Premio Nobel de la Paz a Venezuela destaca lucha democrática del país

Imagen vía Caracas Chronicles, usada con autorización.

El viernes 10 de octubre, María Corina Machado, política opositora venezolana que ha estado en la clandestinidad desde enero de 2025, fue condecorada con el premio Nobel de la Paz 2025. Su premio es el primer premio Nobel individual para Venezuela en toda categoría: es la segunda mujer latinoamericana (después de la guatemalteca Rigoberta Menchú) y la décima novena mujer galardonada con el premio en sus 124 años de historia.

Aunque la carrera política de Machado abarca tres décadas, el Premio Nobel reconoció su liderazgo en las elecciones presidenciales  venezolanas de 2024 , cuando encabezó una de las iniciativas cívicas electorales de observación más ambiciosas de Venezuela, que demostró ser esencial para documentar y verificar el gran fraude electoral de Nicolás Maduro.

El comité dijo “Como líder de las fuerzas democráticas en Venezuela, María Corina Machado constituye uno de los ejemplos más extraordinarios de valentía civil en América Latina en los últimos tiempos”. Agregó que Machado ha «desempeñado un papel fundamental en la unificación de una oposición política”, pero logró encontrar argumentos comunes cuando defendió elecciones libres y una gobierno representativo: “Este es, precisamente, el núcleo de la democracia: la defensa conjunta de los principios que garantizan el autogobierno del pueblo, incluso en la discrepancia».

Cuando Machado recibió la llamada a las 03:00 horas, hora local, apenas podía creer la noticia. Sus primeras palabras reflejaban hasta dónde llegó la organización social que surgió durante las elecciones de 2024: “Les agradezco profundamente, pero espero que entiendan que esto es un movimiento, el logro de toda una sociedad. Soy solo una persona. Ciertamente, no lo merezco”, dijo a Kristian Berg Harpviken, secretario del Comité del Nobel, en un video difundido en medios sociales.

Las reacciones al galardón de Machado fueron de apoyo y de crítica. Ella sigue en la clandestinidad tras el breve y violento secuestro de las fuerzas de seguridad oficiales en enero de 2025. Interactúa con seguidores y periodistas solo a través de medios sociales o llamadas por video. Sus movimientos restringidos implican que no puede participar libremente con críticos ni seguidores para defenderse o explicarse.

Carrera definida por la resistencia; campaña bajo asedio

Machado no es nueva en la política venezolana. Tiene 58 años, es ingeniera industrial de Caracas, y entró en la escena pública en 2002 a través de Súmate, ONG dedicada a supervisión electoral. La organización logró notoriedad tras liderar una campaña que recolectó 3.2 millones de firmas para el referéndum revocatorio de Venezuela de 2004 contra el entonces presidente Hugo Chávez.

Después, Machado postuló a un cargo, ejerció como diputada entre 2011 y 2014. En 2012, fundó Vente Venezuela, movimiento político  de centro derecha que promueve políticas económicas liberales y libertades individuales. Como señaló El País en 2023, su visión política hace recordar la de Margaret Thatcher o Ronald Reagan. Actualmente, Vente Venezuela no tiene reconocimiento como partido oficial de la autoridad electoral del país y ha pasado a ser el partido más perseguido en Venezuela.

Su ascenso al liderazgo total de la oposición de Venezuela llegó en 2024, después de que Machado ganó las elecciones primarias de noviembre de 2023 que debían unir a las fuerzas opositoras en un solo candidato presidencial. Sin embargo, su victoria, fue efímera: en pocos días, el gobierno de Maduro la descalificó del cargo público, así que ella anunció su apoyo al exdiplomático Edmundo González Urrutia, que fue quien apareció en las cédulas electorales.

Durante la campaña electoral, Machado ayudó a organizar un amplia red de vigilancia ciudadana con la participación de más de medio millón de voluntarios —entre los que había muchas mujeres— que rastraron y verificaron el conteo de votos en todo el país. Los datos recopilados por sus equipos indicaron una clara victoria de González Urrutia, con cerca del 70% de los votos, en notoria diferencia con la declaración oficial del Consejo Nacional Electoral de que Nicolás Maduro había sido reelegido.

Cuando se anunciaron los resultados, Machado llamó a manifestaciones pacíficas en todo el país, pero poco después tuvo que ocultarse por las crecientes amenazas de las fuerzas de seguridad del Estado. Mantiene contacto solo a través de medios sociales.

Tras las disputadas elecciones, el gobierno de Maduro aumentó su campaña de represión. Además de consolidar el fraude electoral, las autoridades reprimieron las protestas en barrios de bajos ingresos con fuerza sin precedentes con el resultado de 25 muertes, más de 2000 detenidos, y docenas de incursiones ilegales con la operación Tun Tun.

Más de 800 presos políticos siguen injustamente detenidos en centros de reclusión a la fecha, muchos víctimas de la represión poselectoral de 2024. Esta cifra incluye a defensores de los derechos humanos, extranjeros y hasta menores, y fue confirmada por la Misión de Determinación de los Hechos sobre Venezuela de Naciones Unidas, que ha estado activa en el país desde 2019.

¿Impulso para la democracia venezolana?

La carrera política de Machado no está libre de controversia. En 2014, estuvo entre los líderes de La Salida, ola de protestas antigubernamentales que se convirtieron en uno de los episodios más violentamente reprimidos en la historia reciente de Venezuela.

Con los años, se ha alineado con figuras internacionales de derecha: mantiene una larga, aunque distante, relación con el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y actualmente respalda una alianza con el presidente estadounidense, Donald Trump, cuya administración ha emprendido una agresiva postura hacia Venezuela, que incluye despliegue de buques de guerra en el Caribe contra el llamado “Cartel de los Soles”.

Machado incluso agradeció a Trump en su discurso en español, y luego agregó una publicación en inglés en X: “Dedico el premio al sufrimiento del pueblo de Venezuela, y al presidente Trump por su decisivo apoyo a nuestra causa”.

Reacciones polarizadas, cobertura silenciada

Dentro de Venezuela, las celebraciones públicas por el Premio Nobel de la Paz fueron acalladas, los medios independiente locales informaron al respecto de manera limitada. Según el Sindicato Nacional de Trabajadores de la Prensa de Venezuela, periodistas de los principales medios que informaron del premio recibieron amenazas o quedaron temporalmente suspendidos de sus puestos.

La reacción internacional de los medios sociales a los premios fue variada. Los seguidores celebraron el liderazgo de Machado y su compromiso con la protesta no violenta durante las polémicas elecciones de julio de 2024, aunque los críticos cuestionaron que se catalogue sus tácticas como totalmente “pacíficas”.

Adolfo Pérez Esquivel, galardonado argentino del Premio Nobel de la Paz 1980 por su oposición a la última dictadura cívico-militar argentina (1976–1983), criticó el saludo a Machado a Donald Trump:

Me preocupa que no hayas dedicado el Nobel a tu pueblo y sí al agresor de Venezuela. Creo, Corina, que tienes que analizar y saber dónde estás parada, si eres una pieza más del coloniaje de Estados Unidos, sometida a sus intereses de dominación, lo que nunca puede ser para el bien de tu pueblo.

Iria Puyosa, colaboradora venezolana de Global Voices e investigadora, destacó que el premio, a la larga, significa un reconocimiento a la larga lucha de compatriotas venezolanos contra la represión del gobierno de Maduro, igual que su predecesor, Hugo Chávez:

Hoy, las reacciones de centenares de conocidos, amigos, colegas, compañeros de viaje, no me han dejado dudas. La gente siente que se trata de un premio a quienes han luchado durante más de 20 años por recuperar la democracia en Venezuela. Un premio para quienes no hemos cedido ante la persecución y la represión.

Por su parte, el periodista venezolano Rafael Osío Cabrices, sugirió que el Premio Nobel de la Paz ha cambiado el entorno político para la administración de Maduro. En su opinión, con Machado ahora reconocida internacionalmente, cualquier intento de atacarla tiene un costo diplomático y político más alto. Al mismo tiempo, el premio expone los límites de la estrategia de propaganda de Maduro, que busca retratarlo como víctima en respuesta a los despliegues militares de Trump en el Caribe.

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