Burundi usa plantas para frenar deslizamientos de tierra

Les collines du Burundi sont devenues de plus en plus difficiles à cultiver car leurs sols sont déstabilisés et érodés par la déforestation et les impacts du changement climatique (Image : Hemis / Alamy)

Cada vez más, las colinas de Burundi son más difíciles de cultivar, pues los suelos están inestables y erosionados por la deforestación y el impacto del cambio climático. Imagen – Hemis / Alamy)

Este artículo se publicó originalmente en inglés en Dialogue.earth y Ibihe.org. Global Voices lo reproduce en el marco de un acuerdo editorial.

En Burundi, científicos y agricultores han usado técnicas de ingeniería bioinspiradas para restaurar y proteger tierras amenazadas por la erosión.

Burundi es un país ubicado en África oriental densamente poblado con más de 14 millones de habitantes. Su geografía montañosa lo vuelve particularmente vulnerable a la erosión de los suelos. Sus pendientes abruptas y extendidas suelen verse afectadas por deslizamientos de tierra, sobre todo por desaparición de la cubierta vegetal por la búsqueda de leña y tierras agrícolas. El cambio climático desestabiliza sobre todo los suelos, y exacerba las sequías y lluvias fuertes.

En consecuencia, el 1,2% de las tierras de Burundi ha sufrido una fuerte degradación entre 2017 y 2020, y la erosión de los suelos sigue agravándose, según un estudio del Banco Mundial de 2023.

La erosión y los deslizamientos de tierra son particularmente devastadores para las zonas rurales, donde viven la mayoría de los burundeses. Esos fenómenos deterioran las rutas aisladas que llegan a las aldeas de montaña, que en Burundi se llaman colinas, lo que complica el envío de la ayuda alimentaria y humanitaria. La pérdida de tierras cultivables y de medios de subsistencia limita la capacidad de los agricultores de conseguir alimentos de base.

Ante esta situación, en 2018, Burundi inició un proyecto quinquenal para restaurar paisajes degradados y evitar la erosión. El proyecto está financiado y supervisado por el Banco Mundial, y moviliza a numerosos socios, incluida la Organización de Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Reforzar suelos con plantación cuidadosa y una «ingeniería biológica»

En el marco de este proyecto, que abarca 22 colinas que cubren 13,000 hectáreas, las explanadas se ven amenazadas sobre tierras agrícolas en pendiente, donde se plantan gramíneas, arbustos y árboles.

Así, las raíces de estas plantas sujetan el suelo; las plantas absorben el agua y vuelven los suelos más permeables, lo que desacelera los derrames tras fuertes lluvias.

El proyecto también ha construido pequeñas estructuras a partir de materiales locales, siempre con el fin de estabilizar las pendientes, de reducir la velocidad de los derrames y de dirigir la circulación de agua. A esta llegada se le conoce como «ingeniería bioorientada del suelo y el agua», o bioingeniería. Una de las intervenciones consiste en construir un muro de apuntalamiento para rehabilitar un pequeño deslizamiento de terreno en el cantón de Isare, a unos 20 kilómetros de Buyumbura, capital del país.

Se trata de excavar la tierra derrumbada, además de reforzar el talud con una estructura enrejada construida a partir de eucaliptos muertos por causas naturales, no talados. Esta estructura se llena de tierra, de pequeños piedras y esquejes. Una vez enraizadas, las plantas pueden anclarse al bosque para estabilizar el talud.

Muro de contención de madera construido para restaurar un terrenos afectado por un deslizamiento de  tierra en la comuna de Isale. Imagen: Preti et al. , 2025 (CC BY).

Una evaluación realizada en 2025 de universitarios que participaron en el proyecto reveló una tasa de subsistencia relativamente buena para las plantas. Se pueden usar estas intervenciones en otras regiones de Burundi y de África central.

El autor principal del estudio, Giulio Castelli, es ingeniero ambiental de la Universidad de Florencia, y explica a Dialogue Earth que el objetivo es trabajar con la naturaleza, no en su contra:

Nous utilisons des espèces végétales capables de fixer le sol et de retenir l’eau. C’est une solution peu coûteuse, adaptée aux moyens des communautés locales.

Usamos especies vegétales capaces de fijar el suelo y retener el agua. Es una solución barata, adaptada a los medios de las comunidades locales.

Ezéchiel Nyambikiye, instructor agrícola de la colina de Munanira, en el centro-oeste de Burundi, que participó en el proyecto, afirma que llega «en buen momento»:

Avant le projet, les pratiques agricoles des agriculteurs étaient rudimentaires. Désormais, ils utilisent des semences sélectionnées, respectent le calendrier des cultures et les distances recommandées, et appliquent des méthodes de lutte contre les maladies à l'aide de biopesticides.

Antes del proyecto, las prácticas agrícolas de los agricultores eran rudimentarios. Ahora, usan semillas seleccionadas, respetan el calendario de cultivos y las distancias recomendadas, y aplican métodos para luchar contra enfermedades con biopesticidas.

Resultados concretos

La experiencia del muro de contención ofrece un buen ejemplo de colaboración en acción. Moviliza al público, universidades y centros de investigación, y a técnicos de la Agencia Vial de Burundi (ARB), que excavaron el deslizamiento de terreno con su material a título gratuito.

Gracias a un financiamiento suplementario del Fondo para el Ambiente Mundial, el proyecto se extendió un año, y la zona de intervención se extendió a otras colinas en el centro-norte de Burundi. Alice Nsabiyumva, agricultora de Matongo, da fe del impacto del proyecto:

Les familles affirment que leurs conditions de vie se sont améliorées, notamment grâce à la distribution de semences certifiées « biofortifiées », sélectionnées pour leur valeur nutritive supérieure. Bien plus qu’un simple projet de reboisement, c’est une solution intégrée : la végétation nourrit le bétail, protège les sols de la dégradation et produit un précieux engrais naturel. Les habitants ont désormais de quoi se nourrir et même un surplus à vendre au marché.

Las familias dicen que sus condiciones de vida mejoraron, sobre todo gracias a la distribución de semillas certificadas «biofortificadas», seleccionadas por su mayor valor nutritivo superior. Es mucho más que un simple proyecto de reforestación, es una solución integral: la vegetación nutre al ganado, protege les suelos de la degradación y produce un preciado abono natural. Los habitantes tienen ya de dónde nutrirse y hasta algo más para vender en el mercado.

Para Evelyne Manirakiza, agricultora del cantón de Rutegama, en el centro norte del país, el impacto de esta iniciativa en la salud ta,bién es importante:

Avant, mes enfants et moi tombions souvent malades. Aujourd'hui, nous sommes en bonne santé car nous mangeons correctement et sainement, grâce notamment aux haricots biofortifiés.

Antes, mis hijos y yo nos enfermábamos mucho. Ahora, tenemos buena salud pues comemos correcta y sanamente, gracias sobre todo a los frejoles biofortificados.

Nyambikiye confirma esta mejora, y destaca el trabajo hecho para promover nuevas variedades de frejoles ricos en minerales. como  hierro, zinc y vitamina  A.

No es una solución milagrosa

Los muros de contención son parte de una tendencia mundial para experimentar métodos de ingeniería biológica de suelos y de agua. Esas experiencias y formaciones se llevaron a Latinoamérica, Nepal, Canadá y Nueva Zelanda, indica el estudio de Castelli. Cree que Burundi podría servir de laboratorio:

Le pays est très représentatif des défis auxquels sont confrontées de nombreuses zones rurales en Afrique. Si cela fonctionne ici, cela peut inspirer d'autres communautés.

El país es muy representativo de las dificultades que tienen numerosas zonas rurales en África. Si funciona acá, puede inspirar a otras comunidades.

Sin embargo, destaca que la capacidad de llevar esas técnicas a otras regiones no garantiza nada. Hay que destacar que falta hacer estudios en numerosos países africanos, sobre todo los que tienen el ambiente más vulnerable al impacto del cambio climático. El rápido crecimiento demográfico, las prácticas agrícolas intensivas y el cambio climático siguen siendo grandes desafíos. Pero para las fumillas rurales, hasta las mejoras modestas pueden hacer la diferencia entre el hambre y la seguridad alimentaria.

Salvator Kaboneka, agrónomo de la Universidad de Burundi, busca soluciones desde la revitalización natural:

Je privilégie les solutions qui protègent tout en produisant, créant ainsi une valeur ajoutée à la fois économique et écologique.

Prefiero las soluciones qui protegen todo mientras producen y crean un valor ajustados económico y ecológico.

Kaboneka destaca que la eficacia de esas soluciones queda demostrada desde hace tiempo por la investigación, sobre todo en contextos similares al de Burundi. Su defensa se enmarca en un debate mayor sobre la durabilidad de las prácticas agrícolas en un país tocado por la erosión de los suelos y la deforestación:

Lorsqu’une ressource se raréfie, la science doit proposer des alternatives qui préservent, plutôt qu’elles n’aggravent, les équilibres fragiles.

Cuando un recurso se vuelve escaso, la ciencia debe proponer alternativas que preserven, que no agraven, los equilibrios frágiles.

La experiencia de Burundi en materia de reforestación, y la ingeniería biológica de los suelos y el agua, ilustra las oportunidades y desafíos que tienen los países en desarrollo en su búsqueda de protección durable de la tierra. Para lograr implementar estas soluciones se necesita un planteamiento coordinado que involucre a investigadores, autoridades y comunidades locales.

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