¿Todas las rutas llevan a Haifa?

Partnership for Global Infrastructure and Investment & India-Middle East-Europe Economics Corridor event during the G20 Summit, in New Delhi on September 09, 2023. Photo by the Indian Prime Minister’s Office on Wikimedia Commons. Government Open Data License

Conferencia de la Asociación para la Infraestructura y la Inversión Globales y el Corredor Económico India-Medio Oriente-Europa durante la Cumbre del G20 en Nueva Delhi, 9 de septiembre de 2023. Foto de la Oficina del Primer Ministro de India en Wikimedia Commons. Licencia de datos abiertos del Gobierno.

Recientemente, el corredor de Zanzegur se ha convertido en un tema destacado en la agenda informativa. Proyectos de corredores económicos, incluida la ruta de Zanzegur que atraviesa la provincia de Syunik en Armenia y une Azerbaiyán con Najicheván, están reconfigurando los flujos comerciales y energéticos en el oeste de Asia. Estos cambios reflejan el papel central que desempeñan la energía y la seguridad en el panorama político de la región. Su ruta de 43 kilómetros de largo (27 millas) atraviesa el territorio armenio, conecta a Azerbaiyán —junto con Asia central, China e India— con Europa a través de Turquía. La supuesta cumbre de paz de Donald Trump en la Casa Blanca entre Armenia y Azerbaiyán solo ha aumentado la sensibilidad del asunto.

Sin embargo, el punto clave es que Irán no obtiene ningún beneficio de este corredor. Además, Estados Unidos está estableciendo su presencia directa en el sur del Cáucaso y en el mar Caspio por primera vez. Ahora, tras haber sido excluido de todos los corredores principales, Irán enfrenta la presencia directa de Occidente, e incluso de Israel, en su territorio. La pregunta sigue siendo: ¿bastará con estos corredores, o habrá un plan mayor para desplazar a Irán de las ecuaciones globales?

El Corredor IMEC

El Corredor Económico India-Oriente Medio-Europa (IMEC), anunciado en 2023, conecta a India con Europa a través del Golfo, Arabia Saudita, Jordania e Israel, y ofrece una alternativa a la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China. Diseñado para conectar a la India con el oeste de Asia y Europa, el IMEC se está desarrollando con la participación de Estados del Golfo y conectará a India directamente con Israel. Se espera que su implementación reduzca los gastos de transporte por aproximadamente 40%. En este contexto, Arabia Saudita ha realizado inversiones masivas en su red ferroviaria y planea multiplicar su capacidad ferroviaria para 2030. Este plan excluye a Irán por completo.

Hasta ahora, India, el rival comercial de China en Irán, ha logrado poco a pesar de sus acuerdos a gran escala con Teherán sobre el puerto Chabahar, que pretendía competir con el puerto pakistaní de Gwadar, y que incluso ha bloqueado inversiones chinas. La participación de India en el corredor Norte-Sur, que atraviesa Irán, también ha sido limitada. Por su infraestructura débil, se abstuvo de invertir e incluso envió su asistencia de trigo a Afganistán a través de Pakistán y China y no por Irán. India no ha hecho semejante inversión en el corredor, a diferencia de Rusia y Azerbaiyán, que invirtieron a lo largo de partes de su frontera común.

Al mismo tiempo, India es un socio estratégico de Israel, con el que promueve numerosos proyectos económicos y militares, como la inversión en el puerto de Haifa a través del grupo Aldani y participación en el proyecto Barak. En el sur del Cáucaso, India ha invertido en Ereván, lo que contrasta con la estrecha colaboración de Azerbaiyán con Tel Aviv y alinea a su política regional no en alianza con Israel, sino en rivalidad con China. Sin embargo, la influencia de Israel ha impedido la firma de acuerdos importantes entre India y Armenia.

En paralelo a estas complejas relaciones, India ha expandido su presencia militar en Asia central, particularmente en Tayikistán, Turkmenistán y Uzbekistán. Aunque India no apoyó las sanciones occidentales contra Rusia, esto se debió más a la competencia energética con China que a una alineación con Moscú. Sin embargo, en el Cáucaso, Nueva Delhi está ampliando gradualmente su presencia estratégica a través de una discreta división laboral con Israel. Actualmente, India es el mayor proveedor de equipamiento de defensa de Armenia. Grandes contractos con Ereván e inversiones de empresas como Kalyani Strategic Systems y Zen Technologies reflejan esta tendencia.

Los sigilosos esfuerzos de India para ampliar su influencia en Irak también son relevantes: se ha convertido en el segundo mayor comprador de petróleo iraquí. Esta medida está relacionada con el proyecto del puerto de Al-Faw y su conexión con Turquía, como con la garantía de la estabilidad del IMEC, ya que posibles disturbios en Irak y Siria podrían poner al corredor en riesgo. A su vez, esto ha alarmado a Pakistán, lo que ha empujado a Islamabad a reforzar lazos con Bagdad. Inevitablemente, esta apertura atrae a Israel a la competencia.

Mientras tanto, la propia China se ha abstenido de invertir en la ruta iraní de su Iniciativa de la Franja y la Ruta. Actualmente, a diferencia de Pakistán, Pekín no considera a Teherán como una alternativa para sus corredores. Esta postura también se ve reflejada en la naturaleza pasiva del llamado acuerdo estratégico de 25 años entre Irán y China.

El corredor Ben Gurión

El canal Ben Gurión es aproximadamente 50% más largo que el canal de Suez, pero ofrece ventajas que podrían animar a países de la región a utilizarlo. A diferencia del canal de Suez, que es arenoso y terroso y plantea varios problemas para la navegación, la ruta propuesta por el canal Ben Gurión es rocosa y sólida, lo que elimina estos problemas.

Otra ventaja es el diseño bidireccional, que permite a los barcos navegar simultáneamente en ambas direcciones. Por lo contrario, el canal de Suez, por su estrechez, solo permite navegar en un sentido, lo que obliga a las autoridades a programar días separados para barcos que entran y salen.

De acuerdo a cálculos de Israel, la construcción del canal Ben Gurión podría llevar alrededor de cinco años y requeriría una inversión mínima de 55,000 millones de dólares. Para financiar el proyecto, Israel ha llegado a acuerdos con tres bancos de Estados Unidos para obtener un préstamos de miles de millones a un interés de solo el 1%, con un plazo de amortización de 30 años.

El norte de Gaza es la ubicación prevista a para la conexión del canal con el Mediterráneo. Israel considera que la solución principal para proteger el canal es expulsar a toda la población de Gaza y reubicarla en Egipto.

Junto con el corredor IMEC, que termina en Haifa, el canal Ben Gurión reforzaría significativamente la posición económica y energética de Israel. Debilitar a Egipto y convertir a Haifa en un centro de energía y comercio son algunos de los objetivos principales de esta estrategia que persigue India en Asia occidental e Israel en el Mediterráneo y el Levante.

Los corredores Lapislázuli y Zanzegur

La búsqueda de influencia de India en Asia central gira en torno al corredor Lapislázuli, proyecto que comenzó en 2012 y que aún se encuentra en proceso de implementación. Este corredor deja a Pakistán al margen de las rutas comerciales de Afganistán y reduce la influencia de China. Aunque aún no tiene una conexión directa a India, el aumento de tensiones entre Pakistán e India y acontecimientos en Cachemira podrían eventualmente convertirla en una ruta alternativa viable que conecte India con Europa a través de Afganistán, sin pasar por Irán. El corredor conecta con la ruta Transcaspiana, y nuevamente excluye a Irán de los flujos comerciales tradicionales.

Israel también participa activamente en este proceso. Esta estrategia incluye grandes inversiones en Asia central, particularmente por parte de fabricantes de armas como Elbit Systems, así como la participación de la agencia de desarrollo MASHAV. Incluso la Unión Europa ha negociado recientemente con Estados túrquicos de Asia central para reducir la dependencia en Rusia y China. Dado que el 22% de las importaciones energéticas de Irán provienen de estos países, esta tendencia es de vital importancia para Tel Aviv.

La perspectiva ideológica de Irán hacia Zanzegur ha convertido al corredor en una herramienta de presión contra Armenia, a pesar de que queda dentro de territorio armenio, el aliado táctico de Teherán. Irán no logró capitalizar sus bienes culturales y lingüísticos para reforzar su influencia en Azerbaiyán y su posición de enfrentamiento hacia Bakú lo acercó a Tel Aviv. El corredor de Zanzegur tiene el apoyo de Estados Unidos e Israel, y no solo excluye a Irán de intercambios económicos regionales, también reduce la dependencia de Armenia en Teherán, debilita la influencia de Rusia en el Cáucaso y asegura los intereses comerciales y energéticos de Israel.

Aunque algunos sostienen que este corredor está geográficamente alejado de Israel, su conexión con Turquía, y potencialmente con Siria o Líbano, podría nuevamente permitir a Tel Aviv utilizar dependencias comerciales y energéticas como medio para consolidar su influencia sobre sus socios regionales.

Proyectos de corredores, desplazamientos de poblaciones y alianzas regionales han reconfigurado el control sobre rutas comerciales y energéticas. La inestabilidad en estas zonas suponen un riesgo de perturbación económica para actores regionales. Mientras tanto, cambios en influencias en Irak, Siria y la región en general enfatizan el rol cada vez más importante de la seguridad y energía en la configuración del panorama político del peste de Asia. Irán enfrenta retos cada vez mayores dentro de esta dinámica.

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