
Alumnos en una biblioteca en Wuyuan, China. Foto de Jason Hu en Pexels. Dominio público.
Por Salima Ennasabi
Ante la presión económica y social que impulsa a muchos jóvenes a buscar oportunidades en el extranjero, aumenta la cantidad de estudiantes africanos que van a China para sus estudios universitarios.
Entre 2011 y 2018, la cantidad de africanos que estudian en universidades chinas aumentó de 20,744 a 81,562. Esto convierte a China en el segundo destino más popular para los estudiantes africanos, después de Francia.
Marruecos ha surgido como uno de los países líderes para estudiantes que se forman en el extranjero. En 2022 quedó en el puesto número 18 del índice global, con 74,289 estudiantes que continúan su educación internacionalmente.
¿Por qué se van los estudiantes?
Para los marroquíes de la generación Z, que tienen problemas para mantenerse económicamente y que deben depender de familiares para sobrevivir, estudiar en el extranjero abre caminos a mejor educación, y oportunidades laborales que prometen mayor protección social y estabilidad financiera.
En algunos países europeos, al igual que en China, los graduados pueden asegurar empleos que les permitan vivir independientemente y hacer planes para el futuro. Esta estabilidad suele ser difícil de encontrar en su lugar natal, donde la tasa de desempleo de jóvenes de entre 15 y 24 años alcanzó un porcentaje sin precedentes de 39.5% en el primer semestre de 2025, según un informe sobre el mercado laboral del Alto Comisionado de Planificación.
Sin embargo, si llegan a encontrar trabajo, el primer sueldo neto promedio para graduados universitarios no sobrepasa los 4959 dírhams (550 dólares) mensuales, que apenas cubren los gastos básicos en ciudades como Casablanca o Rabat, donde la renta es especialmente cara.
Esta realidad deja a muchos con la sensación de estar atrapados en un sistema que no logra recompensar sus esfuerzos.
“No hay oportunidades ni opciones”, explica Ihsan, de 20 años, en una conversación con la Fundación Friedrich Neumann para la Libertad. “Algunos realmente talentosas, pequeños genios, como los describiría, tienen empleos que no les pagan muy bien. Y eso es muy desafortunado porque podría ser uno de ellos en el futuro luego de obtener mi diploma”, agregó la estudiante de literatura inglesa.
La generación Z protesta
La frustración ante estas condiciones llevó a cientos de jóvenes marroquíes a organizar una serie de protestas que comenzaron el 27 de septiembre. Las protestas, a la que las autoridades respondieron con violencia, pedían reformas en empleabilidad, salud y educación, sectores fundamentales para desarrollar el capital humano de la nación, ya que el sistema educativo sigue fallando a muchos estudiantes.
A pesar de los esfuerzos gubernamentales, incluido un aumento de presupuesto en 2021 del 16.9% aproximadamente (mucho más alto que el promedio de 12.4% de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, OCDE), los problemas sistémicos persisten en la educación universitaria. Las universidades están llenas; algunos estudiantes deben sentarse en el piso. Los recursos son limitados en los laboratorios de ciencias, por lo que los experimentos quedan a la imaginación de los estudiantes. El acceso a programas de calidad es muy diferente en cada región; esto los obliga a mudarse a cientos de kilómetros de sus ciudades natales a lugares donde los dormitorios están llenos y no hay becas disponibles.
No sorprende que muchos jóvenes piensen en movilizarse, lo que crea un ciclo de presión social entre pares para irse del país, tal como describe Hakim desde su propia experiencia de vivir alrededor de ciudades costeras cercanas a España. Desde el nacimiento, incluso los hijos de familias adineradas, oyen que Europa es “el cielo” y quieren irse de Marruecos, por influencia de primos en el extranjero o por lo que ven en televisión.
En respuesta, agencias educativas y creadores de contenido han capitalizado la creciente demanda por opciones de estudio fuera del país, lo que trasforma el mercado de asesorías educativas en el proceso.
Los creadores de contenido suplen la falta de información
El boca a boca electrónico también influye mucho en el aumento de estudiantes que emigran a China. En Marruecos, donde aproximadamente el 97% de los jóvenes son activos en redes sociales, el contenido digital creado por agencias educativas locales y la promoción de estudiantes de universidades chinas tienden a resonar más con posibles estudiantes internacionales. Este contenido utiliza lenguaje simple y comprensible, además de ofrecer un vistazo a la vida de los creadores de contenido que ya están estudiando en China y que a menudo vienen de un origen social y económico similar al de su audiencia.
Mostrar experiencias cercanas crea un vínculo entre la audiencia y la agencia o el creador de contenido, a menudo en maneras que se sienten más cercanas y confiables que las campañas tradicionales.
Uno de estos creadores de contenido famosos que publican contenido relacionado con China es Alae Kandil. A través de su canal de YouTube, con 200,000 suscriptores, documenta su vida de estudiante internacional en Hangzhou, China.
En una serie de dos partes, Alae y Abderrahman Zahid, fundadores de la agencia intermediaria Tawjeeh, hablan abiertamente sobre sus experiencias como estudiantes internacionales. Abarcan temas importantes, como seguridad, ideas equivocadas sobre China que presentan medios occidentales, calidad de las universidades chinas y cómo aprovechar la vida como estudiante.
A menudo, creadores de contenido como Alae muestran un patrón recurrente en su trabajo. Generalmente su contenido es positivo y constructivo, enfatizan el estilo de vida y los beneficios de estudiar en China en vez de ahondar en los detalles de las postulaciones o el papeleo. Esta perspectiva ayuda a atraer una audiencia mientras se deja espacio para que servicios de pago o agencias internacionales den apoyo más detallado.
Los creadores de contenido a menudo se dividen en dos: los que se mantienen del lado de influenciadores, centrados en rentabilizar su contenido y en colaborar con agencias educacionales, y los que crean una agencia formal y convierten su trabajo en un negocio.
Agencias educativas como intermediarios
Las agencias que operan en Marruecos suelen estar administradas por exestudiantes que usaron su experiencia de primera mano en China para establecer agencias en diferentes ciudades, como Casablanca, Rabat y Marrakech.
Generalmente, hay dos tipos de agencias educativa. Uno se centra en la institución; significa que los contratan universidades para reclutar estudiantes y reciben una comisión por cada estudiante que logra matricularse. El segundo tipo se centra en el estudiante; en vez de recibir un pago solo de las universidades, cobran a los estudiantes directamente para ayudarlos a asegurar su admisión. Funcionan en línea y presencial con campañas de mercadeo y en redes sociales, colaboraciones con creadores de contenido, y organizan ferias educativas.
Las páginas web oficiales de las agencias indican que cuando se recluta a estudiantes, las agencias ven tres factores: asequibilidad, calidad en la educación y prospectos laborales. Esto último está menos desarrollado que en destinos tradicionales como Canadá y Reino Unido, donde la vía hacia la residencia o la ciudadanía comúnmente está clara, aunque es cada vez más difícil.
En China, los estudiantes internaciones pasan por un proceso complicado de convertir la visa de estudiante (X-visa) en una visa de trabajo (Z-visa), que requiere de una oferta de trabajo, respaldo del empleador y, en muchos casos, un mínimo de dos años de experiencia laboral en el extranjero, lo que obliga a que muchos graduados vuelvan a sus países natales. Estas restricciones, junto con las barreras lingüísticas y culturales, reducen más las oportunidades de empleo para los graduados internacionales.
Sin embargo, aún hay un fuerte interés por estudiar en China, y las agencias educacionales han encontrado un mercado listo entre los estudiantes marroquíes, muchos de los cuales no conocen los procedimientos de postulación internacional, tienen acceso limitado a la información de financiamiento y necesitan ayuda para recorrer los procesos de admisión y visado.
Algunos estudiantes informan de resultados positivos, mientras otros pasan por prácticas poco éticas que priorizan los intereses de la agencia por encima del beneficio del estudiante. Walid Elamri, creador de contenido que estudia en China, creó un video en el que detalla que lo estafó una agencia local muy conocida que le había prometido admisión universitaria por un año para un programa de idiomas en China, además de ayudarlo con el visado. Walid descubrió que el curso era en línea y que no podía ir a China. También reunió testimonios similares en su cuenta de Instagram para dar a conocer las prácticas fraudulentas de algunas agencias educacionales en Marruecos.
No se sabe cómo la creciente influencia de creadores de contenido y agencias educacionales dará forma a la migración de estudiantes marroquíes a China y sus experiencias durante este proceso. Dada la poca investigación que existe, se desconoce el impacto a largo plazo de estos factores. Además, queda una pregunta aún más grande: ¿cuál será el impacto a largo plazo en Marruecos si los jóvenes más educados y talentosos siguen emigrando?






