
Captura de pantalla de la reunión trilateral que incluyó al presidente Donald Trump, al presidente Ilham Aliyev y al primer ministro Nikol Pashinyán tomada del video de YouTube de Associated Press «EN VIVO: Trump recibe a Armenia y a Azerbaiyán para una cumbre de paz”; uso legítimo.
El 8 de agosto de 2025 la Casa Blanca organizó una reunión trilateral en la que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, el presidente azerbaiyano, Ilham Aliyev, y el primer ministro armenio, Nikol Pashinyán, firmaron una serie de acuerdos para establecer una paz duradera en el sur del Cáucaso. La reunión tuvo lugar apenas un mes después de que Aliyev y Pashinyán se reunieron en Abu Dabi, donde debatieron —entre otras cosas— la delimitación de fronteras, la apertura y desarrollo del corredor Zangezur y la firma del acuerdo de paz.
Poco después de la reunión en Abu Dabi, se publicó una declaración conjunta de siete puntos que resumía lo pactado, y el borrador del acuerdo de paz. Sin embargo, no se anunció fecha alguna para la firma del acuerdo de paz final.
En la Casa Blanca, Trump dijo que el día «pasará a la historia” como el momento en el que “dos enemigos se hicieron amigos”. En la ceremonia de la firma, en la que agradeció a sus colegas líderes y destacó que la Unión Europea, Rusia y el “somnoliento Joe Biden” no habían logrado obtener resultados similares en el pasado, Trump dijo “Durante mucho tiempo —35 años— estuvieron en guerra y ahora son amigos. Y serán amigos durante largo tiempo”.
Décadas de tensiones
La zona de Nagorno-Karabaj ha estado bajo el control de su población de etnia armenia como Estado autodeclarado desde la guerra que tuvo lugar a principios de la década de 1990, que terminó con un cese del fuego y una victoria militar armenia en 1994. Después se estableció la nueva república de facto de Nagorno-Karabaj, sin reconocimiento internacional, y siete regiones adyacentes fueron ocupadas por las fuerzas armenias. Según el Grupo Internacional de Crisis, más de un millón de personas fueron forzadas a abandonar sus hogares como resultado del conflicto: “Los azerbaiyanos huían de Armenia, Nagorno-Karabaj y los territorios adyacentes, mientras que los armenios abandonaban hogares en Azerbaiyán”.
Las tensiones continuaron durante las siguientes décadas, culminaron en la segunda guerra de Karabaj en 2020 y una posterior operación militar en septiembre de 2023, que allanó el camino para que Azerbaiyán recuperara el control total de Karabaj.
Ambos países han participado en negociaciones e incontables reuniones con la mediación de actores internacionales desde la segunda guerra de Karabaj en 2020, que buscaban llegar a un acuerdo bilateral final y resolver los desacuerdos que quedan.
Parámetros de la paz
Presuntamente, el borrador del acuerdo de paz anunciado en marzo de 2025, incluía grandes concesiones de Armenia, como retirar los monitores de la Unión Europea de la frontera y desistirse de litigios en cortes internacionales. Azerbaiyán ha criticado constantemente a los monitores de la Unión Europea desde que se instalaron en octubre de 2022, los acusa de “ser una cubierta militar y de inteligencia para el lado armenio”. El aumento de la misión de la Unión Europea en febrero de 2023, luego de una ofensiva azerbaiyana en Armenia en septiembre de 2022, tensó aún más las relaciones con Bakú y Moscú, que cuestionaban su propósito y legitimidad.
Las demandas de Azerbaiyán también incluían que Armenia reformara su Constitución para eliminar cualquier reclamo territorial a Azerbaiyán, específicamente referencias en su preámbulo a la Declaración de Independencia de 1990. La Constitución de Armenia no hace referencias directas a Karabaj; el preámbulo se refiere a la Declaración de Independencia que “menciona la decisión conjunta de 1989 del Consejo Supremo de la República Socialista Soviética armenia y el Consejo Nacional de Artsaj sobre la Reunificación de la República Socialista Soviética armenia y la región montañosa de Karabaj”.
El primer ministro Pashinyán ha apoyado públicamente la aprobación de una nueva constitución a través de un referéndum nacional, con planes para una votación en 2027.
Las conversaciones en Abu Dabi resaltaron un cambio significativo en el equilibrio de poder regional, dado que Rusia —antes considerada mediador primordial— apareció cada vez más marginada. Mientras que el portavoz del Kremlin, Dimitry Peskov, diplomáticamente acogió con agrado el diálogo directo, la reunión de Abu Dabi puso de manifiesto la decreciente influencia de Moscú en la mediación. La Unión Europea también ha quedado marginada en gran parte.
La “Ruta Trump”: Corredor para la paz y la prosperidad
El elemento más prominente del acuerdo es el corredor Zangezur, que, desde la reunión trilateral ha sido calificado como la «Ruta Trump para la paz y prosperidad internacional» (RTPPI). El corredor es una conexión de transporte vital a través de Armenia, une Azerbaiyán con su exclave de Najicheván, atrapado entre Armenia, Turquía e Irán. Este corredor tiene significativo potencial para facilitar el comercio y el tránsito entre Europa y Asia, ofrece nuevas oportunidades económicas para todas las partes involucradas. Aunque la ruta permanecerá bajo la soberanía de Armenia, el derecho a desarrollar y administrar el corredor se concederá durante 99 años a un operador seleccionado por Estados Unidos.
Desde el fin de la segunda Guerra de Karabaj, han surgido puntos claves de disputa en las negociaciones sobre el corredor. Primero, su nombre: Armenia rechaza el término «Corredor Zangezur”, lo considera una amenaza a la soberanía sobre Syunik, territorio del sur de Armenia que limita con Najicheván. Por su parte, Azerbaiyán se opone al control armenio total, su argumento es el acceso confiable, mientras que Armenia se niega a ceder el control de la ruta de 32 kilómetros (casi 20 millas) a terceros.
En una rueda de prensa julio, Tom Barrack, embajador estadounidense en Turquía, propuso que Estados Unidos tomara el control del corredor. Durante la declaración, Barrack dijo “Dennos los 32 kilómetros de camino en arrendamiento por cien años, y ustedes pueden compartirlo». En el momento de la declaración, el análisis de Middle East Eye señaló que esta era «la primera confirmación oficial de que la administración Trump se ofrecía a gestionar el corredor a través de un operador comercial estadounidense, que serviría como un garante neutral».
Sociedad estratégica y levantamiento de restricciones
Aliyev destacó la importancia de la decisión de Trump de derogar la sección 907 de la ley de apoyo a la libertad —que durante décadas había prohibido asistencia del Gobierno de Estados Unidos a Azerbaiyán— y anunció que los dos países se estaban convirtiendo en socios estratégicos. También saludó la reunión como “día histórico”.
“Estoy seguro de que Armenia y Azerbaiyán encontrarán coraje y responsabilidad para reconciliarse”, dijo, “y también el pueblo se reconciliará. Pasaremos la página del estancamiento, la confrontación y el derramamiento de sangre y daremos [un] futuro brillante y seguro a nuestros hijos”.
Comercio, viajes y diplomacia
Bajo el acuerdo, las partes se comprometieron a cesar permanentemente las hostilidades, abrir el comercio y los viajes, establecer relaciones diplomáticas y respetar la integridad territorial y soberanía mutua.
Trump describió a Aliyev y Pashinyán como “dos personas muy especiales”, y enfatizó su fuerte relación personal.
Cuando los periodistas le preguntaron qué sucedería si una parte cambiaba de opinión sobre el acuerdo, Trump respondió que tal escenario era improbable, pero si llegaban a surgir “pequeños problemas”, los solucionarían.
Aliyev dijo “Si [cualquiera] de nosotros, el primer ministro Pashinyán o yo, tuviéramos en mente retroceder, no habríamos venido aquí. De modo que pueden estar absolutamente seguros […] de que lo que ha sucedido hoy tendrá como resultado la paz, una paz duradera, paz eterna en el Cáucaso”. Por su parte, Pashinyán simplemente dijo: “Estoy completamente de acuerdo y no tengo nada que añadir”.
Reacciones regionales e internacionales
Si bien Irán públicamente acogió con agrado el acuerdo de paz como “un paso importante”, rechazó explícitamente cambios cerca de sus fronteras impuestos desde fuera. Teherán advirtió que actuaría si los cambios geopolíticos amenazaran su seguridad.
Turquía respondió más positivamente, con una declaración de que su Ministerio de Asuntos Exteriores que acogía con agrado las negociaciones.
Actores occidentales también saludaron el acuerdo como un paso significativo hacia la estabilidad regional. En una declaración conjunta, António Costa, el presidente del Consejo Europeo, y Úrsula von der Leyen, la presidenta de la Comisión Europea, dijeron que la reunión fue “un gran acontecimiento para Armenia y para Azerbaiyán, que conduce a una paz duradera y sostenible para ambos países y a toda la región, que también culmina años de esfuerzos de la Unión Europea”.
En Moscú las reacciones oficiales fueron más reservadas. El Kremlin dijo que “estudiaría cuidadosamente los detalles” antes de hacer una evaluación completa. Sin embargo, Vladimir Solovyov, destacado presentador de la televisión estatal rusa y propagandista, emitió una dura advertencia durante su transmisión de la noche, en la que expresó profunda preocupación por el cambiante equilibrio en el sur del Cáucaso, y sugirió la posibilidad de una nueva “operación militar especial” rusa en la región.
“Lo que está ocurriendo en el sur del Cáucaso es un problema muy grande”, dijo, “y el mar Caspio podría encontrarse pronto en una situación en la que bases de la OTAN podrían aparecer allí. Esto es tan peligroso que, desde un punto de vista geopolítico, podría conducir a lo que podrían no resultar en la última operación militar especial de nuestra generación. Es por eso que deben usarse todos los medios diplomáticos posibles para asegurar que los intereses de Rusia sean respetados”.
Medios azerbaiyanos progubernamentales interpretaron los comentarios de Solovyov como una amenaza velada hacia Azerbaiyán, los describieron como representativos de la incomodidad de Moscú con cualquier éxito diplomático liderado por Estados Unidos en su esfera de influencia tradicional.
Que el acuerdo firmado en Washington señale el comienzo de un nuevo capítulo o una tregua frágil aún está por verse. Podría marcar el comienzo de una nueva era de paz para el sur del Cáucaso o, como algunos temen, reducirse a nada más que una maniobra geopolítica. La implementación de la “Ruta Trump” promete oportunidades económicas, pero contra un fondo de profundos reclamos históricos, su éxito dependerá fuertemente de la confianza mutua y garantías internacionales creíbles.






