
Imagen del Hoplosternum littorale (cascadura) vía Canva Pro.
Este artículo de Jenissa Lawrence, parte del tercer grupo del Proyecto Juvenil de Periodismo Cari-Bois, se publicó originalmente en Cari-Bois Environmental News Network el 25 de abril del 2025. Global Voices reproduce una versión editada en virtud de un acuerdo de colaboración de contenido.
Existe una leyenda local sobre el pez cascadura que se ha transmitido de generación en generación: quien coma el carnoso pez de agua dulce, sin importar en qué lugar del mundo se encuentre, pasará los últimos días de su vida en Trinidad. Sin embargo, a causa de la disminución de poblaciones locales de cascaduras, actualmente menos personas pueden tener la certeza de que esta leyenda se hará realidad.
La guía en línea sobre los animales de Trinidad y Tobago, publicada por la Universidad de las Indias Occidentales, describe a la cascadura como un pez con “un cuerpo cubierto por una coraza firme en forma de largas hileras de placas óseas, cuidadosamente comprimidas a cada lado de su cuerpo como si se entrelazaran entre sí para brindarle protección […], de ahí que también se le atribuya el nombre de peces bagres acorazados”.
Si bien es un miembro de las especies de bagres, “con una cabeza ancha y dos pares de barbillones que se sitúan en el área del mentón y apuntan hacia el exterior”, su nombre científico es Hoplosternum littorale y es originaria de Trinidad y de la parte tropical de América. Se les encuentra con mayor frecuencia en el centro y sur del país, específicamente en aguas dulces o lodosas. El color de estas especies nocturnas va desde el marrón oscuro hasta el completamente negro, lo que las ayuda a camuflarse cuando las cazan.
Los depredadores naturales y la pesca no son las razones principales por la disminución de las poblaciones de cascaduras. En agosto del 2021, The Newsday de Trinidad y Tobago informó que el cambio climático está generando un efecto adverso en la reproducción de estas especies. El ecólogo acuático Ryan S. Mohammed explicó que cuando los peces se aparean al inicio de la temporada de lluvia en Trinidad, que usualmente tiene lugar entre junio y diciembre, los machos construyen un nido flotante para que la hembra pueda depositar sus huevos. Esto se debe a que las aguas en las que habitan tienden a tener baja concentración de oxígeno disuelto.
“El oxígeno es de vital importancia para que los huevos puedan sobrevivir”, añade el ecólogo, “y el nido flotante está hecho de aire, mucosidad y alguna materia vegetal. Los huevos permanecerán justo debajo de la superficie del agua, donde se mantendrán adecuadamente oxigenados. Al mismo tiempo, el nido los protege de las altas temperaturas y de la luz solar directa que están justo por encima de la superficie del agua”.
Como una reproducción exitosa depende de una clara diferenciación entre las estaciones secas y húmedas, los últimos cambios, a menudo impredecibles en los patrones climáticos, están contribuyendo a que disminuyan las poblaciones de cascaduras.
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En una entrevista telefónica el 10 de abril del 2025, Nirmal Ramoutar, piscicultor local de cascaduras, señaló que los cambios de temperatura también están ocasionando un impacto negativo en esta especie, que se desarrolla en aguas frías. La cascadura presenta respiración bimodal —debe salir intermitentemente a la superficie para buscar aire—, pero cuando la temperatura es demasiado alta, los peces no pueden ascender.
El oxígeno también es importante para que sus huevos sobrevivan. Según las observaciones de Ramoutar, la cascadura macho y hembra construyen el nido, que en su parte superior está hecha de hierba y paja, mientras que la inferior —que contiene oxígeno— luce como espuma. Además, observó que hasta 15 hembras pueden depositar huevos en un nido. No obstante, es el macho el único que permanece en el lugar y quien se encarga del cuidado de los miles de huevos depositados.
Un artículo de 2021 publicado en Trinidad y Tobago Express de la ecologista Heather-Dawn Herrera señala que existía un declive en el número de cascaduras como consecuencia del cambio climático, y también de los impactos de la actividad humana, tales como la escorrentía agrícola. A pesar de estos efectos negativos, Ramoutar es optimista y confía en que si los peces son criados en lagunas privadas, con un ambiente apropiado para que puedan desarrollarse, la especie podrá repoblarse.
En un intento por mitigar los efectos de las altas temperaturas, Ramoutar cultiva lirios y jacintos de agua como forma de ayudar a mantener fría el agua. Al mismo tiempo, debe asegurarse de que estas plantas no abarroten la laguna ni ocasionen que la cascadura no pueda nadar a la superficie en busca de oxígeno.
Otro efecto de la crisis climática que ha estado ocurriendo en Trinidad y Tobago es el incremento significativo de lluvia, que según indica Ramoutar, también afecta a la cascadura. Por ejemplo, las inundaciones pueden arrasar con los nidos, afectar la habilidad de los peces para nadar hacia la superficie en busca de aire, y disminuir el oxígeno contenido en el agua, lo que haría más difícil su respiración.
Si no se controlan estos efectos negativos, con el tiempo estos podrían conducir a que este singular pez de agua dulce se extinga, y en consecuencia, que se erradique un aspecto valioso de la herencia cultural de un país. No obstante, al proteger su hábitat, supervisar la calidad del agua y promover prácticas sostenibles, las futuras generaciones podrán continuar disfrutando de la cascadura y mantener su leyenda viva.






