
Foto de la cumbre de Global Voices 2024 en Katmandú, Nepal. Foto utilizada con autorización.
Por dos décadas, Global Voices ha hecho algo poco común y vitalmente importante: ha amplificado las voces de gente de todo el mundo, y ha hecho posible escuchar las perspectivas de personas a quienes usualmente quedan fuera de las noticias. Hemos hecho este trabajo aproximadamente 20 años, con el impulso de escritores y traductores voluntarios, un pequeño grupo de editores y coordinadores profesionales. Debido a los recortes de ayuda internacional, estamos en una situación financiera delicada: necesitamos que todo aquel a quien Global Voices haya inspirado o ayudado nos dé una mano. Más detalles a continuación, pero si puedes, por favor contribuye aquí.
En 2004, era becario del Centro Berkman para Internet y Sociedad de Harvard, y veía cómo se desarrollaba un nuevo capitulo en la historia de los medios. Miles estaban empezando a difundir sus opiniones y pensamientos a través de blogs en línea, diarios personales que contenían una mezcla de enlaces de sitios web interesantes encontrados en línea, datos personales, opiniones políticas, y observaciones respecto al mundo. Facebook estaba en pleno desarrollo, en un dormitorio al otro lado del campus en Harvard, entonces, los blogs eran el primer espacio en internet donde muchas personas vivieron por primera difundir sus opiniones sin filtro. En ese momento –antes del aumento de influenciadores que ganaban dinero con su presencia en línea o de que nuestros algoritmos filtraran nuestro contenido para lograr nuestro máximo compromiso – era un espacio de emoción y esperanza.
Para algunos, la esperanza era que escribir en línea aflojara el control de los medios tradicionales. Los blogueros podían escribir sobre lo que elegían, cuando querían y podían informar las noticias directamente, como testigos presentes. Para otros, la promesa de bloguear era que sus voces pudieran escucharse; un grupo de blogueros liberales se deleitaba con la idea de que el gobernador de Vermont, Howard Dean, estuviera escuchando las sugerencias que publicaban en sus blogs para su programa electoral como candidato a la presidencia de Estados Unidos.
Rebecca MacKinnon y yo estuvimos interesados en bloguear por una razón diferente. Ambos íbamos a Berkman después de diferentes experiencias en otras partes del mundo. Rebecca había sido jefa de la oficina de CNN en Asia, donde su fluidez en chino y amplia experiencia en la región significaba que vio historias invisibles para la mayoría de reporteros estadounidenses. Yo había pasado los cinco años anteriores viajando entre el oeste de Massachusetts y África occidental, para crear una organización sin ánimo de lucro dedicada a la formación tecnológica, y aprender que África, como la retratan las noticias estadounidenses, no se parecía en nada al continente que yo visitaba regularmente.
Tanto para mí como para Rebecca, los más emocionante de internet en 2004 era la posibilidad de saber sobre el mundo entero. Eso significaba que no solo de los partidarios de Dean y sobre el típico “futuro de las noticias” de Estados Unidos, sino de poetas pakistaníes, empresarios ghaneses, hackers egipcios, y lingüistas bolivianos. Ambos empezamos a difundir enlaces de blogs de un mundo más amplio del aparecía en los espacios tecnológicos centrados en Estados Unidos, y de nuestra creciente lista de blogueros internacionales que admirábamos pasó a convertirse en una lista de invitación al Bloggercon, reunión de los expertos en tecnología y literatura en Harvard que fue mas significativa globalmente gracias a nuestra intervención.
Global Voices nació en esa reunión, en un mundo que era en gran medida optimista y emocionante respecto al potencial del nternet.
Ya no vivimos en ese mundo.
Bloguear le dio un espacio a las redes sociales, se volvió más inclusivo, pero recompensaba imágenes, video, frecuencia, y la emoción más que largos formatos de diario personal que caracterizaban la “era dorada” de los blogs. Algunos blogueros se convirtieron en periodistas o escritores de artículos de opinión, mientras que otros permanecieron callados. Las redes sociales han creado una nueva economía de influenciadores, generado una ola de pánico sobre la desinformación e información errónea (algunas legitimas, otras exageradas), y otros sobre la seguridad infantil en línea. Ahora, las redes sociales alimentan sistemas de inteligencia artificial, que prevé un futuro en el que las voces de las personas se sustituyen por voces genéricas con autoridad que saben todo, pero que no logran acreditar a quienes realmente obtuvieron el conocimiento.

Cumbre de Global Voices, Nairobi, Kenia, 2012. Usada con autorización.
A lo largo de todo esto, Global Voices ha estado aquí, presentado un mundo más amplio para quien quiera aprender al respecto. Ha habido momentos –la Primavera Árabe, por ejemplo– en los que audiencias estadounidenses y europeas se han apoyado en nuestro trabajo para entender la transformación del momento histórico (este reportaje de 2011 en The New York Times de Jennifer Preston sobre nuestro trabajo en Medio Oriente liderado por la entonces editora regional Amira al-Hussaini, fue uno de esos momentos en los que una gran audiencia supo qué hacíamos).
Pero incluso cuando las historias que hemos cubierto no han generado mucha atención internacionalmente, hemos servido a audiencias que pocos han alcanzado. Un proyecto comunitario de traducción –Lingua–, donde floreció una gran comunidad multilingüe con docenas de historias originadas en diferentes idiomas que se traducen a otra decena de idiomas. En algunos de los idiomas que traducimos, como malgache, nuestra web es de los pocos sitios con recursos para noticias internacionales en lenguaje local. Eddie Ávila, ahora nuestro codirector general, ha liderado el programa Rising Voices, que ha ayudado a preservar lenguas locales en comunidades de México, Colombia y Guatemala.
Las historias que cubrimos no se ven diariamente, a menos que estés navegando ampliamente. Nuestro equipo de China está ayudando a explicar «Sister Hong«, escándalo que involucra trabajo sexual, grabación de videos clandestinos, problemas con el colectivo LGBTQ+, y la marca particular de China sobre la represión sexual y soledad masculina. Hay una increíble serie de reflexiones de ucranianos que huyen de la guerra y se llevan un pedazo de su país, a través de montones de libros y nuevas bibliotecas ucranianas en ciudades como Innsbruck, Austria. Mientras tanto, Rusia toma medidas con “actividades extremistas”, por las que navegar en internet se ha convertido en una actividad peligrosa.
Leer Global Voices es un recordatorio de lo grande y complejo que el mundo es realmente. Asistir a una reunión de autores y traductores de Global Voices es un recordatorio de lo pequeños y conectados que estamos. Llegué a la reunión de nuestros 20 años en Katmandú, Nepal, en diciembre de 2024, casi una semana después de que comenzó el encuentro, tuve que ajustar el viaje entre mis dos clases finales del semestre. Para cuando llegué, los cientos de participantes de seis continentes habían construido un vínculo duradero, y sentía como si me hubiera entrado a la secundaria en pleno año escolar… hasta que tomé una breve pausa para decidir dónde iba a sentarme para el almuerzo y me arrastraron cariñosamente a una mesa llena de escritores que no conocía y que no sabían quién era yo. A través de dos décadas de esforzarnos mucho para escuchar y aprender unos de otros, hemos creado una cultura que es notablemente acogedora, desde un cofundador con horarios cambiados, a nuestra nueva directora ejecutiva, Malka Older, y a los muchos autores, periodistas, y estudiantes nepalíes que se nos unieron.
Hacer este trabajo nunca ha sido fácil. Global Voices solo es posible porque la mayoría del trabajo lo hacen voluntarios. Una pequeña parte del personal lo financian donaciones, pero mayormente por financiación de subvenciones. Ivan Sigal y Georgia Popplewell, que tomaron las riendas después que Rebecca y yo, hábilmente han mantenido la organización durante 15 años, fueron muy buenos en ayudar a fundaciones como MacArthur, Open Society Foundation, Omidyar, Ford, Knight, Kellogg, y otras que entendían la importancia de nuestro trabajo, directa e indirectamente. Esos financistas valoran las historias y podcasts que producimos, pero también nos vieron literalmente formar generaciones de escritores, traductores, y editores entrenados de nuestra comunidad (muchos se han dedicado a ser periodistas en sus países de origen, o de organizaciones de noticias internacionales).

Foto de la cumbre de Global Voices 2024 en Katmandú, Nepal. Foto utilizada con autorización..
Hemos enfrentado momentos duros financieramente, pero nunca hemos visto un entorno como en el que estamos ahora. El recorte de la ayuda internacional de la administración de Trump nos ha afectado directa e indirectamente. Directamente, los fondos de algunas de las organizaciones con las que trabajamos, como Open Technology Fund, han sido retenidos por la Casa Blanca, y han emprendido acciones judiciales para continuar funcionando. Si ellos no obtienen fondos, nosotros tampoco. Pero los efectos secundarios has sido profundos de igual manera. Los recortes a la ayuda internacional, difusión pública y a la salud publica han hecho que cientos de organizaciones busquen apoyo de pocas fundaciones, que ahora han aumentado las demandas para sus limitados recursos.
Afortunadamente, somos una organización genuinamente internacional, GV la fundaron ciudadanos estadounidenses como una organización sin ánimo de lucro de Países Bajos, y nuestra junta directiva representa a Egipto, Nigeria, Reino Unido, Indonesia, India, Perú, Países Bajos y Hong Kong. Como muchas organizaciones internacionales, estamos buscando apoyo de financistas europeos… pero hemos sabido de nuestros miembros europeos que el nacionalismo está haciendo que trabajos como el nuestro sean difíciles también en sus países.
Este es un tiempo oscuro y difícil en nuestro mundo. El trabajo que hemos hecho en Global Voices ha representado la visión de cómo el mundo puede ser diferente. Podríamos escucharnos atentamente entre nosotros, para entender nuestro mundo desde múltiples puntos puntos de vista. Podríamos trabajar juntos en un proyecto muy grande para una persona, o un grupo de personas del mismo país. Podemos luchar por un internet que nos conecte y construya comprensión, en vez de separarnos en categorías como consumidores fácilmente comercializables.
Estamos en un gran problema, y podríamos ayudarnos. Si estás en situación de hacer una donación a Global Voices, podría ser muy significativo ahora. Confío grandemente en Malka Older, Eddie Ávila, y Krittika Vishwanath, nuestros directores, que han tomado el timón de nuestro barco en los mares más tormentosos que hayamos visto. Necesitamos ayuda para continuar los siguientes meses, y determinar quien podría sostener el arduo trabajo de conexiones internacionales en un momento en que el mundo está en peligro de quedar más fragmentado y desolado.
Si Global Voices es o ha sido una inspiración, por favor, ayúdanos. Y no te olvides de echar un vistazo al Everest virtual que completó Nate Matias, querido amigo y miembro estadounidense de Global Voices, un viaje en bicicleta que incluyó un ascenso vertical a lo alto del Everest, para recaudar dinero para Global Voices.







