Película maratí desafía los estereotipos queer en India

The Sabar Bonda (Cactus Pears) team at the 2025 Sundance Film Festival Awards. Image via Wikimedia Commons by Bryan Berlin. CC BY-SA 4.0.

El equipo de “Sabar Bonda” (Peras de cactus) en la edición 2025 del Festival Sundance. Imagen de Wikimedia Commons por Bryan Berlin. CC BY-SA 4.0.

Sabar Bonda (2025) es una película maratí que ofrece un acercamiento íntimo a las vidas queer de la India rural, explorando el amor, la familia y el sentido de pertenencia lejos de la mirada urbana. Al enfocarse en las experiencias de sus protagonistas y sus contextos sociales, de género, su sexualidad y la vida rural, esta película viene a desafiar las narrativas convencionales y a reimaginar las posiblidades de la vida queer por fuera de la ciudad. El éxito que obtuvo en el festival Sundance 2025 y su tierna descripción del amor gay en un entorno pueblerino generaron grandes elogios de la crítica, junto con el escrutinio de la guerra cultural.

El contexto

En 2023, cuando la Corte Suprema de la India recibía peticiones que buscaban el reconocimiento legal de los matrimonios homosexuales en India (en Supriyo v. Union of India, o “Supriyo”), la Unión de la India, comandado por el partido líder Bharatiya Janata (BJP), no solo se opuso a esas peticiones, también afirmó que ser queer era un “fenómeno de la elite urbana”. Estos dichos fueron refutados fuertemente por los peticionarios, lo que finalmente llevó a la Corte a afirmar que, definitivamente, la postura de la Unión de la India estaba errada en sus dichos: la homosexualidad no podía considerarse ni exclusivamente urbana ni elitista.

D.Y. Chandrachud, Presidente del Tribunal Supremo de la India, observó al escribir para las minorías:

The discussion in this segment has not scratched the surface of the rich history of the lives of LGBTQ persons in India, which continue into the present. Yet, even the limited exploration of the literature and reportage on the subject makes it abundantly clear that homosexuality or queerness is not solely an urban concept, nor is it restricted to the upper classes or privileged communities.

La discusión en esta etapa ni siquiera toca la superficie de la vasta historia de la vida de las personas LGBTQ de la India, que aún continúan en el presente. Sin embargo, la limitada exploración de la literatura y los reportajes sobre el tema dejan en evidencia que la homosexualidad o el ser queer no es solo un concepto urbano, ni está restringido a las clases altas o comunidades privilegiadas.

Aunque, eventualmente, la Corte se negó a reconocer de manera legal las relaciones homosexuales en India, sí reconoció la autenticidad y la naturalidad de la comunidad queer. Incluso llamó al gobierno a constituir un comité para evaluar la creación de un marco legal para estas uniones. Así, si bien la sentencia Supriyo no otorgó los derechos matrimoniales plenos a parejas del mismo género, sí amplió los límites de la ley al afirmar que las personas transgéneros en relaciones heterosexuales tenían el derecho a casarse bajo la legislación existente, incluidas las leyes personales. El veredicto también aclaró una dimensión importante de los derechos al matrimonio en la India; principalmente, que el derecho a casarse no era un derecho fundamental en India y que el reconocimiento de las relaciones homosexuales dependía del dominio exclusivo del sistema legislativo, no judicial.

Dos años después, apenas se ha avanzado en el intento de convertir esa demanda en ley, pero para las personas homosexuales sí se logró un reconocimiento de la validez y la complejidad de sus vidas en pareja.

Supriyo Chakraborty, el solicitante epónimo en el caso matrimonio igualitario, publicó esto en Instagram:

DY Chandrachud, juez supremo de India, tendrá una audiencia en una demanda presentada por Supriyo Chakraborty y Abhay Dang en la Corte Suprema sobre derechos de matrimonio para LGBTQIA+ en virtud del proyecto de ley de matrimonio especial.
————-
La petición ha sido redactada por los abogados Arundhati Katju, Priya Puri y Shristi Borthakur, y será defendida por los abogados Neeraj Kishan Kaul y Menaka Guruswamy, según informan LiveLaw y BarandBench. Otra pareja ha presentado una demanda ante la Corte Suprema para que la ley de matrimonio especial sea neutra en cuanto al género. Parth Phiroze Mehrotra y Uday Raj Anand llevan 17 años juntos. Están criando a dos hijos, pero como no pueden formalizar legalmente su matrimonio, se han visto en una situación en la que ninguno de los dos demandantes puede tener una relación legal de padre con los hijos. Los abogados Mukul Rohatgi y Saurabh Kripal representarán a los demandantes ante la Corte Suprema.

Actualización: la Corte Suprema de India ha emitido un aviso al Gobierno de India para que responda en un plazo de cuatro semanas.

Es en este contexto que la película maratí “Sabar Bonda” (Peras de cactus) aparece como un soplo de aire fresco, en medio de una serie de películas en hindi que estarían repletas de estereotipos románticos adaptados a la mirada heteropatriarcal convencional. Bollywood ya ha explorado temas sobre homosexualidad, algunas películas eran controvertidas para su época, como “Fuego” (1996), “Mi hermano Nikhil” (2005) y “Geeli Pucchi” (2021) de Deepa Mehta. Hasta ahora, estas películas siguen siendo novedad.

“Sabar Bonda” va un paso más allá, pide a la audiencia imaginar las posibilidades radicales de ser queer después de Supriyo. Plantea preguntas específicas a la audiencia: ¿qué significa ser queer en la India rural hoy? ¿Cómo puede manifestarse la homosexualidad hoy en un entorno en el que legisladores, jueces y la sociedad civil la han relegado a un segundo plano, en gran medida? ¿Cómo pueden las parejas homosexuales afrontar las dificultades para constituir una familia y el matrimonio sin el apoyo social, legal o religioso? Estas son solo algunas de las preguntas que la película plantea a los espectadores, mientras ofrece una mirada íntima a algunas vidas rurales queer que, hasta ahora, fueron ignoradas en el cine convencional.

¿Qué hace especial a “Sabar Bonda”?

No debería sorprender que el director, Rohan, es miembro de la comunidad queer, y su sensibilidad artística y cosmovisión están formadas por su crianza de clase obrera. Su padre era chofer y su madre ama de casa, y creció en una casa de una habitación en un barrio bajo de Bombay. Es un cineasta autodidacta con experiencia en diseño de interiores, y esta película refleja su perspectiva personal y también sus vivencias. En una entrevista con The Polis Project dijo:

Look, the film is based on my experience, and this is how things unfolded for me. Everyone’s experience is so different, but when they start making films, it is always the same. There are too many rules. Where is the joy then of telling a story?

Mira, la película está basada en mi experiencia y así es como las cosas se dieron para mí. Las experiencias de cada persona son muy diferentes, pero cuando comienzan a hacer películas, siempre es la misma. Hay demasiadas reglas. Entonces, ¿dónde está la alegría en contar una historia?

Es precisamente esta voluntad de romper las convenciones cinematográficas y desafiar las normas narrativas lo que hace de “Sabar Bonda” una creación subversiva. La película se basa en las experiencias de Rohan cuando lidió con la muerte de su padre y exploró su identidad como hombre queer mientras reconecta con sus raíces ancestrales, y combina la historia personal con la ficción para crear una historia profundamente conmovedora. La película sigue a Anand (Bhushan Manoj), trabajador de un centro de llamadas de Bombay, que regresa a la aldea de su familia en Maharashtra rural para el tradicional período de duelo de diez días después de la muerte de su padre. Allí se reencuentra con su amigo de la infancia, el granjero local Balya (Suraaj Suman). Mientras Anand convive con el dolor y la presión familiar para casarse, ambos forman un tierno vínculo que les brinda consuelo y un sentido de pertenencia.

El título en maratí de la película, que se traduce como “Peras de cactus”, es una metáfora de las vivencias de los protagonistas. Así como el cactus es espinoso por fuera, pero dulce y jugoso por dentro, los protagonistas soportan las dificultades y se abren camino hacia el amor en su duro entorno rural. Finalmente, crean un espacio de intimidad y consuelo. Otro aspecto a destacar de esta película es que está escrita en maratí. Durante mucho tiempo, las historias queer de India han estado dominadas por el cine en hindi, y son pocas las producciones en otras lenguas vernáculas, como malabar o bengalí. Muy pocas películas en maratí han tratado las narrativas queer, lo que hace que “Sabar Bonda” sea una contribución nueva e importante a la historia queer en India.

“Sabar Bonda” subvierte la típica narrativa queer pues desvía la atención de los estereotipos centrados en el trauma de la darse a conocer como homosexual y la violencia familiar. En cambio, se centra en el rico mundo interior de sus personajes. En esta historia, la madre de Anand sabe de la orientación sexual de su hijo y lo apoya en secreto. Hacia el final, la madre también “descubre” la sexualidad de Baya y, discretamente, crea un espacio para que puedan convivir. Este silencioso espacio de solidaridad rara vez se representa en las narrativas tradicionales. Además, la película desafía la presunción de que a las personas homosexuales solo las apoyan personas que viven en la ciudad y que son “educadas”. Por el contrario, destaca que la empatía puede trascender las clases sociales y el nivel de educación. Aunque las palabras “gay” “queer” u “homosexual” nunca se usan de forma explícita, las referencias son inconfundibles en toda la película.

Al mostrar la intimidad que Balya y Anand forjan en un entorno por demás hostil, “Sabar Bonda” sirve como un reflejo sutil pero profundo de la sociedad, y lleva al espectador a replantearse las preguntas planteadas al principio: ¿cómo deberían las parejas queer sortear las dificultades de la familia y el matrimonio con escaso o nulo apoyo social, legal o religioso? Y, ¿por qué deben ser marginadas mientras sus contrapartes se mueven con seguridad en la sociedad con sus privilegios intactos?

Un reconocimiento extenso y merecido

La película recibió un amplio reconocimiento. Ganó el premio de Cine Mundial del Gran Jurado en el Festival de Sundance. Las críticas del Film Critics Guild le dio un puntaje de 8.6 sobre 10, y su presidente, Anupama Chopra, lo llamó “Un viaje lírico y melancólico de autodescubrimiento y pertenencia que ofrece esperanza incluso en circunstancias difíciles”.

¡El primer largometraje en maratí de Rohan Kanawade, Sabar Bonda (Peras de cactus), tiene una calificación de 8.6 sobre 10 en FCGR!

La película se estrena hoy en los cines de India.

Lea las entrevistas.

Otras reseñas han sido igualmente generosas, como la de Prathyush Parasuraman de The Hollywood Reporter India comparó la película con un “pan que sale de la tostadora” y ofrece “algo novedoso”. Mihir Bhanage de The Times of India la calificó como “una película sencilla y hermosa que desarrolla una dulce historia de amor, pérdida y fraternidad”. Tatsam Mukherjee de The Wire la describió como una película “que lidera una revolución silenciosa en la sala de estar de la clase media, no con histeria, sino con alegría y solidez”.

Ciertamente, la fuerza de la película reside en su ritmo pausado y en su narrativa sutil. Explora con delicadeza temas como el duelo, la pertenencia, la sexualidad y la familia, mientras que destaca el contexto social de los protagonistas; en concreto, cómo la casta, el género, la orientación sexual y la localidad rural influyen en las experiencias personales

Rohan logra equilibrar la emoción y los matices sin sonar sermoneador, con lo que ofrece una visión única e íntima de las posibilidades radicales del amor queer en la India rural. “Sabar Bonda” es una obra maestra de cine con matices y una película imprescindible para quienes se interesen en historias que están en la intersección de la clase social, la sexualidad y la vida familiar en India.

Inicia la conversación

Autores, por favor Conectarse »

Guías

  • Por favor, trata a los demás con respeto. No se aprobarán los comentarios que contengan ofensas, groserías y ataque personales.