Uzbekistán recibe ayuda de China para salvar el mar de Aral

Parts of the Aral Sea, a once-expansive body of water between Kazakhstan and Uzbekistan, have dried up, leaving boats grounded and the region desertified.

Gran parte del mar de Aral, que antes se extendía entre Kazajistán y Uzbekistán, se ha secado, lo que ha dejado barcos encallados y ha transformado la región en un paisaje desértico. Imagen de Flickr (licencia: CC BY 2.0).

Este artículo fue presentado como parte de la Beca de Justicia Climática de Global Voices, que vincula a periodistas de países sinófonos y de la mayoría global para investigar los efectos de los proyectos de desarrollo chino en el extranjero. Encuentra más historias aquí.

En su momento, el mar de Aral era considerado el cuarto mayor lago del mundo, pero ahora es casi un desierto, ha perdido más del 90% de su superficie desde la década de 1960. El agua que queda se ha vuelto altamente salinizada y contaminada, lo que ha provocado una devastación ecológica. En 2010, al observar desde un helicóptero la desolación del mar de Aral, Ban Ki-moon, entonces secretario general de Naciones Unidas, admitió que la escena lo marcó profundamente, al punto de describirla como “una experiencia que deja una gran tristeza por la pérdida de un mar tan majestuoso”.

El lago está situado en la frontera entre Kazajistán y Uzbekistán. En la década de 1960, cuando ambas naciones formaban parte del bloque soviético, las autoridades impulsaron un plan para cultivar vastas extensiones de tierra árida en Asia central, para lo que desviaron el agua de los dos ríos principales que alimentaban el mar de Aral: el Syr Darya y el Amu Darya. Nadie alcanzó a prever los efectos devastadores que tendría.

Sin el agua del Amu Darya y el Syr Darya, el lago se secó. Durante décadas, el lecho del lago acumuló pesticidas tóxicos y fertilizantes arrastrados desde los campos de algodón.

NASA’s Terra and Aqua satellites have been documenting the diminishing of the Aral Sea since 2000.

Los satélites Terra y Aqua de la NASA han documentado la reducción del mar de Aral desde el año 2000. Imagen de NASA Goddard Photo and Video. (licencia: CC BY 2.0).

Aunque en los últimos 34 años se han hecho varios intentos por recuperarlo, ninguno de los dos países ha logrado avances significativos. En 2005, Kazajistán construyó la presa Kokaral que retuvo agua en su parte del lago y revivió en cierta medida la pesca comercial en la zona noroeste del mar, si bien el volumen total del lago sigue disminuyendo. En el caso de Uzbekistán, las iniciativas no han conseguido frenar la desertificación, la erosión del suelo ni las tormentas de arena y polvo derivadas de la catástrofe.

La presa Kokaral en Kazajistán. Imagen de Wikimedia Commons basada en datos del satélite Copernicus de la Unión Europea. (Sentinel, 2021, con modificaciones). Dominio público.

Sin embargo, Uzbekistán está ahora solicitando ayuda a China, líder mundial en la lucha contra la desertificación y la erosión del suelo, y la situación parece mejorar por primera vez en décadas. China tiene amplia experiencia en implementar métodos de riego por goteo (también conocidos como microirrigación), proceso en el que el agua gotea directamente en el suelo cerca de las raíces de los cultivos a través de tuberías. Este proceso puede ahorrar entre un 50% y un 80% de agua que utilizan las técnicas agrícolas tradicionales, y permite integrar de manera eficiente el riego con los fertilizantes.

Según un informe del análisis de la industria de China Report Network (中国报告网):

省水、省工、增产、节能、灌溉效果最佳、地形适应力强.

El proceso ahorra agua y energía, reduce la mano de obra, aumenta el rendimiento, garantiza un excelente efecto de riego y se adapta con facilidad a distintos tipos de terreno.

El precio del “oro blanco”

El desastre del mar de Aral está íntimamente ligado al cultivo de algodón en Uzbekistán, conocido a veces como “oro blanco». Los planes agrícolas de la Unión Soviética transformaron al país en una vasta plantación, con una producción anual de 4,5 millones de toneladas, que representaba más del 30% de la producción de algodón del bloque.

Cotton fields in Uzbekistan's Tashkent region.

Campos de algodón en la región de Taskent, Uzbekistán. Imagen de Wikimedia Commons. Licencia (CC BY-SA 3.0).

La desaparición de un lago de tal magnitud cambió radicalmente el clima de la región, con veranos abrasadores e inviernos de heladas intensas. Los habitantes de la zona del mar de Aral fueron los más afectados. La situación continúa siendo alarmante, y a finales de la década de 1990 la mortalidad infantil alcanzaba niveles inéditos en el mundo.

Cada año, las tormentas dispersan 80 millones de toneladas de arena y sal tóxicas del lecho del lago, que envenenan a la población y provocan muchas enfermedades crónicas y mortales.

Diversos estudios regionales encontraron sustancias tóxicas, insecticidas y pesticidas peligrosos en la sangre y orina de adultos y niños, e incluso en la leche de madres lactantes. Como consecuencia, la población suele enfrentar padecimientos graves como anemia, cáncer, enfermedades renales y brotes de tuberculosis.

Riego por goteo y cultivos resistentes a la sal

La cooperación ambiental en torno al mar de Aral es solo una parte del creciente acercamiento entre Uzbekistán y China. La relación ha crecido rápidamente hacia sectores como la energía, la minería, la industria automotriz, las energías renovables, el transporte y la agricultura. China no solo es el principal socio comercial de Uzbekistán, sino también su mayor inversionista. En 2024, el número de empresas conjuntas entre ambos países creció un 43,6 % y llegó al 3357, lo que consolidó aún más a China en la región.

A drip irrigation project in Uzbekistan.

Un proyecto de riego por goteo en Uzbekistán. Foto de UNDP Uzbekistan Flickr (licencia: CC BY-NC-SA 2.0).

En 2016, los dos países dieron el primer paso hacia la resolución conjunta de la crisis del mar de Aral cuando un grupo de científicos chinos visitó la región para un estudio que duró más de cinco años. En 2022, los investigadores concluyeron que las principales causas de la desecación del lago en las últimas dos décadas han sido el cambio climático y la escasa incorporación de tecnologías de ahorro de agua en el campo. Hoy en día, solo el 5% de las tierras cultivables emplea este tipo de técnicas en Uzbekistán, lo que deja un enorme margen para su expansión.

La cooperación comenzó en 2020, cuando el Instituto de Ecología y Geografía de Xinjiang (XIEG), que depende de la Academia China de Ciencias, comenzó a implementar sistemas de riego por goteo en varias ubicaciones de Uzbekistán para demostrar su eficiencia.

Chen Xi, director del Centro de Investigación para la Ecología y el Ambiente de Asia central de la Academia China de Ciencias, comentó:

棉花种植的高耗水量可以通过推广节水技术增加用水效率来解决,高效节水技术可使乌兹别克斯坦每年节约80-100亿立方米的水资源,可用于产业发展和咸海生态修复。

La elevada demanda de agua que requiere el cultivo de algodón podría mitigarse mediante la promoción de tecnologías de ahorro hídrico y la mejora en la eficiencia de su uso. El empleo de sistemas de riego de alta eficiencia permitiría a Uzbekistán conservar entre 8000 y 10,000 millones de metros cúbicos de agua al año, recursos que podrían destinarse tanto al desarrollo industrial como a la restauración ecológica del mar de Aral.

Esto representaría un avance muy significativo, considerando que la parte uzbeka del lago no recibe agua alguna, mientras que el lado kazajo apenas obtuvo 2,6 millones de metros cúbicos en 2024.

Boats have been left grounded in the Uzbekistan's Moynaq region as the Aral Sea's once-expansive water has dried up.

En la región de Moynaq, en Uzbekistán, los barcos yacen varados sobre la tierra reseca, testigos silenciosos de cómo las aguas que alguna vez llenaron el vasto mar de Aral han desaparecido por completo. Imagen de Wikimedia Commons (licencia: CC BY 2.0).

Junto con implementar sistemas de riego más eficientes, China ha impulsado programas de reforestación que buscan restaurar el entorno del mar de Aral. En 2020, XIEG inauguró un vivero a orillas del lago, donde lograron cultivar decenas de especies de plantas tolerantes a la sal. Estos resultados muestran que es posible ampliar estos cultivos a mayor escala, y también que pueden jugar un papel clave en la recuperación de los suelos afectados por la salinidad.

Esta iniciativa se amplió a una escala mucho mayor. En 2025, Abdirashit Mirzambetov, jefe del laboratorio de biotecnología y fisiología vegetal del Centro Internacional de Innovación de la región del mar de Aral, explicó:

Мы привезли из Китая свыше двухсот видов солеустойчивых и засухоустойчивых растений. Их семена будут выращиваться в регионах Приаралья с последующим их выращиванием на осушенном дне Аральского моря.

Hemos traído más de doscientas especies de plantas resistentes a la sal y a la sequía desde China. Sus semillas se cultivarán en la región del mar de Aral, y después se plantarán en el lecho recuperado del lago.

A principios de 2025, XIEG envió a Uzbekistán 1,5 toneladas de semillas de plantas resistentes a la sal para crear un vivero conjunto de especies salinas, según informó la Academia China de Ciencias. Wang Ping, de XIEG, explicó que estas semillas apoyarán la recuperación de tierras degradadas, y también servirán como base para estudios sobre biodiversidad.

La más reciente innovación tecnológica que los científicos chinos han llevado a la región del mar de Aral son las soluciones impulsadas por energía solar. En 2025, XIEG instaló sistemas de riego por goteo alimentados con paneles fotovoltaicos, además de un sistema inteligente de riego solar específicamente diseñado para el cultivo de algodón. Según XIEG, estas medidas han logrado triplicar la producción de algodón, al tiempo que han reducido considerablemente los costos de producción y el consumo de agua.

Diplomacia ambiental

China ha destacado sus esfuerzos para apoyar a Uzbekistán y Kazajistán frente a la desecación del mar de Aral. Esto le permite proyectarse como una potencia de alta tecnología ante los países de Asia central y, al mismo tiempo, construir una imagen de país comprometido con el cuidado del ambiente.

En un momento en que las potencias occidentales muestran cada vez más vacilación en sus compromisos internacionales, la crisis del mar de Aral también se interpreta como una oportunidad para que China fortalezca sus vínculos con Uzbekistán y otros países de Asia central, y promueva los principios de la “ciencia sin fronteras”. Esto implica, de manera indirecta, que los países occidentales han descuidado esta labor o han intentado usar la asistencia científica como un instrumento de presión.

Al brindar asistencia a Uzbekistán, China se apoya en su propia experiencia en la lucha contra la desertificación y la erosión del suelo. China ha creado el mayor bosque artificial del mundo en Saihanba, en la provincia de Hebei, y ha llevado a cabo proyectos para transformar el desierto de Mongolia Interior. Su trabajo en la restauración de la cuenca del río Tarim, en el noreste de China, resulta particularmente relevante, ya que las condiciones de esa región son comparables a las del mar de Aral.

La torre Saihan en el parque nacional Forestal de Saihanba en Hebei, China. Como el mayor bosque artificial del mundo, este parque es un claro ejemplo de la capacidad de China en proyectos de reforestación. Imagen de Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0).

China ha buscado posicionarse como experta en la lucha contra la desertificación para fortalecer sus lazos con Uzbekistán y otros países afectados por la erosión del suelo y la desertificación.

En última instancia, Uzbekistán, como país anfitrión, asume la responsabilidad principal de afrontar la crisis del mar de Aral. China, por su parte, se ha consolidado como líder en este campo y como un actor internacional responsable, dispuesto a actuar más allá de la mera extracción de recursos.

En Uzbekistán, la imagen pública de China mejora especialmente entre los ciudadanos gracias a su participación en la crisis del mar de Aral. Aunque los avances tardarán décadas en hacerse visibles, China será recordada por haber ayudado a revertir los daños causados.

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