
TikTok en un iPhone. Imagen de Solen Feyissa. Uso libre vía unsplash.
En un reciente proyecto de investigación en el que trabajé, descubrí que TikTok está ampliando el clanismo y dando otra forma a las políticas de identidad somalí por medio de avivar conflictos y polarización entre grupos en la sociedad somalí.
La identidad de clanes en la sociedad somalí está enraizada en el linaje patrilineal y funciona como pilar de la organización política, resolución de disputas y pertenencia social. En la Somalia precolonial y posindependencia, la gobernabilidad se hacía por medio del “shir” (asambleas de clanes). Estos espacios permitían deliberar y moderar información, sobre todo para resolver conflictos.
Sin embargo, desde el colapso del Estado central somalí y el consiguiente aumento de los somalíes en el extranjero, las plataformas de medios digitales y otras plataformas de comunicación mediada han llevado a que surjan nuevas interacciones de clanes digitalizadas. Plataformas como TikTok han facilitado las conexiones de identidad transnacional que han alterado los mecanismos de clanes tradicionales. Estas plataformas han permitido que los usuarios, sobre todo los más jóvenes, se expresen, actúen y conviertan su identidad de clan en un arma por medio de memes, transmisiones en vivo y comentarios virales.
El clanismo se vuelve digital: Viejas identidades en espacio nuevos
Desde hace mucho tiempo, la identidad de clanes ha dado forma a la vida somalí. Históricamente, el clanismo ha determinado políticas, protección y pertenencia. En foros tradicionales como el shir, los hombres mayores gestionaban disputas y decidían asuntos colectivos, mientras que hombres y mujeres jóvenes quedaban excluidos.
TikTok ha alterado ese orden. De un momento a otro, adolescentes y jóvenes —antes marginados de las políticas del clan— pueden reivindicar sus identidades en línea. Para eso, despliegan banderas de clanes, escriben poemas sobre clanes o insertan lenguaje codificado a las transmisiones en vivo.
Un duro ejemplo es el auge de batallas de clanes de TikTok. Son batallas por la supremacía en la que influenciadores de diferentes clanes se enfrentan, intercambian burlas y movilizan a sus seguidores. Se envían donaciones como monedas digitales, a menudo como asunto de orgullo del clan. Lo que antes era dominio de los mayores en asambleas privadas ahora es algo público y global del que se obtiene ganancia.
Este desempeño digital de la identidad de clan fortalece y a la vez inquieta. Aunque da nueva visibilidad a voces excluidas, también despoja a los ancianos del control que antes aplicaban, lo que convierte al clanismo en un espectáculo viral.
Informes de medios creíbles muestran que estas monedas también han financiado conflictos en Somalia. Los tiktokeros de Somalilandia y el recién formado Estado Nororiental en Somalia alojaron batallas de TikTok, que donaron fondos a los bandos en los conflictos de 2023 en el pueblo de Laasanood, al noreste de Somalia.
Auge de TikTok en comunidades somalíes
Una noche cualquiera, jóvenes somalíes del Cuerno de África y en el extranjero inician sesión en TikTok no solo para ver bailes o escenas de comedia, sino para ver batallas en vivo. Estas batallas, a menudo dirigidas por influenciadores somalíes hombres de TikTok, no son concursos inofensivos de sabiduría y actuación. Convierten estadios digitales en espacios donde los usuarios lanzan insultos contra clanes, recaudan fondos para defender a sus grupos y demuestran apoyo en torno a rivalidades históricas. Las monedas fluyen, las emociones brillan mientras miles miran.
A fines de septiembre, se dio una de esas batallas entre dos influenciadores somalíes en TikTok. Cuando terminó la batalla en vivo, circulaban ampliamente los videos grabados, editados para encajar en el formato de video de la adictiva plataforma, lo que amplió la disputa y prolongó la participación de la audiencia. La plataforma ha irrumpido en el mundo con sus adictivos videos cortos, tiene un rol inesperado y preocupante en la sociedad somalí. Aunque al comienzo las plataformas de tecnología digitales eran celebradas como espacios para orgullo cultural y conexión, cada vez más TikTok se ha convertido en un escenario en el que identidades centenarias de clan se reconstruyen, a veces con consecuencias peligrosas.
Desde comienzos de 2020, TikTok se volvió muy popular en las comunidades somalíes en Somalia, Kenia, Etiopía, Yibuti y las comunidades en el extranjero. Con más de 3.9 millones de usuarios activos solo en Somalia, la aplicación es ahora un artículo básico de la vida digital.
¿Por qué TikTok? El diseño de la plataforma hace que todos puedan usarla fácilmente, tengan o no conocimientos, para crear y difundir contenido. La página For You Page, diseñada exclusivamente para TikTok, garantiza que hasta los usuarios sin seguidores pueden volverse virales de la noche a la mañana. Funciones como dúos, puntos y remezclas permiten una interacción lúdica, lo que hace que la plataforma sea especialmente atractiva para los jóvenes.
Al comienzo, la euforia de la plataforma de medios digitales se consideraba positiva. A TikTok se le veía con buenos ojos por conectar a los somalíes en el extranjero con su cultura, promover la música, comedia y tradiciones somalíes en todo el mundo. Canciones como “Isii Nafta” se volvieron una sensación global. Sin embargo, cuando la base de usuarios creció, surgieron las preocupaciones sobre qué sucede cuando la identidad de clan —profundo marcador político y emocional en la sociedad somalí—se encuentra con el motor algorítmico de TikTok.
Cuando la división en línea se va fuera de línea
TikTok prospera con contenido emotivo. El algoritmo impulsa videos que provocan risa, rabia u orgullo, emociones que hacen que la gente vea más y difunda más. En Somalia, esto significa que los videos relacionados con el clan suelen ganar impulso porque desencadenan fuertes sensaciones. Los usuarios son muy conscientes de esto. Los entrevistados en mi investigación indicaron que los influenciadores deliberadamente sacan provecho de rivalidades entre clanes para impulsar la participación. La mayoría ha notado que cuanto más orgullo y rabia tiene el contenido, más viral se vuelve en las plataformas.
Así, TikTok no solo refleja clanismo, lo amplía activamente. Los algoritmos generan lo que los conocedores de los medios llaman identidad algorítmica, dan forma a lo que los usuarios ven y cómo se ven ellos mismos. Para la comunidad somalí en TikTok, cuando interactúa con contenido del clan, la plataforma garantiza que vea más, lo que refuerza la identidad digital en torno al clanismo.
Lo que hace que el clanismo digital sea particularmente alarmante es que el conflicto repercute en el mundo real. Varios participantes en mi estudio y recordaron contenido de TikTok que movilizó directamente a los clanes para ejercer violencia. En muchos casos, influenciadores en el extranjero alentaron donaciones para financiar conflictos locales, y combinaron desempeño con acción política. Las etiquetas que se refieren a conflictos de clan, como el conflicto Laasanood son muy populares en la plataforma actualmente.
Otros hablaron de cómo los estereotipos de TikTok se filtran a las escuelas, donde los niños repiten casualmente bromas de clanes que han visto en línea. Burlarse abiertamente o insultar a otros clanes, que antes era tabú, se ha normalizado entre los jóvenes. Una entrevistada lo resumió fuertemente:
“TikTok ha hecho que se rompan familias y se alejen parientes. Antes, el comportamiento de clanes era mal visto. Ahora a todos se les ocurre, y la plataforma permite que hasta personas sin instrucción se unan a las batallas de clanes en línea”.
En contextos frágiles como Somalia, donde la gobernabilidad es débil y las tensiones entre clanes siguen altas, este cambio no es solo cultural; es político y potencialmente mortal.
¿Qué tiene que cambiar?
Aunque se está usando para difundir el clanismo en Somalia, TikTok también tiene el potencial de fomentar la unidad y promover la cultura somalí. Muchos creadores somalíes usan la plataforma para promover la paz y el legado cultural. Difunden videos de hermosos paisajes somalíes, comida y música tradicionales, e historia compartida, lo que recuerda a los seguidores de los vínculos que transcienden las líneas de los clanes.
Estas contranarrativas demuestran que TikTok pueden usarse con fines positivos. Pero a menudo tienen dificultades para ganar visibilidad comparado con contenido divisivo, que tiene más carga emotiva y se lleva mejor con los algoritmos.
Si TikTok está para evitar azuzar más división en sociedades frágiles como Somalia, debe haber cambios en múltiples niveles.
Primero, la plataforma necesita equipos moderadores informados que conozcan el idioma, el humor y los símbolos somalíes, para detectar el contenido perjudicial. En todo el continente africano, muy pocos de los más de 2000 idiomas que se hablan están moderados activamente en TikTok, incluido el somalí. Sin embargo, el nivel de división visible en la plataforma en el contenido en somalí plantea preguntas sobre la sustancia y efectividad de esa moderación.
Tiene que haber moderación más rigurosa más allá de la superficie del contenido para también considerar la connotación de palabras, imágenes y mensajes, que pueden tener significados sutiles o perjudiciales. Esto incluye una lista de palabras y etiquetas bloqueadas en la plataforma.
Segundo, jóvenes y comunidades deben tener capacitación para reconocer la manipulación, los desencadenantes emocionales, y los riesgos de las narrativas clanistas en línea. Estas habilidades digitales ayudarán a reducir la repercusión en línea y los efectos negativos de la polarización entre grupos en línea que facilita la plataforma.
Tercero, los políticos, la sociedad civil, adultos mayores e influenciadores deben colaborar para promover contenido sobre la unidad y enfrenta voces divisivas. Deben marcar distancia de figuras divisivas, como influenciadores que se dedican a esparcir odio en medios sociales.
Para la sociedad somalí, TikTok es más que una aplicación de entretenimiento. Es una fuerza poderosa que da nueva forma a la identidad, la política y la vida comunitaria. Amplifica el clanismo con recompensas emocionales, contenido divisivo, lo que mina las formas tradicionales de moderación y normaliza los estereotipos entre los jóvenes.
Sin embargo, la plataforma también tiene el potencial de promover la paz, la solidaridad y el orgullo cultural. El desafío no es abandonar TikTok, sino de hacer que sea más seguro, más justo y que asuma responsabilidades.
A fin de cuentas, TikTok es un espejo de la sociedad, refleja sus fracturas y esperanzas. La pregunta es si los somalíes permitirán que la división se profundice, o si le sacarán provecho para imaginar un futuro más unido.







