Escándalos de corrupción en el sector salud de Croacia desestabilizan la democracia

Servicio médico de emergencias en un hospital de Rijeka, Croacia. Foto de Global Voices (CC BY).

A finales de junio, una jefa de departamento del mayor hospital de Croacia fue detenida tras una investigación por corrupción por compra de suministros. La doctora Ana Budimir, a cargo del Departamento de Microbiología Clínica y Molecular del Hospital Central de la Universidad de Zagreb (también conocido como KBC Zagreb o Rebro), fue arrestada junto con otras siete personas.

A este grupo se le ha acusado de favorecer a la empresa AirMed Solutions con la compra de filtros de agua antibacterianos. El director de esta empresa, Matija Herceg, también fue arrestado por la Oficina para la Represión de la Corrupción y el Crimen Organizado como parte de la investigación sobre la corrupción generalizada en el sector salud.

Los filtros se compraron porque tres pacientes fallecieron por legionelosis, forma grave de neumonía, en junio de 2024. Los investigadores afirman que Romana Palić, jefa de enfermería de la Unidad de Prevención y Control de Infecciones Intrahospitalarias del KBC Zagreb, persona muy cercana a Herceg, se aseguró de que el hospital siguiera comprando a AirMed Solutions. También señalan que Romana y Budimir — que presuntamente recibieron un viaje a París a cambio de facilitar la manipulación del contracto — hicieron participar a otros empleados del hospital en el plan.

Tras las detenciones, Fran Borovečki, actual director del KBC Zagreb, convocó una conferencia de prensa en la que recalcó que “la gran mayoría de los empleados desempeñan sus funciones de forma diligente y responsable”. Sin embargo, el ambiente en el hospital ya era bastante tenso por escándalos similares y a la trágica muerte del anterior director del KBC, Ante Ćorušić, que supuestamente cayó de las escaleras de emergencia del hospital en octubre de 2024 y murió instantáneamente por una lesión cerebral.

Centro Hospitalario Universitario de Zagreb – Campus de Rebro. Foto de Suradnik13 a través de Wikimedia Commons (CC BY-SA).

Participación ministerial

Este reciente escándalo nos recuerda la polémica que obligó al primer ministro a reorganizar su gabinete. En noviembre de 2024, Andrej Plenković destituyó al entonces ministro de Salud, Vili Beroš, después de que lo detuvieron en el curso de una investigación iniciada por la Fiscalía Europea.

Beroš fue acusado de aceptar sobornos por un total de 75,000 euros (alrededor de 86,500 dólares) de una organización criminal a cambio de utilizar su influencia para facilitar la venta de sistemas robóticos médicos a un precio elevado. En ese momento, Beroš tenía un salario mensual de poco más de 4600 euros (aproximadamente 5300 dólares). En este caso concreto, se estima que el presupuesto del Estado ha sufrido una pérdida de hasta 740,000 euros (854,000 dólares).

El caso es conocido como el “caso del microscopio”, y la denuncia reveló una retorcida red de cooperación entre el sector público y el privado, en la que muchos se beneficiaron de la venta amañada de equipos. Se acusó a dos empresarios, Hrvoje Petrač, que antes había cumplido condena en prisión por secuestro, y Saša Pozder, de haber orquestado el plan, en el que los ingresos del acuerdo se pagaban a la empresa de Pozder y se modificaba la documentación técnica para que pareciera que el precio elevado era legítimo.

Petrač, empresario que presuntamente tiene vínculos con la mafia, habría sobornado a Beroš para que utilizara su influencia ministerial con el fin de aumentar la cantidad destinada a comprar equipos médicos en el presupuesto del Estado. Petrač pagó a Tomo Pavić, del Instituto Croata de Seguro de Salud, para que actuara como intermediario entre él, Pozder, y Beroš.

Luego, Petrač le pidió a Beroš que manipulara el proceso de contratación pública y organizara reuniones con los directores de los hospitales del condado para que Pozder pudiera mostrar sus equipos. Los ingresos se le pagaron a Beroš desde la empresa de Pavić como parte de un acuerdo para dividir las ganancias. El plan solo se descubrió después de que los funcionarios de un hospital en Split  rechazaron los sobornos que les ofrecieron.

Aunque no es la primera vez que un político croata se ve envuelto en un escándalo penal, la detención de Beroš pone de manifiesto cómo la corrupción en el sector salud está muy presente en las élites de la sociedad croata.

Entre los críticos más destacados del Gobierno está el partido ecologista de izquierda Možemo! (¡Podemos!), a cargo del alcalde Tomislav Tomašević, que controla la asamblea municipal de Zagreb desde 2021. El partido considera que la corrupción generalizada es responsabilidad exclusiva de la Unión Democrática Croata, partido de centro-derecha que ha controlado prácticamente todo el poder en Croacia desde su independencia a mediados de la década de 1990.

A pesar de su apoyo a las reformas, muchos ciudadanos se han quejado de que Možemo! no ha logrado alejarse de las oscuras prácticas políticas. En abril, Mile Kekin, esposo de parlamentaria de Možemo! Ivana Kekin, y líder de la banda de rock croata Hladno Pivo (Cerveza Fría), fue arrestado junto con otras personas, tras ser acusado de lavado de dinero y abuso de poder.

A él se le acusa de haberse beneficiado de una valuación inferior a la real, lo que le permitió adquirir un terreno junto a su propiedad vacacional a un tercio del precio del mercado. La propiedad está situada en Buje, localidad en lo alto de una colina conocida como la “centinela de Istria”, a solo diez kilómetros del mar Adriático. La villa se puede alquilar en Booking.com por casi 500 euros la noche.

Kekin y Jelena Perossa, que trabajaron como jefes del Departamento Administrativo de Planificación Espacial y Gestión de Propiedades Municipales en Buje, se encontraban entre los detenidos. Se les acusa de obtener ganancias ilícitas por un valor de más de 436,000 euros (cerca de 499,000 dólares).

Tras ser interrogado, Kekin quedó en libertad ese mismo día, mientras que el partido Možemo! calificó la detención como una “intimidación antes de las elecciones municipales”. Hasta comienzos de agosto, no se han presentado cargos penales formales contra él, ni se ha entablado ningún juicio, pero la investigación sigue en curso.

Los ciudadanos también se benefician del sistema

La indignación pública no solo se centra en el problema de la corrupción en la sociedad croata, sino también en la evidente falta de acción para combatirla, en todos los ámbitos del Gobierno. Esto, a pesar de las promesas electorales de implementar reformas contra las prácticas corruptas, en la administración pública y en el sector privado.

Las acciones de Beroš y del personal detenido del KBC Zagreb no son casos excepcionales dentro del sistema. Hace unas semanas, diez personas fueron detenidas por corrupción en el Hospital General del Espíritu Santo (Sveti duh), también en Zagreb, que incluye médicos, personal de enfermería y miembros del personal técnico del hospital. Se les acusaba de haber aceptado sobornos de ciudadanos a cambio de un trato preferencial, como falsificación de documentos médicos que permitían a los «pacientes» postergar sus sentencias de prisión, o adelantar nombres en las listas de espera para cirugías y citas médicas.

Ventanilla de caja en un centro médico de Croacia. Foto de Global Voices, CC BY .

La expresidenta croata Kolinda Grabar-Kitarović, al comentar cómo las costumbres se traducen en una cultura de corrupción —aunque subrayó su deseo de no participar en esa cultura—, explicó que este comportamiento se ha normalizado: «(Cuando vas al médico), todo el mundo espera que lleves al menos flores (o) bombones, es lo habitual».

Mientras que los largos procesos burocráticos llevan a algunos ciudadanos a recurrir a métodos extremos para resolver sus problemas, la lucha por cambiar estas costumbres tan arraigadas pone aún más de manifiesto cómo el soborno a los funcionarios del sector salud está consiguiendo pasar por alto los procesos establecidos y el sistema judicial.

A finales de 2024, como parte de su serie Zivotne Priče (Historias de vida), el periodista Gordan Malić concedió una entrevista al periódico Večernji list, en la que comentó el nivel de corrupción en Croacia:

Danas u Zagrebu ne funkcionira ništa, no organizirani kriminal nije bio jači nikada u cijeloj državi. Više se ne puca jer nikad nisu bili legalniji.

Nada funciona hoy en Zagreb, el crimen organizado nunca ha sido tan fuerte en todo el país. Ya no hay tiroteos porque ellos (la mafia) nunca habían sido tan legales.

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