Mujeres guardabosques de Kaziranga afrontan todos los desafíos para proteger flora y fauna de India

Las Van Durgas, Priyanka Bharali, Rashmi Bora, Dipanjali Boraik, y Mitali Boruah de izquierda a derecha. Imagen de Arpita Das Choudhury. Usada con autorización.

La historia fue coescrita por Tanuj Dhar.

En una mañana fría de otoño, mientras el amanecer tenue aparecía en las junglas del distrito de Sonitpur en el estado de Assam al noreste de India, un sonido suave fuera despertó a Priyanka de su inquieto sueño. Pudo escuchar débilmente a los colobinos hacer llamados de advertencia desde lejos. Como no estaba acostumbrada a vivir en el corazón del parque nacional, abrió cuidadosamente la puerta sin molestar a las compañeras que dormían.

Priyanka in front of King Cobra Camp in Agoratoli range of Kaziranga National Park. Image by Arpita Das Choudhury

Priyanka frente al King Cobra Campen en el límite Agoratoli del parque nacional Kaziranga. Imagen de Arpita Das Choudhury. Usada con autorización.

En la luz tenue de la mañana, quedó maravillada al ver a dos tigres en las tierras altas junto a su campamento, que probablemente habían pasado la noche allí. «Así es la vida en la jungla», destacó Priyanka Bharali de 23 años cuando se reunió con Global Voices dos meses después del episodio en el parque nacional Kaziranga. Ess originaria de la aldea de Garbhaga, en el distrito Sivsagar de Assam.

Mitali before embarking on her patrolling duty to the deep jungle. Image by Arpita Das Choudhury.

Mitali antes de embarcarse en su trabajo de patrullaje de la jungla profunda. Imagen de Arpita Das Choudhury. Usada con autorización.

Cuando Mitali vio un anuncio en el periódico local que reclutaba a mujeres guardabosques, rápidamente postuló, ya que siempre anheló un camino que la llevara cerca de la naturaleza. «El proceso de selección fue duro, pero estaba preparada para superar cada desafío», dijo Mitali Boruah, que tiene 27 años y es originaria del pueblo de Gharmara, en el distrito de Lakhimpur. Después, Mitali quedó seleccionada como una de las 5000 mujeres del personal de primera línea que opera activamente en los bosques de India.

Rashmi en el centro del puesto de control de entrada de Agoratoli. Imagen de Arpita Das Choudhury. Usada con autorización.

Rashmi en el centro del puesto de control de entrada de Agoratoli. Imagen de Arpita Das Choudhury. Usada con autorización.

Trabajar en el parque nacional Kaziranga

El parque nacional Kaziranga abarca 430 kilómetros cuadrados, que se extienden desde las colinas Karbi Anglong en el sur hasta el río Brahmaputra en el norte. La carretera nacional 37 corta a través de sus cinco cadenas —Burhapahar, Bagori, Kohora, Agoratoli y Biswanath— lo que lleva a frecuentes conflictos entre humanos y animales.

El rinoceronte indio en las praderas del Parque Nacional Kaziranga. Imagen de Arpita Das Choudhury. Usada con autorización.

Rinoceronte indio en las praderas del parque nacional Kaziranga. Imagen de Arpita Das Choudhury. Usada con autorización.

El último caso de caza furtiva en Kaziranga, hogar natural de los rinocerontes indios, fue denunciado en 2021.

«A estas jóvenes no se les contrata específicamente para atrapar a los cazadores, pero si ven a alguien sospechoso en el parque durante el día, inmediatamente informan a la oficina del guardabosques», explica Suniya Pegu.

«Nuestros patrullajes comienzan a las 05:00 horas, revisamos algunas zonas por si hay animales muertos o signos de caza», dice Dipanjali. Y continúa: «Luego, pasamos a pie por los alambrados armadas con fusiles SLR de 7.62 mm, y las patrullas nocturnas pueden continuar hasta las 22:00 horas».

El director del parque nacional, Sonali Ghosh, comentó a Global Voices que «a las chicas se les asignan algunos de los campos más vulnerables y reciben el mismo entrenamiento que los hombres. También ayudan a evitar la caza furtiva al trabajar con las mujeres del pueblo, que a veces están involucradas en las redes de caza».

Bidyut Borah explica: «Todavía no han enfrentado a los cazadores directamente, pero usan la ‘zona de dominación’ para controlar los terraplenes cercanos dentro del parque para evitar que los cazadores entren a Kaziranga».

«Patrullar en la jungla con un arma nunca fue parte de mi imaginación. Al principio, se sentía pesado, y mis manos temblaban mientras disparaba porque tenía miedo de no darle al objetivo, pero con el tiempo logré familiarizarme», dice Rashmi Borah de 27 años, que se convirtió en guardabosques poco después de instalarse recién casada en Jorhat.

Dipanjoli in front of King Cobra Camp, where the guards reside inside the jungle core. Image by Arpita Das Choudhury

Dipanjoli frente al campamento King Cobra , donde los guardias viven en el corazón de la jungla. Imagen de Arpita Das Choudhury. Usada con autorización.

«Cuando recién postulé a este trabajo, mi familia se opuso. Me dijeron que (ese trabajo) estaba hecho para los hombres y fue difícil convencerlos», dice Dipanjali Boraik, de 21 años y originaria del estado de Swarnapur Tea en el distrito de Jorhat. Al final, su familia la apoyó incondicionalmente.

Priyanka Bharali, Mitali Boruah, Rashmi Borah y Dipanjali Boraik son todas hijas de agricultores, y se unieron como las «Van Durgas», o «Diosas del Bosque» en agosto de 2023 al parque nacional Kaziranga.

 La atracción al bosque

«Los sonidos de la jungla me fascinaban, así que convertí en mi deber mi misión de enfrentar todos los desafíos de vivir en el bosque», dice Mitali.

«Estas chicas recibieron entrenamiento de la Undécima Jefatura de Policía de Assam en Dergaon, pero no estaban acostumbradas a vivir en la jungla», dice Suniya Pegu, líder de las «Van Durgas» en la cadena de montañas oriental de Agoratoli en el parque nacional Kaziranga, que se expande entre los distritos de Golaghat y Nagaon de Assam. También dijo que recibieron entrenamiento en combate, manejo de emergencias, uso de armas, a mantenerse físicamente en forma y hacer ejercicios nocturnos.

The girls discussing their division of zones for patrolling duty. Image by Arpita Das Choudhury.

Mujeres conversan sobre la división de zonas para el trabajo de patrullaje. Imagen de Arpita Das Choudhury. Usada con autorización.

Inicialmente, a Dipanjali quedarse en el campamento King Cobra le daba miedo por las serpientes alrededor. Comentó: «Las serpientes están en todas partes, excepto en invierno. Durante el verano y la época de lluvias, nos movemos de manera cuidadosa», explica. Y continúa: «Nuestro campamento está sobre pilares, pero la zona de las duchas está en el suelo, en donde con frecuencia vemos serpientes bebés enrolladas». Al principio la asustaba, pero con el tiempo se acostumbró.

«Estas chicas son muy valientes; la vida en el bosque fue una experiencia completamente nueva para ellas», expresa Bidyut Bikash Borah, oficial de campo de Agoratoli. Y agrega: «al principio estaban nerviosas, pero se adaptaron rápidamente y ahora cumplen con sus tareas sin problemas».

Borah explica que, además de la enseñanza de diferentes métodos de conservación, «las entrenamos regularmente en habilidades como manipular serpientes, observar aves e identificar árboles y pastos».

Mitali and Dipanjoli on field. Image by Arpita Das Choudhury.

Mitali y Dipanjoli en el campo. Imagen de Arpita Das Choudhury. Usada con autorización.

Dejar a su esposo y familia en Jorhat para trabajar en Kaziranga no fue fácil. «Guardabosques fue mi primera opción en la solicitud. Fue una elección difícil luego del matrimonio, pero me uní», dice Rashmi.

Sonali Ghos, director de campo del parque nacional Kaziranga,  valora el coraje de Rashmi y dijo a Global Voices en entrevista telefónica: «La mayoría de estas chicas vienen de zonas rurales, y algunas son de pueblos cercanos al parque, así que ya conocen en algo la tierra. Luego de recibir riguroso entrenamiento, se vuelven más valientes sobre trabajar en la jungla».

Los campamentos en el parque nacional usan paneles solares, y los trabajadores deben racionar el uso de la energía para evitar que se acabe. «De noche escuchamos animales cerca de nuestras habitaciones pero no podemos encender las luces porque podría asustarlos, así que nos quedamos en silencio», dice Priyanka. «Siempre mantenemos nuestras linternas listas para emergencias».

El deber de desafiar las probabilidades

Inside the jungle on Elephant back. Image by Mitali Boruah.

Dentro de la jungla al lomo de un elefante. Imagen de Arpita Das Choudhury. Usada con autorización.

Rashmi y Priyanka, que han sido perseguidas por rinocerontes y elefantes muchas veces mientras patrullan en vehículos, dicen: «Las intromisiones frecuentes enojan a los animales. Tenemos mucho cuidado en la jungla y a veces usamos cartuchos de fogueo para ahuyentarlos».

Kaziranga es muy conocido por las fuertes inundaciones que causan daños en casi todos los monzones.

«Durante las inundaciones, los caminos al campamento están bloqueados, no hay electricidad, y el agua limpia es escasa», dice Mitali, «hasta animales como los tigres se refugian en las montañas cerca de nuestro campamento».

«Caminamos descalzas a través de las zonas inundadas, ayudamos a las madres rinocerontes y a sus crías a través de los caminos cubiertos de agua», dice Dipanjali. «También pedimos a los conductores que disminuyan la velocidad para evitar accidentes que podrían lastimar».

Las guardias forestales usan botes de goma inflables para navegar por el bosque inundado. «Si un animal queda atrapado, intentamos guiarlo hacia una distancia segura», dice Suniya.

The Van Dugas on the patrolling duty at night accompanied by a male forest guard. Image captured on GPS camera.

Las Van Durgas en la función de patrullar a la noche acompañadas por un guardabosques hombre. Imagen de Arpita Das Choudhury. Usada con autorización.

Ghosh halaga su compromiso y comenta que «ellas lidian con condiciones difíciles durante las inundaciones».

Durante las inundaciones, las montañas quedan sumergidas, y los rinocerontes, junto con otros animales, se mueven hacia zonas más altas de las colinas de Karbi Anglong y atraviesan la carretera nacional.

«Durante la inundación de julio de 2024, la carretera nacional 715 (NH 715) se convirtió en un caos a lo largo de las orillas del sur del parque», dice Ghosh, y agrega: «ayudaron a controlar el tráfico, guiaron a los animales de manera segura a través de nueve pasillos, rescataron animales botados, y continuaron el trabajo contra la caza furtiva, con el resultado de menos muertes de animales por causa humana».

Mientras las mujeres guardabosques superan cada desafío, reciben elogios de oficiales y comunidades locales. Bidyut Borah comenta: «estas chicas son modelos a seguir. Trabajar en condiciones tan duras no es fácil, y todos deberían escuchar sus heroicas historias».

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