Cortina de humo de oro de Uganda: Costo real del conflicto en República Democrática del Congo

Tropas del Ejército congolés patrullan para proteger al pueblo contra los ataques de grupos armados. Imagen de MONUSCO/Abel Kavanagh, a través de Wikimedia Commons (CC BY-SA 4.0 deed)

Por Sam Irving

En las zonas orientales de República Democrática del Congo, el conflicto crea más que solo tragedia humana y ruptura en la gobernabilidad; también difumina el rastro de los recursos naturales más valiosos del país, es decir, del oro. En los países limítrofes de Uganda, las exportaciones de oro han aumentado muchísimo en los últimos diez años, con incrementos evidentes entre 2022 y 2024.

En 2023, las exportaciones de oro de Uganda fueron de asombrosos 2300 millones de dólares, un marcado incremento de los 201 millones de dólares exportados más de 12 meses antes. Eso nos hace preguntarnos: ¿el oro de Uganda es realmente ugandés, o es oro traficado del conflicto de países vecinos devastados por la guerra y exportado como propio?

Cicatrices coloniales y el Movimiento 23 de Marzo

República Democrática del Congo es uno de los países mas grandes de África y uno de los países más ricos en minerales del mundo: tiene más del 70% de las reservas globales de cobalto. Sin embargo, a pesar de la gran riqueza de recursos, República Democrática del Congo había quedado atrapada en un ciclo de pobreza y conflicto desde que Bélgica lo colonizó durante el reinado del rey Leopoldo II.

En 1960, Congo alcanzó su independencia, aunque fue un país cicatrizado con inestabilidad política, tejido social fracturado y sin capacidad administrativa. El resultado es que se convirtió en un Estado fallido. A pesar de sus amplias reservas minerales, Congo es ahora uno de los países más pobres del mundo. La orientación política y las condiciones socioeconómicas han ocasionado más de medio siglo de conflicto e inestabilidad. El conflicto más notable de los años recientes ocurre en el este de República Democrática del Congo entre el Ejército congolés y diferentes grupos armados, de los que el más notable es el movimiento rebelde 23 de Marzo.

El movimiento 23 de Marzo (M23), que tiene principalmente el respaldo de Ruanda, es un grupo armado de mayoría tutsi que en 2012 formaron amotinados del Ejército congolés. La formación de M23 se puede rastrear hasta los graves efectos colaterales de las comunidades victimizadas y desplazadas tras el genocidio de Ruanda, en el que la mayoría hutu en Ruanda enfrentó a los tutsi, minoría que había sido la etnia favorecida de colonialistas alemanes, y que controló mucha riqueza y las posiciones sociales altas de Ruanda.

Los organismos internacionales y gubernamentales, como Naciones Unidas, especularon sobre por qué Ruanda sigue financiando y sosteniendo al M23. Una razón probable es el lucrativo mercado de contrabando que surge como resultado del conflicto, que desestabiliza a República Democrática del Congo y resta oportunidades de una hegemonía regional de un Estado subsahariano rico en recursos. Sin embargo, Ruanda puede no ser el único vecino que auspicia el conflicto en el este de la República Democrática del Congo para explotar más rutas de tráfico. ¿Podría atribuirse el casi inexplicable aumento de exportaciones de oro de Uganda en los años recientes a oro congolés contrabandeado?

Consecuencias del conflicto en curso en el este de República Democrática del Congo

El conflicto en curso en el este de República Democrática del Congo, supuestamente alimentado en parte por el apoyo de Uganda a los rebeldes del M23, ha tenido consecuencias devastadoras para los civiles congoleses y para la región en general.

Grupos rebeldes como el M23 tienden a operar en zonas rurales remotas, se sostienen con saqueos y venta de recursos naturales. Eso perpetúa un ciclo de inestabilidad que prospera sin el control del Estado. El M23 puede estar directamente vinculado a actores externos a través de su control de minas y rutas de contrabando, y de redireccionar la riqueza de República Democrática del Congo al propio M23 y sus auspiciadores estatales.

La violencia sexual ha surgido junto con la explotación económica como arma de guerra. Las denuncias recientes de organizaciones internacionales han documentado 761 víctimas de violencia sexual entre 2019 y 2022, aunque es probable que las cifras reales sean mucho más alta. Como indican los principales académicos, la violación en tiempos de guerra devasta no a personas y comunidades enteras, y fractura familias, desmantela importantes redes sociales y paraliza economías locales.

La violencia sexual y la violación no representan todos los costos humanos del conflicto actual. Más testimonios de lugareños afectados por el conflicto del este de la República Democrática del Congo, pueden ayudar a dar una imagen igualmente espantosa. La congolesa Tontine recuerda hacer quedado atrapada en un estallido de violencia cuando una devastadora explosión mató a seis miembros de su familia y dejó muchos heridos. Además de muerte y pérdida de familiares y amigos, numerosas fuentes señalan desplazamiento masivo de personas, muchos se ven obligados a dejar sus hogares por la violencia. El testimonio de un civil en el campo en Goma, en el este de la República Democrática del Congo, muestra que soldados del M23 están sacando por la fuerza a civiles de sus hogares y de campamentos temporales. Estos relatos más personales coinciden con informes de Human Rights Watch, que sustenta acusaciones de que el M23 obliga desplazamientos masivos de civiles, y otras atrocidades que lindan con crímenes de guerra.

El auge del oro en Uganda

El auge del oro de Uganda no es casual. Sus exportaciones aumentan al mismo tiempo que el este de la República Democrática del Congo  se ve atrapado en violencia, lo que plantea preguntas sobre quién se beneficia realmente de este conflicto sin fin. Por años, se ha acusado a Ruanda de respaldar a los rebeldes M23 para controlar minas y traficar rutas. Ahora, la repentina ganancia de oro de Uganda parece narrar una historia paralela: el conflicto entre vecinos da la perfecta cobertura para traficar oro congolés.

Esto es neblina de guerra en curso, la violencia oscurece todo, permite que grupos armados y sus derrochadores estatales a obtener ganancias a expensas de República Democrática del Congo. Son los congoleses comunes y corrientes quienes sufren desplazamiento masivo, violencia sexual y comunidades destrozadas, mientras que el bienestar de su país sigue subiendo. En lugar de impulsar estabilidad y crecimiento, otros desvían la riqueza mineral de República Democrática del Congo, y convierten el caos en República Democrática del Congo en ingresos.

República Democrática del Congo está atrapada en la paradoja de la abundancia, la asombrosa riqueza natural genera inestabilidad, no desarrollo. Los actores regionales tienen un rol central; igual que los actores internacionales, y demanda global de oro, para tecnología, finanzas, joyería, y más. Todo eso impulsa esta economía ilícita. Desde comerciantes en Kampala a refinerías en Dubái, a mercados europeos, los consumidores en los países desarrollados son cómplices indirectos en sostener estas economías de guerra.

El rol de Uganda se debe ver como lo que es, no solamente oportunidades, también complicidad. A través de patrocinar el conflicto en la frontera este de República Democrática del Congo, Uganda asegura el constante flujo de contrabando de oro que ha transformado su economía de exportación casi de la noche a la mañana.

¿El mundo continuará haciéndose de la vista gorda? Si los mercados globales, Gobiernos, instituciones y organismos internacionales actuaron mal, el ciclo continuará más adelante. El auge exportador de Uganda es un crudo recordatorio de que, en República Democrática del Congo, la paz paga menos que el saqueo.

Inicia la conversación

Autores, por favor Conectarse »

Guías

  • Por favor, trata a los demás con respeto. No se aprobarán los comentarios que contengan ofensas, groserías y ataque personales.