Melissa Koby se convierte en la primera artista afroamericana del US Open y honra a Althea Gibson con la inspiración de su abuela jamaicana

Layered silhouettes of women's profiles watch another Black woman serve against the backdrop of a tennis court and a large ball landing past the net.

Imagen destacada hecha con elementos de Canva Pro.

Con el inicio del Abierto de Estados Unidos 2025, la atención de los aficionados al tenis se centra en los jugadores, pero hay un aspecto menos conocido, aunque igual de relevante que merece atención: el arte temático del torneo. Este año, la jamaicana Melissa Koby, que vive en Florida, hizo historia al convertirse en la primera artista afroamericana seleccionada para crear la imagen oficial del último torneo de Grand Slam del año.

El lema de esta edición, «75 años de romper barreras», rinde homenaje a la icónica Althea Gibson, pionera que desafió los límites de género y raciales en el tenis. La obra de Koby, que suele girar en torno a mujeres de color, encajó de manera natural con la propuesta artística. Para la creadora, la posibilidad de honrar a Gibson representa hasta ahora el mayor hito de su carrera: recurrió al recuerdo de su difunta abuela para narrar la historia de la tenista a través del arte.

«Una de mis más grandes inspiraciones es mi abuela paterna», contó Koby a Global Voices vía Zoom. «Recuerdo que se levantaba en medio de la noche para rezar para que yo tuviera una vida buena, lo mismo por mis primos y mi hermano. Deseaba que superáramos todo lo que a ella le tocó vivir. Y cuando conocí la historia de Althea, sus inicios difíciles y las barreras raciales que enfrentó, vi a mi abuela reflejada en ella. Volqué todo ese sentir en la obra».

Sobre su proceso creativo, agregó: «Quiero pensar que estoy haciendo que alguien sienta orgullo, que alguien se sienta como familia. Puse todo mi corazón en esta pieza, imaginaba que ella me diría: ‘¡Vaya, realmente captaste mi esencia y mi historia! Gracias'».

La abuela de Koby nació y creció en Jamaica, y abandonó la escuela sin haber podido cumplir sus sueños. Fue madre de nueve hijos con un marido que no la trató bien. «Lo único que tenía era bondad, generosidad y muchos rezos», explicó Koby. «Cada vez que hablo de Althea, hago ese paralelo. Eso me ayudó a crear con emoción».

El legado de Gibson

Althea Gibson ocupa un lugar legendario en la historia del tenis. En 1950 rompió la barrera racial cuando se convirtió en la primera jugadora de color en competir en el entonces Campeonato Nacional de Estados Unidos, hoy US Open. Llegó a conquistar cinco títulos de Grand Slam y abrió el camino para generaciones de atletas afroamericanas, como Venus y Serena Williams, Coco Gauff, Madison Keys.

La obra de Koby rinde tributo a ese precursor legado y al camino que Gibson trazó para las demás. La pieza muestra varios perfiles superpuestos de la tenista, sobre un fondo azul característico de la cancha del US Open, e incluye símbolos como la Estatua de la Libertad, el estadio Arthur Ashe, y los trofeos Tiffany que se entrega a los campeones. La elección de cada detalle fue intencional, para construir una narrativa visual que celebra la vida de Gibson y la historia colectiva de la excelencia afroamericana en el tenis.

Los asistentes al torneo en el Centro Nacional de Tenis Billie Jean King de la Asociación de Tenis de Estados Unidos, en Nueva York, podrán ver la obra de Koby reproducida en afiches y banderines a lo largo del predio.

Orgullo jamaicano

Koby se declara orgullosa de sus raíces y reconoce que su identidad caribeña atraviesa toda su obra: «Está claro que se puede notar en el acento al hablar, pero yo reconozco a un caribeño no solo por eso, sino por cómo se conduce. Hay una gracia, una dignidad, un orgullo sereno, y eso intento traducirlo al arte. Es como retratar a las mujeres que veía de niña: tienen una compostura , una elegancia, y la llevo conmigo».

Aunque es consciente de la importancia histórica de su elección, Koby mantiene la atención en Gibson antes que en ella: «Cuando pienso en en el tema de la artista del título, no me concentro en ser la primera mujer de color en lograrlo. Pienso en contar la historia de Althea Gibson. Ella es el modelo para todas las mujeres afroamericanas en el tenis».

Confesó que no tenía bien en claro quién era Gibson hasta este proyecto: «Conocía a Venus y Serena, Sloane Stephens, incluso a Billie Jean King, pero enterarme de que Althea fue la pionera de todos sus caminos… eso es enorme. Ser un punto en su historia es, para mí, el verdadero honor».

Koby, que ante todo se desempeña como narradora, se centra en los temas por encima de todo: «Intento no caer en la vanidad. Me han concedido este honor. Cuando Althea haya brillado y haya terminado el Abierto de Estados Unidos, entonces me sentaré y diré: ‘Sí, lo logré'».

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Un estilo propio

La imagen creada para el US Open refleja la estética distintiva de Koby: figuras sin rostro y formas superpuestas en papel recortado, un recurso deliberado que invita a la interpretación y privilegia la representación sobre la apariencia física.

«La gente suele obsesionarse con el aspecto de alguien», explicó. «Yo quiero que la atención esté en cómo se representan las mujeres. Me han pedido cambiar atributos físicos y me he negado. Durante años consumimos arte blanco sin cuestionarlo. El arte negro no tiene que ser un calco exacto para hablarte». Con formación en arte digital, empezó a trabajar con papel de forma casera y luego invirtió en un cortador láser, lo que le permitió comercializar sus piezas.

Esa perspectiva única dándole reconocimiento hasta llegar al contacto con el US Open.

El medio es el mensaje

Aunque practicó tenis de niña y luego lo abandonó, Koby recuerda la influencia de Venus y Serena Williams, en especial las trenzas con cuentas de colores. «Aunque yo no destacara en el deporte, ver que había un espacio para ellas, y que Althea Gibson abrió esa puerta, es increíble. Quiero que las niñas afroamericanas, incluso las jamaicanas, sepan que también hay un lugar para ellas».

Al mirar atrás, reflexionó: «Hace cinco años, si me decían que sería la primera mujer de color jamaicana elegida como artista temática del US Open, hubiera respondido: ‘Imposible’. Crecí con la presión típica de aspirar a carreras como derecho, medicina o docencia. De chica decía que quería ser veterinaria, y ojalá hubieran alentado más mis talentos artísticos. Pero agradezco el momento: si esto me hubiera llegado antes, quizá no habría podido perfeccionar mi oficio de la misma manera».

Ahora, como madre, se propone apoyar los intereses de sus hijos: «Sea lo que sea que quieran hacer, los vamos a acompañar. Y para las niñas y niños de color, incluso para los adultos, nunca es tarde. Siempre hay lugar para desarrollar los intereses. Si una puerta se cierra, busquen otra. Sigan adelante. Cultiven ese talento interior».

Lo que viene

«¿Qué puede ser más importante que ser la artista del US Open? Creo que nada», admitió. Aun así, sueña con ver su obra convertida en una instalación de gran escala: «Si se da, sería un logro cumplido. Si no, lo haré por mi cuenta. La meta es ir más allá».

Koby también aspira a escalar su trabajo hacia el circuito de galerías: «Hoy mis piezas son pequeñas. Quiero llevarlas al formato de galería, conectar con más público y seguir puliendo mi estilo. Estoy lista para crecer».

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