Protestas globales del «8888» destacan la continua resistencia contra la junta militar en Myanmar

"8888 Umbrella Strike" in Prague. The number eight in Burmese is written as “၈”.

«Protesta de Paraguas 8888″ en Praga. El número ocho en birmano se escribe como «၈». Foto de la publicación de Igor Blazevic en Facebook.

En Myanmar y en varias ciudades del mundo hubo diversas manifestaciones para conmemorar los 37 años del levantamiento por la democracia del 8 de agosto de 1988 (conocido como “8888”) y para exigir el derrocamiento del régimen militar, que tomó el poder con un golpe de Estado en febrero de 2021.

El levantamiento «8888» es considerado un hecho importante que llevó a los militares a organizar un golpe de Estado antes de convocar a elecciones en 1990. Muchos estudiantes y jóvenes activistas que se unieron activamente a la resistencia se convirtieron en líderes del movimiento prodemocrático que desafió a la dictadura militar.

El golpe de Estado de 2021 condujo a la brutal represión de los medios, partidos políticos y fuerzas prodemocráticas. Hasta el 22 de agosto, la Asociación de Asistencia a Presos Políticos tenía documentados 7120 muertes y 29,580 arrestos en los últimos cuatro años. Alrededor de 22,334 personas siguen languideciendo en varios centros penitenciarios.

En 2022, los manifestantes en Rangún que llevaban paraguas con el número birmano «8888» (၈၈၈၈) impreso fueron arrestados por oponerse al golpe.

Este año, el Grupo de Protesta de Rangún hizo un llamado a los ciudadanos de Myanmar y a los grupos de solidaridad de varios países para organizar una «Protesta Paraguas 8888″ en apoyo a la resistencia contra el régimen militar. El lema de la protesta, «El inconcluso 8888: Juntos luchamos por la liberación del pueblo», tiene como objetivo dar a conocer la continua lucha contra la dictadura. Un medio citó a un representante de la Protesta Popular de Rangún sobre el objetivo de la manifestación.

The main goal is to ensure that on the 37th anniversary of 8888, anti-dictatorship movements resound globally. The ‘8’ symbol is like our vanguard flag. Under this unified symbol, we want to see worldwide protests, marches, and powerful participation.

El objetivo principal es garantizar que a 37 años del levantamiento 8888, los movimientos contra la dictadura resuenen a nivel mundial. El símbolo «8» es como nuestra bandera de vanguardia. Bajo este símbolo unificado, queremos ver protestas, marchas y una participación poderosa en todo el mundo.

Los medios también citaron al líder prodemocrático Tayzar San. «[En esta fecha], continuaremos marchando juntos hasta el final de este arduo e inconcluso camino para [lograr] la revolución popular [por la democracia]».

Entre el 5 y el 7 de agosto hubo numerosas «Protestas de Paraguas 8888″ en Francia, Corea del Sur, Australia, Estados Unidos, Dubái y Praga. También se realizaron manifestaciones en zonas controladas por la resistencia de la región de Sagaing y otras zonas de Myanmar.

A pesar de las estrictas medidas de seguridad impuestas por las fuerzas del régimen militar, las fuerzas opositoras también organizaron una manifestación en Rangún, que incluyeron la Protesta Popular de Rangún y los Cuatro Hermanos Revolucionarios de Rangún, y los lugareños. «La dictadura militar fascista, que está matando y aniquilando al pueblo como si fueran enemigos para mantener su control sobre el poder, debe ser erradicada», declararon los grupos.

En una entrevista con Fortify Rights, el líder de la protesta, Pyan Hlwar, expresó la inspiración para la Protesta de Paraguas de 2022.

Active public participation had started to fade. We needed a form of protest that protected people’s safety while still making a strong statement. So we came up with the idea for a silent umbrella strike.

La participación pública activa había comenzado a desvanecerse. Necesitábamos una forma de protesta que protegiera la seguridad de las personas y, a la vez, comunicara un mensaje firme. Así que se nos ocurrió la idea de una silenciosa Protesta de Paraguas.

Por su participación en la protesta terminó arrestado y detenido. Sin embargo, después de ser liberado, continuó haciendo un llamado a la desobediencia civil.

The people are the most important part of this revolution.

This revolution is being carried forward by all kinds of people: frontline protesters, participants in the Civil Disobedience Movement, workers, students, and everyone who refuses to accept military rule.

As the saying goes, “If we push together, we move forward.” Now, the military junta is trying to hold elections, but it’s illegal, and they will be rigged because it has nothing to do with the people’s will.

El pueblo es la parte más importante de esta revolución.

Esta revolución la están impulsando todo tipo de personas: manifestantes de primera línea, participantes en el Movimiento de Desobediencia Civil, trabajadores, estudiantes y todos los que se niegan a aceptar el régimen militar.

Como dice el refrán: «Si unimos fuerzas, avanzaremos». Ahora, el régimen militar está tratando de celebrar elecciones, pero es ilegal, y estarán manipuladas porque no reflejan la voluntad del pueblo.

Kyaw Zwa Moe, editor ejecutivo de The Irrawaddy, medio de comunicación birmano en el exilio, escribió sobre las semejanzas y diferencias entre los levantamientos de 1988 y 2021 en Myanmar. Señaló el papel de las tecnologías en línea para permitir una mayor participación del pueblo en el movimiento prodemocrático.

The people, too, played a crucial role — not just by fighting, but by funding. Digital platforms allowed for widespread crowdfunding, decentralized support and online organizing. In 1988, there were no mobile phones or internet — in fact, landlines barely functioned. In 2021, technology became a weapon of the people.

El pueblo también desempeñó un papel crucial, no solo lucha, también lo financiaba. Las plataformas digitales permitieron un amplio financiamiento colectivo, apoyo descentralizado y organización en línea. En 1988, no había teléfonos móviles ni internet; es más, los teléfonos fijos apenas funcionaban. En 2021, la tecnología se convirtió en un arma del pueblo.

Resumió el legado del «8888» y la enseñanza que deja a la generación actual de activistas.

The 1988 uprising did not fail. But it did not succeed either. It gave birth to a generation of fighters, thinkers and organizers. It brought democracy close—but not close enough. And it taught bitter lessons about how far the military would go to hold onto power.

Based on those lessons, the Spring Revolution has reached a new level—thanks to new tools, the participation of a new generation, and a new kind of spirit. This time, the people are not just marching. They are fighting. And they won’t stop.

El Levantamiento de 1988 no fracasó. Pero tampoco tuvo éxito. Dio a luz a una generación de luchadores, pensadores y organizadores. Acercó la democracia, pero no lo suficiente. Y enseñó duras lecciones sobre hasta dónde los militares estaban dispuestos a llegar para mantenerse en el poder.

A partir de esas lecciones, la Revolución de Primavera alcanzó un nuevo nivel, gracias a las nuevas herramientas, la participación de una nueva generación y un nuevo espíritu. Esta vez, el pueblo no solo está marchando. Está luchando. Y no se detendrá.

Las embajadas de Suecia, Noruega y Estados Unidos emitieron declaraciones en homenaje al legado del «8888».

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