Rastreamos el «colonialismo de residuos» en el Sudeste Asiático

Southeast Asia has become a hotspot for foreign waste dumping.

El Sudeste Asiático se ha convertido en el punto principal para los desechos extranjeros. Fuente: Wikipedia (licencia: CC BY-SA 4.0).

Este artículo fue presentado como parte de la Beca de Justicia Climática de Global Voices, que vincula a periodistas de países sinófonos y de la mayoría global para investigar los efectos de los proyectos de desarrollo chino en el extranjero. Aquí encontrarás más artículos.

Durante gran parte de los últimos 50 años, los países con altos ingresos han consumido enormes cantidades de plástico y producido muchísima basura, sin pensar demasiado en qué pasaría con todo eso. Esto se debía principalmente porque ojos que no ven, corazón que no siente, ya que mucha de esa basura terminaba en el extranjero, primero en China, y recientemente en el Sudeste Asiático y otros países del sur global.

Sin embargo, este modelo parece estar llegando a su fin, ya que algunos de los principales países que importan residuos en el Sudeste Asiático han comenzado a prohibir las importaciones de residuos extranjeros. En enero de 2025, Tailandia e Indonesia anunciaron que iban a dejar de importar residuos plásticos para intentar combatir la contaminación tóxica. El 1 de julio de 2025, Malasia prohibió la importación de restos plásticos. Vietnam comunicó que en algún momento de este año entrará en vigencia la prohibición de importar residuos plásticos.

Al anunciar la decisión, el ministro de Ambiente indonesio, Hanif Faisol Nurrofiq, dijo en un comunicado:

Sampah kita sudah cukup banyak, sudahlah, ngakal-ngakali kita sudah cukup. Mengkolonisasi kita dalam bentuk mengirim sampah ke Indonesia sudah cukup dengan apapun alasannya.

Ya tenemos suficiente basura, ya ha sido suficiente. Ya basta de colonizarnos enviando basura a Indonesia, por el motivo que sea.

En los diez años, los países del Sudeste Asiático se han convertido en el punto central para los residuos extranjeros, que en su mayoría vienen de la Unión Europea, Japón, Estados Unidos y Reino Unido.

Los economistas llaman a este modelo «economía fría». Por la mano de obra barata y una tasa de cambio más débil frente el dólar en el Sudeste Asiático, a los países occidentales les conviene exportar a esa región sus desechos antes que encargarse localmente.

Para los países del Sudeste Asiático, aceptar la importación de residuos conlleva incentivos económicos. Tradicionalmente, los partidarios de estas prácticas han argumentado que la importación de residuos podía generar puestos de trabajo e impulsar las economías locales. Se espera que el mercado del manejo de residuos plásticos global, que en 2023 tenía un valor de alrededor de 37,000 millones de dólares, llegue a unos 44,000 millones en 2027.

No obstante, el Sudeste Asiático se convirtió en un basurero hace pocos años. Antes, la mayoría de los residuos terminaba en China.

China, el mayor eximportador del mundo

China comenzó a importar residuos extranjeros en la década de 1980, durante los inicios de su rápida industrialización. En esa época, los sectores de la producción y la construcción estaban en plena expansión y necesitaban con urgencia plástico, metal, papel y otras materias primas. Entonces China decidió importar «basura extranjera» barata para obtener esos materiales. Desde 1992, China ha recibido casi la mitad de los residuos plásticos mundiales.

Li Ganjie, entonces ministro de Protección del Ambiente, dijo el 17 de marzo de 2018:

大概20年前,我们整个进口量(固体废物)也就是400万-450万吨,20年间,固体废物进口量增加到4500万吨,增长得还是很快的。

Hace unos veinte años, nuestro volumen total de importación (residuos sólidos) era de solo cuatro a 4,5 millones de toneladas. En veinte años, el volumen de residuos sólidos importados aumentó a 35 millones de toneladas, lo que representa un rápido crecimiento.

Sin embargo, a menudo estas importaciones no son más que un montón de residuos de baja calidad, que van desde materia orgánica sin tratar y basura doméstica hasta residuos médicos, desechos y líquidos industriales, y hasta algunos aparatos electrónicos usados.

Si bien algunos de esos materiales pueden tener algo de potencial para el reciclaje, la mayoría no cumple con las normas de seguridad ambiental. Al procesarlos pueden liberar metales pesados tóxicos, sustancias químicas orgánicas nocivas o hasta radiactivas. Como consecuencia, se agotan recursos y hay contaminación ambiental, y a su vez genera preocupación entre los ciudadanos por el daño ecológico y ambiental.

A pile of waste in China.

Montañas de residuos en China. Fuente: Flickr (licencia: CC BY-NC-SA 2.0).

Los residuos sólidos tóxicos y peligrosos traídos del extranjero generan una gestión de residuos turbia. Quemarlos libera gases que contaminan el aire y ponen en peligro la salud de la gente, mientras que los procesos de lixiviación de ácidos y de saneamiento del agua contaminan los ríos, lagos y terrenos. Cuando los residuos se desechan inmediatamente o se envían a basureros, tienen impacto en el ambiente. Fu Shihe, profesor de la Facultad de Economía de la Universidad de Xiamen, expuso en el Diario del Pueblo, medio chino financiado por el Estado:

如果想减少对环境的污染,就需要政府进行环境管制

Para reducir la contaminación ambiental, el Gobierno debe establecer regulaciones para el ambiente.

Luego China empezó a aplicar prohibiciones y restringió la importación de 24 tipos de residuos sólidos. Con la implementación gradual de esta medida, China logró reducir entre 2016 y 2020 el 82% del total de residuos sólidos importados. En 2021, decidieron prohibir completamente la importación de residuos sólidos.

La decisión de China tuvo como resultado el incremento de la importación de residuos en el Sudeste Asiático e India. Según las estadísticas de la sede de Greenpeace en el Sudeste Asiático, las importaciones de residuos plásticos de la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático (ASEAN, por sus siglas en inglés) aumentaron un 171% entre 2016 y 2018, y la suma total pasó de 837,000 a 2.26 millones de toneladas.

¿Qué es el «colonialismo de residuos»?

El término «colonialismo de residuos» se mencionó por primera vez en 1989 en el Convenio de Basilea del Programa de Naciones Unidas para el Ambiente, para describir cómo los países con mayores ingresos se deshacen de sus residuos en países de menores ingresos. Esta práctica, según los ambientalistas, es una forma de «racismo ambiental» y una «injusticia ambiental y social histórica” que produce contaminación de residuos, y también cambio climático.

Entre 2017 y 2021, los países del Sudeste Asiático recibieron alrededor del 17% de las importaciones mundiales de residuos plásticos, según informes de Naciones Unidas. Además, entre 2021 y 2023, Malasia importó en promedio 1400 millones de kilogramos de residuos plásticos por año, mientras que Vietnam recibió alrededor de mil millones e Indonesia casi 600 millones.

La cantidad de residuos en el Sudeste Asiático ha estado creciendo rápidamente desde 2000: alcanzó unos 150 millones de toneladas en 2016 y, según las predicciones, llegará a más del doble de esa cifra en 2030.

Como consecuencia, los países del Sudeste Asiático ahora enfrentan problemas similares a los de China en 2017. Los habitantes y el ambiente están sufriendo por la contaminación que generan los residuos importados, especialmente porque a menudo no se los separa o trata correctamente.

Muchos en la región aún queman los residuos plásticos en vez de reciclarlos. Cuando se queman los residuos, se liberan gases tóxicos, lo que incrementa la tasa de enfermedades respiratorias, como el asma o la disnea, enfermedades cutáneas, cáncer y otras enfermedades crónicas. Otra consecuencia del exceso de capacidad en los basureros es la filtración de sustancias químicas peligrosas en aguas subterráneas y tierras, que también amenazan la salud de las comunidades cercanas.

Los residuos también están contaminando las masas de agua. Siete de los diez ríos más contaminados por plásticos del mundo están en Filipinas, lo que representa alrededor del 36% de la contaminación mundial por plásticos en ríos. El delta del río Mekong, uno de los ecosistemas más importantes del sudeste asiático, también se ve amenazado por la importación de residuos plásticos y su impacto en el deterioro del ambiente.

“Otros países del Sudeste Asiático también se ven perjudicados a diario por los residuos plásticos extranjeros. Tenemos la esperanza de que los países exportadores nos ayuden a detener el vertido y el tráfico de residuos», expresó a Recycling Today Wong Pui Yi, investigadora de Basel Action Network en Kuala Lumpur.

A pile of waste in Bantargebang, Indonesia.

Montaña de residuos en Bantargebang, Indonesia. Fuente: Wikimedia Commons (licencia: CC BY-SA 3.0).

¿Cómo afrontar este problema?

Durante años, los activistas ambientales han estado exigiendo leyes más estrictas para resolver este problema. También han expresado que necesitamos un tratado global para reducir la producción de plástico y mejorar la estructura del tratado de residuos y el reciclaje en todo el mundo. Para la región, un plan de acción para la política en materia de residuos en el Sudeste Asiático podría reforzar el compromiso de afrontar este problema.

En referencia al problema de la exportación de residuos, la Unión Europea anunció que, a partir de mediados de 2026, prohibirá las exportaciones de residuos a países no miembros de la OCDE, para proteger el ambiente y la salud pública. La OCDE es una organización de desarrollo económico compuesta por 38 naciones, en su mayoría de altos ingresos.

Invertir en tecnología para un mejor tratamiento de los residuos puede ser parte de la solución. Se han comenzado a construir plantas de recuperación de energía con el programa Waste to Technology, (WTE), que convierte residuos no reciclables en energía, en Singapur, Tailandia, Malasia e Indonesia. Para apoyar estos proyectos, los países del norte global deben invertir en infraestructura para el tratamiento de residuos en el sur global, aseguró Greenpeace.

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