Un vistazo a la industria informal de reciclaje de plásticos en Yaundé, Camerún

Youths searching for valuable plastics in a dumpster.

Jóvenes recolectan plásticos aprovechables en un vertedero. Imagen cortesía de Sandra Tuombouh.

El uso del plástico aumenta y la población crece, por lo que la industria de procesamiento de residuos de Camerún lucha por mantenerse al día con la creciente demanda. Esto ha propiciado que surja un sector informal de gestión de residuos, en el que niños, adolescentes y adultos se ganan la vida clasificando la basura doméstica, los contenedores y los vertederos, y recolectando residuos plásticos para las empresas de reciclaje.

Camerún tiene una población de más de 29 millones de personas, de las cuales aproximadamente 3.3 millones viven en Yaundé, la capital política del país y una de sus ciudades más grandes. Según un informe publicado por Landfillsolutions, la nación produce una cifra estimada de 600,000 toneladas de residuos plásticos anualmente. Esto incluye botellas de plástico, bolsas, envases de alimentos, muebles, tuberías de plástico, juguetes y mucho más.

A pesar de las numerosas iniciativas de reciclaje impulsadas por el Gobierno y el sector privado en todo el país, la capacidad formal es insuficiente para satisfacer la demanda de gestión de residuos de la ciudad. Como resultado, una cantidad considerable de desechos continúa desbordando las calles de Yaundé a diario, lo que genera diversos impactos negativos ambientales y para la salud.

Cada año se producen millones de toneladas de residuos plásticos, pero menos del 10% logran reciclarse. Esto significa que más de la mitad acaba en vertederos, mientras que el resto se esparce por carreteras, contamina cuerpos de agua o se incinera. Semejante práctica genera contaminación y envenenamiento del suelo, asfixia los ecosistemas acuáticos y contribuye al agotamiento de la capa de ozono.

En medio de las iniciativas por reducir los residuos plásticos, ha surgido una colaboración entre personas y empresas privadas de reciclaje en Yaundé. En este esquema, las personas transportan los desechos domésticos desde los hogares hasta los vertederos y, de ahí, a los centros de reciclaje. Niños, adolescentes e incluso adultos mayores desempeñan diversas funciones en cada etapa de este proceso.

Es habitual escuchar la frase «vider poubelle» —que en francés significa «vaciar el basurero»— a diario en barrios de Yaundé como Obili, Ngoa-Ekele y Biyem Assi. Los adolescentes recorren las calles gritando esta consigna para avisar a los vecinos que han llegado para recoger sus desechos. Estos jóvenes cobran entre 50 y 500 francos CFA (0.09–0.89 dólares), dependiendo de la cantidad de residuos. Según relatan, en días favorables alcanzan a cubrir unas once viviendas. Señalan también que recurren a esta actividad como forma de generar ingresos y mantener sus hogares.

La búsqueda en los vertederos

Cuando los residuos domésticos se vacían en los principales puntos de acopio de la ciudad, hay quienes recorren estas zonas día tras día en busca de materiales reciclables entre un mar de basura. El recolector de residuos Romeo Toukan Fotso cuenta a Global Voices:

I run a team with four other people; we search dumpsters and gutters around the Yaoundé VI municipality for valuable plastic waste.

Dirijo un equipo de cuatro personas y juntos recorremos los vertederos y desagües del municipio de Yaundé VI en busca de plásticos que tengan algún valor.

Romeo tiene más de un año de experiencia en este trabajo, y dice que le ha servido para cubrir sus gastos diarios. También señala:

We work with two recycling companies, NAMé Recycling and Eco Green. They offer FRANCOS CFA 50 (USD 0.09) per kilogram of plastic waste. My team and I collect up to 200 kg per day and pile it up until Saturday when we take it to the recyclers.

Colaboramos con dos empresas de reciclaje, NAMé Recycling y Eco Green. Pagan 50 francos CFA (0,09 dólares) por cada kilo de plástico. Mi equipo y yo llegamos a reunir hasta 200 kilos diarios, que acumulamos durante la semana y entregamos a los recicladores los sábados.

Quienes rebuscan en los vertederos aseguran que pasan entre 10 y 12 horas al día en busca de materiales con algún valor. Según cuentan, esas largas jornadas a veces se traducen en una ganancia considerable, por lo que no dejan nada sin revisar.

Marc Monkam, director regional de NAMé Recycling, empresa dedicada a hacer rentables los residuos plásticos, explicó que han establecido una red de recolectores independientes que firman un acuerdo que les concede condición de «recolector NAMé», y comentó a Global Voices:

Each collector assigned is in charge of picking up plastic waste in a particular area, with some of them making up to FRANCOS CFA 120,000 (USD 212) a week.

Cada recolector asignado se encarga de recoger residuos plásticos en una zona específica, y algunos llegan a ganar hasta 120,000 francos CFA (212 dólares) por semana.

Used plastic bottles ready to be sold.

Botellas plásticas desechadas listas para la venta. Imagen cortesía de Sandra Tuombouh.

También destacó que el plástico recolectado pasa por un proceso de tratamiento y se convierte en dos productos terminados: materiales de embalaje fabricados con PET (tereftalato de polietileno), que se utiliza para asegurar mercancías y facilitar su transporte. El otro producto son palés de alta resistencia elaborados con HDPE (polietileno de alta densidad), muy demandados en la industria logística.

We also encourage households to get more involved in this recycling process, by practicing source separation. This will add more value to the waste, as separated materials will not contaminate each other.

Instamos a los hogares a participar activamente en el reciclaje mediante la separación de residuos por su origen. Esto aumenta el valor de los residuos, ya que los materiales separados no se contaminan entre sí.

Los trabajadores informales tienen un papel clave que complementa la industria formal de procesamiento de residuos del país, aunque su labor conlleva riesgos y dificultades.

Efectos negativos para la salud

Con el tiempo, surgen diversos riesgos para la salud en esta actividad, ya que más de la mitad de quienes buscan plásticos en los vertederos no utilizan equipo de protección ni mascarillas. Durante horas, los trabajadores inhalan olores fuertes generados por procesos tanto naturales como químicos, lo que, según expertos en salud, puede provocar infecciones respiratorias y gastrointestinales graves, además de aumentar el riesgo de contraer enfermedades transmitidas por el aire, como el cólera. Para protegerse de algún modo, muchos de quienes se dedican a esta labor sin tomar precauciones consumen hierbas locales llamadas “soukoudai” o beben entre cuatro y cinco latas de leche evaporada sin azúcar (Peak) por semana, con la intención de fortalecer su sistema inmunológico; sin embargo, Erica Nenyoh, técnica de laboratorio médico en la Clínica de Salud Jomarfor, ubicada en la Región Suroeste de Camerún, dice:

There is no scientific study that proves consuming ‘Peak’ milk can enhance the immune system, especially with frequent exposure to pathogens like bacteria, viruses, and parasites.

No existe ningún estudio científico que demuestre que el consumo de leche Peak pueda mejorar el sistema inmunitario, y menos aún cuando las personas están expuestas con frecuencia a bacterias, virus y parásitos.

Un blog de la Asociación Estadounidense del Pulmón reveló que los recolectores de residuos expuestos a fibras plásticas pueden desarrollar problemas pulmonares y una reducción de la capacidad pulmonar con el paso del tiempo. Los expertos recomiendan usar mascarillas y guantes para evitar el contacto directo con los desechos y evitar problemas respiratorios.

En Camerún, un decreto presidencial conjunto, firmado en 2012 por los Ministerios de Ambiente y de Comercio, prohibió la producción, importación, posesión, comercialización y distribución gratuita de plásticos no biodegradables con una densidad igual o inferior a 60 micras de espesor. Esto se debe a que estos plásticos son más livianos, no pueden reciclarse y contaminan fácilmente el ambiente. Quienes infrinjan esta ley enfrentan penas de prisión de dos a diez años y una multa de 11.2 millones de francos CFA (20,000 dólares).

Con una población en rápido crecimiento y un aumento en el uso de plásticos, ha surgido la necesidad de adoptar métodos más sostenibles para proteger los ecosistemas, y el reciclaje se ha convertido en una de las alternativas clave. Los ciudadanos conscientes aportan su granito de arena: limpian el entorno, gestionan adecuadamente sus desechos y recolectan plásticos para reciclar, mientras esperan que el Gobierno actualice las regulaciones y reduzca el consumo de plásticos a nivel nacional.

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