
Vertedero de basura en Tanjung Priok, Jakarta, Indonesia. Vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 2.5).
Este artículo se presentó en el marco de la convocatoria Justicia Climática de Global Voices, que reúne a periodistas de países de habla china y de la mayoría global para investigar los efectos de los proyectos de desarrollo chinos en el extranjero. Más historias aquí.
En septiembre de 2024, Zhejiang Jinneng Electric Power Technology Co. Ltd (浙能锦江环境控股有限公司), empresa china que convierte residuos en energía, celebró una ceremonia de inauguración en Palembang, importante ciudad en Sumatra, Indonesia. Entre los sonidos de petardos y fuegos artificiales, se clavó el primer pilote de una planta de conversión de residuos en energía.
En 2024, la empresa china firmó un acuerdo de compra de energía con la empresa eléctrica estatal de Indonesia Perusahaan Listrik Negara (PT PLN). Jinneng planea construir en Palembang un sistema de incineradores y turbinas diseñadas para procesar mil toneladas de desechos sólidos por día. El proceso aprovecha el calor producido por la incineración de residuos, que impulsa una turbina para generar electricidad. Según el acuerdo, PLN comprará la energía generada.
Wiluyo Kusdwiharto, director de Gestión de Proyectos y Nuevas Energías Renovables de PLN, declaró en la ceremonia que el proyecto de Palembang no solo resolvería el grave problema del aumento de residuos en la ciudad, también ayudaría a reducir las emisiones de gases invernadero y generaría «electricidad verde», según el comunicado de prensa de Jinneng.

Mapa de inundaciones de la ciudad de Palembang, que indica las grandes zonas de la ciudad en riesgo de inundaciones peligrosas. Image de Mohammad Farid vía IOP Conf. Ser: Ciencias de la Tierra y del Ambiente. Licencia (CC BY 4.0).
Durante la temporada anual de lluvia en Indonesia (aproximadamente entre octubre y abril), la ciudad de Palembang sufre regularmente de graves inundaciones.
Marlina Sylvia, jefa de la División de Recursos Hídricos del Departamento de Obras Públicas y Planificación Espacial de la ciudad de Palembang, añadió que este proyecto ayudaría con el problema de las inundaciones en Palembang por las pilas de basura que obstruyen los sistemas de drenaje. Se estima que alrededor de 90 toneladas de desechos se vierten en los ríos cada día en Palembang.
Sylvia dijo a Kompas, prestigioso periódico local:
Upaya ini harus dilakukan karena sebagian besar sampah berasal dari rumah tangga
Esta iniciativa de plantas para convertir desechos en energía es esencial, porque la mayoría de los residuos viene de las casas.
Jinneng es uno de los líderes de la industria en China, y actualmente dirige 27 plantas que convierten desechos en energía en todo el país. El proyecto de Palembang será la primera planta de la empresa en el extranjero. Jinneng afirma que el proyecto:
…大力推进中国先进的垃圾焚烧发电技术走出去,为印尼环境保护提供中国经验和智慧.
… promoverá en el extranjero la avanzada tecnología china de producir energía a partir de residuos, y aportará la experiencia y sabiduría china a las iniciativas de protección ambiental en Indonesia.
Los proyectos de convertir desechos en energía parecen ofrecer un doble beneficio, ya que eliminan los desechos acumulados mientras que generan electricidad como subproducto. ¿Es la tecnología china una solución para el creciente problema de los desechos en Indonesia y el Sudeste Asiático? ¿O es demasiado bueno para ser verdad?
China: Del auge al exceso de capacidad
En los últimos 20 años, la industria de incineración de desechos para obtener energía se ha desarrollado rápidamente en China, sobre todo en medianas y grandes ciudades. Según los datos del Ministerio de Vivienda y Desarrollo Urbano y Rural de China, entre 2005 y 2023, la proporción de desechos domésticos urbanos tratados mediante incineración pasó del 9,8% al 82,5%, y el número de plantas incineradoras de residuos creció apenas de 67 a 1010. El país es ahora el líder mundial en tecnología de conversión de residuos en energía, principalmente para los desechos sólidos urbanos.

Planta de conversión de desechos en energía en Gushi, provincia de Henan, China. Vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).
Aunque el sector de las plantas para convertir residuos en energía se ha convertido en parte de la solución al problema de los residuos en China, ha surgido un nuevo reto: el exceso de capacidad.
En una entrevista con China News Weekly, Pan Gong, analista de la industria de residuos sólidos del grupo chino de expertos ambientales E20 Institute, dijo.
粗略估算,当前垃圾焚烧厂整体负荷率约为60%.
Una estimación aproximada pone la tasa de carga actual de las plantas incineradoras (en China) en alrededor del 60%.
Según Pan, alrededor de 2018, China vivió un auge en la construcción de plantas incineradoras. Para 2022, cuando estas plantas comenzaron a funcionar, surgió gradualmente el problema de que las plantas estaban «subalimentadas».
Debido al exceso de capacidad y a la feroz competencia nacional, empresas chinas como Jinneng empezaron a mirar al extranjero. El Sudeste Asiático, región con una alta concentración de países en desarrollo, alto crecimiento económico y demográfico, con gran demanda de proyectos de conversión de residuos en energía, y muy cerca de China, se ha convertido en un mercado clave para las empresas chinas.
La crisis de desechos en Indonesia
El tamaño, rápido desarrollo urbano y un acelerado problema de desechos, hacen de Indonesia un destino prometedor para las plantas incineradoras. Con una producción de más de 65 millones de toneladas de basura al año, que van en aumento, el país enfrenta una crisis importante en la gestión de desechos. Además, durante décadas, el archipiélago había importado desechos de lugares como la Unión Europea, Australia y Estados Unidos, lo que agravaba sus problemas internos.
A partir de la década de 1990, China se convirtió en el centro mundial de importación de desechos. Las autoridades endurecieron las normativas de importación de desechos en 2011 y detuvieron por completo esta práctica a principios de 2018, reconocieron falta de sostenibilidad, impacto ambiental e impacto en la salud de las poblaciones locales. Como resultado, muchos países occidentales recurrieron a los países del sur global con menores ingresos para resolver sus problemas en materia de desechos, aunque estos países tenían sistemas de gestión de desechos poco desarrollados. Algunos activistas han llamado esta práctica «colonialismo de residuos«.
Para 2022, Indonesia se había convertido en el tercer mayor importador de basura del mundo, lo que significó la enorme cantidad de 262,900 toneladas de residuos plásticos en 2024. La importación se prohibió oficialmente en enero de 2025. El ministro de Ambiente, Hanif Faisol Nurrofiq, señaló: «Me gustaría recordarles a todas las partes que no habrá más importaciones de residuos plásticos a partir del año que viene. Hemos tenido suficiente, ya que este país sigue luchando con el manejo del gran volumen de residuos».
En las ciudades, los residuos se gestionan con métodos convencionales e insostenibles, principalmente el vertido a cielo abierto, lo que genera un importante nivel de emisiones de metano, uno de los responsables del calentamiento global.
La tasa de gestión de residuos en varias regiones de Indonesia solo ha alcanzado un aproximado de 10%, y se prevé que los vertederos de todo el país alcancen su capacidad máxima para 2030.

Jóvenes activistas ambientales indonesios decoran una habitación con botellas plásticas desechadas en un río. Vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0)
La enorme cantidad de desechos no clasificados y sin tratamiento han contaminado el ambiente, dijo el viceministro de Ambiente, Diaz Hendropriyono. En una entrevista con Antaranews, declaró: «El impacto es de gran alcance. Hemos encontrado microplásticos en ríos, fuentes de agua, placentas e incluso leche materna».
Sin embargo, la grave situación también representa una oportunidad para el sector de conversión de residuos en energía de Indonesia. En la actualidad, este país solo tiene dos instalaciones de cogeneración: en Surabaya (Java Oriental) y Solo (Java Central). El Gobierno pretende aumentar el número a 30 para 2029.
El sector ha despertado un gran interés entre los inversionistas extranjeros, no solo de China, sino también de Singapur, Japón y Europa, según declaró el ministro coordinador de Asuntos Alimentarios de Indonesia, en una entrevista con Indonesian News Agency: «Este es un negocio que muchos encuentran atractivo porque es factible y rentable». Por su parte, el Gobierno se ha comprometido a simplificar las normativas de importación para facilitar el camino a los posibles inversionistas extranjeros.
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Desafíos futuros
Si bien la tecnología de conversión de residuos en energía puede transformar la crisis de los desechos en energía renovable, esta plantea desafíos singulares desde el punto de vista económico, ambiental y social.
Los investigadores descubrieron que las tarifas de suministro de electricidad y las tasas de vertido en las plantas incineradoras son actualmente inadecuadas para ser comercialmente viables en Indonesia. Además, los desechos en este país suelen tener un alto contenido de humedad, lo que requiere un tratamiento previo, que aumenta el costo total del procesamiento. Priyanto Rohmatullah, director de Asuntos Ambientales del Ministerio de Planificación de Desarrollo Nacional, explicó los retos que tiene Indonesia para convertir los residuos en energía durante un simposio ambiental celebrado en la Universidad Gadjah Mada.
Plastics should be separated, organics should be separated, and inorganics should also be separated. But what often happens is that everything is mixed, collected, transported, and dumped again. This is why our landfills practice open dumping, leading to overcapacity.
Los plásticos deben separarse, las materias orgánicas deben separarse y las inorgánicas también deben separarse. pero lo que ocurre frecuentemente es que todo se mezcla, se recoge, se transporta y se vuelve a verter. Por eso nuestros vertederos practican el vertido a cielo abierto, lo que provoca una sobrecapacidad.
La ONG ambiental Foro Indonesio para el Ambiente (Wahana Lingkungan Hidup, WALHI) expresó inquietudes similares. Yuliusman, director ejecutivo de WALHI Sur de Sumatra, destacó la importancia de una gestión adecuada de los desechos antes de iniciar las operaciones de convertir residuos en energía. Subrayó que deben existir «instalaciones e infraestructuras de recojo de residuos domésticos» para apoyar eficazmente el proyecto.
Las plantas de conversión de residuos en energía han sido un tema controvertido a nivel mundial debido a la preocupación del impacto en el ambiente y en la salud, especialmente en torno a las emisiones de dibenzodioxinas policloradas, dibenzofuranos y otros contaminantes. Por ejemplo, en China, en la década pasada hubo varias protestas a gran escala de quienes viven cerca de las plantas incineradoras, que expresan su preocupación por los posibles efectos negativos.
Actualmente, la oposición pública a la incineración en las plantas de conversión de residuos en energía es limitada en Indonesia, ya que la industria está en fase elemental, pero es probable que la preocupación aumente a medida que crezca el mercado en el país. Con el sustancial avance y sofisticación en los últimos diez años, ahora existe un amplio consenso científico según el cual estas plantas pueden ser una opción económicamente viable, segura y ecológica para generar energía. La transparencia de datos sobre el ambiente y la salud será crucial para frente a la oposición pública.






