Plan para combatir el antisemitismo en Australia suscita amplio debate

Melbourne synagogue fire December 2024

Captura de pantalla de un video del canal de ABC News en YouTube, diciembre 2024: incendio en sinagoga de Melbourne se considera terrorismo. Uso legítimo.

Desde el 7 de octubre de 2023, fecha del ataque de Hamas a Israek, ha habido un debate sobre su naturaleza y causas, y las respuestas al antisemitismo en Australia.

La guerra en Gaza ha estado en el centro de la acalorada controversia, se acusa a los manifestantes de antisemitismo. Los ataques contra sinagogas y negocios e inmuebles de propietarios judíos también han vuelto apremiante el asunto.

En julio de 2025, la enviada especial australiana para Combatir el Antisemitismo, Jillian Segal, publicó un plan para combatir al antisemitismo. Sin embargo, a algunos observadores les preocupa que el plan se use más bien para silenciar las críticas a Israel por el actual genocidio contra los palestinos y otras violaciones de derechos humanos.

Tomó como propia la definición con la que trabaja la Alianza Internacional para Conmemoración del Holocausto (IHRA) de antisemitismo:

Antisemitism is a certain perception of Jews, which may be expressed as hatred toward Jews. Rhetorical and physical manifestations of antisemitism are directed toward Jewish or non-Jewish individuals and/or their property, toward Jewish community institutions and religious facilities.

El antisemitismo es una cierta percepción de los judíos, que puede expresarse como odio a los judíos. Las manifestaciones retóricas y físicas del antisemitismo se dirigen a judíos y no judíos y su propiedad, hacia instituciones comunitarias judías e instalaciones religiosas.

Y explicó más:

Manifestations might include the targeting of the state of Israel, conceived as a Jewish collectivity. However, criticism of Israel similar to that levelled against any other country cannot be regarded as antisemitic.

Las manifestaciones pueden incluir ataques al Estado de Israel, concebido como colectividad judía. Sin embargo, las críticas a Israel parecidas a las que se expresan contra otro país no puede ser considerado antisemítico.

Segal le da a la definición un rol importante en su plan:

The Envoy will work with state and federal governments to require the IHRA working definition of antisemitism to be used across all levels of government and public institutions to inform their practical understanding of antisemitism.

La enviada trabajará con los Gobiernos estatal y federal para pedir que se use la definición de antisemitismo de IHRA en todos los niveles de Gobierno e instituciones públicas para informar de su comprensión práctica de antisemitismo.

El Consejo Ejecutivo de Judíos Australianos, máximo ente que representa a la comunidad judía australiana, dio total respaldo al plan, como muchos otros grupos judíos:

El Consejo Ejecutivo de Judíos Australianos respalda sólidamente el Plan de Acción Integral para Combatir el Antisemitismo, al que califica de oportuno, bien documentado y de acuerdo con las expectativas de la comunidad. Instamos a todos los sectores de la sociedad a apoyar que se implemente con urgencia.

Sin embargo, la definición de IHRA ha sido muy controvertida, muchas organizaciones de derechos humanos y grupos judíos la han rechazado.

Matteo Vergani, académico de la Universidad Deakin, analizó el plan en The Conversation, y estableció que las recomendaciones eran “bastante razonables y que tenían sentido práctico”. Sin embargo, tuvo reservas sobre cómo podría usarse el plan:

The document ignores the elephant in the room: whether the plan could be used to silence legitimate criticism of Israel.

El documento ignora lo que nadie quiere mencionar: si el plan podría usarse para silenciar las críticas legítimas a Israel.

Tampoco quedó satisfecho con la definición:

In my experience as a researcher working on online hate (including antisemitism), even members of the Jewish community adopting this definition often disagree on how to apply it.

En mi experiencia de investigador que trabaja con odio en línea (incluido el antisemitismo), hasta los miembros de la comunidad judía que usan esta definición suelen discrepar sobre cómo aplicarla.

Muchos otros comentaristas tuvieron otra visión más feroz del plan. En el diario en línea Pearls and Irritations, Bernadette Zaydan planteó varias inquietudes con el plan:

Under the guise of combatting antisemitism, new laws risk eroding core democratic principles, silencing legitimate dissent and redefining free speech as hate speech.

…The community ought to be concerned as we are now facing the prospect of a national database labelling individuals as antisemitic, not for inciting hatred or violence, but for expressing dissenting political views.

…Her proposals would expand powers over universities, workplaces and digital platforms, coercing institutions into adopting an unchallenged definition of antisemitism that has been condemned by the very experts who authored it.

Con el disfraz de combatir el antisemitismo, existe el riesgo de que las nuevas leyes erosionen los principios democráticos centrales, silencien la disidencia legítima y redefinen la libre expresión como discurso de odio.

…La comunidad debe preocuparse pues no enfrentamos la perspectiva de una base de datos nacional que cataloga a las personas como antisemitas, no por incitar odio o violencia, sino por expresar visiones políticas discrepantes.

…Sus propuestas aumentarían los poderes sobre las universidades, lugares de trabajo y plataformas digitales, lo que obligaría a las instituciones a adoptar una definición no discutida de antisemitismo que han criticado los propios expertos que elaboraron las leyes.

El Consejo Judío de Australia se describe como una “voz judía que apoya la libertad y justicia palestina, y se opone al antisemitismo y el racismo”. Hizo varias publicaciones en Instagram, como la siguiente, que dijo que el plan «salía directamente del manual autoritario de Trump”:

El plan del enviado especial no es tratar el antisemitismo. Es un plan que sale directamente del manual autoritario de Trump para avivar la división, el racismo y socavar la democracia.
———–
Hoy decimos firmemente a nuestros líderes que no exploten el antisemitismo para silenciar la disidencia. Tanto el informe del enviado especial de Trump como las leyes contra la protesta de Jacinta Allan solo servirán para impulsar la división y sofocar las voces de quienes hablan contra la injusticia, en Palestina y en todas partes.

Louise Adler, integrante del Consejo Judío de Australia y destacada judía antisionista, causó revuelo con su artículo de opinión en The Guardian, pues acusó a los organizadores de buscar “usar el antisemitismo como arma”:

The publication of the special envoy’s plan is the latest flex by the Jewish establishment. The in-house scribes have been busy: no institution, organisation or department is exempt from the latest push to weaponise antisemitism and insist on the exceptionalism of Australian Jewry.

La publicación del plan del enviado especial es la última demostración de poderío del sistema judío. Los escribas internos han estado muy ocupados: ninguna institución, organización ni departamento se libra de la última campaña para convertir el antisemitismo en arma arrojadiza e insistir en que la comunidad judía australiana sea una excepción.

Su artículo recibió muchas respuestas favorables en BlueSky.

El periodista Antoun Issa resumió muchas de las objeciones al plan contra el antisemitismo en este video para Deepcut News:

Los caricaturistas pronto se unieron al debate. First Dog on the Moon (alias de Andrew Marlton), colaborador habitual de The Guardian, tuvo una posición fuerte:

 

Post by @firstdogonthemoon@aus.social
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¿No es razonable protestar contra el genocidio? ¡Arresten a ese melón!

The Envoy is however keen to dictate the politics of people engaging in protest, as well as visa applications, school curriculum, content in the media, and also funding for universities and the arts to name just a few. Who knows where it all might end.

‘Put that cartoonist in the van!’

Sin embargo, el enviado está muy interesado en dictar la política de las personas que participan en protestas, así como las solicitudes de visas, los planes de estudio escolares, el contenido de los medios y también la financiación de las universidades y las artes, por nombrar solo algunos ejemplos. Quién sabe dónde acabará todo esto.

«¡Metan a ese caricaturista en la camioneta!».

Tras la publicación del plan, se reveló que el esposo de Jillian Segal estaba vinculado a una donación de 50,000 dólares australianos (32,500 dólares estadounidenses) a Advance Australia, grupo de presión de derecha. Jillian Segal ha negado toda participación.

Cathy Wilcox planteó la cuestión del conflicto de intereses:

Post by @cathywilcox@theblower.au
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- Honestamente, estaba tan ocupada supervisando el antisemitismo. Apenas se podríamos pedirle que se dé cuenta que su esposo financia un disfraz de propaganda racista.
– Por favor, deja a la pobre mujer en paz
.
———
Me puedo identificar.

Mi caricatura.

El gobierno conservador de Scott Morrison respaldó la definición de antisemitismo de la Alianza Internacional para Conmemoración del Holocausto en 2021. El gobierno laborista de Anthony Albanese está considerando su respuesta a las recomendaciones de Jillian Segal. Sus últimas críticas al Gobierno israelí reflejan la creciente indignación internacional por la hambruna provocada por el Estado en Gaza. La Agencia Australiana de Noticias informó:

Israel has ‘quite clearly’ breached international law by limiting food deliveries to starving civilians in Gaza, Anthony Albanese has declared in a notable escalation of his criticism of the Jewish state.

«Israel ha violado ‘claramente’ el derecho internacional al limitar el suministro de alimentos a la población civil hambrienta de Gaza», declaró Anthony Albanese en una notable escalada de sus críticas al Estado judío.

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