Exploramos simbolismo, exilio e identidad en la pintura: Entrevista con Massoud Hayoun

Art by Massoud Hayoun, ‘Sick of foul, I'll take the goat,’ 2024. Acrylic on canvas, [91.4 x 121.9 cm (36 x 48 in). Photo courtesy of the Larkin Durey gallery, London.

Massoud Hayoun, ‘Harto de lo feo, me quedo con la cabra.’, 2024. Acrílico sobre lienzo, [91.4 x 121.9 cm (36 x 48 in). Fotografía cortesía de la galería Larkin Durey, Londres.

En su nueva serie («Apátrida») “Stateless”, presentada a mediados de 2025 en Larkin Durey, Londres, Massoud Hayoun convierte la pintura en una vívida negociación entre memoria, exilio y resistencia política. Las ocho obras, plasmadas en espectrales tonos de azul, canalizan la historia de su familia —tunecina, marroquí, egipcia y judía— a la vez que confrontan arquitecturas más amplias de desplazamiento y poder.

Los críticos elogiaron la coherencia emocional de la exposición y su humor audaz, y la enmarcaron como una declaración de pertenencia y una negativa a permitir que los sistemas de eliminación definan la identidad árabe. Los lienzos de Hayoun se despliegan como cuadros cinematográficos: los vivos y los muertos, íconos del cine árabe y ancestros imaginados, todos como habitantes de una paleta de colores que hace visibles a los fantasmas.

A Hayoun lo criaron sus abuelos en Los Ángeles, de quienes heredó sus relatos sobre el Zaman al-gameel, la edad dorada del cine árabe, junto con el peso vivido de las jerarquías coloniales. Su abuela, que comenzó a dibujar criaturas fantásticas al final de su vida, le dejó la sensación de que siempre es posible reinventarse. Al enfrentar el duelo por su pérdida y navegar la soledad de la pandemia, Hayoun dejó atrás su carrera como periodista y escritor —incluido su aclamado libro «Cuando éramos árabes«, para adoptar la pintura como su lenguaje artístico principal.

Massoud Hayoun, Life's Nectar, 2024, recto, Acrylic on canvas, 30 x 40 in [76.2 x 101.6 cm]. Photo: courtesy of the Larkin Durey gallery, London.

Massoud Hayoun, ‘El néctar de la vida’, 2024. Acrílico sobre lienzo, 76.2 x 101.6 cm (30 x 40 in). Fotografía cortesía de la galería Larkin Durey, Londres.

En entrevista con Global Voices, Hayoun habló sobre la relación entre la escritura y la pintura, y explora la herencia cultural, el simbolismo de su recurrente paleta azul, la influencia de sus abuelos en su sensibilidad estética y cómo concibe su arte como una conversación humana sobre identidad, poder y resistencia.

A continuación, presentamos fragmentos de la entrevista.

Art by Massoud Hayoun, ‘Anatomy of a Raid,’ 2025. Acrylic on canvas, 101.6 x 76.2 cm (40 x 30 in). Photo courtesy of the Larkin Durey gallery, London.

Massoud Hayoun, ‘Anatomía de una incursión’, 2025. Acrílico sobre lienzo, 101.6 x 76.2 cm (40 x 30 in). Fotografía cortesía de la galería Larkin Durey, Londres.

Omid Memarian (OM): En tu experiencia, ¿cómo difieren la escritura y la pintura al facilitar una conexión con tu identidad y tu herencia cultural?

Massoud Hayoun (MH): I wrote a book exploring Arabness through recent history, current events, and the lives of my grandparents. It focused on Arabs of Jewish faith, because while there were books about Jews from Arab countries, none addressed the intersection of these identities or the policies designed to alienate people from their homelands. I used policy documents, letters, and curricula to make an argument that challenged popular Western understandings of Arabness.

Many will still see my Arabness and Judaism as mutually exclusive, because their views are so ingrained. I can spend my life making those arguments, or move on as an Arab American of Jewish faith who makes art for Arab and human liberation.

My painting isn’t religious, as I oppose institutional spirituality, what Diego Rivera called mass-psychosis. My paintings are for the diverse Arab peoples — not specifically Jewish, Tunisian, Egyptian, or Moroccan — but for all who identify as Arab. More broadly, they are for humans who no longer believe in systems of control and the murderous bigotry guiding power today.

Massoud Hayoun (MH): Escribí un libro que explora la arabidad a través de la historia reciente, los acontecimientos actuales y la vida de mis abuelos. Era sobre árabes de fe judía, porque si bien existían libros sobre judíos de países árabes, ninguno trataba sobre la intersección de estas identidades ni las políticas diseñadas para aislar a las personas de sus tierras natales. Utilicé documentos oficiales, cartas y planes de estudio para construir un argumento que desafiara la comprensión popular occidental sobre la arabidad.

Muchos podrán ver mi arabidad y mi judaísmo como mutuamente excluyentes, porque sus ideas están profundamente arraigadas. Podría pasar la vida defendiendo esos argumentos, o seguir adelante como un estadounidense árabe de fe judía que crea arte para la liberación árabe y humana.

Mi pintura no es religiosa, ya que me opongo a la espiritualidad institucional, eso que Diego Rivera llamó psicosis colectiva. Mis obras están dirigidas a los diversos pueblos árabes —no específicamente judíos, tunecinos, egipcios ni marroquíes— sino a todos los que se identifican como árabes. En un sentido más amplio, están dedicadas a los seres humanos que ya no creen en los sistemas de control ni en la intolerancia asesina que guía al poder hoy en día.

Art by Massoud Hayoun, ‘Don’t trifle with the cat women of Alexandria in the summertime • Feu follet,’ 2024. Acrylic on canvas, 121.9 x 91.4 cm (48 x 36 in). Photo courtesy of the Larkin Durey gallery, London..

Massoud Hayoun, «No juegues con las mujeres gato de Alejandría en verano ‘Feu follet'», 2024. Acrílico sobre lienzo, 121.9 x 91.4 cm (48 x 36 in). Fotografía cortesía de la galería Larkin Durey, Londres.

OM: Una charla con Ai Weiwei, que elogió tu primera novela como «exquisita», te inspiró a profundizar en la pintura. ¿Cómo ha influido esta interacción en tu dirección artística y en los temas que exploras en tu obra visual?

MH: I was working a part-time job billing medical insurance in the later part of the pandemic, hating every day. I sent the manuscript to Ai Weiwei, expecting him to ignore it. Suddenly, I got an email saying he wanted to FaceTime. I called him from the lunch space. I lived in China for some years, so speaking my rusty Chinese added to the hallucinatory vibe. We talked about China, art, and life. He was eating a peanut butter sandwich and talking to me about exile. The power of that moment and the spiritual generosity made me start thinking about art as a human endeavor.

I started making appointments with gallerists in LA, not to show my work, but to ask if people could show professionally after pursuing other careers. At times, I felt disheartened. I don’t know how to drive, and gallerists in LA are in far-flung neighborhoods. I was walking for miles, overthinking, and feeling, on occasion, like an idiot for trying.

I still feel that way, sometimes. Ai Weiwei is a touchstone in those moments. I’ll keep going.

MH: Trabajaba a tiempo parcial, hacía facturas para seguros médicos al final de la pandemia, y lo odiaba todos los días. Le envié el manuscrito a Ai Weiwei, y pensé que lo ignoraría. De repente, recibí un correo electrónico, me decía que quería hablar por FaceTime. Lo llamé desde el comedor del trabajo. Viví en China algunos años, así que hablar en mi chino oxidado añadió un aire alucinante a la conversación. Hablamos de China, arte y la vida. Él estaba comiendo un sándwich de mantequilla de maní y me hablaba del exilio. La fuerza de ese momento y su generosidad espiritual me hicieron empezar a pensar en el arte como un esfuerzo humano.

Empecé a concertar citas con galeristas en Los Ángeles, no para mostrar mi obra, sino para preguntar si era posible exponer profesionalmente después de haber seguido otras carreras. A veces, me sentía desanimado. No sé conducir, y los galeristas de Los Ángeles están en barrios muy alejados. Caminaba kilómetros, pensando demasiado, y sintiéndome, en ocasiones, como un idiota por intentarlo.

A veces todavía me siento así. Ai Weiwei es un punto de referencia en esos momentos. Seguiré adelante.

Art by Massoud Hayoun, ‘Uncynical Tunisian love painting,’ 2024. Acrylic on canvas, 101.6 x 76.2 cm (40 x 30 in). Photo courtesy of the Larkin Durey gallery, London.

Massoud Hayoun, ‘'Pintura de amor tunecino sin cinismo’, 2024. Acrílico sobre lienzo, 101.6 x 76.2 cm (40 x 30 in). Fotografía cortesía de la galería Larkin Durey, Londres.

OM: Creciste en Los Ángeles con tus abuelos tunecinos y marroquí-egipcios. ¿Cómo influyó tu crianza en el desarrollo de tu sensibilidad artística? Además, ¿cómo ha evolucionado tu vida desde que asumiste el rol de artista visual?

MH: The Arabness and Tunisian, Moroccan, Egyptian-ness of the paintings comes from my grandparents’ generation: the nearly forgotten Zaman al-gameel, the golden age of Egyptian cinema, the Nahda period, and the strange space they occupied in the colonial hierarchies of their homelands. What is more modern comes from my travel back to our countries and relationships with Arab Americans.

The art allows me to spend time with my grandparents and others from the past. It is fulfilling but also emotionally depleting. It is daunting and electrifying, causing great suffering, yet it is the only thing that alleviates it. It is lonely, but it also cures my loneliness. I wouldn’t paint if I were especially strong or happy. The anxieties of deadlines, pushing past limits, and navigating others’ needs are the same as in journalism or book writing.

MH: La arabidad y el carácter tunecino, marroquí y egipcio de mis pinturas provienen de la generación de mis abuelos: el casi olvidado Zaman al-gameel, la edad dorada del cine egipcio, el período de la Nahda y el extraño lugar que ocuparon en las jerarquías coloniales de sus tierras natales. Lo más moderno surge de mis viajes de regreso a nuestros países y de mis relaciones con árabes estadounidenses.

El arte me permite pasar tiempo con mis abuelos y otras personas del pasado. Es gratificante, pero también emocionalmente agotador. Es abrumador y electrizante, causa gran sufrimiento, pero al mismo tiempo es lo único que lo alivia. Es solitario, pero también cura mi soledad. No pintaría si fuera especialmente fuerte o feliz. La ansiedad de los plazos, de superar los propios límites y de comprender las necesidades de los demás son las mismas que en el periodismo o la escritura de libros.

Arrt by Massoud Hayoun, ‘Alexandria, Momentarily,’ 2024. Acrylic on canvas, 121.9 x 91.4 cm (48 x 36 in). Photo courtesy of the Larkin Durey gallery, London.

Massoud Hayoun, »Alejandría, momentáneamente’, 2024. Acrílico sobre lienzo, 121.9 x 91.4 cm (48 x 36 in). Fotografía cortesía de la galería Larkin Durey, Londres.

OM: Tu libro «Cuando éramos árabes» entrelaza memorias personales con narrativas políticas más amplias. ¿Cuál fue el mensaje central que buscaste transmitir a través de esta obra, y cómo refleja tu visión de la identidad árabe-judía?

MH: It is intended as a political theory of Arabness and belonging as related to and illustrated by current events and the lives of my grandparents, who raised me. I wanted a work like this to exist as a touchstone for myself and for other people of Arab origin, as well as those interested in understanding our region. I’m thankful for the attention it received. On occasion, I receive requests to speak about it at a university. With little exception for those who demonstrate how it will contribute to important conversations on human rights, I decline. Not to be a jerk, but because I said what needed to be said. I gave the evidence for it. I wrote it while in mourning for my grandmother, and my mind worked in such a way that it scabbed over that writing experience. It’s time for me to move forward, underpinned by the understandings in the book, and to devote my intellectual labor through these paintings to the ideals I discussed in words in the book.

MH: El libro se concibe como una teoría política de la arabidad y el sentido de pertenencia, relacionada e ilustrada por los acontecimientos actuales y la vida de mis abuelos, que me criaron. Quise que existiera una obra así, como punto de referencia para mí y para otras personas de origen árabe, así como para quienes desean comprender nuestra región. Estoy agradecido por la atención que recibió. En ocasiones, me invitan a hablar sobre el libro en universidades. Suelo rechazar las invitaciones, salvo aquellas en las que se demuestra que contribuirán a conversaciones importantes sobre derechos humanos. No por arrogancia, sino porque ya dije lo que necesitaba decir. Di las pruebas. Lo escribí mientras vivía el duelo por mi abuela, y mi mente funcionó de tal manera que esa experiencia de escritura se cubrió con una costra. Es momento de seguir adelante, apoyado en las comprensiones que plasmé en el libro, y de dedicar mi trabajo intelectual, a través de la pintura, a los ideales que antes expresé con palabras.

Art by Massoud Hayoun, ‘Portrait of the inverse of a woman,’ 2024. Acrylic on canvas, 121.9 x 91.4 cm (48 x 36 in). Photo courtesy of the Larkin Durey gallery, London.

Massoud Hayoun, ‘Retrato del reverso de una mujer’, 2024. Acrílico sobre lienzo, 121.9 x 91.4 cm (48 x 36 in). Fotografía cortesía de la galería Larkin Durey, Londres.

OM: La crítica ha destacado la profundidad simbólica de tus pinturas, a menudo representadas en tonos azules. ¿Podrías hablar sobre tu proceso visual y el significado de esta paleta cromática para transmitir temas de exilio, amor y resistencia?

MH: Symbolism is how I was raised. My grandparents, mostly practical and socialist, were North African and on occasion espoused superstitions, tying significances to objects. I was raised to think that way, and it informs the symbols in my work.

Cinema also informs my work. My grandfather was born in Egypt when it was making some of the best films. I was born in Los Angeles, the capital of both pornographic and mainstream film. I moved to Hong Kong and China because I loved the films of Wong Kar-wai. Once, in a film my family bought me on VHS — I saw a ghost. Electric blue. To me, that blue with glowing highlights and shadows is ghostly.

At first, just my grandparents and the dead were blue. Then everyone I described in the past tense became blue. In self-portraits, the me I describe is no longer the me who looks back later. That is life — this precious, miraculous, wondrous, continual kick in the teeth that is life.

MH: El simbolismo es parte de cómo me criaron. Mis abuelos, sobre todo prácticos y socialistas, eran norteafricanos y, en ocasiones, adoptaban supersticiones, atribuían significado a los objetos. Me educaron para pensar de esa manera, y eso influye en los símbolos de mi obra.

El cine también influye en mi obra. Mi abuelo nació en Egipto cuando se producían algunas de las mejores películas. Yo nací en Los Ángeles, la capital del cine pornográfico y del convencional. Me mudé a Hong Kong y China porque me encantaban las películas de Wong Kar-wai. Una vez, en una película que mi familia me compró en VHS, vi un fantasma. Azul eléctrico. Para mí, ese azul con reflejos y sombras brillantes es fantasmal.

Al principio, solo mis abuelos y los muertos eran azules. Luego, todos los que describía en tiempo pasado se volvieron azules. En los autorretratos, el “yo” que describo ya no es el “yo” que mira hacia atrás más tarde. Así es la vida, un milagro precioso y deslumbrante que, sin embargo, no deja de golpearnos.

Art by Massoud Hayoun, ‘Stateless • Por no llevar papel,’ 2024. Acrylic on canvas, 121.9 x 91.4 cm (48 x 36 in). Photo courtesy of the Larkin Durey gallery, London.

Massoud Hayoun, ‘Apátrida • Por no llevar papel’, 2024. Acrílico sobre lienzo, 121.9 x 91.4 cm (48 x 36 in). Fotografía cortesía de la galería Larkin Durey, Londres.

OM: Tu obra explora con frecuencia temas de pertenencia y las intrincadas redes de poder. ¿Cómo abordas estos complejos temas en tu arte?

MH: With every piece, there is an immediate idea — something in the news or a recollection — and a grander idea, political, philosophical, or psychological.

The hope is that people spend enough time to see more than the immediate. However, as a journalist, I know that time is earned. At least they might appreciate the weirdness, the sense of humor, or other particularities of what each work is trying to achieve.

The work is Arab, by and for the diverse Arab peoples. But it is beyond that, thoroughly human. I envision the audience as humans of all backgrounds, interested in the human condition, yearning for better times, and struggling, as I do, to imagine those futures. The hope is they see these as human works, conversations with humans thirsting for life about where we are and what comes next.

MH: En cada obra hay una idea inmediata —algo que aparece en las noticias o un recuerdo— y una idea más grande, política, filosófica o psicológica.

La esperanza es que las personas se tomen el tiempo suficiente para ver más allá de lo inmediato. Sin embargo, como periodista, sé que el tiempo se gana. Al menos, quizás puedan apreciar la rareza, el sentido del humor u otras particularidades que cada obra intenta transmitir.

La obra es árabe, hecha por y para los diversos pueblos árabes. Pero va más allá de eso: es profundamente humana. Concibo al público como seres humanos de todos los orígenes, interesados en la condición humana, que anhelan tiempos mejores y luchan, como yo, por imaginar esos futuros. La esperanza es que vean estas obras como creaciones humanas, conversaciones entre personas sedientas de vida sobre dónde estamos y qué viene después.

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