad de Piedra.
Esto significa que los saigaks sobrevivieron a la última Edad de Hielo y no perecieron como otros animales, como mamuts, rinocerontes lanudos y uros.
Con el tiempo, los saigaks se extinguieron en la mayoría de los lugares a excepción de un puñado de países, incluyendo Kazajstán, el lugar donde se concentra el 90% de la población actual de saigas. En la actualidad, en Kazajistán hay tres tipos de antílopes saigaks: ural, ustyurt y bekpak-dala.
Más de la mitad de todos los saigaks, unos 2.3 millones, viven en la provincia de Kazajistán Occidental, donde las autoridades iniciaron su campaña de “control de población”, debido al intensificado conflicto entre los agricultores locales y las poblaciones de saigaks.
Aunque los kazajos han cazado saigaks históricamente, en la cultura local se les considera un animal sagrado. Se creía que quien mataba saigaks sin una buena razón sufriría un cruel castigo, que también afectaría a su familia.
El respeto por los saigaks como símbolo nacional todavía existe en Kazajistán, como lo demuestra su presencia en un billete de la moneda local y la designación como «símbolo de la estepa kazaja» del presidente Kassym-Jomart Toqayev.
La caza furtiva al borde de la extinción
Es difícil confundir a los saigaks con otro animal por su singular apariencia. Son antílopes de tamaño mediano con patas delgadas que les permiten correr a velocidades de hasta 80 kilómetros por hora.
Su característica más distintiva es su singular nariz, en forma de probóscide suave y móvil, que a simple vista los hace parecer extraterrestres. Esta distintiva nariz les ayuda a filtrar el polvo en la estepa y a calentar el aire frío en los gélidos inviernos.
Este es un video de YouTube sobre las saigas.
Los machos están adornados con cuernos traslúcidos en forma de lira, cuya demanda llevó a los saigas casi a su extinción, y continúa representando su mayor amenaza.
Los registros históricos existentes sugieren que los saigaks casi se extinguieron en dos ocasiones en Kazajistán. La primera fue a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, los saigas fueron deliberadamente exterminados, especialmente cuando la gente empezó a tener armas de fuego en grandes cantidades.
Sus cuernos se comerciaban con China, donde se utilizaban en la medicina tradicional. Las epidemias agravaron la crisis, y la población de saigaks se redujo a unos 20 000 ejemplares a principios del siglo XX.
La revolución bolchevique en Rusia salvó a los saigaks de la extinción. Al estallar la guerra civil rusa en 1917, Kazajistán ya formaba parte del Imperio ruso desde hacía tiempo, tras su anexión el siglo anterior.
En 1919, el líder revolucionario Vladimir Lenin firmó un acuerdo para limitar las temporadas de caza, lo que contribuyó a que la población de saigaks se recuperara, pues su cacería quedó prohibida. Como resultado, entre 1919 y 1953 su población superó el millón.
Con la desintegración de la Unión Soviética y la independencia de Kazajistán en 1991, la caza furtiva se disparó. Entre 1991 y 2006, la población de saigaks disminuyó del 94 al 97%, quedaron 21 000 ejemplares en 2003. Cazadores furtivos mataron a los machos, contrabandeaban sus cuernos a China, donde se cree que curan la fiebre, convulsiones, accidentes cerebrovasculares y las enfermedades del hígado y el estómago.
Kazajistán dedicó todos sus esfuerzos a restaurar la población de saigaks con zonas protegidas. En 2005, el Gobierno puso en marcha el proyecto Altyn Dala y creó reservas naturales donde los saigaks estaban protegidos de la caza furtiva. Después se prohibió a nivel legislativo el uso de los productos de saigak, incluidas todas sus partes y derivados.
En 2019, tras un incidente en el que unos cazadores furtivos mataron a un guardabosques, las autoridades introdujeron castigos más severos para la caza furtiva: prisión de hasta 12 años y confiscación de bienes.
Después de 20 años de esfuerzos de preservación, en 2023 el número de saigaks aumento de 21 000 a 1.9 millones de ejemplares, lo que recibió elogios internacionales.
Este video de YouTube muestra la iniciativa de Kazajistán para salvar al antílope saiga.
Al comentar este éxito, Andrey Kim, representante del Ministerio de Ecología de Kazajistán, señaló:
The whole world is watching us. Many international scientists call the rescue of the saiga in our steppes a ‘Kazakh miracle.’
El mundo entero nos observa. Muchos científicos internacionales califican el rescate del saiga en nuestras estepas como «milagro kazajo».
En 2024, el proyecto Altyn Dala recibió el prestigioso premio Earthshot y un millón de libras esterlinas para continuar su trabajo de preservación.
¿Quién tomó la tierra de quién?
En menos de dos años, Kazajistán pasó de celebrar su éxito sin precedentes en la conservación, a ejecutar masivamente a los saigaks. La principal razón por la que el Gobierno inició la campaña para reducir la población de saigaks son las constantes quejas de los agricultores.
Las quejas contra los saigaks se reducen a que compiten con el ganado por agua, pastizales, y por el daño a los campos de heno y los cultivos de pastos forrajeros causado por la migración estacional y el parto. Los agricultores exigen que las autoridades tomen medidas, que van desde las más feroces que piden que todos los saigaks desaparezcan, hasta los críticos moderados que están dispuestos a soportar a los saigas siempre que se les compensen los daños.
Este video de YouTube muestra la quejas de los agricultores contra los saigaks.
Lo que todos ignoran es que son los humanos quienes se han apropiado de las tierras históricamente habitadas por los saigas. En la región de Kazajistán Occidental, donde este conflicto es más agudo, la superficie total de tierras arrendadas a pastores creció exponencialmente en los últimos 20 años, e invadió el hábitat de los saigas.
Por ejemplo, en 2000 la tierra arrendada por los agricultores era de 22 939 hectáreas, y en 2023 la superficie agrícola alcanzaba la asombrosa cifra de 557 667 hectáreas.
Además, los agricultores se niegan a reconocer que la escasez de agua y pastos es causada por el cambio climático e incluso otros factores antropogénicos, y no por el saiga, que puede exacerbar la crisis, pero no es su principal causante.
Finalmente, en su estado de rabia y desesperación, los agricultores y pastores olvidan que los saigaks evitan que la estepa se convierta en un desierto pues aflojan cuidadosamente el suelo con sus cascos y facilitan el flujo de humedad. Participan en la polinización cruzada de las plantas esteparias: a diferencia de las cabras, los saigaks no arrancan la hierba y solo se alimentan de la parte superior. Además, se alimentan de más de 60 especies de plantas incomestibles o incluso venenosas para el ganado.
Kazajstán puede ganar millones de dólares con el procesamiento de carne y cuernos de saigak. El uso sostenible de los recursos animales es una práctica generalizada en todo el mundo, mediante la cual se caza cierta cantidad de especies cada año y los ingresos de esta actividad se destinan a su conservación y a las comunidades locales.
Si se hace correctamente, además del esfuerzo ejemplar de preservación, Kazajstán puede dar origen a otra historia de éxito en el campo de la gestión sustentable de la vida silvestre y mantener su símbolo nacional vivo y próspero para las generaciones futuras.






