
Imagen creada en Canva Pro por Arzu Geybullayeva.
El acuerdo se firmó en enero de 2023, pero la historia sobre la inversión de Pasha Holding, grupo empresarial de Azerbaiyán, en el centro hotelero de lujo Mandarin Oriental Bodrum, en la costa egea de Turquía, surgió de nuevo en julio de 2025, cuando el nombre del grupo fue añadido al letrero del centro hotelero. Entre los accionistas de Pasha Holding están Arzu y Leyla Aliyeva, hijas del presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, y el padre de la primera dama Mehriban Aliyeva, Arif Pashayev.
Cuando los medios independientes de Azerbaiyán informaron por primera vez de la noticia de esta operación, solo dijeron que el grupo empresarial había comprado una participación del 50% en el complejo hotelero. Actualmente, varios medios turcos afirman que Pasha Holding pagó aproximadamente 500 millones de euros (cerca de 580 millones de dólares) por esas acciones, pero el precio no está contrastado en ningún documento público. Según Vedat Aşçı, propietario del centro hotelero, la cantidad acordada fue “mucho más humilde”, aunque se negó a dar más detalles en una entrevista con Forbes Turquía.
Precios no tan humildes
Sobre el papel, el acuerdo parece una simple inversión inmobiliaria en uno de los destinos vacacionales más exclusivos de Turquía. Pero “transparencia” es un término que rara vez se usa cuando las noticias informan sobre negocios vinculados a familias poderosas, especialmente cuando la familia ha sido objeto de investigaciones internacionales por lavado de dinero, corrupción y acumulación de riqueza en paraísos fiscales. El apellido Aliyev aparece en los papeles de Panamá, el proyecto Daphne, la «lavandería azerbaiyana» y en los papeles de Pandora.
Es difícil hablar de “humildad” cuando se trata de las tarifas del Mandarin Oriental Bodrum. El centro hotelero tiene una superficie de más de 4000 metros cuadrados, 2.5 kilómetros de playas privadas y tres bahías, y su habitación más barata tiene un precio mínimo de 1190 euros (1380 dólares) por noche. Una habitación con vista al mar cuesta más o menos el doble y los apartamentos están dentro de ese mismo rango de precios. La suite más económica y la villa básica cuestan alrededor de 4000 euros (casi 4700 dólares) por noche como mínimo, según la página web del centro y listados archivados. Las tarifas cambian según la temporada y los precios de compra de bienes inmuebles alcanzan cifras millonarias en las plataformas web de inmobiliarias consultadas por Global Voices.
Pasha Holding se fundó en 2006 y se ha convertido en uno de los grupos empresariales más influyentes de Azerbaiyán con operaciones en Turquía y Georgia. El conglomerado está involucrado en diversos sectores, como “banca, seguros, construcción, informática, promoción inmobiliaria y turismo”. En sus investigaciones, Organized Crime and Corruption Reporting Project (OCCRP) y la emisora Radio Europa Libre (RFE/RL) describen al grupo como una entidad que opera en un entorno cuasi monopólico, permitido por el favoritismo estatal, que le permite un acceso privilegiado a mercados y contratos.
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Procedimiento
Las adquisiciones de bienes inmuebles en el extranjero de la familia Aliyev están bien documentadas. En 2021, los papeles de Pandora revelaron la compra de propiedades en Londres por valor de unos 700 millones de dólares a través de empresas fantasma. En 2010, The Washington Post publicó que los tres hijos de Aliyev, que en ese entonces tenían entre 13 y 24 años, habían adquirido propiedades en Dubái por un valor de 75 millones de dólares. En 2012, OCCRP descubrió que Arzu Aliyeva era propietaria de una villa valorada en un millón de euros (cerca de 1.16 millones de dólares) en Karlovy Vary a través de una empresa con domicilio fiscal en Praga, y que su abuelo, Arif Pashayev, también tenía propiedades en República Checa.
Ese mismo año, el Parlamento de Azerbaiyán votó para restringir el acceso público a los registros de propiedad de las sociedades mercantiles, medida que la mayoría interpretó como un intento de proteger los intereses de la élite gobernante del ojo público. Proyectos posteriores, como el proyecto Daphne en 2018 y el Proekt Media en 2019, vincularon a la familia Aliyev con hoteles de lujo en Dubái y propiedades en Rusia.
Con activos en Moscú, Londres y la Riviera Francesa, la familia Aliyev tiene una forma de actuar consistente. Quieren convertir la riqueza opaca derivada de los hidrocarburos en activos de alto prestigio y bajo escrutinio en el extranjero, por lo que el acuerdo de inversión en Bodrum encaja perfectamente en el patrón.
Complicidad
Los registros oficiales muestran que en 2022, PD Turizm ve Gayrimenkul Yatırım A.Ş. (PD Inversiones en Turismo y Bienes Inmuebles S. A.) obtuvo autorización para adquirir acciones en Asta Cennetköy Turizm ve İşletmecilik A.Ş. (Asta Cennetköy Turismo y Gestión S. A.), perteneciente al grupo empresarial Astaş Holding. PD Turizm está vinculada a Pasha Holding por Vugar Mustafayev, entonces presidente que ocupó el cargo de director de Pasha Holding Turquía hasta 2023, y por Hikmet Cenk Eynehan, presidente ejecutivo de Pasha Bank Turquía, que forma parte del consejo de administración de PD Turizm.
Cuando se cerró la venta de la participación en 2023, Astaş la describió como una “alianza estratégica” para atraer capital extranjero y establecer un modelo para acuerdos similares. El presidente ejecutivo de Pasha Holding, Jalal Gasimov, dijo que Turquía era un “mercado central” para su estrategia a largo plazo en materia de turismo y bienes inmuebles.
Más que una simple transacción financiera, la inversión en el centro hotelero Bodrum es un caso de estudio sobre cómo se mueve una fortuna autoritaria: desde hidrocarburos hasta conglomerados empresariales, pasando por canales extranjeros hasta activos de lujo. Su exclusividad y su ubicación ideal para acceder con jet privado protegen al centro del ojo público y aumentan su prestigio.
Transparencia Internacional clasifica a Turquía entre los cinco países cuyos registros de propiedad inmobiliaria no están a disposición del público y donde «se pueden hacer transacciones sin participación de un profesional sujeto a obligaciones contra el lavado de dinero». Estos vacíos sistémicos hacen que centros turísticos de lujo como el Mandarin Oriental Bodrum sean destinos ideales para capitales no rastreables.






