
Hombre reza con cuentas de Bodhi gastadas en Nepal. Imagen vía Wikimedia Commons (CC BY-SA 3.0).
Este artículo fue presentado como parte de la Beca de Justicia Climática de Global Voices, que vincula a periodistas de países sinófonos y de la mayoría global para investigar los efectos de los proyectos de desarrollo chino en el extranjero. Aquí encontrarás más artículos.
Habían transcurrido varios años desde que Singha Bahadur Lama volvió de Malasia, donde trabajó seis años, primero en una cocina, y luego como supervisor de construcción. De vuelta en Kavre, ciudad de nepalí de Kanpur, a unos 56 kilómetros de Katmandú, Lama pasó años cambiando de un trabajo a otro. Hasta que un día, un familiar le ofreció un trabajo en su negocio de malas de bodhichita. La buddha chitta mala (o mala de bodhichita) es una sarta de cuentas de oración venerada en el budismo tibetano.
Las cuentas del mala vienen de la planta de buddha chitta (Ziziphus budhensis), nativa de Temal, en la región central de Nepal. Sus semillas se utilizan para hacer malas de bodhichita.

Singha Bahadur Lama mide el tamaño de las cuentas de bodhichita. Imagen de Sonia Awale. Usada con autorización.
Según una investigación del Centro de Investigación y Capacitación Forestal y publicada por el Ministerio Forestal y Ambiental de Nepal, al principio, la planta de buddha chitta se comercializaba entre dos y cinco rupias. Pero su precio aumentó cuando el dalái lama afirmó que la planta de buddha chitta de Nepal es de alta calidad.
“Hace doce años, cuando el dalái lama visitó Bodhgaya, los ciudadanos de Temal le ofrecieron un mala de bodhichita, le explicaron su importancia y, poco tiempo después, el dalái lama, que estaba en Taiwán, informó a sus seguidores que la planta de buddha chitta tiene poderes extraordinarios. Así surgió la demanda, incluso desde China”, afirma Singha Bahadur Lama.
Las semillas se clasifican según la cantidad de caras y según su tamaño: las cuentas de una sola cara son las menos comunes y, por ende, las más costosas, al igual que las cuentas de 7-8 milímetros. Cuanto más pequeñas son las cuentas, más elevado es su precio. Según intermediarios locales, un mala de 108 cuentas puede venderse fácilmente a un precio de 1,5 millones de rupias (más de 10,630 dólares).
“No podemos asegurar que nuestros árboles producirán cuentas pequeñas ni cuántas caras u ojos claros tendrán; todo es orgánico”, explicó Lama, que ahora trabaja como consultor y asesora a personas de todo Nepal acerca de cómo plantar el árbol y lo ha difundido por todo el país.
३-४ वर्ष आगाडी एक जना Chinese साथिले cover बनाएर ल्याएछ प्लास्टिकको ८म्म, ९म्म को, त्यो cover राख्यो तर सबै झर्यो , fail भयो । प्राकृतिक कुरा मा पनि मिल्छ र।
Hace tres o cuatro años, un intermediario chino creó una funda de plástico para las semillas para que el árbol produzca cuentas más pequeñas. No funcionó y la planta murió.
Tal es la demanda de cuentas de buddha chitta de alta calidad que un grupo de 20 hombres, presuntos empleados de un intermediario chino, talaron un árbol en Rosi que, se supone, fue vendido a 30 millones de rupias (212,600 dólares) en 2024. Ingresaron al pueblo a las 01:00 horas de la mañana y pusieron artefactos explosivos en la puerta y el patio del dueño. Cuatro de los hombres fueron arrestados, pero fueron liberados después de pagar una alta fianza.

Singha Bahadur Lama mide el tamaño de las cuentas de bodhichita. Imagen de Sonia Awale. Usada con autorización.
El mismo Lama ganaba 10 millones de rupias (70,880 dólares) por cada árbol que vendía. Con este dinero, construyó casas nuevas y envió a su hija a Japón. Todo esto lo logró con las ganancias obtenidas gracias al buddha chitta. No obstante, dice que el mercado cambia de forma impredecible, no como antes, cuando los intermediarios chinos compraban cualquier planta, independientemente de su tamaño o calidad, con tal que fuera de buddha chitta. Lama recuerda:
१० वर्ष अगाडी Chinaले सबै सामान उठाएको, बुद्धचित्ताको नाम भए पुग्ने, जस्तो खालको पनि, २०७२ सालमा नसोचेको भन्दा बढी पैसा आयो. त्यो हिसाबले २०७३मा मैले २०७२ सालको rateले मैले गाउँमा खरिद गरे तर Chinaका साथीले rate धेरै झरे त्यो साल । मैले एक कारोड लगानी गरेकोमा मात्र १७-१८ लाख मात्र उठेको थियो।
Hace exactamente 10 años, vendimos todas nuestras mercancías a precios muy elevados, incluso las que llevaban años juntando polvo. El año siguiente, invertí casi 10 millones de rupias en plantar y comprar todo lo que podía encontrar, pero terminé perdiendo un 70% de ese dinero.
Agrega:
६ वर्ष सम्म rangeमा लगिरहेहो थियो, २०७९ देखि फेरि रेट आउन थाल्यो, ब्यापारी बढ्न थाल्यो… आहिले भुटानीहरुले sound नआउने खोजिरहेका छन्।
A partir de ese año, creció la demanda de un tipo específico de cuentas, debían ser más pequeñas. Los cinco o seis años siguientes, el mercado de buddha chitta disminuyó, pero, hace tres años, comenzó a crecer nuevamente. Ahora, los compradores buscan cuentas que no produzcan sonido al agitarlas.

Un mala de semillas de Bodhi. Imagen de Wikimedia Commons (licencia CC BY-SA 4.0).
Ecología del buddha chitta
Ahora, casi todas las casas de la comunidad de Tamang en Temal y zonas cercanas, como Kanpur, plantan buddha chitta, y en promedio tienen 50 árboles. La planta prospera en la grava y en el suelo arenoso, y debe estar protegida del exceso de agua. El árbol solo puede crecer hasta 8-10 metros de altura y comienza a dar frutos a partir del tercer año. Una vez maduro, da frutos todos los años. Un solo árbol puede fructificar por un máximo 90 años, según el Centro de Investigación y Capacitación Forestal.
Los frutos deben cosecharse manualmente en junio y julio, y luego deben ser procesados. Se elimina la capa firme que recubre las semillas con un dhiki (molino tradicional) o hirviéndolas. Luego, las cuentas se lavan y se exponen al sol por unos días para que se sequen. Dev Lama, de 55 años, también de Kanpur, cuenta:
उत्पादन तेमालमा भएको ६०-७० वर्ष भयो। First first मा अलिअलि चलेको थियो, आइलेको जति बोट पनि नहुने, अइले त घरै पिछे छ । २०७०-७१ साल तिर चै धेरै चलेको, China चलेको १२-१३ वर्ष भयो ।… मकैको ठाउँ मा पनि रोपछन्।
… यसको गुण भनेको एकचोटी रोपेपछि फेरि केहि गर्न नपर्ने, सजिलो। अब मकई भेने पछि हरेक वर्ष गर्न पर्यो। एक चोटी हुर्के पछि आली अलि सफा सुघर गर्यो, अलि अलि गोद मेल गर्यो, त्यति हो। पानी धेरै पर्यो, आसिन पर्यो भने damage हुन्छ भित्र। बिषालु औसधी छर्यो भने रोग लाग्छ, कालो दाग लाग्छ।
Nuestras familias cultivan buddha chitta hace varias generaciones, al menos 60-70 años, pero solo se convirtió en una actividad extremadamente rentable hace unos 10-12 años, por lo que está reemplazando a los cultivos tradicionales como el maíz.
Lo que más ayuda es que el buddha chitta es un cultivo de bajo mantenimiento: solo necesita que se deshierbe, riegue y se proteja del granizo. Además, el uso de muchos químicos puede dañarlo. Una vez que crece a un árbol, no necesita muchos cuidados, ni siquiera fertilizantes. Tampoco precisa un cultivo anual, como sucede con el maíz, que debe plantarse año tras año.

Dev Lama de Kanpur, cerca de Temal, distrito de Karve, Nepal, muestra sus árboles de bodhichita. Imagen de Sonia Awale. Usada con autorización.
Mientras que en las plantaciones de buddha chitta se prefieren los monocultivos, que pueden ser perjudiciales para el ambiente, las familias que se desempeñan como pequeños agricultores son conscientes de los peligros de los monocultivos. Por ende, siembran la planta junto a otros cultivos agrícolas. Según estos agricultores, sembrar cultivos intercalados es esencial para la producción y la salud del suelo.
Shova Shrestha, de 33 años, vecina de Dev Lama, agrega: “También seguimos cultivando otro tipo de plantas, como maíz, ajíes, legumbres y frijoles, vegetales como coliflores o repollos y especias. Todos ayudan a mantener los nutrientes del suelo”.
Entre intermediarios
En general, los agricultores locales no venden a los comerciantes chinos de forma directa, sino que negocian con intermediarios locales que reciben una comisión moderada (o alta) antes de dirigirse a esos comerciantes. Sin embargo, incluso los intermediarios perciben solo parte del monto que luego obtienen los comerciantes chinos de sus clientes en China.
Actualmente, ante la proliferación de esta planta y a que casi todas las familias cultivan más de un árbol, a veces es difícil para los agricultores encontrar compradores. Por ese motivo, suelen recibir poco dinero. Este fue el caso de la familia de Maiya Tamang, que vive en un pueblo fuera de Temal.
“No estaba en casa ese día, pero, más tarde, mis hijos me contaron que mi esposo vendió un árbol a solo 1500 rupias (10,60 dólares)”, relata Tamang sobre un incidente que transcurrió hace dos años. “Le preguntamos por qué lo vendió a un precio tan bajo; no nos alcanzaría ni para un saco de arroz. Respondió que no podríamos venderlo de otra forma y que, al menos, conseguimos algo de dinero”.

El esposo de Maiya Tamang vendió un árbol de buddha chitta lleno de cuentas a solo 1500 rupias hace dos años. Imagen de Sonia Awale. Usada con autorización.
Semanas más tarde, otro intermediario llegó en búsqueda de árboles de buddha chitta y se cruzó con una de las familias de Tamang. Les preguntó si podría reservarlo, les pagó 55,000 rupias (388 dólares) al contado y, meses después, cuando las cuentas ya habían madurado lo suficiente y podían cosecharse, volvió a recolectarlas.
La familia de Tamang se adentró al mundo del buddha chitta hace tan solo seis años, gracias a que un familiar les otorgó algunas semillas para plantar. No obstante, solo cuatro sobrevivieron. Los hijos de Maiya intentaron expandir y plantar más árboles de buddha chitta, pero años después, al no percibir ganancias inmediatamente, los talaron.
Ciertamente, pese a que Maiya Tamang, de 60 años, obtuvo algunas ganancias dos años atrás, no hubo compradores en 2024 por una tormenta que destruyó los frutos. No obstante, lograron vender las semillas a familias que también deseaban plantar árboles de buddha chitta. Aun así, el comercio de estas cuentas incrementó los ingresos de la familia, que dependen también de la ganadería y agricultura.
“Honestamente, todavía no sabemos cómo cuidar de esta planta adecuadamente. Al principio, utilizábamos fertilizantes y químicos con la esperanza de que eso ayude. Sin embargo, las plantas murieron”, declara Sonam Singh Tamang, vecino y familiar de Maile, que cultiva algunos árboles de buddha chitta en su jardín. “En 2024, compré en un vivero un nuevo tipo de árbol joven que costó mil rupias (siete dólares). Allí, me aseguraron que produciría cuentas de mejor calidad, por las que podría conseguir hasta un millón de rupias (7.070 dólares). Faltan dos años, veremos si tuve suerte”.
Los árboles jóvenes de buddha chitta suelen costar alrededor de 500 rupias (3.50 dólares), pero algunos viveros vendían a mil rupias (siete dólares) los que producen cuentas con caras o mukhi, ya que el precio aumenta según la cantidad de caras.
Cuando se les preguntó si alguna vez trataron directamente con los comerciantes chinos, los agricultores locales respondieron que no tienen contacto y que, aunque lo tuvieran, igual necesitarían un intermediario por la barrera idiomática.
“Los intermediarios tienen prohibido contactar a los comerciantes chinos directamente, y si lo hacen, pierden sus ganancias. Si nos dicen que nuestras cuentas no son buenas, solo reciben 15,000 rupias (105 dólares), aunque cuesten 50,000 (350 dólares) o más. Por más que vengan, tampoco sabemos cómo comunicarnos con ellos”, agrega Sonam Singh.
Hikmat Bahadur Mainali, de Kanpur, concuerda: “Los comerciantes chinos tienen prohibido ingresar al pueblo… Estoy seguro de que estas cuentas son mucho más caras en China que aquí”.

Hikmat Mainali junto a árboles de buddha chitta jóvenes, listos para venderse a agricultores. Imagen de Sonia Awale. Usada con autorización.
Mientras tanto, Singha Bahadur Lama, que es agricultor y también trabaja como intermediario y vende árboles jóvenes, dice que la presencia de un nuevo comprador chino en el mercado siempre ayuda, ya que genera mayor competencia para obtener las cuentas.
“De lo contrario, como los compradores chinos más antiguos ya conocen el contexto y tienen acuerdos entre ellos, nosotros no percibimos muchas ganancias”, explica. “Algunos de mis colegas nepalíes también intentaron vender en China directamente, pero me dijeron que, aunque consiguieron mucho más dinero del que obtienen en Nepal, debieron incurrir en gastos de alojamiento y comida”.






