
Cartel publicitario del legislador Hung Mong-kai del Kuomintang contra la campaña de destitución. El cartel dice: “Apoye a quienes hacen un trabajo solido”. Captura de pantalla del canal de YouTube de BBC News’.
La iniciativa de Taiwán para destituir a los legisladores del Kuomintang, partido afín a Pekín, fracasó en la primera ronda. Los 24 legisladores sortearon las mociones de destitución en la votación pública del 26 de julio de 2025. Se programó otra ronda de elecciones de destitución para el 23 de agosto de 2025, en la que participarán siete legisladores del Kuomintang.
Los resultados son desconcertantes para los miles de voluntarios de la campaña que pasaron meses recogiendo firmas para impulsar las mociones destitución en más de 30 distritos. La campaña empezó por el enfrentamiento político entre el Gobierno, encabezado por William Lai Ching-Te del gobernante Partido Progresista Democrático (República de China) y el Yuan Legislativo, «el máximo órgano legislativo de Taiwán», dominado por una coalición afín a Pekín formada por miembros de Kuomintang y del Partido Popular de Taiwán. Desde que Lai asumió el puesto en mayo de 2024, los legisladores opositores aprobaron un proyecto de ley para ampliar el poder del Legislativo y recortar gastos gubernamentales significativos, incluido el presupuesto de defensa militar. Esos actos se percibieron como una traición a los intereses nacionales de Taiwán entre crecientes amenazas militares de China y el objetivo del presidente chino Xi Jinping de «restaurar una sola China» mediante la anexión de Taiwán.
Taiwán ha sido un Estado independiente de facto desde 1949, después de que el Partido Comunista de China derrotó al Kuomintang de la República de China en la Guerra Civil China y estableció un gobierno en el exilio en la isla vecina. China reclama la soberanía sobre Taiwán en virtud del principio de «Una sola China», que el Kuomintang acepta en el Consenso de 1992.
Aunque el resultado de la campaña de destitución no puede generalizarse como una pérdida de apoyo popular por parte del gobernante Partido Progresista Democrático, pues las votaciones solo se llevaron a cabo en 24 distritos electorales coalición pan-azul, donde el Kuomintang tiene fuerte apoyo popular, la relativamente baja participación de los votantes de oposición indica el fracaso de la campaña para movilizar a los seguidores del Partido Progresista Democrático y a los votantes indecisos.
Lee más en la cobertura de Global Voices sobre la campaña de Taiwán
El resultado sorprendió a muchos observadores, ya que los organizadores parecían haber movilizado gran apoyo en todo Taiwán. Muchos intentaron explicar este impactante resultado en las redes sociales los días posteriores.
Fracaso estratégico
El influenciador de las redes sociales Lai Cheng-Wai, que predijo con éxito el resultado de la campaña de destitución, señaló que el mecanismo de destitución es un proceso ascendente por el que los electores de una circunscripción pueden revocar a sus representantes cuando traicionan los intereses locales. Aunque son los ciudadanos quienes inician la campaña de destitución masiva, su plan político no resulta atractivo para conservadores y apolíticos, que están más preocupados por la economía y su sustento.
Clarence Wu, comentarista político, también destacó el fracaso estratégico de la destitución. Dado que el Partido Progresista Democrático solo necesita seis escaños para convertirse en el partido mayoritario del Parlamento, en lugar de una destitución masiva dirigida a más de 30 legisladores del Kuomintang, Wu argumentó que la campaña debía haber empleado los recursos en derrocar a legisladores menos populares. Además, aunque la campaña iniciada por los ciudadanos había conseguido reunir las firmas suficientes para aprobar las mociones de destitución, al llegar a la fase final de la votación se necesitaba una maquinaria de campaña electoral para movilizar a los votantes, y el Partido Progresista Democrático no asumió ese papel.
Incluso dentro del Partido Progresista Democrático, muchos criticaron el liderazgo del partido gobernante. Lin Cho-shui, veterano miembro del Partido Progresista Democrático, criticó duramente al partido en una publicación de Facebook dirigida a los voluntarios de la campaña:
民進黨因為傲慢、背離民主初衷、私心,以致於不只連側翼都沒有當好,而且不斷因爲令社會側目的言行而削弱了你們創造出來的動能。
El Partido Progresista Democrático se ha vuelto arrogante, se ha alejado del espíritu original de la democracia y ha actuado por interés propio, hasta el punto de que no solo no ha desempeñado un papel de apoyo, también ha debilitado continuamente el impulso de la campaña que crearon son sus acciones y declaraciones, que han sido objeto de escrutinio público.
El secretario general del Partido Progresista Democrático, Lin Yu-chang, presentó su renuncia por las críticas. Sin embargo, la mayoría de los críticos señalaron a Ker Chien-ming, presidente del Partido Progresista Democrático en el Yuan Legislativo, que había coordinado activamente con la campaña ciudadana la movilización de los simpatizantes de su partido. Durante la campaña de destitución, sus declaraciones antagónicas, como tildar de «no taiwaneses» a quienes se negaban a votar a favor de la destitución, provocaron reacciones adversas, dividieron a los partidarios y sembraron dudas entre los votantes indecisos.
Claire Wang, presidenta del Nuevo Partido del Poder, instó a Ker a dimitir y a cambiar la estrategia política del partido gobernante para resolver el conflicto entre el Poder Legislativo y la administración de William Lai.
Retórica política antagónica
Además de las tácticas políticas, muchos también criticaron la retórica política extrema difundida en línea durante la campaña de destitución.
En la fase inicial de la campaña, el objetivo era principalmente restablecer el orden en el Yuan Legislativo y proteger la institución democrática. Sin embargo, al final, el mensaje se había vuelto más incendiario, con consignas como “resistir a China para proteger a Taiwán” (抗中保台).
El lema contra China se utilizó como arma para generar miedo y odio, en lugar de esperanza, como señaló Clarence Wu, lo que generó un sentir antagónico muy extendido que dividió a la sociedad taiwanesa, tal como se describe en una publicación viral escrita por un programador de videojuegos de Facebook:
大家回想一下過去一年,氣氛是多麼恐怖,那些極端支持者整天貼人標籤──「不反共就是舔共、你不分藍綠就是賣台」「不關心政治就是不愛台灣」[⋯⋯]「講交通、講民生,那肯定是中共同路人」「去中國旅遊?100%大外宣」
這些人跟小粉紅有什麼差別?整天寫嘲諷文,嘴同樣生活在這塊土地上的人,努力把淺綠、中間選民推走.
Reflexionemos sobre lo intimidante que fue el ambiente el año pasado, con esos partido extremistas que avergonzaron constantemente a los demás. ‘Si no te opones al Partido Comunista Chino, eres su adulador. Si no ves la línea divisoria entre los bandos azul y verde, eres un traidor’. ‘Si no te importa la política, no quieres a Taiwán’. […] ‘Si hablas de transporte o de cuestiones relacionadas con el sustento, sin duda eres un colaborador del Partido Comunista’. ‘¿Viajas a China? Sin duda eres un influenciador a favor de China.’
¿Cuál es la diferencia entre estas personas y los rosaditos [nacionalistas de China continental en línea]? Se pasan todo el día escribiendo sátiras políticas, burlándose e insultando a quienes viven en la misma tierra, [y como resultado] alejan a los moderadores políticos y los ecologistas.
Peor aún, al igual que Ker Chien-ming, el presidente William Lai ha alimentado de alguna manera ese antagonismo en sus discursos políticos. En un discurso pronunciado a finales de junio, destacó que Taiwán debía “eliminar las impurezas” con elecciones y destituciones.
La retórica de los líderes del Partido Progresista Democrático avivó la teoría conspirativa afín a China denominada “Terror Verde”, según el cual la campaña de destitución era un medio para consolidar el poder del partido gobernante y reprimir la disidencia política.
La política moderada Susan Yeh, sostuvo que la lección más importante que se puede extraer del fracaso de la campaña de destitución es una advertencia a Taiwán sobre la política del miedo y el odio. La bloguera instó a emprender acciones políticas basadas en el entendimiento mutuo:
反對罷免的人不一定是護航者,而是另一種制度焦慮者。他們在意的,不是那幾個立委的面子,而是「罷免制度是否變成鬥爭工具」的可能性。他們不想失控,他們害怕我們會變成互相獵巫的社會。這不是敵人,而是我們應該認真傾聽、對話的對象。[⋯⋯]
我們要的不是嘴贏,而是真正把人找回來。找到那些還相信制度的人、那些希望台灣更好的中間力量⋯⋯
Quienes se oponen a la destitución no son necesariamente defensores [del Kuomintang], sino más bien otro grupo de personas preocupadas por el sistema. Lo que les preocupa no es la reputación de algunos legisladores, sino la posibilidad de que el mecanismo de destitución se convierta en una herramienta para la lucha política. No quieren que las cosas se salgan de control; temen que [Taiwán] se convierta en una sociedad de caza de brujas. No son enemigos, sino personas a quienes debemos escuchar y con las que debemos dialogar. […]
Lo que queremos no es solo una victoria retórica, sino recuperar realmente a la gente. Tenemos que encontrar a quienes aún creen en el sistema, a esas fuerzas moderadas que quieren un Taiwán mejor…
Cuando quedó claro que la campaña de destitución había fracasado, William Lai intentó subsanar la división social e instó a los taiwaneses a respetar el resultado y permanecer fieles al sistema democrático:
選舉和罷免都會有結果,但台灣的民主,只會因為一次次的公民參與,而更加堅韌。
Las elecciones y las destituciones siempre tendrán resultados, pero la democracia de Taiwán solo se volverá más resistente con cada acto sucesivo de participación ciudadana.
Sin embargo, el daño ya está hecho. Hay más comentarios airados y sarcásticos en la declaración del presidente. El 30 de julio, Lai ofreció una disculpa pública en nombre del Partido Progresista Democrático.
Pero para los organizadores, aún queda algo de esperanza. Aunque la campaña de destitución no puede ayudar al gobernante Partido Progresista Democrático a obtener la mayoría de escaños en la Legislatura, ha surgido un nuevo grupo de activistas formado por mujeres, jubilados y autónomos. Son quienes se dedican al activismo de base y quienes recogieron más de un millón de firmas para aprobar las mociones de destitución.
Dado que se prevé que el conflicto entre la administración de Lai y el Parlamento, dominado por el Kuomintang, persista hasta las elecciones generales de 2028, los voluntarios de la campaña de destitución, que salieron de su ambiente impulsados por su amor a Taiwán, probablemente serán los actores claves para encontrar a los moderadores políticos y a la mayoría silenciosa, y solucionar la división política y social.






