Cada más mujeres nigerianas rompen con los roles de género tradicionales y renuncian a ser madres

A young woman in a red robe and headwrap holds a bright yellow umbrella patterned with leaves and books. She walks through rain made of wedding rings, framed family photos, and a baby bottle. The interior of the umbrella is made of galaxies, and just beneath it, colourful flowers bloom upward.

Muchacha, con vestido y turbante rojos, sostiene un paraguas amarillos con un estampado de hojas y libros. Camina bajo una lluvia de anillos de boda, portarretratos familiares y biberones. El interior del paraguas está hecho de galaxias y debajo brotan coloridas flores hacia arriba. Ilustración de Minority Africa. Utilizada con autorización.

Para Jewel, enamorarse no es cuestión de química; es cuestión de hijos. Cuando conoce a alguien, conectan y sueñan juntos. Pero cuando en la conversación se empiezan a tocar temas como el futuro, los hijos, la familia y asuntos domésticos, el ambiente cambia.

Jewel no quiere tener hijos. Ni ahora ni nunca. No es una fase pasajera ni el resto de una ruptura dolorosa, es una decisión consciente. Y en Nigeria, donde la maternidad todavía es considerada la vocación suprema de la mujer, esta decisión es radical.

«Solo decidí ser libre», dice Jewel. Y con «libre» se refiere a no tener hijos.

A sus 30 años, la decisión de Jewel no es accidental, es algo personal. Como primogénita de una familia numerosa, prácticamente crio a sus hermanos y sobrinos. Esa inmersión temprana y prolongada al cuidado de niños le enseñó algo importante: le encantan los niños, pero no lo suficiente como para convertirse en madre. «Me encanta ser una tía cariñosa. Ese es mi límite», confiesa.

Pero los límites pocas veces son aceptados cuando rompen con mandatos sociales y, en Nigeria, el mandato está muy arraigado al matrimonio, la maternidad y el sacrificio. Explica que la decisión de no tener hijos no radica en el dolor sino en la claridad:

Most men think it's because you've been heartbroken or are still healing from some trauma.

La mayoría de los hombres creen que es porque te rompieron el corazón o porque todavía estás curando un trauma.

Esa claridad rara vez la protege de la condescendencia o la hostilidad. La han llamado «feminista resentida», le han dicho que va a morir sola y hasta la acusaron de odiar a los hombres. En las relaciones románticas, el repudio es aún peor, y explica:

Two of my most serious relationships ended because the men were convinced I'd changed my mind. One of them was married within six months after we broke up.

Dos de las relaciones más serias que tuve terminaron porque los hombres creyeron que podían hacerme cambiar de opinión. Uno ya se había casado a los seis meses de separarnos.

Estos comentarios traen una tensión mayor en la sociedad nigeriana: cada vez más mujeres están redefiniendo el significado de realización personal y la persistente ideología pronatalista que se resiste al cambio.

En Nigeria, las expectativas culturales de que una mujer tenga hijos son casi absolutas. La maternidad está relacionada con la idea de madurez, moralidad y hasta un deber patriótico. Una mujer que no elige esto está desvirtuando las tradiciones; para muchos, es incomprensible, incluso complica la narrativa de la historia.

Antes del colonialismo, en muchas comunidades de Nigeria, la maternidad no era solo un asunto privado, era una institución pública. La historiadora Lorelle Semley escribió sobre la «maternidad pública» en las sociedades autóctonas, donde el rol de la maternidad se extendía al ámbito político y económico. Las mujeres no solo mantenían un poder significativo como madres biológicas, sino también como líderes de la comunidad, negociantes y autoridades espirituales.

Ese poder se fue deteriorando sistemáticamente con la colonización. Las reglas de género victorianas confinaron a las mujeres a la vida doméstica a través de los misioneros y la burocracia colonial. Como destaca Ifi Amadiume en su libro «Hijas que son varones, esposos que son mujeres«, el colonialismo no solo reescribió el género, sino que también definió la femineidad a través de ideas cristianas de sumisión y autosacrificio, lo que a su vez fue reforzado por la Iglesia, la escuela y el Estado.

Hoy las mujeres que deciden no ser madres, como Jewel, viven en la gran sombra de esos cambios históricos. Pero también son parte de un contraargumento que está creciendo. De acuerdo con el académico R. Makama, la urbanización, el creciente nivel educativo y el acceso a plataformas digitales dieron a las mujeres distintas opciones. La vida sin la maternidad, alguna vez impensable, está ganando impulso de manera silenciosa.

“No soy estéril. Simplemente, no quiero tener hijos”

Oluchi, de 26 años, tomó la misma decisión, pero por otros motivos. Durante muchos años, pensó que simplemente «no era como las otras chicas». Esto fue así hasta que descubrió las comunidades en línea de mujeres que deciden no ser madres y sintió que al fin alguien hablaba su mismo idioma. Nos dijo:

There’s a big difference between being barren and being childfree. I am not barren;  I just don’t want to have children like [many] women; when I think of my future, they don’t feature in it.

Hay una gran diferencia entre ser estéril y no tener hijos. Yo no soy estéril; simplemente no quiero tener hijos como [muchas] mujeres; cuando pienso en mi futuro, no veo hijos.

El rechazo de su familia fue intenso, incluso cruel. Su madre llegó a decirle que deseaba que tuviera un embarazo no planeado, «creía que eso iba a cambiar mi forma de pensar».

«Le sigo reiterando que no me presione ni me pida tener un hijo2, dice decidida Oluchi, que se volvió una experta en proteger su paz. «Trato de informar cuando puedo, pero la mayoría de las veces, solo lo ignoro».

Para Oluchi, esta elección es inseparable del feminismo. «Me dio el lenguaje y la audacia», cuenta y enfatiza que hay un vínculo directo  en el que el feminismo te enseña a preguntarte por qué deseas cosas que te condicionaron a desear.

Ese sistema de apoyo en línea, en su mayoría a través de TikTok y X, es informal, pero invaluable. No hay un grupo que sea específico de nigerianas, menciona Oluchi, no es nada más que un colectivo de mujeres unido pero flexible, que cuentan historias, intercambian memes y se recuerdan la una a la otra que sus decisiones son válidas.

El feminismo de Jewel también es la base de su visión del mundo. Creció leyendo, preguntando, y decidió de muy chica, que la maternidad no era inevitable. Expresó lo siguiente:

I knew from the age of eight. And yes, it felt strange at first; being a girl, helping raise siblings. But even then, I knew: this isn’t what I want. It isn’t a compulsory choice, but I have made my choice and stuck with it.

Lo supe desde los ocho años. Y sí, al principio se sintió raro; por ser mujer y ayudar a criar a mis hermanos. Pero incluso en ese momento, lo sabía: esto no es lo que quiero. No es una elección forzada, pero ya tomé una decisión y me mantengo en ella.

Cuenta que esta claridad le permitió tener una conversación honesta con sus padres:

My parents grew to respect my decisions because they have lived their lives and have made choices to be parents based on what they wanted for themselves.

Mis padres respetaron mis decisiones porque vivieron sus vidas y eligieron ser padres en base a lo que ellos querían para ellos.

A diferencia de muchas mujeres, no tuvo que enfrentar la presión de su familia para que se casara o tuviera hijos, por el contrario, dice: «Son los hombres quienes, al saber tu edad, te avergüenzan por no tener un esposo o un hijo».

Un hombre con el que salió dijo tener la misma ideología que ella, al principio se entusiasmó, pero luego se dio cuenta de que tenía sus propios planes egoístas. «Ni siquiera le gustaban las mujeres», reveló y dijo que era un misógino y un célibe involuntario encubierto. Jewel comentó rápidamente que la decisión de no tener hijos también es difícil para un hombre. En referencia a un amigo suyo que comparte los mismos deseos, «no son firmes en sus decisiones como las mujeres por las expectativas sociales».

Ahora, ella tiene citas en busca de compañía, no de compromiso. Jewel aclara:

Marriage, however, isn’t my priority, and I have made peace with whether or not I get married.  I have siblings, friends and colleagues who are married with two to three children. I am always very happy and supportive [of them].

El matrimonio, por el contrario, no es mi prioridad, e hice las paces con la idea de estar casada o no. Tengo hermanos, amigos, colegas que están casados con dos o tres hijos. Siempre me alegro [por ellos] y les doy mi apoyo.

«Cuando mis amigos se casan, no voy diciéndole a las mujeres que no tengan hijos», añade, y desea recibir el mismo apoyo y respeto de la gente que la rodea.

Ayanfe, persona no binaria de 25 años de Nigeria, la decisión de no tener hijos la tomó a los 12. El rechazo, como era de esperar, vino de su familia.

My family thinks I am a freak, especially my mom, who still offers prayers each time I tell her I don’t want children.

Mi familia piensa que soy rara, en especial mi mamá, que sigue rezando cada vez que le digo que no quiero tener hijos.

Jewel, Oluchi y Ayanfe son el reflejo de cómo está creciendo la conciencia entre las nigerianas y las personas con diversidad de género. Para Jewel, esta conciencia está relacionada con el reclamo de autonomía y con imaginar un futuro en el que el valor de las mujeres no esté amarrado a su útero.

Oluchi dice:

I think childfree people often have the most respect for children. We know they deserve love and stability…and we refuse to bring them into a life where we can’t promise that.

Creo que, por lo general, la gente sin hijos tiene más respeto por los niños. Sabemos que merecen amor y estabilidad y nos rehusamos traerlos a una vida en la que no podemos prometer eso.

Jewel coincide con esto. «Toda mujer tiene una elección», dice y reitera que en una sociedad donde la femineidad sigue estando definida por el matrimonio y la maternidad, elegir no tener hijos puede ser una de las acciones más revolucionarias que haga una mujer. «No creo que [la maternidad] sea el único camino y la única manera de vivir nuestras vidas; hay muchas formas. Tú eres dueño de tu vida y tu cuerpo».

1 comentario

  • Mazedona craqdi craquis

    una mujer en muchas ocasiones se puede sentir vacía sin obtener descendencia es primordial fortalecer el concepto tradicional de familia como hoy fue en Hong Kong

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